VI. En la despedida

No diga que va a extrañar.
Aunque lo piense.
Aunque lo sepa y en silencio el corazón le juegue una mala partida.
No llore por frustración.
El amor no es una competencia.
No se pierde ni se gana
Simplemente se decide no continuar por la misma senda.
Pida perdón.
Que en las separaciones las culpas se dividen aunque usted piense que no.
No amenace.
Que el rencor es la tristeza de la incapacidad y los errores.
De media vuelta y no mire atrás.
No quiera ponerle una jaula a la libertad de alguien más.
Deje que la otra persona empiece su vida lejos
Y nunca le vuelva a hablar.
A menos que sea años mas tarde
Cuando entienda que hizo y mal
E intente recuperar el instante de silencio que usted regaló al callar.
Y no espere que regrese.
No deje ventanas y puertas abiertas,
No escuche sus pasos
Atravesar el umbral de la puerta.
Perdónese todas las noches
Y no olvide,
Por más que el dolor se extienda
Porque el dolor es un cáncer que se le mete en las venas
Y espera a que sea de noche
Para matarlo de pena
Y le roba hasta el recuerdo
Hasta la soledad
Hasta el instante de silencio que usted regaló al callar.

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