La apuesta del viejo guerrero

El señor Naoshige declaró un día a Shimomura Shoun, uno de sus más viejos samurais:
– La fuerza y el vigor del joven Katsuchige son admirables para su edad. Cuando lucha con sus compañeros vence incluso a los mayores que él.
– A pesar de que ya no soy joven estoy ddispuesto a apostar que no conseguirá vencerme – afirmó el anciano Shoun. Para Naoshige fue un placer organizar el encuentro que tuvo lugar esa misma noche en el patio del castillo, en medio de un gran número de samurais. Estos estaban impacientes por ver lo que le iba a suceder al viejo farsante de Shoun.
Desde el comienzo del encuentro, el joven y poderoso Katsushige se precipitó sobre su frágil adversario agarrándolo firmemente, decidido a hacerlo picadillo. Shoun estuvo a punto de caer varias veces al suelo y de rodar en el polvo. Sin embargo, ante la sorpresa general, cada vez se restableció en el último momento. El joven, exasperado, intentó dejarle caer de nuevo poniendo toda su fuerza en el empeño, pero esta vez, Shoun aprovechó hábilmente su movimiento y fue él quien desequilibró a Katsushige arrojándolo al suelo.
Después de ayudar a su adversario semi-inconsciente a levantarse, se acercó al señor Naoshige y le dijo:
– Sentirse orgulloso de su fuerza cuando aún no se domina la fogosidad es como vanagloriarse públicamente de sus defectos.

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Eres lo que piensas

A un discípulo que se lamentaba de sus limitaciones le dijo el maestro: 

Naturalmente que eres limitado. Pero -¿no has caído en la cuenta de que hoy puedes hacer cosas que hace quince años te habrían sido imposibles?-.

-¿Qué es lo que ha cambiado?-. 

-Han cambiado mis talentos-. 

-No. Has cambiado tú-. 

-¿Y no es lo mismo?-

-No. Tú eres lo que tú piensas que eres. Cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú-.

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Dos monjes cruzando el río

Había una vez dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, vieron a una mujer que lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven, hermosa y atractiva.

– ¿Que te sucede?- le preguntó el más anciano.

– Mi madre se muere. Está sola en casa, al otro lado del río, y yo no puedo cruzar. Lo intenté – siguió la joven, – pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda… Pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora… Ahora que habéis aparecido vosotros, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar.

– Ojalá pudiéramos – se lamentó el más joven. Pero la única manera de ayudarte sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Lo tenemos prohibido, lo siento.

– Yo también lo siento, dijo la mujer. Y siguió llorando.

El monje más viejo se arrodilló, bajó la cabeza y dijo: sube.

La mujer no podía creerlo, pero con rapidez tomó su hatillo de ropa y subió a horcajadas sobre el monje. 
Con bastante dificultad, el monje cruzó el rió, seguido por el joven.

Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó al anciano monje con intención de besar sus manos.

– Está bien, está bien – dijo el viejo retirando sus manos, – sigue tu camino.

La mujer se inclinó con gratitud y humildad, recogió sus ropas y corrió por el camino hacia el pueblo.

Los monjes, sin decir palabra, retomaron su marcha al monasterio. Aún les quedaban diez horas de caminata…

Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano: Maestro, vos sabéis mejor que yo de nuestro voto de abstinencia. No obstante, cargasteis sobre vuestros hombros a aquella mujer a través de todo lo ancho del río.

– Yo la llevé a través del río, es cierto. Pero ¿qué te pasa a ti que todavía la cargas a la mujer sobre tus hombros?.

MORALEJA: Como el joven monje, muchas veces caemos en la trampa de juzgar a los demás. Después nos quedamos «atorados» en el pasado y nos cuesta dejar ir lo que nos molesta y lo llevamos cargando por la vida dándole la importancia que ya no tiene en el presente.

Habemos personas que gastamos nuestra energía en quejarnos de lo que fue, en lugar de ver las situaciones desde una nueva perspectiva. Es necesario liberarnos de esa carga para caminar feliz por esta maravillosa vida.

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La vendedora de lámparas y narices

En aquella ciudad ninguna casa tenía ventanas. Las habitaciones eran cubos negros. No se conocía la luz. En las calles corrían ríos de tinieblas porque la atmósfera contaminada formada un escudo impenetrable a las caricias del sol. Los habitantes de ese mundo no tenían nariz. Sintiéndose felices, habitaban en la sombra sólo preocupados de trabajar para llenar su estómago y satisfacer sus deseos sexuales… 
Un buen día apareció una anciana que gritaba: “¡vendo una lámpara y una nariz!”. 
Un ciudadano que por allí pasaba se sintió atraído hacia la extraña mujer: sus ojos relumbraban en la negrura como dos luciérnagas. Compró la lámpara y la nariz. Cuando quiso pagar, la anciana se negó a recibir el dinero. El hombre regresó rápidamente al cubículo. Apenas cerró la puerta, un insoportable olor se le metió por las fosas nasales para zaherir su cerebro. Encendió la lámpara. Lo que él creía una pieza hermosa, limpia, tranquila, era un nido de arañas, basura, alimentos podridos, muebles apolillados, capas de grasa, excrementos de rata. ¡No pudo permanecer en ese asqueroso lugar!. 
Recorrió las calles hasta encontrara la vieja. “bruja, ¿qué hizo con mi elegante mansión? Antes yo vivía bien, como el todo el mundo, pero apenas me puse su nariz y encendí la lámpara, esos dos objetos cambiaron mi mundo. “¿por qué tanta maldad?”. 
La señora respondió: “Tu mundo no fue cambiado: ¡es así! Antes no te dabas cuenta y creías estar bien en un sitio que tarde o temprano te hubiera destruido. Cuando se adquieren nuevos órganos y se hace la luz, sufrimos porque nos vemos como somos realmente y no como imaginamos ser. Ahora que sabes cual es tu realidad, debes abrir ventanas, matar parásitos, limpiar paredes, desinfectar el lugar y serás feliz. ¡Entonces dale la lámpara y la nariz a otro ciudadano, como lo hice yo!».

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Una rosa en el desierto

A menudo la voz apacible del maestro espiritual quebraba el silencio perfecto del amanecer, para exhortar a sus discípulos diciéndoles:

-Queridos discípulos míos, nada hay tan hermoso, tan bello, ni tan provechoso como el amor incondicional. No hay sabiduría más fecunda, no hay saber más sublime, no hay brillo más intenso que el amor incondicional.

Y así día tras día, semana tras semana, el maestro insistía para que sus discípulos se ejercitasen en el amor incondicional.

-Hay muchas clases de amor- declaraba, -pero sólo una merece ser considerada como tal y es, queridos míos, el amor incondicional.

Los discípulos le escuchaban, pero albergaban dudas en cuanto a esa enseñanza. Amor incondicional? A qué tipo de amor se refería el venerable maestro?- Se preguntaban entre ellos.

El maestro continuaba diciendo: -Todos estamos sometidos a la ley inexorable del sufrimiento, pero nada hay más precioso ni más transformador que el amor incondicional- decía… -Ejercitaos en el mismo sin descanso. No olvidéis nunca mis palabras. Si amáis incondicionalmente, estáis vivos; si no, es como si estuvierais muertos.

Un día, de rosado amanecer, un discípulo dijo:

-Pero maestro, nos hablas mucho del amor incondicional, mas nos dices poco sobre él… El resto de los discípulos se identificaban con el comentario del que así se había expresado.

-Vaya, vaya,- repuso el maestro.-Todo hay que explicarlo… El amor incondicional es para ser vivido y no, para que digamos palabras sobre él.

Mirad, mañana os presentaréis a mí con una rosa y saldremos de excursión…

Al día siguiente los discípulos acudieron junto al maestro antes de despuntar el día. Llevaban la rosa con ellos.

-Daremos un largo paseo- dijo el maestro.

Partieron todos… Caminaron durante horas, hasta que finalmente llegaron a un paraje desértico. No había nada más que cielo y arena.

-Colocad la rosa en estar tierras desertizadas, por nadie holladas… por nadie frecuentadas.

Uno de los discípulos fijó la rosa en la arena.

-Sentémonos y reflexionemos unos instantes-.

Se sentaron todos alrededor del maestro. El Sol iba trepando lentamente por el firmamento y el calor comenzaba a ser sofocante.

-Ahora nos iremos- dijo el maestro, -pero permitidme haceros algunas preguntas:

Creéis que, aunque no haya nadie para oler la rosa, ésta seguirá exhalando su aroma?

-Hasta que se marchite… Continuará exhibiendo su esplendor, incluso aunque nadie haya para apreciarlo?

-En la investigación de estas preguntas, hallaréis muchas respuestas.

Los discípulos se quedaron satisfechos. Habían comprendido.

La rosa quedó exhalando su aroma en las solitarias planicies desérticas, y maestro y discípulos regresaron al monasterio.

Son muchos los que dicen amar, pero muy pocos los que aman incondicionalmente…

El que disfruta de esta clase de amor se convierte él mismo en el primer beneficiario.

El que ama así irradia una atmósfera de bienestar, de sosiego, de paz, de contento y plenitud…

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No tengo crema

Del anecdotario de cada cada persona podemos aprender valiosas lecciones; cada día conversamos con quienes tiene una visión muy diferente de la vida de de cómo debería de ser ésta, pero a veces esa cosmogonía es increíblemente limitada. Me explico.

Como un día cualquiera nos dispusimos a buscar algo de comer, las opciones son muchas, sin embargo, hay lugares consentidos, una quesadilla preparada en un puesto en el que el sabor y la limpieza son aceptable fue la opción. Al llegar pedimos un sope. Para quien no sea de México, un sope es una tortilla gruesa de masa, con frijoles, lechuga, cebolla y salsa en su versión básica, hay quienes le ponen un guisado adicional; en este puesto, le ponen crema. Al pedirlo, la respuesta fue, «no tengo sopes porque ya no tengo crema y no los puedo preparar» -Está bien, sin crema -Tampoco tengo papas….Mejor diga que no quiere vender, fue lo primero que muchos incluyéndonos podemos pensar.

Buscamos otro lugar. Hicimos el pedido y mientras comíamos otro comensal pidió una quesadilla de pollo, uno de los encargados respondió que no había pollo, pero otro más respondió, «Claro que hay pollo, si no en quesadillas, tenemos flautas o le hacemos una quesadilla de tinga que tiene pollo, pero si usted quiere pollo, le damos pollo». Una respuesta que nos hizo intercambiar una expresión de ¡qué diferencia de respuesta con respeto a la señora del otro puesto.

Lo que podría quedar sólo para el anecdotario, me hizo pensar en las limitaciones que nosotros mismos ponemos en el día a día. Más allá de la poca vocación de servicio de la señora que atiende ahora ese puesto de quesadillas, las visiones sobre lo que debe de ser la satisfacción al cliente, las ganas de hacer bien las cosas, de encontrar opciones para resolver problemas cotidianos son evidentes. Las materias primas las tenemos a la mano, y si no hay algún elemento es cuestión de buscar alternativas.

La oportunidad entre hacer crecer tu negocio, crear comensales fieles, se puede desvanecer con una sola frase: No tengo crema.

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El Dragon – rodrigo solis

dragon

Ahí tienen que una vez llegó un dragón a alguna parte y, apenas puso garras en el suelo, empezó a devorar a la gente que se escondió, se organizó, luchó, resistió pero no pudo hacer nada. Y el dragón se los comió.

Esto tenía sin cuidado al gordo monarca que vivía en su palacio rodeado de jardines y cortesanas bellas que bailaban levantando los labios, secretarios sectarios colgaditos de sus hilos armados con informes que revelan que el dragón, selectivo, asesina a una población económicamente inactiva. No aparece en la cuenta, no hay pedo, rey. Pero cuando al dragón le dio por dormirse en una mina de uranio le apestó el apetito al rey gordo. ¡Maldito! No me toques el tesoro. No se juega con dinero. ¡Guerreros!. Y allá fueron. Helicópteros, aviones, soldados blindados de brillante armadura a la guarida del dragón con la estrategia de la media luna. Ríndete dragón, te tenemos rodeado. Hmm. No hay nada peor que un dragón enojado. Humo, polvo, fuego. ¡Por la patria compañero! Francotirador preparado, granada. Retirada. Retirada repito, este dragón es más cabrón que bonito. Y el dragón se los comió.

Es una maldición, dijo el rey manoteando en la mesa y derramando el café, que vayan allá nuestros hombres de fe. Y allá van. Monjas, obispos, sacerdotes, comisión de contacto, fanáticos varios pero, antes de que pudieran iniciar las negociaciones, antes de que dieran inicio las oraciones el dragón saltó de su agujero. Uuy, qué feo, no hay nada peor que un dragón ateo. Vade retro Vade retro. Padre nuestro. Y el dragón se los comió.

Es tiempo de que usemos la fuerza de la razón, dijo el rey chupándose los labios. A mí todos los sabios. Y allá van. Sistema nacional de investigadores, médicos, brujos, profesores, poetas. A desquitar las becas. Quedó de lado la lucha anti sida, hoy la patria necesita un aerosol dragonicida. Los viejitos amables fabricaron la poción pero resultó ser inflamable. Crujientes, doraditos, el dragón se los comió.

¿Qué vamos a hacer? Pensaba el rey en su jardín de geranios. Ni modo que renuncie a la mina de uranio, uno debe pensar en su vejez. En nombre de la patria y sus deberes el rey convoca a sus mujeres: Compañeras, en nombre de la unión nacional, de cada pueblo y aldea saldrán las más pobres, las más feas, a saciar el apetito del dragón. Ah chingá, chingá. ¿Y tu helado de limón? Las señoras se rascaron la cabeza: a ver, a ver. Eres dueño de la historia, del reloj, del calendario, la mina es tuya, son tuyos los tratados, las proclamas, los soldados, las fronteras, por lo tanto declaramos: También es tuyo el problema.

¡Traicioneras! Gritó el rey pero ya no había soldados, ni hombres de fe, ni sabios que lo protegieran así que fue fácil para las señoras echar al rey a una carreta y llevarlo hasta la guarida del dragón quien pujó, bufó, sudó como si sospechara que se le acercaba a la panza un bocado fino. Y aquí va una última pista: No hay nada peor que un dragón feminista. Ante la mirada regocijada de las mujeres el dragón se lo comió. Y entonces, fue tanto el veneno que se murió.

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amor cybernetico?

y no no estoy hablando de ese famoso luchador, pues un dia de estos de los que a veces suelo tener sin nada pero nada que hacer me meti a una de esas paginas para buscar pareja o amigos que una amiga desde hace 3 meses me venoa presumiendo que encontro a su principe azul, bueno pues como les digo a falta de algo interesante que hacer me di de alta y cual es mi sorpresa cuando subi mi foto en menos de 5 minutos ya tenia en mi bandeja de correo 20 mensajes woow!!! y aunque algunos tipos estaban de hay mamita asi me lo receto el doctor segui viendo el catalogo digo ya que estaba alli tenia que seguir viendo el menu, al principio me parecio una travesura pero e de confesar que no sirvo para estas cosas hoy pasadas ya 16 horas de mi dada de alta me di de baja me senti acosada porque obvio tambien hay cada perversote que espera la oportunidad de poder conseguir un free (con sus dos significados: libre y gratis) y listo, digo yo no pretendia encontrar alguien asi como para casarme pero lo que analizare despues sera porque me senti tan acosada pero volviendo al tema mi analisis del amor por internet concluyo:

COMO SERES HUMANOS TENEMOS LA CAPACIDAD DE ENAMORARNOS COMO NADIE Y UTILIZAR TODOS LOS METODOS POSIBLES, EL SER HUMANO TIENE LA NECESIDAD DE ESTABLECER VINCULOS INTIMOS, asi que esto me lleva a la siguiente pregunta:

Se puede enamorar de alguien que no se conoce?

Pues la respuesta es si incluso con mayor pasion y fervor (mmm ya entiendo porque me dejaron… ja!), ya que en la computadora puedes imaginarte lo que tu deseas y como no hay ningun estimulo que te regrese a la realidad idealizas, idealizas e idealizas a la otra persona, al estar detras de una pantalla los defectos, lo negativo no se conoce ni se sufre, pero eso solo mi experiencia quizas si en estas paginas algun@s suertodot@s han encontrado su pareja ideal pero que porcentaje representara de los muchos cibernautas que recurren a esas paginas porque se sienten solos y solo se han llevado mas desilucion. y tu que piensas si crees? cuentame cual ha sido tu experiencia ………..

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Lloviendo…

Anoche con un musical del cielo venistes de nuevo a mi mente, ¿que facultad reminsente posee la melodia de las gotas de lluvia que me hacen anelarte?

Sera que en su momento me llenaste de paz el alma y de ardor el corazon, como la lluvia lo hace hoy.

Allome postrado en mi cama buscandole explicacion al porque cuando llueve recuerdo las pasiones preteritas que en su momento me quitaron el sueño y me daban oportunidad de disfrutar de este concierto liquido.

La lluvia cesa, al contrario de mis ganas de olvidarte y asi como ahora se escucham gotas caer de los techos, asi es tu recuerdo, un constante gotear, que solo ha hecho a mi alma desear que te vallas y jamas, jamas sustraigas de nuevo esta paz, que con grandes empresas y obstaculos logro conciliar.

Ya no llueve mas y asi como lo sucedido como lo sucedido contigo y conmigo, de estar juntos en le cielo, terminamos separados en el suelo.

El silencio gobierna, me hace pensar, que al igual que la lluvia cae, pronto logra retornar al cielo, de donde no debia bajar, seguro estoy que por evaporacion los dos nos encaminamos hacia el, solo que tu estas a un paso de el y yo, yo no se donde estoy, pero se que pronto gozare de ser parte nuevamente de el.

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