Beatriz Bezares Garc铆a es la autora de esta interesant铆sima historia, nos presenta elementos que nos lleva a la reflexi贸n de manera amena. En el plano profesional, el uso de metaforas y cuentos, es uno de mis recursos predilectos, sobretodo al enfocarme en situaciones de violencia.
He visto los rostros de las ni帽as y adolescentes al escuchar esta historia, y su mirada sorprendida al repetirse as铆 misma la soluci贸n de la protagonista, al igual que las mujeres adultas!! Es una historia que abre la puerta al empoderamiento de la mujer, espero la disfruten.
LA TRISTE HISTORIA DE UNA BRUJA

Dentro de una cueva subterr谩nea vive el destinetero, su trabajo consiste en observar las auras de los ni帽os y de acuerdo a la forma de sus ojos, predice el destino de los futuros hombres. Sus decisiones son muy sabias y pocos son los que se atreven a contradecirlo.
Fue as铆 como un d铆a la se帽ora Murrieta llev贸 a su hija Fausta a que le predijera el futuro. Era una costumbre que las madres hac铆an para no errar y saber desde un principio qu茅 educaci贸n brindarles a sus hijos.
Iba tambi茅n con ellas la vecina y su hija Melina, una ni帽a rubia de ojos verdes. A Fausta no le importaba ser amiga de una ni帽a tan bonita, pues ten铆a la creencia de que llegar铆a muy lejos con la medicina, que importa que no fuera muy agraciada, pues pensaba ser la mejor doctora que se ha conocido.
Su madre hizo la pregunta:
鈥 Gran gu铆a, 驴qu茅 ser谩 de mi preciosa hija?
鈥擟omo Fausta s茅 que se llama sin que t煤 me lo digas鈥攃ontest贸 sin titubear鈥, s茅 tambi茅n que una bruja malvada en el futuro ser谩.
驴Bruja? 驴Malvada? 隆No, no, se ha de haber equivocado!, pens贸 Fausta, tal vez confundi贸 m茅dico con bruja. Y ya iba a reclamar cuando la vecina tambi茅n pregunt贸:
鈥 Gran gu铆a, 驴qu茅 ser谩 de mi preciosa hija?
鈥擟omo Melina s茅 que se llama sin que t煤 me lo digas鈥攃ontest贸 de nuevo el destinetero鈥, s茅 tambi茅n que una hermosa hada en el futuro ser谩.
Las dos madres salieron muy satisfechas con sus hijas, pues hab铆an dado a luz a dos protagonistas de cuento de hadas. No es para menos, cualquiera cr铆a m茅dicos, arquitectos, profesores, dentistas, 隆qu茅 va!… 驴Pero d铆ganme cu谩ntas hadas y brujas hay en el mundo? Era un suceso digno de celebrarse.
Cuando Fausta regres贸 de su escuela al otro d铆a, vio sobre su cama una enorme caja de regalo con una nota que dec铆a: 鈥淧ara que nuestra inteligente hija cumpla su destino鈥. Abri贸 la caja y encontr贸 para su decepci贸n: dos calderitos, una mini escoba, una bola de cristal, una rana dentro de un frasco y un sombrerito coqueto que terminaba en pico.
Ella no entend铆a porque le regalaban esas cosas. No lo encontraba divertido, 驴se estar铆an burlando sus pap谩s? C贸mo no ten铆a intenci贸n de usar ninguno de estos objetos raros, termin贸 por abandonarlos debajo de su cama.
Sali贸 al jard铆n para animarse un poco y vio frente a su casa que Melina jugaba feliz con una varita m谩gica que ten铆a en la punta una estrella dorada. Iba con intenci贸n de acercarse y preguntar si pod铆a jugar con ella, cuando una abeja se puso a gimotear una cancioncilla molesta en su o铆do.
鈥 驴Te gusta mi abeja? 鈥攃hill贸 con su vocecilla Melina鈥 Tengo muchas, mira en el panal 鈥攍evant贸 su varita y se帽al贸 la rama de un frondoso 谩rbol donde colgaba un panal que ejecutaba toda una orquesta鈥. Las alimento con todas esas flores que ves all谩. 隆Ah, y adem谩s tengo un pony! 鈥攖ermin贸 diciendo con una sonrisa abierta e irritante.
Melina llevaba puesto un vestidito corto azul cielo con volantes rosas pastel en las mangas, sin duda alguna luc铆a esplendorosa, lo suficiente como para molestar a una ni帽a con una simple y est煤pida t煤nica negra.
A partir de ese momento la amistad entre ellas cambi贸. La peque帽a hada no dejaba de presumirle a Fausta sus artefactos m谩gicos y sus lindos vestidos, por lo que la brujita se volvi贸 verde de envidia. Ella tambi茅n quer铆a lindos juguetes, bonitas mascotas y lindos vestidos.
鈥 Hija, debes aceptar tu oficio con dignidad 鈥攍e repet铆a su padre una y otra vez鈥 el destino te puso en el camino de la brujer铆a y as铆 es como debe ser.
En la escuela Fausta sufr铆a mucho por conseguir amigos, pues la rechazaban por tener la piel verde y una vestimenta anticuada; mientras que Melina ten铆a m谩s amigos de lo que pod铆a contar con los dedos de su mano, la segu铆an a todos lados y le ped铆an muchos consejos.
Y aunque siempre estaba sola, Fausta disfrutaba mucho la escuela, aprender le daba nuevas esperanzas; sospechaba que el conocimiento ser铆a su 煤nica herramienta para enfrentar al destino. El 煤nico problema era que ni en clases sus compa帽eros la dejaban tranquila, siempre que ella quer铆a participar, se burlaban de ella y la insultaban dici茅ndole que era muy fea. El 煤nico refugio que ten铆a era el ba帽o de la escuela, ah铆 todas las tardes le lloraba a su retrete favorito. A Melina en cambio se le hac铆an muy aburridas las clases, profesores parloteando a cada rato detalles que a nadie le importaba; pero por ser hermosa siempre la pasaban con diez.
Un d铆a antes de la fiesta de graduaci贸n a la hadita le salieron unas hermosas alas viol谩ceas que cautivaron a todos los que la miraban. A Fausta, s贸lo le sali贸 una horripilante verruga en la nariz.
Desolada se refugi贸 en las entra帽as del bosque donde compr贸 una caba帽a muy sencilla alejada de la civilizaci贸n. Ah铆 cre贸 una basta biblioteca donde aprendi贸 f铆sica y qu铆mica. Como ninguna Universidad la aceptaban por miedo a supuestas maldiciones, y al no ver cumplido su sue帽o de ser doctora, se conform贸 con aprender por correo farmac茅utica.
Bajo un laboratorio improvisado cre贸 muchos medicamentos a los que ella llam贸 鈥淧贸cimas鈥. Las vend铆a a buen precio y se volvi贸 famosa, a cada rato iban a verla para comprar una P贸cima milagrosa, que si para el cutis, los reumas, la gripe, el insomnio, la alergia鈥
Melina tampoco ingres贸 a la Universidad, simplemente no le interesaba, ella era feliz chismeando con los animales del bosque y jugando a las escondidas con otras hadas y lindas criaturas. Aunque no todo era mil sobre hojuelas, tambi茅n ten铆a un lado mal茅volo que la impulsaba a molestar a la bruja del bosque todas las ma帽anas mientras ella a煤n dorm铆a. Le gritaba a su ventana: 鈥淓res fea y te morir谩s fea. Nadie te quiere, si gustas puedes volverte m谩s verde, pues nadie te va a hacer caso.鈥
Poco a poco Fausta se cans贸 de las burlas y decidi贸 vengarse, a煤n cuando estaba segura de que Melina lo hac铆a de pura envidia. No hab铆a nadie tan sabia y poderosa como la mism铆sima 鈥淏ruja del bosque鈥.
Su ayudante, un jorobado amante del tap, pero que no pod铆a bailar por culpa de su joroba, recibi贸 贸rdenes de su jefa de robarse las alas de esa molesta hada, tan molesta como el zigzagueo de una mosca. Al menos ya no podr铆a volar hasta su ventana y decirle esas cosas horrendas que escuchaba todas las ma帽anas.
D铆a con d铆a llegaba el jorobado con alas de colores, pero ninguna pertenec铆a a Melina, Fausta lo sab铆a pues a la ma帽ana siguiente escuchaba de nuevo: Eres fea y te morir谩s fea鈥 y todos aquellos insultos que no es necesario repetir para que Fausta no se ofenda m谩s. Para remediar ese problema de una vez por todas, la bruja le pidi贸 a su ayudante el hada completa.
Y as铆, a las once de la noche, justo una hora antes de su cumplea帽os, el jorobado entr贸 a la casa con un costal en hombros. En el interior de la bolsa alguien gritaba y suplicaba piedad, y el coraz贸n de Fausta bailaba de emoci贸n al pensar que por fin arreglar铆a cuentas con su antigua rival. Corri贸 por una enorme jaula y ah铆 avent贸 el costal, luego cerr贸 la puertecita y desde afuera con una vara abri贸 la bolsa y sali贸 a toda velocidad una hermosa hada azul; pero no era Melina.
鈥 驴Por qu茅 me has encerrado, malvada bruja? 鈥攑regunt贸 asustada la hada azul鈥 驴qu茅 mal te he hecho?
鈥擳煤 ninguno, por cierto 鈥攔espondi贸 Fausta鈥 pero hay un hada que es m谩s molesta que un calcet铆n h煤medo dentro de un zapato. Estoy cansada de que me traten como a un ser despreciable. De cierto que yo no he elegido este camino y no es justo que aparte me lo echen en cara todos los d铆as.
La hadita azul guard贸 silencio un rato y al final le expuso a la bruja una teor铆a sobre revelarse contra el destino.
鈥擭o entiendo porque tanto sufrimiento, si no quieres ser bruja pues no lo seas y ya. 驴Qu茅 m谩s da si un tal destinetero te dijo que lo ser铆as? T煤 tienes voz y puedes decir sin problema: No quiero, gracias, mi destino lo marco yo.
Por un momento la bruja qued贸 perpleja, nunca se imagin贸 que podr铆a hacer tal cosa, era el consejo m谩s atrevido que alguien le hab铆a dicho. De todas formas ya era demasiado tarde, hab铆a sido educada como bruja, y por lo tanto, bruja deb铆a ser; m谩s a煤n si piensa y se comporta como tal. El hada azul aprovech贸 la confusi贸n de Fausta y, para salir de aquel embrollo, le prometi贸 que si la dejaba libre, ella le regalar铆a unas lindas alas.
鈥斅縔 podr茅 verme bella como una mariposa? 鈥攄ijo la bruja con los ojos llorosos.
鈥擯ues conf贸rmate con verte como un murci茅lago 鈥攔eplic贸 el hada.
Decidida, Fausta abri贸 la puerta de la jaula y cerr贸 los ojos. Imaginaba todo lo que podr铆a hacer con unas alas nuevas, ya no necesitar铆a de escobas ni artefactos raros, podr铆a ser libre como una lib茅lula y volar a lugares nunca antes vistos鈥 y tal vez, s贸lo tal vez, la gente podr铆a verla como alguien diferente. Pero cuando sospech贸 que ya hab铆a pasado un tiempo y nada de nada, escuch贸 azotarse la puerta de la caba帽a鈥 S铆, el hada azul se hab铆a escapado鈥
Unas l谩grimas se escaparon de la mejilla verde de Fausta. Siempre era lo mismo. No serv铆a de nada so帽ar en tonter铆as. El jorobado la hab铆a estado observando y sinti贸 tristeza de ver as铆 a su jefa, ella que pon铆a empe帽o en ser mejor cada d铆a, y m谩s a煤n que era su cumplea帽os.
Se retir贸 en silencio a la cocina y prepar贸 t茅 y pastelillos para ambos. Fausta, aunque agradec铆a el gesto de su ayudante, no ten铆a muchos 谩nimos de festejar. Sin embargo, una vocecita en su interior no dejaba de repetirle: Si el destinetero pudo decidir mi vida con s贸lo enunciar unas palabras como si fueran ciertas, tal vez yo tambi茅n pueda hacerlo y decidir lo que har茅 el resto de mis d铆as鈥 Educarme a m铆 misma鈥
QUE ESTE SEA UNO DE TUS MEJORES DIAS…………… BRILLA SIEMPRE