Las cucharas

Dice una antigua leyenda china, que un discípulo preguntó al Maestro:

– ¿Cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?

El Maestro le respondió: es muy pequeña, sin embargo tiene grandes consecuencias. Ven, te mostraré el infierno.

Entraron en una habitación donde un grupo de personas estaba sentado alrededor de un gran recipiente con arroz, todos estaban hambrientos y desesperados, cada uno tenía una cuchara tomada fijamente desde su extremo, que llegaba hasta la olla. Pero cada cuchara tenía un mango tan largo que no podían llevársela a la boca. La desesperación y el sufrimiento eran terribles.

Ven, dijo el Maestro después de un rato, ahora te mostraré el cielo.

Entraron en otra habitación, idéntica a la primera; con la olla de arroz, el grupo de gente, las mismas cucharas largas pero, allí, todos estaban felices y alimentados.

– No comprendo dijo el discípulo, ¿Por qué están tan felices aquí, mientras son desgraciados en la otra habitación si todo es lo mismo?

El Maestro sonrió. Ah… ¿no te has dado cuenta? Como las cucharas tienen los mangos largos, no permitiéndoles llevar la comida a su propia boca, aquí han aprendido a alimentarse unos a otros.

Beneficio común, trabajo común… ¿Tan complicadas son las cosas que no vemos el beneficio común, que en definitiva es nuestro beneficio?

Visto en: fraynelson.com

Seguir leyendo

Tu rostro habla por ti

rostro

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se encontró con una puerta semiabierta, lentamente se adentró al cuarto. Para su sorpresa se dió cuenta que dentro de ese cuarto había mil perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para sí mismo:
¡Qué lugar tan agradable. Voy a venir más seguido a visitarlo!

Tiempo después otro perrito callejero entró al mismo sitio y entró al mismo cuarto. Pero este perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto, se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir, obviamente vió como los mil perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó:

¡Qué lugar tan horrible es este. Nunca más volveré a entrar aquí!

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: «La casa de los mil espejos.»

Todos los rostros del mundo son espejos… Decide cuál rostro llevarás por dentro y ése será el que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es el que proyectas ante los demás.

«Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, solo se sienten en el corazón.»

Seguir leyendo

Una lección de vida

Hace ya un tiempo, un hombre castigó a su pequeña niña de 3 años, por desperdiciar un rollo de papel de envoltura dorado. El dinero era escaso en esos días, por lo que explotó en furia, cuando vio a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de navidad. Sin embargo, la niña le llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente y dijo: «Esto es para ti, papito». El se sintió avergonzado de su reacción de furia. Pero éste volvió a explotar cuando vio que la caja estaba vacía. Le volvió a gritar diciendo: «¿Que no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo adentro?. La pequeñita lo miró hacia arriba con lagrimas en lo ojos y dijo: «Oh, papito, no está vacía, yo soplé besos dentro de la caja, todos para ti, papito…»

El Padre se sintió morir; puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara. Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí.

En un forma muy sensible, cada uno de nosotros hemos recibido un recipiente dorado, lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos, amigos, familia o de Dios. Nadie podría tener una propiedad o posesión más hermosa que ésta. ¿La estás aprovechando como debes?

Seguir leyendo

Diógenes y las monedas

En algún momento han pensado ¿quién es más rico si él que más tiene o él que menos necesita?…

Dicen que Diógenes paseaba por las calles de Atenas vestido en harapos y durmiendo en los zaguanes.

Cuentan que una mañana, cuando Diógenes estaba amodorrado todavía en la tinaja donde había pasado la noche, pasó por el lugar un acaudalado terrateniente.

-Buen día -dijo el caballero.

-Buen día -contestó Diógenes.

-He tenido una muy buena semana, así que he venido a darte esta bolsa de monedas.

Diógenes lo miró en silencio, sin hacer un movimiento.

-Tómalas, no hay trampas. Son mías y te las doy a ti, que sé que las necesitas más que yo – espetó el terrateniente.

-¿Tú tienes más? -preguntó Diógenes.

-Sí, claro -contestó el rico-, muchas más.

-¿Y no te gustaría tener más de las que tienes?

-Sí, por supuesto que me gustaría-, dijo el rico.

-Entonces guárdate las monedas que me dabas, porque tú las necesitas más que yo-, aseveró Diógenes.

Pero la historia no acaba ahí, cuentan algunos que el diálogo siguió así:

-Pero, !!tú también tienes que comer y eso requiere dinero¡¡ – dijo el acaudalado.

-Tengo ya una moneda -y la mostró-, y ésta me alcanzará para un tazón de trigo hoy por la mañana y quizá algunas naranjas.

-Estoy de acuerdo, pero también tendrás que comer mañana y pasado y al día siguiente, ¿de dónde sacarás el dinero mañana?

-Si tú me aseguras, sin temor a equivocarte, que yo viviré hasta mañana, entonces, quizá tome tus monedas…

Seguir leyendo

¿Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos?

Érase una humilde aldea cercana al condado de Rogster, donde vivía gente pobre, o bien dicho, poco adinerada, pues el concepto inicial ponía en duda a qué se refería el ser poco agraciado, si a no tener bienes materiales o a la riqueza interior, de la que todos podían agradecer allí.

Sucede que llegaron dos caballeros de la Corte para anunciar que sólo quince de los ciudadanos podrían tener la fortuna de poder vivir como los reyes, en su seno, a lo cual debían quedar de acuerdo entre ellos para otorgar dicho merecimiento a quien se presumía debía ser el elegido. Se congregaron en la Pradera de Los Robles, todos con su repertorio para exponer su candidatura. A pesar de que no era propio de su naturaleza competir con el prójimo, la posibilidad de vivir con una relativa dignidad, que fue siempre el mayor de los deseos que todos desde jóvenes llegaron a tener y ambicionar, les hizo caer en un discutido debate entre ellos que empezó a enardecer la armonía que siempre hubo entre sus vecinos.

La mejor manera de llegar a algún puerto era proceder a una votación. Cada uno tomó el turno para hablar y defender su interés individual, y el resultado les dejó en la misma situación que al principio: cada uno obtuvo sólo su propio voto.

Probaron con una segunda elección, pero esta vez en voto privado. Una urna de madera acogía todos y cada uno de los papeles con el nombre interesado escrito, y en un halo de secretismo se realizaron entre ellos las más diversas negociaciones, e incluso amenazas por parte de alguno. Surgieron todo tipo de chantajes personales, de disuasiones para comprar votos entre ellos. El resultado fue el mismo.

A falta de acuerdo, se presentaron ante el Rey los representantes de la aldea para plantear el problema. Su majestad no perdió el tiempo en nimiedades de ese tipo y decidió fácilmente que se realizaría la elección por sorteo; y salieron nombres que hicieron saltar de alegría, como a muchos otros les produjo rabia e injusticia al no escuchar el que esperaban fervientemente. El resultado provocó un desencuentro entre todas las familias, todo se convirtió en un cúmulo de infelicidades. Los quince afortunados, que con su partida vieron que dejaban atrás a todo un pueblo enfrentado y entristecido, supieron que su marcha era una maldición hasta para sus allegados, y antes de entrar por la puerta decidieron detenerse.

– «¿Qué es lo os hace echaros atrás en mi propuesta de tener una oportunidad tan noble como ésta?», preguntó su alteza, una vez decididos a reunirse con él en su sala providencial.

– «Hemos decidido que no queremos aceptar su gratitud »

– «¿Y a qué se debe tal rechazo hacia lo que mi mano os extiende?»

– «El favor de unos pocos, crea diferencia entre muchos»

– «Así como envidia y tragedia», añadió otro de ellos.

– «¿Qué es mejor entonces, que nadie tenga el placer de disfrutarlo?»

– «Su Majestad, pensamos que es mejor que todos en el mundo podamos experimentarlo»

– «Pero eso es imposible. Todos no caben en mi reino si quiero a todos complacerlos sin hacer excepciones, y no podría determinar nunca un límite, si no quiero hacer distinción»

– «Permítanos a todos disfrutar de tal placer aunque sea un mínimo tiempo»

– «Entiendan que es duro desacostumbrarse de las cosas a las que uno ya se ha habituado»

-«Siempre fuimos felices, y sólo cuando se presentó la oportunidad nuestra mirada cambió de dirección, luego tenemos la certeza de que volveremos a ser lo que hasta el momento hemos sido: felices»

– «Bien, así será entonces»

Érase la eternidad donde vivían los Dioses. Sucede que un día de todos esos miles y miles de millones de millones de años apareció la oportunidad de ser y vivir por un tiempo como un ser imperfecto…

Seguir leyendo

CON QUE COSAS LLENAS TU VIDA????

Como estos pozos, a veces el hombre puede pasarse la vida tratando de “llenarse” de cosas, en el afán por “tener más” en vez de enfocarse en “ser más”.

La ciudad de los pozos

pozo_small.JPGHabía una ciudad habitada no por personas sino por pozos. Estos pozos vios se diferenciaban por su ubicación y por el brocal, abertura que los conectaba con el exterior. Habían pozos pudientes y ostentosos; otros humildes y algunos, más pobres. Se comunicaban entre ellos de brocal en brocal, a través de los cuales las noticias viajaban rápidamente.

Un día llegó a la ciudad una “moda”: todo pozo que se valore debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. “Lo importante no es lo superficial sino el contenido”. Así, los pozos empezaron a llenarse de cosas. Unos se llenaban de riquezas, otros prefirieron los libros, algunos optaron por el arte y los demás, por cosas útiles. Como era lógico, después de un tiempo se llenaron a tal punto que ya no pudieron contener nada más.

A uno de los pozos se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose, a fin de seguir metiendo cosas en su interior… La idea fue imitada y todos los pozos gastaban gran parte de sus energías ensanchándose.

Un pequeño pozo alejado de la ciudad pensó que de esta manera se podrían confundir sus bordes y perder su identidad. Se le ocurrió entonces otra manera de aumentar su capacidad: crecer hacia lo profundo, más hondo en lugar de más ancho. Se dio cuenta de que todo lo que tenía adentro le impedía profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido. Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, llenándose de valor, lo hizo.

Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, hasta que un día tuvo 

una sorpresa: adentro, muy en el fondo ¡encontró agua! Nunca antes otro pozo la había encontrado… Al superar la sorpresa, empezó a jugar con el agua, humedecinedo sus paredes, salpicando los bordes y por último, sacándola afuera. Tanto, que la tierra alrededor del pozo empezó a despertar. La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo. Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro.

– No hay milagro, sólo hay que buscar en el interior, hacia lo profundo… -contestaba-.

Muchos siguieron su ejemplo, pero abandonaban la idea cuando se daban cuenta de que para produndizar debían vaciarse.

En otro extremo de la ciudad, otro pozo decidió correr también el riesgo del vacío y empezó a profundizar, hasta llegar al agua… creando un segundo oasis verde en el pueblo.

Un día, los dos pozos se dieron cuenta que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma, que el río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. Se abría para ellos una nueva visión de la vida. No sólo podían comunicarse superficialmente, de brocal a brocal, como todos los demás, sino que ahora tenían un nuevo y secreto punto de contacto: “La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenido y buscan en lo profundo de sus ser lo que tienen para dar…”

***

Esta historia nos lleva a entender que sólo ahondando en nosotros mismos hallaremos respuestas, podremos conocernos, seremos auténticos y lograremos una comunicación más profunda con nuestro entorno.

QUE TENGAN UN LINDO INCIO DE SEMANA Y RECUERDEN BRILLEN SIEMPRE 🙂

Seguir leyendo

JUNTOS PERO NO ATADOS

Tal como nos ilustra este cuento, el verdadero amor será aquel que haga nacer en nosotros un sentimiento generoso que busca el bienestar, el crecimiento personal del otro, de tal manera que, impulsándose mutuamente cada uno logre desarrollar lo mejor que tiene.

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

– Nos amamos – empezó el joven

– Y nos vamos a casar – dijo ella

– Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitu el día de la muerte.

– Por favor – repitieron – hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

 Hay algo…- dijo el viejo después de una larga pausa – Pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada.

– No importa – dijeron los dos – Lo que sea – ratificó Toro Bravo

– Bien – dijo el brujo – Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?

La joven asintió en silencio.

– Y tú, Toro Bravo – siguió el brujo – deberás escalar la montaña del trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta… salgan ahora!.

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur….

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas.

Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

– ¿Volaban alto?- preguntó el brujo

– Si, sin dudas. Como lo pediste… ¿y ahora? -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

– No – dijo el viejo

– Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne – propuso la joven.

– No – repitió el viejo. Harán lo que les digo: Tomen las aves y aténlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero…Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

– Este es el conjuro.  Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, “vuelen juntos pero jamás atados”.

Seguir leyendo

¿Sera que te quieren por lo que eres?

Cuenta una antigua historia que en el siglo XV vivió el monje más famoso de todo Japón, Ikkyu, que era hijo ilegítimo del emperador. Cuando el príncipe de la provincia en la que vivía decidió dar una gran fiesta invitó a Ikkyu, reservándole un honroso lugar a a su lado. El día de la fiesta el monje apareció humildemente vestido, casi parecía un mendigo, con lo cual el príncipe montó en cólera y lo expulsó. Luego Ikkyu regresó ataviado con buenas vestimenta y, una vez en  el palacio, se las fue quitando lentamente y las dejó en una silla. -¿Qué estás haciendo?, preguntó el príncipe- Te había entendido mal, pensaba que me habías invitado a mi, pero invitaste a mi vestimenta, así que aquí la dejo- respondió Ikkyu.

Algunas personas creen que  la vida social se puede entender como “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer”. Creo que tenemos múltiples ejemplos de ello en los medios a diario.

Pero ahora tenemos una nueva forma de relacionarnos en sociedad, en la llamada web social que nos da la oportunidad de relacionarnos de un modo horizontal, siendo nosotros mismos, auténticos. El problema, es que muchas personas están trasladando los mismo modelos que hacen funcionar la sociedad Offline al mundo Online. Y de nuevo eso provoca que se valore más la apariencia que el fondo y que aunque muchos sepan que “el emperador va desnudo” pocas personas se atrevan a decirlo en voz alta. Está mal visto. O tal vez pensamos que al final, se sabrá.

Y TU QUE PIENSAS?

 

LINDO INICIO DE SEMANA

Seguir leyendo

El viejo de la verruga

Este es un relato japonés que hace muchos años leí en una recopilación, me gusta mucho y su enseñanza es buena además de que es algo chistoso, espero les agrade.

EL VIEJO DE LA VERRUGA.

Hace mucho tiempo existio una pareja de ancianos que vivian en un bosque. El anciano tenia una verruga en la mejilla izquierda, esta no le gustaba bido a que era grande y seguia creciendo, visito muchos medicos para poder quitarla pero no podia. Esto lo ponia triste a loque su mujer siempre le decia: -no te preocupes, tu eres un hombre bueno y habra algun dia alguien que te ayude-.

Un dia el anciano salio por leña al bosque, se fue caminando muy lentamente, duró toda la tarde hasta que el sol empezó a querer ponerse en el horizonte. Cuando se disponía a regresar con la carga de leña en su cansada espalda, empezó a llover. Volteó de un lado a otro buscando refugio, y vio que habia un pino grande con un hueco en medio, por lo que ese fue el lugar en donde se dipuso  a esperar que pasara la lluvia que se llenó de relampagos también.

Cuando paró de llover, se pusó su carga de nuevo en la espalda para así volver y no preocupar a su esposa. Pero de repente escuchó muchas voces, el creyó que eran personas que estaban en el bosque a las que también había sorprendido la lluvia al igual que a él,  pero sintió que palideció cuando vió que eran muchos espiritus y fantasmas que venían de las copas de los árboles.

Se volvió a esconder de nuevo en el hueco del pino ya que le dio miedo que le fueran a hacer algo esos espiritus, pero ellos no se percataron de su presencia y solo estaban hablando entre si y empezaron a hacer un tipo de danza con cantos.

El anciano maravillado hasta empezo a aplaudir pero del ruido que estaban hacidno ellos mismos, los espiritus, no lo escucharon.

Siguieron con su fiesta un rato , hasta que uno de ellos gritó – ¿que cantos y bailes tan feos son esos?, ojalá alguien nos pudiera mostrar otros diferentes!!’

Entonces el anciano salió feliz de su guarida y gritó: ‘Yo sé cómo, to les puedo enseñar!!-.

Todos maravillados, fantasmas y espiritus, lo observaron con que gracia se movía aquel anciano y empezaron a aplaudirle.

-Mañana tienes que volver de nuevo a enseñarnos mas pasos de baile !-le dijeron los fanatasmas.

El anciano dijo que si. Pero uno de los espiritus preguntó: – ¿y como sabremos que de verdad volverás y no nos quedaras mal?- . -Tomemos algo en prenda, -gritó otro. -Si, quitemosle algo por lo que tenga que regresar mañana-

-Quitemosle la gorra- empezó a decir uno.

-no, no, no, – la chaqueta, dijo otro.

– Quitémosle su verruga, he oido decir que dan buena suerte y los humanos las guardan como tesoros-.

-Ésta pues será tu prenda- dijo el jefe de los espiritus, y con sus dedos mágicos le quitó la verruga al viejo de su mejilla derecha. Entonces todos desaparecieron.

El viejo sorprendido se frotó la mejilla y vió que ya no estaba su verruga, y así son una gran sonrisa se amrchó a casa.

Su mujer muy preocupada salió a su encuentro cuando vió que se acercaba a su casa. Y vio con atención a su marido.

-Pero….donde esta tu verruga??.-

El viejo muy feliz le contó la historia de los espíritus y juntos se pusieron a celebrar.

A la mañana siguiente tocó a su puerta un vecino de la pareja, que siempre les pedía comida, ya que era muy glotón. Aquel hombre también tenia una verruga pero en la mejilla izquierda de la cara, por lo que cuando vio a l viejo sin la suya le preguntó abriendo mas los ojos:- ¿qué ha pasado, dónde está la verruga de tu cara?, Yo tambien quiero quitarme la mia, que hiciste?, dime que hiciste para deshacerte de ella!-

El viejo contó con detalles lo que pasó la noche anterior.

Por lo que el vecino se dispuso a hacer lo mismo que el anciando para quitarse su verruga.

Entonces en el atardecer fue al bosque, buscó el árbol donde el anciano estuvo el día anterior y esperó hasta que anocheció.

Cuando la sol empezó a ocultarse, lso espiritus empezaron a bajar , cantar y bailar.

El jefe de los espiritus miró a su alrededor y dijo: – me pregunto si el viejo que bailó ayer con nosotros tardará en venir.-

Al oir esto el vecino glotón salió y dijo -si aqui estoy!-. Y sacó un abanico comenzando así a bailar, pero el no sabía el arte de la danza por lo que sus pasos eran feos y descoordinados.

-Oh!! eso es horroroso!!, no sabemos que hacer contigo. Toma aqui está tu verruga-.

Y con un ruido de sus dedos, el jefe puso la verruga en la mejilla derecha del vecino.

Oh!! gritaba llorando el vecino. -nunca me haré pasar por otro-.

Ahora no sólo tenia una gran verruga en su mejilla izquierda sino tambien en la derecha. Y así, el vecino glotón regresó con dos verrugas en su cara.

Seguir leyendo

LA TRISTE HISTORIA DE UNA BRUJA…

Beatriz Bezares García es la autora de esta interesantísima historia, nos presenta elementos que nos lleva a la reflexión de manera amena. En el plano profesional, el uso de metaforas y cuentos, es uno de mis recursos predilectos, sobretodo al enfocarme en situaciones de violencia.
He visto los rostros de las niñas y adolescentes al escuchar esta historia, y su mirada sorprendida al repetirse así misma la solución de la protagonista, al igual que las mujeres adultas!! Es una historia que abre la puerta al empoderamiento de la mujer, espero la disfruten.

LA TRISTE HISTORIA DE UNA BRUJA

Dentro de una cueva subterránea vive el destinetero, su trabajo consiste en observar las auras de los niños y de acuerdo a la forma de sus ojos, predice el destino de los futuros hombres. Sus decisiones son muy sabias y pocos son los que se atreven a contradecirlo.

Fue así como un día la señora Murrieta llevó a su hija Fausta a que le predijera el futuro. Era una costumbre que las madres hacían para no errar y saber desde un principio qué educación brindarles a sus hijos.

Iba también con ellas la vecina y su hija Melina, una niña rubia de ojos verdes. A Fausta no le importaba ser amiga de una niña tan bonita, pues tenía la creencia de que llegaría muy lejos con la medicina, que importa que no fuera muy agraciada, pues pensaba ser la mejor doctora que se ha conocido.

Su madre hizo la pregunta:
— Gran guía, ¿qué será de mi preciosa hija?
—Como Fausta sé que se llama sin que tú me lo digas—contestó sin titubear—, sé también que una bruja malvada en el futuro será.

¿Bruja? ¿Malvada? ¡No, no, se ha de haber equivocado!, pensó Fausta, tal vez confundió médico con bruja. Y ya iba a reclamar cuando la vecina también preguntó:

— Gran guía, ¿qué será de mi preciosa hija?
—Como Melina sé que se llama sin que tú me lo digas—contestó de nuevo el destinetero—, sé también que una hermosa hada en el futuro será.

Las dos madres salieron muy satisfechas con sus hijas, pues habían dado a luz a dos protagonistas de cuento de hadas. No es para menos, cualquiera cría médicos, arquitectos, profesores, dentistas, ¡qué va!… ¿Pero díganme cuántas hadas y brujas hay en el mundo? Era un suceso digno de celebrarse.

Cuando Fausta regresó de su escuela al otro día, vio sobre su cama una enorme caja de regalo con una nota que decía: “Para que nuestra inteligente hija cumpla su destino”. Abrió la caja y encontró para su decepción: dos calderitos, una mini escoba, una bola de cristal, una rana dentro de un frasco y un sombrerito coqueto que terminaba en pico.

Ella no entendía porque le regalaban esas cosas. No lo encontraba divertido, ¿se estarían burlando sus papás? Cómo no tenía intención de usar ninguno de estos objetos raros, terminó por abandonarlos debajo de su cama.

Salió al jardín para animarse un poco y vio frente a su casa que Melina jugaba feliz con una varita mágica que tenía en la punta una estrella dorada. Iba con intención de acercarse y preguntar si podía jugar con ella, cuando una abeja se puso a gimotear una cancioncilla molesta en su oído.

— ¿Te gusta mi abeja? —chilló con su vocecilla Melina— Tengo muchas, mira en el panal —levantó su varita y señaló la rama de un frondoso árbol donde colgaba un panal que ejecutaba toda una orquesta—. Las alimento con todas esas flores que ves allá. ¡Ah, y además tengo un pony! —terminó diciendo con una sonrisa abierta e irritante.

Melina llevaba puesto un vestidito corto azul cielo con volantes rosas pastel en las mangas, sin duda alguna lucía esplendorosa, lo suficiente como para molestar a una niña con una simple y estúpida túnica negra.

A partir de ese momento la amistad entre ellas cambió. La pequeña hada no dejaba de presumirle a Fausta sus artefactos mágicos y sus lindos vestidos, por lo que la brujita se volvió verde de envidia. Ella también quería lindos juguetes, bonitas mascotas y lindos vestidos.

— Hija, debes aceptar tu oficio con dignidad —le repetía su padre una y otra vez— el destino te puso en el camino de la brujería y así es como debe ser.

En la escuela Fausta sufría mucho por conseguir amigos, pues la rechazaban por tener la piel verde y una vestimenta anticuada; mientras que Melina tenía más amigos de lo que podía contar con los dedos de su mano, la seguían a todos lados y le pedían muchos consejos.

Y aunque siempre estaba sola, Fausta disfrutaba mucho la escuela, aprender le daba nuevas esperanzas; sospechaba que el conocimiento sería su única herramienta para enfrentar al destino. El único problema era que ni en clases sus compañeros la dejaban tranquila, siempre que ella quería participar, se burlaban de ella y la insultaban diciéndole que era muy fea. El único refugio que tenía era el baño de la escuela, ahí todas las tardes le lloraba a su retrete favorito. A Melina en cambio se le hacían muy aburridas las clases, profesores parloteando a cada rato detalles que a nadie le importaba; pero por ser hermosa siempre la pasaban con diez.
Un día antes de la fiesta de graduación a la hadita le salieron unas hermosas alas violáceas que cautivaron a todos los que la miraban. A Fausta, sólo le salió una horripilante verruga en la nariz.

Desolada se refugió en las entrañas del bosque donde compró una cabaña muy sencilla alejada de la civilización. Ahí creó una basta biblioteca donde aprendió física y química. Como ninguna Universidad la aceptaban por miedo a supuestas maldiciones, y al no ver cumplido su sueño de ser doctora, se conformó con aprender por correo farmacéutica.

Bajo un laboratorio improvisado creó muchos medicamentos a los que ella llamó “Pócimas”. Las vendía a buen precio y se volvió famosa, a cada rato iban a verla para comprar una Pócima milagrosa, que si para el cutis, los reumas, la gripe, el insomnio, la alergia…

Melina tampoco ingresó a la Universidad, simplemente no le interesaba, ella era feliz chismeando con los animales del bosque y jugando a las escondidas con otras hadas y lindas criaturas. Aunque no todo era mil sobre hojuelas, también tenía un lado malévolo que la impulsaba a molestar a la bruja del bosque todas las mañanas mientras ella aún dormía. Le gritaba a su ventana: “Eres fea y te morirás fea. Nadie te quiere, si gustas puedes volverte más verde, pues nadie te va a hacer caso.”

Poco a poco Fausta se cansó de las burlas y decidió vengarse, aún cuando estaba segura de que Melina lo hacía de pura envidia. No había nadie tan sabia y poderosa como la mismísima “Bruja del bosque”.

Su ayudante, un jorobado amante del tap, pero que no podía bailar por culpa de su joroba, recibió órdenes de su jefa de robarse las alas de esa molesta hada, tan molesta como el zigzagueo de una mosca. Al menos ya no podría volar hasta su ventana y decirle esas cosas horrendas que escuchaba todas las mañanas.

Día con día llegaba el jorobado con alas de colores, pero ninguna pertenecía a Melina, Fausta lo sabía pues a la mañana siguiente escuchaba de nuevo: Eres fea y te morirás fea… y todos aquellos insultos que no es necesario repetir para que Fausta no se ofenda más. Para remediar ese problema de una vez por todas, la bruja le pidió a su ayudante el hada completa.

Y así, a las once de la noche, justo una hora antes de su cumpleaños, el jorobado entró a la casa con un costal en hombros. En el interior de la bolsa alguien gritaba y suplicaba piedad, y el corazón de Fausta bailaba de emoción al pensar que por fin arreglaría cuentas con su antigua rival. Corrió por una enorme jaula y ahí aventó el costal, luego cerró la puertecita y desde afuera con una vara abrió la bolsa y salió a toda velocidad una hermosa hada azul; pero no era Melina.

— ¿Por qué me has encerrado, malvada bruja? —preguntó asustada la hada azul— ¿qué mal te he hecho?

—Tú ninguno, por cierto —respondió Fausta— pero hay un hada que es más molesta que un calcetín húmedo dentro de un zapato. Estoy cansada de que me traten como a un ser despreciable. De cierto que yo no he elegido este camino y no es justo que aparte me lo echen en cara todos los días.

La hadita azul guardó silencio un rato y al final le expuso a la bruja una teoría sobre revelarse contra el destino.

—No entiendo porque tanto sufrimiento, si no quieres ser bruja pues no lo seas y ya. ¿Qué más da si un tal destinetero te dijo que lo serías? Tú tienes voz y puedes decir sin problema: No quiero, gracias, mi destino lo marco yo.

Por un momento la bruja quedó perpleja, nunca se imaginó que podría hacer tal cosa, era el consejo más atrevido que alguien le había dicho. De todas formas ya era demasiado tarde, había sido educada como bruja, y por lo tanto, bruja debía ser; más aún si piensa y se comporta como tal. El hada azul aprovechó la confusión de Fausta y, para salir de aquel embrollo, le prometió que si la dejaba libre, ella le regalaría unas lindas alas.

—¿Y podré verme bella como una mariposa? —dijo la bruja con los ojos llorosos.
—Pues confórmate con verte como un murciélago —replicó el hada.

Decidida, Fausta abrió la puerta de la jaula y cerró los ojos. Imaginaba todo lo que podría hacer con unas alas nuevas, ya no necesitaría de escobas ni artefactos raros, podría ser libre como una libélula y volar a lugares nunca antes vistos… y tal vez, sólo tal vez, la gente podría verla como alguien diferente. Pero cuando sospechó que ya había pasado un tiempo y nada de nada, escuchó azotarse la puerta de la cabaña… Sí, el hada azul se había escapado…

Unas lágrimas se escaparon de la mejilla verde de Fausta. Siempre era lo mismo. No servía de nada soñar en tonterías. El jorobado la había estado observando y sintió tristeza de ver así a su jefa, ella que ponía empeño en ser mejor cada día, y más aún que era su cumpleaños.

Se retiró en silencio a la cocina y preparó té y pastelillos para ambos. Fausta, aunque agradecía el gesto de su ayudante, no tenía muchos ánimos de festejar. Sin embargo, una vocecita en su interior no dejaba de repetirle: Si el destinetero pudo decidir mi vida con sólo enunciar unas palabras como si fueran ciertas, tal vez yo también pueda hacerlo y decidir lo que haré el resto de mis días… Educarme a mí misma…

QUE ESTE SEA UNO DE TUS MEJORES DIAS…………… BRILLA SIEMPRE 🙂

Seguir leyendo