Instruccionario para hablar de amor. Abel Velasquez. (parte 2)

Se sienta usted en la parte más aislada de su ciudad, colonia y casa.
Intenta respirar profundamente hasta sentir que sus pulmones
Se inflan lo suficiente como para provocar un ligero mareo al exhalar.
Coloque las manos en la parte de la nuca
Como en un viejo cliché de incomprensión.
Separe las piernas y agache suficiente el torso.
Ahora piense en ella.
Imagine que no está con usted.
 

Que es una figura mítica que se desvanece.
Que a veces juega a que usted la mire pero ella jamás lo mira
Intente pensar en lo que representa para una asíntota
No tocar jamás el borde del eje.
Construya toda una estrategia para acercarse
Y luego piense que va a fracasar.
Piense que ella no lo quiere
Que por alguna razón usted se pasea con la mano tomada del aire
Que le provocan envidia los miles de parejas que caminan por la calle
Que le molestan los golpes de fortuna que sus amigos casados o comprometidos suelen comentar.
Detenga su pensamiento y descúbrase hablando solo.
Pase por la puerta de la casa de ella y deténgase en el timbre pero jamás lo toque.
Elabore una lista absurda de momentos que no ha vivido con ella y luego tírela al mar o a un río o a un charco si no tiene ríos cercanos o vive en una región desértica.
Y mire como se pierden lentamente sus palabras para evitar que alguien las descubra
Deje que la lluvia lo sorprenda en una tarde de octubre y no evite mojarse.
Intente llorar en medio de esa lluvia y mire como alrededor la gente no se detendrá por lo que le pase,  piense o llore.
Regrese a casa y trate de lidiar con su sombra.
Compre en los supermercados sólo una cosa de cada una de las que quiera compartir:
Una almohada,
Una cuchara,
Una copa de vino,
Un control para la televisión.
Una toalla,
Un suspiro.
Una lágrima.
Mienta que es feliz con su independencia porque en la soledad, la búsqueda de uno siempre termina con el encuentro de la verdad aunque esta no nos guste ni la disfrutemos.

Este es un buen comienzo para saberse solo.

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