reflexiones

Adulterio OSHO

Adulterio
El significado corriente del término es hacer el amor con una mujer con la que no estás casado. Pero el verdadero significado del adulterio es hacer el amor no estando enamorado.
Aunque se trate de tu propia esposa, si no estás enamorado, hacer el amor con ella es adulterio. Pero el hombre es un fenómeno complejo: hoy en día puedes estar enamorado de tu mujer –¡sí, incluso de tu mujer! Sé que es difícil, duro y que además es muy raro, pero ocurre–. Hoy en día puedes estar enamorado de tu propia mujer, en cuyo caso hacer el amor con ella es una oración, una forma de culto y una comunión con la existencia. Sólo que esa comunión también se puede dar con cualquier otra mujer con la que no estás casado –si hay amor de por medio, no es adulterio–. Y si lo que hay por medio no es amor, incluso lo que haces con tu esposa es adulterio.

Admiración OSHO

Admiración
Quien quiere ser admirado es porque no siente respeto por sí mismo. Somos educados con sentimientos de culpa que arraigan profundamente en nosotros. Desde el principio somos reprendidos por los padres, los maestros, los sacerdotes, los políticos y toda la clase dirigente.
A todos los niños se les repite continuamente un único sonsonete: «Hagas lo que hagas, no está bien. Estás haciendo lo que no debes hacer y dejando de hacer lo que deberías hacer». Todos los niños reciben directa o indirectamente la impresión de que no son realmente queridos, de que sus padres están cansados, de que en cierto modo se los tolera o de que son una molestia. Eso causa una profunda herida en las personas y da origen al rechazo de uno mismo. Buscamos admiración para ocultar esa herida. La admiración es una compensación. Si te respetas a ti mismo, es más que suficiente; si te gustas a ti mismo, no tienes necesidad de ninguna admiración y ni siquiera la deseas, pues en cuanto empiezas a desear la admiración de los demás, empiezas a comprometerte con ellos. Tienes que colmar sus esperanzas, pues sólo entonces te admirarán. Tienes que acomodarte a sus dictados y no puedes gozar de una vida en libertad.

Actuar OSHO

Actuar
¡Deja de actuar! Pero cuando digo que dejes de actuar, no estoy diciendo que no hagas nada. Ésta es la segunda cosa que debes entender: cuando digo que dejes de actuar, no me interpretes mal, no estoy diciendo que no hagas nada.
“Deja de actuar” significa simplemente que dejes de empujar a la corriente; que te dejes llevar por el río. Él ya va camino del océano y te llevará a tu destino, sea éste cual sea: X, Y o Z; eso es imprevisible. Nadie conoce el punto exacto en que el río se encontrará con el océano, ni dónde ni cuándo, y es bueno que nadie lo sepa. Es bueno porque así la vida sigue siendo un misterio; una continua sorpresa. Uno se asombra a cada paso y le embarga una profunda admiración.

Actividad OSHO

Actividad
Recuerda dos palabras: una es “acción”; la otra, “actividad”. La acción no es actividad; la actividad no es acción. Sus naturalezas son diametralmente opuestas. Acción es cuando la situación lo requiere: actúas; respondes.
Actividad es cuando la situación no importa, no se trata de una respuesta; eres tan inquieto interiormente que la situación no es más que un pretexto para mantenerte activo. La acción nace de una mente silenciosa –es la cosa más hermosa del mundo–. La actividad surge de una mente inquieta –es la más deplorable–. Acción es cuando el acto tiene relevancia; la actividad es irrelevante. La acción responde al momento: es espontánea; la actividad está cargada de pasado. No es una respuesta al momento presente, sino más bien el exutorio de la inquietud que has venido arrastrando desde el pasado hasta el presente. La acción es creativa; la actividad es enormemente destructiva: te destruye a ti y destruye a los demás. Trata de entender esa sutil diferencia. Por ejemplo: estás hambriento y comes; eso es acción. Pero si no estás hambriento, no tienes el menor apetito y a pesar de todo comes, eso es actividad. Lo que haces es destruir la comida, machacarla con tus mandíbulas hasta destruirla, lo cual te permite un cierto alivio de tu inquietud interior.

Aceptación OSHO

Aceptación
Durante tan sólo veinticuatro horas, prueba lo siguiente: aceptación total; suceda lo que suceda. Si alguien te insulta, acéptalo, no reacciones y observa lo que ocurre. De repente notarás que fluye en tu interior una energía que nunca antes habías notado. Cuanto te sientes débil y alguien te insulta, te molestas y empiezas a pensar de qué manera tomarás venganza; esa persona te ha atrapado y, en adelante, no harás otra cosa que darle vueltas y más vueltas.
Durante días, noches e incluso años, no podrás dormir y tendrás pesadillas. Hay gente capaz de desperdiciar toda su vida por una nimiedad insignificante, como que alguien le haya insultado. Basta con volver la vista hacia tu pasado para recordar unas cuantas cosas. Cuando eras un chiquillo, el maestro te llamó idiota en clase y todavía lo recuerdas con rencor. Tu padre dijo algo, pero tus padres lo han olvidado y no logran recordarlo ni aunque tú se lo recuerdes. Tu madre te lanzó determinada mirada y desde entonces te ha acompañado la herida, que sigue abierta, en carne viva, y explotarás con sólo que alguien la roce. No dejes que la herida se extienda, no permitas que te esclavice. Busca las raíces; acércate al Todo. Durante veinticuatro horas –sólo veinticuatro horas– trata de no reaccionar, de no rechazar nada; pase lo que pase. Si alguien te empuja y te derriba, ¡cáete! Luego levántate y vete a casa. No hagas nada al respecto. Si alguien te agrede, inclina la cabeza y acéptalo con gratitud. Vete a casa, no hagas nada; aunque sólo sea durante veinticuatro horas, y experimentarás un arrebato de energía que nunca antes habías conocido: una nueva vitalidad que surge de las raíces, y una vez que la hayas conocido, una vez que la hayas experimentado, tu vida cambiará. Luego te reirás de todas las tonterías que venías haciendo: de todos los rencores, reacciones y venganzas con las que te habías estado destruyendo. Nadie puede destruirte salvo tú; nadie puede salvarte excepto tú. Eres Judas al mismo tiempo que Jesús.

Compasión OSHO

Compasión – OSHO
“León Tolstoi recuerda a su madre en sus memorias. Dice que era una buena mujer, muy buena; buena en el sentido que he descrito, pero no en el sentido de la compasión. Era muy buena, tan buena que solía llorar siempre en el teatro. Eran muy ricos y pertenecían a la nobleza. Había un sirviente que solía acompañar a la madre de León Tolstoi al teatro cargado de pañuelos, porque le hacían falta durante toda la obra. No paraba de llorar. Tolstoi dice:

“Pero me sorprendía ver que en Rusia, incluso cuando era invierno y hacía mucho frío, con temperaturas bajo cero y nevando, ella entraba en el teatro mientras el conductor de la carroza se quedaba esperando de pie, fuera de la carroza, helándose de frio bajo la nieva, incluso llegando a ponerse enfermo, pero ella nunca se acordaba de este hombre que sufría esperándola en la gélida noche, aunque derramara lágrimas por algo que había visto en el teatro”…

Osho, Compasión. El florecimiento supremo del amor

Tomado de

http://osho-maestro.blogspot.com/

Yo no enseño perfección, enseño totalidad – OSHO

Yo no enseño perfección, enseño totalidad
” ¿Qué enseño yo aquí? Yo no enseño perfección, enseño totalidad. Es algo completamente distinto, sé total. No te preocupes por la perfección. Cuando digo sé total, quiero decir sé real, quédate aquí; hagas lo que hagas, hazlo con totalidad. Serás imperfecto, pero tu imperfección estará llena de belleza y llena de tu totalidad.

No intentes ser perfecto, de lo contrario, será una fuente de ansiedad. Ya hay bastantes problemas, no te crees más…

Estés donde estés y hagas lo que hagas, hazlo con totalidad. Implícate en lo que estás haciendo, permite que se convierta en tu meditación. No te preocupes de si es perfecto o no; nunca será perfecto. Es suficiente con que seas total. Si has sido total, habrás disfrutado haciéndolo, te habrás sentido satisfecho, te habrás implicado, te habrá absorbido y habrás salido como nuevo, fresco, joven y rejuvenecido.”

Osho, Compasión. El florecimiento supremo del amor

Tomado de

http://osho-maestro.blogspot.com/

Ser madre es una gran responsabilidad – OSHO

Ser madre es una gran responsabilidad
“Cuando el niño está en tu seno, todo lo que haces llega a él como una vibración. Si estás enojada, tu vientre está tenso de ira. El niño inmediatamente lo siente. Cuando estás triste, tu vientre se tiñe de una atmósfera de tristeza. En seguida el niño se siente flojo, deprimido. El niño depende totalmente de ti. Cualquiera que sea tu estado de ánimo, es el mismo estado de ánimo del niño. El niño todavía no tiene independencia. Tu clima es su clima. Así que deja de pelear; no más ira. Por eso digo que ser madre es una gran responsabilidad. Tú tendrás que sacrificar mucho…

Si desde el principio los conflictos, la furia, el odio, entran en la mente del niño, le estás provocando un infierno, sufrirá. Entonces es mejor no traer un niño al mundo. ¿Para qué traerle al sufrimiento? El mundo es un tremendo sufrimiento.

En primer lugar, traer un niño a este mundo es un asunto muy arriesgado. Pero incluso si es esto lo que quieres, por lo menos trae a un niño que sea totalmente diferente en este mundo; que no sea desgraciado, que por lo menos ayude a que el mundo sea más para celebrar. Tendría que traer algo más de festividad al mundo… un poco más de risas, amor y vida”.

Osho

El amor romántico es algo enfermizo – OSHO

El amor romántico es algo enfermizo
“O nuestros matrimonios son un compromiso sexual o responden a un amor romántico y pasajero.

En realidad, el amor romántico es algo enfermizo. Como no puedes amar a muchas personas, vas acumulando la capacidad de amar, que de repente se desborda. Entonces, siempre que encuentras a alguien y la oportunidad de estar con esa persona, se proyecta ese amor desbordado, de modo que una mujer normal y corriente se convierte en un auténtico ángel, y un hombre normal y corriente en un dios. Pero cuando el desbordamiento vuelve a su cauce y vuelves a ser normal, ves que has sido engañado. Él es un hombre normal y corriente, o ella una mujer normal y corriente.

Esta locura romántica surge de nuestra formación monógama. Si a una persona se le permite amar, jamás acumulará una tensión que pueda proyectar. Por eso, el amor romántico sólo es posible en una sociedad muy enferma. En una sociedad realmente sana no se dará el amor romántico. Amor sí, pero no romanticismo. Y si no se da el romanticismo, el matrimonio cristalizará en un nivel más profundo y nunca resultará frustrante. Y si el matrimonio no es sólo por amor sino por una unidad más íntima –por una relación “tú-yo” en la que ambos crezcamos no como “yoes” sino como “nosotros”– , se convertirá realmente en un aprendizaje para la ausencia del ego. Pero no sabemos nada sobre esa clase de matrimonio. Lo único que conocemos es la fealdad, rostros vivaces y todo muerto por dentro”.

Osho, El libro el sexo. Del sexo a la superconsciencia

¿Qué quiere decir “trascender?

¿Qué quiere decir “trascender?

Cuando a un niño le dices que deje de jugar con sus juguetes, se enfada. Quiere llevárselos incluso a la cama. Por eso su madre ha de quitárselos cuando se ha dormido. Incluso en sueños, él juega con ellos. Por la mañana, lo primero que pregunta es dónde están sus juguetes y quién se los ha quitado. Pero un día, de pronto, se olvida de sus juguetes. Durante unos días permanecen en un rincón de su habitación y luego son retirados. Nunca más vuelve a preguntar por ellos.

¿Qué ha ocurrido? Ha trascendido esa etapa, ha madurado. No ha habido lucha, ni victoria. Nunca trató de ir contra su deseo de tener juguetes. Nunca. Un día se da cuenta de que eso es infantil y de que él ya no es un niño. Se da cuenta de que los juguetes son sólo juguetes y no son la verdadera realidad. Y él ya está listo para la verdadera vida. Nunca volverá a acordarse de ellos, nunca volverá a soñar con ellos. Y si ve a otro niño jugando, sonreirá. Sonreirá sabiendo por qué juega…. Es la sonrisa del que sabe, una sonrisa sabia. Él lo ha trascendido.

Trascender las cosas es un fenómeno espontáneo. No se puede cultivar. Simplemente ha de madurar, has de ver lo absurdo de ciertas cosas… y entonces las trasciendes.”

Osho, Tantra: la suprema comprensión