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¿Qué valor tienes?

¿Qué valor tienes? Un padre antes de morir le dijo a su hijo: «este es un reloj que tu abuelo me dio, tiene más de 200 años.

Pero, antes de que te lo entregue te pido que vayas a la relojería del centro y les digas que quieres venderlo, así ves lo mucho que vale. El hijo fue, luego regresó con su padre y dijo: «el dueño de la relojería me paga 5 dólares porque dice que es viejo».

El padre le dijo: «anda a la cafetería y pregúntale al dueño cuánto te dá?. El hijo fue y al regresó dijo: «también me paga 5 dólares papá».

Por último, anda al museo y muéstrale ese mismo reloj al director. Se fue, luego regresó y le dijo a su padre: «me dijo que cuesta un millón de dólares!!!»

El padre le dijo: «quería hacerte saber que en el lugar correcto sabrán tu VALOR de una manera correcta. No te pongas en el lugar equivocado, y si lo haces, no te enojes si no te valoran».

Quien sabe tu valor es quien te aprecia, no te quedes en un lugar que no te conviene. ¡Conoce tu valor!

Con esto debemos entender que solo debemos estar donde nuestroa amigos y familiares nos aprecian.

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El bambú japonés

El bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.

También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: »¡Crece, maldita seas!».

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de sólo seis semanas, la planta de bambú crece… ¡más de 30 metros!

¿Tarda sólo seis semanas en crecer?

¡No! La verdad es que se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizá por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés. Y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que sí está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

No nos demos por vencidos, vayamos gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando éste, al fin, se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.

Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia como el bambú japonés

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La felicidad de no depender

La busqueda.

La historia de «La felicidad de no depender» se refiere a un individuo que se mudó de aldea, en la India.

Al estar ahí se encontró con lo que allí llaman un sennyasi. Este es un mendicante errante, una persona que, tras haber alcanzado la iluminación, comprende que el mundo entero es su hogar, el cielo su techo y Dios su Padre, que cuidará de él. Entonces se traslada de un lugar al otro. Tal como tú y yo nos trasladaríamos de una habitación a otra de nuestro hogar.

Al encontrarse con el sennyasi, el aldeano dijo:
-¡No lo puedo creer! Anoche soñé con usted. Soñé que el Señor me decía: «Mañana por la mañana abandonarás la aldea, hacia las once, y te encontrarás con este sennyasi errante.» Y aquí me encontré con usted.

-¿Qué más le dijo el Señor? – preguntó el sennyasi.

-Me dijo: «Si el hombre te da una piedra preciosa que posée, serás el hombre más rico del mundo … ¿Me daría usted la piedra?»

Entonces el sennyasi revolvió en un pequeño zurrón que llevaba y dijo:
-¿Será ésta la piedra de la cual usted hablaba?

El aldeano no podía dar crédito a sus ojos, porque era un diamante, el diamante más grande del mundo.

-¿Podría quedármelo?

-Por supuesto, puede conservarlo; lo encontré en un bosque. Es para usted.

Siguió su camino y se sentó bajo un árbol, en las afueras de la aldea. El aldeano tomó el diamante y ¡qué inmensa fue su dicha! Como lo es la nuestra el día en que obtenemos algo que realmente deseamos.

El aldeano en vez de ir a su hogar, se sentó bajo un árbol y permaneció todo el día sentado, sumido en meditación.

Con todo esto, al caer la tarde, se dirigió al árbol bajo el cual estaba sentado el sennyasi, le devolvió a éste el diamante y dijo:

-¿Podría hacerme un favor?

-¿Cuál? – le preguntó el sennyasi.

-¿Podría darme la riqueza que le permite a usted deshacerse de esta piedra preciosa tan fácilmente?

«La felicidad de no depender» – Anónimo

Como consecuencia de lo vivido con el sennyasi el hombre comprendió que la verdadera felicidad no está en lo material.

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Cambio de Táctica

Cambio de táctica modificando texto de un letrero hizo una gran diferencia.

Este relato es sobre un ciego sentado en un parque, con una gorra a sus pies y un cartel en el que, escrito con tiza blanca, decía: «POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO». Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue. Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Ahora su gorra estaba llena de billetes y monedas.

El ciego reconociendo sus pasos le preguntó si había sido él quien reescribió su cartel y, sobre todo, qué que era lo que había escrito allí. El publicista le contestó: «Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras».

Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: «ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y… YO NO PUEDO VERLA»

Cambio de táctica debes hacer cuando algo no nos sale, y verás que puede que resulte mejor de esa manera.

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La pequeña historia del discípulo y el maestro

Había un discípulo que llevaba muchos años en busca de la Verdad. La verdad de lo que era la Realidad. Y un día, el alumno le dice al maestro, que él, como discípulo estaba cansado y decepcionado, y que, por favor, le enseñara algo para poder recuperar sus ganas de buscar la Verdad. Entonces, el maestro le dice que muy bien, que le va a dar una gran enseñanza, y pide traer, en medio de la sala, un enorme bidón lleno de agua. El maestro le indica al alumno que, para la enseñanza, debe introducir toda la cabeza dentro del bidón de agua fría, y que él como maestro, le aguantará bien la cabeza dentro del agua durante un rato para que quede bien sumergida.

Empieza la enseñanza y el maestro aguanta con cierta fuerza la cabeza sumergida del alumno. Todo va bien pero al pasar un rato el alumno empieza a querer sacar la cabeza, pero el maestro se la aguanta con más fuerza, no le deja sacar la cabeza, el alumno dentro del agua empieza a ponerse morado. Entonces, el maestro suelta la mano y el discípulo vigorosamente levanta la cabeza del bidón de agua en busca del oxígeno desesperadamente y con gran contundencia.

Entonces, el maestro le dice:

-Si buscarás la Verdad con el mismo ímpetu como buscas el aire, ya la habrías encontrado-.

Cabe decir, que esta historia es muy salvaje y exagerada, pero, a la vez, muy clarificadora. Porque cuando ponemos ejemplos extremos se entienden más y muchas veces nos llegan más adentro. De hecho, conectar con nuestra Presencia y Transparencia Consciente es un acto, un gesto fácil. No hay que poner la cabeza en ningún bidón de agua. Luego, el trabajo está en mantenernos en el tiempo, de ahora en ahora, para que la mente-ego-herramienta no vuelva a querer coger las riendas de vivirnos en la agitación de ideas de pasado y futuro. O sea, que es fácil conectar con la Profundidad que Soy, pero hay que tener la decisión, inquietud y el interés de Vivir desde el Ser, y desde ahí utilizo a la mente instrumental para lo que me convenga.

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La Zanahoria, el huevo y el grano de café

Había una vez una hija que a menudo se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café.

Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó la zanahorias y las puso en un tazón. Sacó los huevos y los puso en otro tazón. Sacó el café y lo puso en un tercer tazón.

Mirando a su hija le dijo: «Querida ¿qué ves?”, «Zanahorias, huevos y café»- fue su respuesta.

Entonces la hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas.

Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera… Luego de sacarle la cáscara observó que estaba duro.

Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: «¿Qué significa esto, padre?»

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua, fuerte, dura… pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido…

Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

«¿Cuál eres tú?», le preguntó a su hija. «Cuando la adversidad llama a tu puerta ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?»

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Frases de Isaac Asimov

Escritor estadounidense de origen ruso que destacó especialmente en el género de la ciencia-ficción y la divulgación cientítica.

El aspecto más triste de la vida en este momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría.

Si el conocimiento puede crear problemas, no es con la ignorancia que podemos resolverlos.

Nunca dejes que tu sentido de la moral te impida hacer lo correcto.

Si mi médico me dijera que solo me quedaban seis minutos de vida, no me reiría. Escribiría un poco más rápido.

La gente piensa en la educación como algo que pueden terminar.

  ¡Era obvio que el fanatismo nunca fue una operación unidireccional, que el odio engendró odio!

     ¡No hay naciones! Solo hay humanidad Y si no llegamos a entender eso pronto, no habrá naciones, porque no habrá humanidad.

     Ahora conocemos las reglas básicas que gobiernan el universo, junto con las interrelaciones gravitacionales de sus componentes brutos, como se muestra en la teoría de la relatividad

     Aquellas personas que piensan que lo saben todo, son una gran molestia para aquellos de nosotros que lo estamos intentando.

     Conocemos las reglas básicas que rigen las partículas subatómicas y sus interrelaciones… están descritas claramente por la teoría cuántica.

     Creo en la evidencia. Creo en la observación, medición y razonamiento, confirmado por observadores independientes. Creeré cualquier cosa, no importa cuán salvaje y ridícula sea, si hay evidencia de ella. Sin embargo, cuanto más salvaje y más ridícula sea, más firme y sólida será la evidencia.

     Cualquier libro que valga la pena prohibir, es un libro que vale la pena leer.

     Cualquier planeta es ‘Tierra’ para aquellos que viven en él.

     Cualquier sistema que permita a los hombres elegir su propio futuro terminará eligiendo la seguridad y la mediocridad, y en tal realidad las estrellas están fuera de su alcance.

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Frases de Fidel Castro

Fidel Alejandro Castro Ruz​ fue un abogado, militar, político y revolucionario marxista cubano. Fue mandatario de su país como primer ministro (1959-1976) y presidente (1976-2008) después de su victoria en la revolución cubana contra la dictadura de Fulgencio Batista.

La Revolución no es la obra de un día ni de un año; es obra para siempre en lo adelante. Es una obra eterna, en la cual el actor fundamental es el pueblo, los trabajadores.

Si salimos, llegamos; si llegamos, entramos; si entramos, triunfamos». 1956, México, antes de zarpar en el yate Granma.

«No he sido nunca ni soy comunista, si lo fuese tendría valor suficiente para proclamarlo». Mayo 1958.

No soy eterno. De repente, uno descubre que casi todo quedó por detrás y que la vida tiene sus límites. 

¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

Ni los muertos pueden descansar en un país oprimido.

El revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor.

No he sido nunca ni soy comunista. Si lo fuese, tendría valor suficiente para proclamarlo.

No tengo ni un átomo de arrepentimiento de lo que hemos hecho en nuestro país.

Revolución y educación son una sola cosa.

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Frases de Ian Fleming creador de James Bond

Ian Lancaster Fleming (Londres, 28 de mayo de 1908-Canterbury, 12 de agosto de 1964) fue un escritor, periodista y oficial de inteligencia británico, conocido por ser el creador de la serie de novelas de espías protagonizadas por James Bond.

Señor Bond; en Chicago tienen un proverbio: «Una vez es casualidad; dos, coincidencia; y la tercera vez… una acción hostil».

¿Qué vamos a hacer? -preguntó con ansiedad-. ¿De qué va todo esto? -Nos quieren liquidar -respondió Bond con calma-. Así que debemos mantenernos con vida.

En mi profesión -dijo-, cuando me tropiezo con un hombre como ése, tengo otra divisa: «vive y deja morir».

Se sentó al lado en el asiento que había dejado y observó a los suburbios de Filadelfia, en sus sombrías llagas y extraños rincones.

Cuando las posibilidades no están a favor, haz que lo estén.

En el contexto de esta etapa luminosa y brillante, se puso de pie en el sol y sintió que su misión de ser incongruente y remoto y oscuro de su profesional atentaba con la de sus compañeros.

Si uno fracasa en las cosas importantes, es porque no tiene grandes ambiciones. La concentración, el interés; eso es lo que importa. Las aptitudes aparecen, las herramientas se forjan por sí solas.

Pero soy voraz con la vida. Hago demasiado de todo durante todo el tiempo. De repente, un día me fallará el corazón. El Cangrejo de Hierro me llevará como se llevó a mi padre. Pero yo no le tengo miedo al cangrejo. Al menos habré muerto de una enfermedad honorable. Tal vez, en mi lápida, inscriban: Este hombre murió a fuerza de vivir demasiado.

Pero ¿Qué podría hacer provechoso aquí, sin ninguna espía hermosa a la que hacer el amor?

En mi profesión -dijo-, cuando me tropiezo con un hombre como ése, tengo otra divisa: «vive y deja morir».

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Discurso y frases de Viktor Frankl

Una noche de navidad de 1944:

“Un hombre consciente de su responsabilidad ante otro ser humano jamás tirará su vida por la borda… Si conoces el por qué de tu existencia serás capaz de soportar cualquier cómo… Es evidente que tenemos pocas posibilidades de vivir, pero ningún poder de la tierra podrá arrancarnos lo que ya hemos vivido. Os ruego que encaréis con gallardía la gravedad de nuestra situación. No podemos refugiarnos en el pasado para apaciguar los horrores del presente. Pensadlo: estamos ante un desafío ¡el desafío de sobrevivir! Podemos hacer una de estas dos cosas: convertir esta experiencia en una victoria o limitarnos a vegetar dejando de ser personas. Incluso aquí debemos subsistir al cobijo de la esperanza en el futuro. No importa que no esperemos nada de la vida. Lo que verdaderamente importa es lo que la vida espera de nosotros. No hay que avergonzarse de nuestras lágrimas, porque demuestran nuestro valor para encararnos con el sufrimiento. Olvidaos del placer. Olvidaos de la venganza. Olvidaos de la cobardía. Lo único que debemos tener presente es nuestra voluntad de sobrevivir. La voluntad es una cuestión de hecho, no una cuestión de fe. Porque nosotros no inventamos el sentido de nuestras vidas, sino que lo descubrimos. A cada uno de nosotros nos está reservado un cometido que cumplir, y todos respondemos con nuestra propia vida ante esa obligación.”

Viktor Emil Frankl (1905 – 1997) fue un neurólogo y psiquiatra austríaco, y un sobreviviente del Holocausto.

Frases de Viktor Frankl

  • La muerte solo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado para vivir.
  • Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.
  • La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino solo por falta de significado y propósito.
  • La mejor forma de conseguir la realización personal es dedicarse a metas desinteresadas.
  • El éxito, como la felicidad, es el efecto secundario inesperado de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo.
  • El hombre que no ha pasado por circunstancias adversas, realmente no se conoce bien.
  • El significado de mi vida es ayudar a otros a encontrar significado en las suyas.
  • Ser tolerante no significa que comparta la creencia de otra persona. Pero significa que reconozco el derecho de otro a creer y obedecer a su propia conciencia.
  • Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida.
  • Vive como si estuvieras viviendo una segunda vez, y como si hubieras actuado mal la primera vez.
  • El aspecto más doloroso de los golpes es el insulto que incluyen.
  • Nuestra mayor libertad humana es que, a pesar de nuestra situación física en la vida, ¡siempre estamos libres de escoger nuestros pensamientos!
  • La reacción anormal antes las situaciones anormales es parte del comportamiento normal.
  • Ningún hombre debería juzgar a menos que se pregunte con absoluta honestidad si en una situación similar podría no haber hecho lo mismo.
  • Nuestra más grande libertad es la libertad de escoger nuestra actitud.
  • Las fuerzas que escapan a tu control pueden quitarte todo lo que posees excepto una cosa, tu libertad de elegir cómo vas a responder a la situación.
  • Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.
  • Un hombre que toma conciencia de la responsabilidad, que tiende hacia otro ser humano y lo espera afectuosamente, o hacia un trabajo inconcluso, nunca podrá deshacerse de su vida. Él sabe el “por qué” de su existencia, y será capaz de soportar casi cualquier “cómo”.
  • La felicidad es como una mariposa. Cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro. La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida.
  • ¡Diría que nuestros pacientes nunca se desesperan realmente por el sufrimiento en sí mismo! En cambio, su desesperación surge en cada instancia de una duda en cuanto a si el sufrimiento es significativo. El hombre está listo y dispuesto a soportar cualquier sufrimiento tan pronto como pueda ver un significado en él.
  • El hombre se auto-realiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.
  • La vida pide a cada individuo una contribución, y le corresponde a ese individuo descubrir lo que debería ser.
  • El amor constituye la única manera de aprehender a otro ser humano en lo más profundo de su personalidad.