Anoche cuando dormía – Antonio Machado

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que una fontana fluía

dentro de mi corazón.

Di: ¿Por qué acequia escondida,

agua, vienes hasta mi,

manantial de nueva vida

en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que una colmena tenía

dentro de mi corazón;

y las doradas abejas

iban fabricando en él,

con las amarguras viejas,

blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que un sol ardiente lucía

dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba

calores de rojo hogar,

y era sol porque alumbraba

y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que era Dios lo que tenía

dentro de mi corazón.

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Frases de Jim Henson

James Maury «Jim» Henson nació en Greenville, Misisipi el 24 de septiembre de 1936 y falleció en Nueva York el 16 de mayo de 1990 fue un titiritero y productor televisivo estadounidense, conocido por ser el creador de The Muppets.

Henson participó en varios programas de televisión, incluyendo Sesame Street y The Muppet Show, y en películas como The Muppet Movie, The Great Muppet Caper, The Dark Crystal y Labyrinth. Estuvo nominado a un premio Óscar y ganó los premios BAFTA y Emmy. Para desarrollar sus proyectos, Henson fundó diferentes compañías, como The Jim Henson Company, The Jim Henson Foundation y The Jim Henson’s Creature Shop.

Todos vivimos en un mundo de fantasía e imaginación cuando somos niños, y para algunos de nosotros ese mundo de fantasía continúa cuando crecemos

El arte de los títeres comprende muchas formas diferentes de operar los que son a mano y las marionetas, junto con las personas disfrazadas de negro. Hay muchísimas técnicas diferentes, y siento que podemos usarlas todas.

La gente más sofisticada que conozco son los niños.

Las cosas no desaparecen, simplemente cambian, y cambian, y cambian de nuevo.

La vida es como una película, escribir su propio final. Sigue creyendo, seguir fingiendo.

Había un pequeño espectáculo de la tarde que se llamaba la tarde. En aquellos días en la televisión, las estaciones más locales tenían un espectáculo de medio día para las amas de casa que había una serie de cosas. Era como un espectáculo de variedades para el mediodía.

Cuando The Muppet Show terminó, todos nos sentamos alrededor y dijo: ¿Qué tipo de programa de televisión nos gustaría que hiciera. Sentimos la necesidad en estos días son para la programación de algunos niños de calidad.

Sí, prácticamente tenía una forma y una forma para ese momento – un estilo – y creo que una de las ventajas de no tener ninguna relación con cualquier otro titiritero fue que me dio una razón para poner todo esto junto a mí mismo por las necesidades de televisión.

Cuando yo era joven, mi ambición era ser una de las personas que han hecho una diferencia en este mundo. Mi esperanza es dejar el mundo un poco mejor por haber estado allí.

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La fruta en el cielo

Había una vez una mujer que había oído hablar de la Fruta del Cielo y la codiciaba. Entonces le preguntó a cierto derviche, a quien llamaremos Sabar:

“¿Cómo puedo encontrar esta fruta, para conseguir el conocimiento de forma inmediata?”

“Harías mejor en estudiar conmigo”, dijo el derviche. “Si no lo haces, tendrás que viajar con determinación y sin descanso por todo el mundo.”

La mujer lo abandonó y buscó a otro derviche, Arif el Sabio; y después encontró a Hakim, el Docto; luego a Majzub, el Loco; más tarde, a Alim, el Científico, y muchos más…

Pasó treinta años buscando, al cabo de los cuales llegó a un jardín. Allí se encontraba el Árbol del Cielo, de cuyas ramas pendía la resplandeciente Fruta del Cielo.

De pie junto al Árbol estaba Sabar, el primer derviche.

“¿Por qué cuando nos encontramos por primera vez no me dijiste que tú eras el Guardián de la Fruta del Cielo?”, le preguntó.

“Porque en aquel momento no me habrías creído. Además, el Árbol sólo produce fruta una vez cada treinta años y treinta días.”

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Una rosa en el desierto

A menudo la voz apacible del maestro espiritual quebraba el silencio perfecto del amanecer, para exhortar a sus discípulos diciéndoles:

-Queridos discípulos míos, nada hay tan hermoso, tan bello, ni tan provechoso como el amor incondicional. No hay sabiduría más fecunda, no hay saber más sublime, no hay brillo más intenso que el amor incondicional.

Y así día tras día, semana tras semana, el maestro insistía para que sus discípulos se ejercitasen en el amor incondicional.

-Hay muchas clases de amor- declaraba, -pero sólo una merece ser considerada como tal y es, queridos míos, el amor incondicional.

Los discípulos le escuchaban, pero albergaban dudas en cuanto a esa enseñanza. Amor incondicional? A qué tipo de amor se refería el venerable maestro?- Se preguntaban entre ellos.

El maestro continuaba diciendo: -Todos estamos sometidos a la ley inexorable del sufrimiento, pero nada hay más precioso ni más transformador que el amor incondicional- decía… -Ejercitaos en el mismo sin descanso. No olvidéis nunca mis palabras. Si amáis incondicionalmente, estáis vivos; si no, es como si estuvierais muertos.

Un día, de rosado amanecer, un discípulo dijo:

-Pero maestro, nos hablas mucho del amor incondicional, mas nos dices poco sobre él… El resto de los discípulos se identificaban con el comentario del que así se había expresado.

-Vaya, vaya,- repuso el maestro.-Todo hay que explicarlo… El amor incondicional es para ser vivido y no, para que digamos palabras sobre él.

Mirad, mañana os presentaréis a mí con una rosa y saldremos de excursión…

Al día siguiente los discípulos acudieron junto al maestro antes de despuntar el día. Llevaban la rosa con ellos.

-Daremos un largo paseo- dijo el maestro.

Partieron todos… Caminaron durante horas, hasta que finalmente llegaron a un paraje desértico. No había nada más que cielo y arena.

-Colocad la rosa en estar tierras desertizadas, por nadie holladas… por nadie frecuentadas.

Uno de los discípulos fijó la rosa en la arena.

-Sentémonos y reflexionemos unos instantes-.

Se sentaron todos alrededor del maestro. El Sol iba trepando lentamente por el firmamento y el calor comenzaba a ser sofocante.

-Ahora nos iremos- dijo el maestro, -pero permitidme haceros algunas preguntas:

Creéis que, aunque no haya nadie para oler la rosa, ésta seguirá exhalando su aroma?

-Hasta que se marchite… Continuará exhibiendo su esplendor, incluso aunque nadie haya para apreciarlo?

-En la investigación de estas preguntas, hallaréis muchas respuestas.

Los discípulos se quedaron satisfechos. Habían comprendido.

La rosa quedó exhalando su aroma en las solitarias planicies desérticas, y maestro y discípulos regresaron al monasterio.

Son muchos los que dicen amar, pero muy pocos los que aman incondicionalmente…

El que disfruta de esta clase de amor se convierte él mismo en el primer beneficiario.

El que ama así irradia una atmósfera de bienestar, de sosiego, de paz, de contento y plenitud…

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El león sin miedo

En una lejana sabana africana, andaba perdido un león. Llevaba más de veinte días alejado de su territorio y la sed y el hambre lo devoraban. Por suerte, encontró un lago de aguas frescas y cristalinas. Raudo, corrió veloz a beber de ellas para así, apaliar su sed y salvar su vida.

Al acercarse, vio su rostro reflejado en esas aguas calmadas.

– ¡Vaya! el lago pertenece a otro león – Pensó y aterrorizado, huyó sin llegar a beber.

La sed cada vez era mayor y él sabía que de no beber, moriría. A la mañana siguiente, armado de valor, se acercó de nuevo a lago. Igual que el día anterior, volvió a ver su rostro reflejado y de nuevo, presa del pánico, retrocedió sin beber.

Y así pasaron los días con el mismo resultado. Por fin, en uno de esos días comprendió que sería el último si no se enfrentaba a su rival. Tomó finalmente la decisión de beber agua del lago pasara lo que pasara. Se acercó con decisión al lago, nada le importaba ya. Metió la cabeza para beber … y su rival, el temido león ¡desapareció!

Muchos de nuestros temores son imaginarios. Sólo cuando los enfrentamos, desaparecen. No dejes que tu imaginación descontrolada usurpe el lugar de la realidad ni te pierdas en las creaciones y reflejos de tu propia mente.

Ya sabes que tus sueños, tus anhelos, están justo detrás de tus miedos y la única forma de vencerlos es enfrentándolos. ¿Qué harás para enfrentarlos? ¿Cuál es el coste real que estás pagando por no enfrentarlos.. por no vencerlos? ¿qué es lo peor que te puede pasar si lo haces?. Reflexiona y verás que distorsionados están algunos de tus miedos. Ellos son los que no te dejan avanzar, los que te bloquean.

Recuerda que “El Mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños”.

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El predicador

Había un predicador que, cada vez que se ponía a rezar no dejaba de elogiar a los bandidos y desearles toda la felicidad posible. Elevaba las manos al cielo diciendo: «¡Oh, Señor: ofrece tu misericordia a los calumniadores, a los rebeldes, a los corazones endurecidos, a los que se burlan de la gente de bien y a los idólatras!»

Así terminaba su arenga, sin desear el menor bien a los hombres justos y puros. Un día, sus oyentes le dijeron:

«No es costumbre rezar así! Todos estos buenos deseos dirigidos a los malvados no serán escuchados.»

Pero él replicó:

«Yo debo mucho a esa gente de la que habláis y por esa razón ruego por ellos. Me han torturado tanto y me han causado tanto daño que me han guiado hacia el bien. Cada vez que me he sentido atraído por las cosas de este mundo, me han maltratado. Y todos esos malos tratos son la causa por la que me he vuelto hacia la fe.»

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ANÉCDOTAS SOBRE ALBERT EINSTEIN

Albert Einstein (1879-1955), Premio Nóbel de Física en 1921, gozó de una rapidez mental propia de un genial humorista.

Un periodista le preguntó a Einstein:

—»¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad?

Y Einstein le contestó:

—¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?

El periodista lo miró extrañado y le contesta:
—Pues, sí, sí que puedo.

A lo cual Einstein replicó:

—Bueno, pues hágalo, pero imaginando que yo no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego.

Durante el nazismo Einstein, a causa de ser judío, debió de soportar una guerra en su contra urdida con el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de estos intentos se dio cuando se compilaron las opiniones de 100 científicos que contradecían las de Einstein, editadas en un libro llamado «Cien autores en contra de Einstein».

A esto Einstein respondió:

—¿Por qué cien? Si estuviese errado haría falta sólo uno.

En una conferencia que Einstein dio en el Colegio de Francia, el escritor francés Paúl Valery le preguntó:

—Profesor Einstein, cuando tiene una idea original, ¿qué hace? ¿La anota en un cuaderno o en una hoja suelta?

A lo que Einstein respondió:

—Cuando tengo una idea original no se me olvida.

Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y estadouni­dense. Al final de su vida, un periodista le preguntó qué posibles repercusiones habían tenido sobre su fama estos cambios. Ein­stein respondió:

—Si mis teorías hubieran resultado falsas, los esta­dounidenses dirían que yo era un físico suizo; los suizos, que era un científico alemán; y los alemanes que era un astrónomo judío.

En 1919, Einstein fue invitado por el inglés lord Haldane a compartir una velada con diferentes personalidades. Entre éstas había un aristócrata muy interesado en los trabajos del físico. Tras una larga conversación, el inglés explicó a Einstein que había perdido recientemente a su mayordomo y que aún no había encon­trado un sustituto. «La raya del pantalón la he tenido que hacer yo mismo, y el planchado me ha costado casi dos horas». A lo que Einstein comentó:

—Me lo va a decir a mí. ¿Ve usted estas arrugas de mi pantalón? Pues he tardado casi cinco años en conseguirlas.

En una reunión social Marilyn Monroe se cruzó con Albert Einstein, ella le sugirió lo siguiente:

—Que dice, profesor, ¿debería­mos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?

Einstein muy seriamente le respondió:

—Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia.

Se cuenta que en una reunión social Einstein coincidió con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, Ein­stein le dijo a Chaplin:

—Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira.

A lo que Chaplin respondió:

—Lo suyo es mucho más digno de res­peto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende.

Uno de los chistes favoritos que Einstein relataba en reuniones con políticos y científicos.

Se cuenta que en los años 20 cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su Teoría de la Relatividad, era con frecuencia so­licitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómo­do para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer.

Después de varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.

—Si quiere —le dijo el chofer— lo puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.

Einstein estuvo de acuerdo y antes de llegar al siguiente lugar, in­tercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante.

Llegaron a la sala donde se iba a celebrar la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió la farsa.

El chofer expuso la conferencia que había oído repetir tantas veces a Einstein.

Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de cuál podía ser la respuesta, sin embargo tuvo una chispa de inspiración y le contestó:

—La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que mi chofer, que se encuentra al final de la sala, se la responda.

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POEMA ESCRITO POR ÉL Y RESPUESTA DE ELLA.

POEMA ESCRITO POR ÉL.

Qué feliz soy amor mío!
pronto estaremos casados,
el desayuno en la cama,
un buen jugo y pan tostado.

Con huevos bien revueltitos,
todo listo bien temprano,
saldré yo hacia la oficina
y tú rápido al mercado.

Pues en sólo media hora
debes llegar al trabajo,
y seguro dejarás
todo ya bien arreglado.

Tu bien sabes que en la noche
me gusta cenar temprano,
eso sí, nunca te olvides
que yo vuelvo muy cansado.

Por la noche, teleseries,
cinemateca barato,
no iremos nunca de shopping,
ni de restaurantes caros,
ni de gastar los dineros,
ni despilfarrar los cuartos.

Tu guisarás para mi,
sólo comida casera.
Yo no soy como a la gente
que le gusta comer fuera…

¿No te parece, querida
que serán días gloriosos?
y no olvides que muy pronto,
yo seré tu amante esposo.

RESPUESTA ESCRITA POR ELLA.

¡Que sincero eres mi amor,
que oportunas tus palabras!
Tu esperas tanto de mí
que me siento intimidada.

No se hacer huevos revueltos
como tu mamá adorada,
se me quema el pan tostado….
de cocina no se nada.

A mi me gusta dormir
casi toda la mañana,
ir de shopping, hacer compras
con la mastercard dorada,

Tomar té o el cafecito
en alguna linda plaza,
comprar todo de diseño
y la ropita muy cara.

Conciertos de Luis Miguel,
cenas en La Guacamaya,
mis viajes a Punta Cana
a pasar la temporada.

Piénsalo bien, aún hay tiempo,
la iglesia no está pagada,
Yo devuelvo mi vestido,
y tú, tu traje de gala.

Y el domingo bien temprano
para empezar la semana
pon un aviso en el diario,
con letra bien destacada:

“¡HOMBRE JOVEN Y BUEN MOZO
BUSCA UNA ESCLAVA MUY LERDA
PORQUE SU EX FUTURA ESPOSA,
AYER LO MANDÓ A LA MIERDA!”

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EL INGENIERO EN EL INFIERNO

Murió un Ingeniero y se fue a las puertas del Cielo.

Sabido es que los Ingenieros, por su honestidad y don de gentes, siempre van al cielo, pero san Pedro buscó en su archivo, que últimamente andaba un poco desorganizado, y no lo encontró en el montón de papeles, así que le dijo:

-Lo lamento, no estás en la lista, no te puedo dejar entrar, vas a tener que ir al infierno.

De modo que el Ingeniero se fue al infierno. Poco tiempo pasó y el Ingeniero se cansó de padecer las miserias del infierno, así que se puso a diseñar y construir mejoras.

Con el paso del tiempo, ya tenían ISO, SAP, monitoreo de cenizas, aire acondicionado, calderas automáticas, inodoros automáticos, sala de máquinas, programas de seguridad y prevención de accidentes, escaleras eléctricas, redes de comunicaciones con fibra óptica, programas de mantenimiento predictivo, sistemas de control field bus y Hart, sistemas de control de acceso mediante huella digital, Wi-fi, I-PODs, etc.

Un día Dios llamó al Diablo por teléfono y le preguntó:

-¿Y qué… cómo andan las cosas por ahí?

-¡Estamos de puta madre!! contestó el Diablo… Estamos certificando ISO 9000, 14000, 18000, 21000, tenemos sistema de monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros con drenaje por sensor infrarrojo, escaleras eléctricas con control automático de carga, equipos electrónicos para ahorro de energía, Internet inalámbrico, etc., y hasta tengo mi propia página de Internet.

Dios preguntó entonces: ¿Queeeeé?… ¿acaso tienes un Ingeniero allí?

El Diablo contestó… sí, ¿por qué?

-¡NO PUEDE SER, qué hace un Ingeniero ahí!, los ingenieros siempre van al cielo.
¡Me lo mandas inmediatamente!

-¡Ni lo sueñes, dijo el diablo…me voy a quedar con él eternamente!

-Mándamelo o… ¡TE DEMANDARÉ!

Al Diablo le dió un ataque de risa.

-¿Ah, Siiiiiiiiiiiii?, dijo:

-Y… ¿DE DÓNDE VAS A SACAR UN ABOGADO?

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COMPRENDA A LOS INGENIEROS

LECCIÓN 1ª

Dos estudiantes de ingeniería iban andando por el campus cuando uno de ellos pregunta al otro:

–¿De dónde has sacado esa “peazo” moto?

–Bueno –contesta el otro–, iba yo caminando ayer, pensando en mis cosas, cuando una tía buenísima apareció montada en esta moto. Entonces, la dejó caer al suelo, se desnudó y me dijo:

–“Toma lo que quieras”.

El primer estudiante asintió con la cabeza: – Buena elección; probablemente la ropa no habría sido de tu talla.

LECCIÓN 2ª

Para el optimista, el vaso está medio lleno. Para el pesimista, el vaso está medio vacío. Para el ingeniero, el vaso es el doble de grande de lo necesario.

LECCIÓN 3ª

Un cura, un médico y un ingeniero estaban una mañana jugando al golf. Quiso la suerte que delante de ellos estuviera jugando otro grupo de golfistas bastante lento, por lo que todo el rato tenían que estar esperando.

–¿Qué pasa con estos tíos? -se queja el ingeniero – ¡Debemos llevar esperando 15 minutos!

–¡No sé, pero nunca he visto tanta ineptitud! -interviene el médico.

–Hey, aquí llega el jardinero -informa el cura-. Vamos a preguntarle.

–Hola, George. Oye, ¿qué pasa con ese grupo que va delante de nosotros? ¿Son un poquillo lentos, no?

–Oh, sí, es que es un grupo de bomberos ciegos –contesta el jardinero–. Perdieron la vista por salvar de las llamas la sede de nuestro club el año pasado, y en compensación les dejamos jugar siempre gratis.

El grupo se quedó callado un momento.

–Qué triste -dijo el cura-. Rezaré una plegaria especial por ellos esta noche.

–Buena idea –añade el médico–. Pues yo voy a contactar con un colega mío que es oftalmólogo para ver si se puede hacer algo por ellos.

–¿Y por qué no juegan de noche? –dice el ingeniero.

LECCIÓN 4ª

La gente normal opina que “si no está roto, no lo toques”.

Los ingenieros opinan que “si no está roto, es que aún no tiene suficientes funcionalidades”.

LECCIÓN 5ª

Un arquitecto, un artista y un ingeniero estaban discutiendo si era mejor pasar el tiempo con la esposa o con la amante.

El arquitecto decía que disfrutaba estando con su esposa, construyendo una base sólida para una relación duradera.

El artista decía que prefería estar con su amante, por la pasión y misterio que encontraba en ello.

Finalmente, habló el ingeniero:

–Yo me quedo con las dos.

–¿Con las dos? –preguntaron el arquitecto y el artista.

— Sí –replicó el ingeniero–. Teniendo esposa y amante, cada una supondrá que estás con la otra y así se puede uno ir tranquilamente a trabajar.

LECCIÓN 6ª

Un día, un ingeniero estaba cruzando una carretera cuando una rana le llamó y le dijo:

– Si me besas, me convertiré en una hermosa princesa.

Se agachó, recogió la rana y se la puso en el bolsillo. La rana habló de nuevo y dijo:

–Si me besas y me conviertes en una hermosa princesa, me quedaré contigo durante una semana.

El ingeniero sacó la rana de su bolsillo, sonrió y la devolvió a su lugar. Entonces, la rana gritó:

–¡Si me besas y me conviertes en princesa, me quedaré contigo y haré lo que quieras!

Nuevamente, el ingeniero sacó la rana, sonrió y la volvió a meter en el bolsillo. Finalmente, la rana preguntó:

–Pero bueno, ¿qué pasa? Te he dicho que soy una hermosa princesa, que me quedaré contigo una semana y que haré lo que quieras. Entonces, ¿por qué no me das un beso?

–Mira, yo soy ingeniero. No tengo tiempo para una novia, ¡pero una rana que habla mola que te cagas!

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