El tonto duerme

El tonto duerme… Todos estáis dormidos, así que todos sois tontos. No os sintáis ofendidos. Las cosas hay que decirlas tal como son. Funcionáis en sueños; por eso vais dando tumbos, seguís haciendo cosas que no queréis hacer. Seguís haciendo cosas que habéis decidido no hacer. Seguís haciendo cosas que sabéis que no están bien y no hacéis co­sas que sabéis que están bien. ¿Cómo es posible tal cosa? ¿Por qué no podéis andar derechos? ¿Por qué seguís atrapados en caminos que no conducen a ninguna parte? ¿Por qué seguís extraviándoos? A un joven con bonita voz le proponen participar en una función teatral, pero él intenta librarse diciendo que siempre pasa vergüen­za en ese tipo de ocasiones. Le aseguran que será muy fácil, y que solo tiene que decir una frase: «Vengo a robar un beso y corro al combate. ¡Ah! Oigo un disparo de pistola…», y después abandonar el escenario. Durante la función, el joven sale a escena, ya muy avergonzado por los cortos y ajustados pantalones coloniales que le han hecho ponerse en el último momento, y queda completamente trastorna­do al ver a la bella heroína que le espera tendida en una hamaca de jardín, con un vestido blanco. Carraspea y declara: «Vengo a sobar un berro… no, a robar un beso y combo al carrete, digo, corro al combate. ¡Ah! Oigo un pistolo de dispara… no, un esporo de pistilo, un pistado de perola… ¡Mierda, me cago en todos vosotros! ¡Ya os dije que no quería actuar en esta maldita función!» Eso es lo que está pasando. Examina tu vida. Todo lo que sigues haciendo es tan confuso y confunde tanto… No tienes nada de clari­dad, no tienes nada: de percepción. No estás alerta. No ves, no oyes… Desde luego, tienes oídos para oír, pero dentro no hay nadie que lo entienda. Desde luego, tienes ojos para ver, pero dentro no hay na­die. Tus ojos siguen viendo y tus oídos siguen escuchando, pero no se comprende nada. Y a cada paso das un tropezón, a cada paso co­metes algún error. Y aún sigues creyendo que estás consciente. Desecha por completo esa idea. Desecharla constituye un gran salto, un gran paso adelante, porque en cuanto abandonas la idea de «estoy consciente» empiezas a buscar y rebuscar maneras y medios para estar consciente. Así pues, lo primero que tienes que meterte en la cabeza es que estás dormido, completamente dormido. La sicología moderna ha descubierto unas cuantas cosas im­portantes; aunque solo se han descubierto a nivel intelectual, es un buen comienzo. Si se han descubierto intelectualmente, tarde o temprano también se experimentarán existencialmente. Freud fue un gran pionero; por supuesto, no era un buda, pero sí un hombre de gran trascendencia, porque fue el primero que consiguió que la mayor parte de la humanidad aceptara la idea de que el hombre tiene un gran subconsciente oculto en su interior. La mente consciente representa solo una décima parte, y la mente subconsciente es nueve veces más grande que la consciente. Después, su discípulo Jung fue un poco más lejos, un poco más a fondo, y descubrió el subconsciente colectivo. Detrás del sub­consciente del individuo hay un subconsciente colectivo. Ahora es preciso que alguien descubra una cosa más que está ahí, y yo tengo la esperanza de que, tarde o temprano, las investigaciones psicoló­gicas en marcha lo descubran: el subconsciente cósmico. Los budas han hablado de él. Así pues, podemos hablar de la mente consciente: una cosa muy frágil, una parte muy pequeña de nuestro ser. Detrás de la mente consciente está el subconsciente: poco claro, se pueden oír sus su­surros pero no los sabes interpretar. Siempre está ahí, detrás de la mente consciente, tirando de sus hilos. En tercer lugar está la men­te inconsciente, con la que solo entramos en contacto durante el sueño o cuando tomamos drogas. Y detrás, la mente subconsciente colectiva. Con esta solo entramos en contacto cuando emprende­mos una profunda investigación de nuestra mente subconsciente; entonces se encuentra uno con el subconsciente colectivo. Y si se­guimos profundizando aún más, se llega al subconsciente cósmico. El subconsciente cósmico es la naturaleza. El subconsciente colec­tivo es toda la humanidad que ha vivido hasta ahora; forma parte de uno. El inconsciente es un inconsciente individual que la sociedad ha reprimido, sin permitirle expresarse. Por eso llega de noche por la puerta trasera, en los sueños. Y la mente consciente… La llamaré la mente supuestamente consciente, porque solo es eso. Es tan diminuta… solo un parpadeo, pero aunque solo sea un parpadeo es importante porque contiene la semilla; las semillas siempre son pequeñas. Tiene un gran poten­cial. Ahora se está abriendo una dimensión totalmente nueva. Así como Freud abrió la dimensión que está debajo de la conciencia, Sri Aurobindo abrió la dimensión que está por encima. Freud y Sri Aurobindo son las dos personas más importantes de esta época. Los dos son intelectuales, ninguno de ellos es una persona despierta, pero los dos han hecho un gran servicio a la humanidad. Nos han hecho intelectualmente conscientes de que no somos tan pequeños como parecemos desde la superficie, de que la superficie oculta grandes profundidades y alturas. Freud descendió a las profundidades; Sri Aurobindo intentó pe­netrar en las alturas. Por encima de lo que llamamos nuestra mente consciente está la verdadera mente consciente; solo se alcanza me­diante la meditación. Cuando a nuestra mente consciente normal se le añade la meditación, cuando a la mente consciente normal se le suma la meditación se convierte en la verdadera mente consciente. Más allá de la verdadera mente consciente está la mente superconsciente. Cuando uno medita no ves más que vislumbres momentáneos. La meditación es tantear en la oscuridad. Sí, se abren unas cuantas ventanas, pero se vuelve a caer una y otra vez. La mente superconsciente significa que se ha llegado al shamadi: se ha alcanzado una percepción cristalina, se ha alcanzado una conciencia integrada. Ahora ya no se puede caer abajo; es tuya. Hasta cuando duermes seguirá estando contigo. Más allá de…

¿Hay vida después del sexo? – OSHO

¿Hay vida después del sexo? A una determinada edad, el sexo se vuelve importante; no es que tú le des importancia, no es algo que tú provoques, es algo que ocurre. Hacia los catorce años, más o menos, de repente la energía está desbordada de sexo. Es como si se hubieran abierto las compuertas dentro de ti. Se han abierto fuentes sutiles de energía, que todavía no estaban abiertas, y toda tu energía se vuelve sexual, impregnada de sexo. Todo acto está impregnado. Es algo que ocurre; tú no has hecho nada. Es algo natural. La trascendencia es también algo natural. Si se vive el sexo plenamente, sin ninguna idea de pecado, sin ninguna idea de librarse de él, entonces a los cuarenta y dos años —al igual que a los catorce años se abre el sexo y toda la energía se vuelve sexual, a los cuarenta y dos años más o menos— esas compuertas se vuelven a cerrar. Esto es algo tan natural como el despertar sexual; empieza a desaparecer. El sexo es trascendido sin ningún esfuerzo de tu parte. Si haces algún esfuerzo será represivo porque no tiene que ver contigo. Es algo inherente a tu cuerpo, a tu biología. Tú has nacido como ser sexual; no hay nada de malo en ello. Es la única forma posible. Ser humano significa ser sexual. Cuando tú fuiste concebido, tu padre y tu madre no estaban rezando, no estaban escuchando el sermón de un sacerdote. No estaban en la iglesia, estaban haciendo el amor; sus energías sexuales se estaban encontrando y fusionando en el otro. Fuiste concebido en ese momento; fuiste concebido en un profundo acto sexual. La primera célula fue una célula sexual y después de esa célula surgieron muchas otras células. Pero cada célula sigue siendo básicamente sexual. Todo tu cuerpo es sexual, está compuesto de células sexuales. Ahora hay millones. Ten esto muy presente: tú existes como ser sexual. Una vez que lo has aceptado, el conflicto que se ha creado a lo largo de los siglos desaparece. Una vez que aceptas esto profundamente, sin ninguna objeción, cuando consideras el sexo como algo natural, entonces lo vives. Tú no me preguntas cómo trascender el comer, tú no me preguntas cómo trascender el respirar, porque no hay ninguna religión que te enseñe a trascender la respiración, ésa es la causa. De lo contrario, me preguntarías, «¿Cómo puedo trascender la respiración? ¡Respira! Eres un animal que respira; también eres un animal sexual. Pero existe una diferencia. Los catorce primeros años de tu vida, son prácticamente no-sexuales, o como mucho, existe sólo un rudimentario juego sexual que no es realmente sexual, es sólo una preparación, un ensayo, eso es todo. A los catorce años, de repente, la energía está madura. Mira…ha nacido un niño; inmediatamente, en tres segundos el niño tiene que respirar, de lo contrario, morirá. A partir de entonces, la respiración permanecerá toda su vida porque es algo que ha llegado en la primera etapa de la vida. No se puede trascender. Quizás antes de que te mueras, sólo tres segundos antes, se parará, pero no antes. Recuerda siempre: los dos extremos de la vida, el principio y el final, son exactamente iguales, simétricos. El niño nace, empieza a respirar a los tres segundos. Cuando el niño es mayor y se está muriendo, en el momento que deja de expirar, a los tres segundos se morirá. El sexo entra en acción en una etapa más tardía: durante catorce años el niño ha vivido sin sexo. Y si la sociedad no está muy reprimida y, por lo tanto, obsesionada con el sexo, un niño puede vivir completamente ajeno al hecho de que el sexo, o cualquier cosa parecida al sexo, existe. El niño puede permanecer totalmente inocente. La inocencia tampoco es posible porque le gente también está reprimida. Cuando aparece la represión, entonces, junto con ella, surge la obsesión. Así que los sacerdotes continúan reprimiendo; también hay anti-sacerdotes, Hugh Hefners y otros parecidos que siguen creando cada vez más pornografía. Así que, por un lado están los sacerdotes que se dedican a reprimir, y por el otro lado hay otras personas, los anti-sacerdotes, que se dedican a hacer de la sexualidad algo cada vez más fascinante. Ambos tipos coexisten, son las dos caras de la misma moneda. Sólo cuando desaparezcan las iglesias desaparecerán las revistas pornográficas, nunca antes. Son compañeras de trabajo. Parecen enemigas pero no te dejes engañar. Se critican entre sí pero ésa es de forma de que funcionen. Oí la historia de dos hombres que estaban sin trabajo, les habían despedido, así que decidieron crear un nuevo negocio muy sencillo. Empezaron a viajar, yendo de una ciudad a otra. Primero iría uno y por la noche, echaría alquitrán en las ventanas y en las puertas de las casas. Después de dos o tres días aparecería el otro para limpiar. Avisaría que limpiaba también el alquitrán y que limpiaba las ventanas. Mientras tanto, el otro se dedicaría a hacer su parte del negocio en la siguiente ciudad. De esta manera, empezaron a ganar mucho dinero. Esto es lo que ocurre entre la Iglesia y Hugh Hefners y otras personas que crean pornografía. Va todo unido; son socios de una misma trama. Cuando estás muy reprimido, empiezas a encontrar un interés perverso. El interés perverso es el problema, no el sexo. Así que no albergues ninguna idea contra el sexo en tu mente, de lo contrario nunca serás capaz de trascenderlo. La gente que trasciende el sexo es la gente que lo acepta de manera natural. Es algo difícil, ya lo sé, porque has nacido en una sociedad que es neurótica sobre el sexo. Ya sea de una manera o de otra pero la neurosis es la misma. Es muy difícil escapar de esa neurosis pero si estás un poco alerta, puedes escapar de ella. Por lo tanto, la verdadera cuestión no es cómo trascender el sexo sino cómo trascender esta ideología perversa de la sociedad: este miedo…

El principito capiítulo 21 – El principito y el zorro

Fue entonces que apareció el zorro: – Buen día – dijo el zorro. – Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie. – Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano… – Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito… – Soy un zorro – dijo el zorro. – Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste… – No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado. – Ah! perdón – dijo el principito. Pero, después de reflexionar, agregó: – Qué significa “domesticar” ? – No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ? – Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa “domesticar” ? – Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ? – No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa “domesticar” ? – Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa “crear lazos…” – Crear lazos ? – Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo… – Comienzo a entender – dijo el principito. – Hay una flor… creo que me ha domesticado… – Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas… – Oh! no es en la Tierra – dijo el principito. El zorro pareció muy intrigado: – En otro planeta ? – Sí. – Hay cazadores en aquel planeta ? – No. – Eso es interesante ! Y gallinas ? – No. – Nada es perfecto – suspiró el zorro. Pero el zorro volvió a su idea: – Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo… El zorro se calló y miró largamente al principito: – Por favor… domestícame ! – dijo. – Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas. – Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame ! – Qué hay que hacer ? – dijo el principito. – Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca… Al día siguiente el principito regresó. – Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Es bueno que haya ritos. – Qué es un rito ? – dijo el principito. – Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones. Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida: – Ah! – dijo el zorro… – Voy a llorar. – Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara. – Claro – dijo el zorro. – Pero vas a llorar ! – dijo el principito. – Claro – dijo el zorro. – Entonces no ganas nada ! – Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo. Luego agregó: – Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto. El principito fue a ver nuevamente a las rosas: – Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo. Y las rosas estaban muy incómodas. – Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó….

El dragon

Espero les guste aunque se escucha mejor de lo que se ve aqui les dejo a el dragón de Rodrigo Solis: Ahí tienen que una vez llego un dragón a alguna parte y apenas puso garras en el suelo, empezó a devorar a la gente que se escondió, luchó, se organizó, resistió pero no pudo hacer nada y el dragón se los comió .esto tenia sin cuidado al gordo monarca que vivía en su palacio rodeado de jardines y cortesanas bellas que bailaban levantando los labios, secretarios, sectarios, colgaditos de sus hilos, armados con informes que rebelan que el dragón selectivo , asesina una población económicamente inactiva, “no aparece en la cuenta no hay pedo rey”, pero cuando al dragón le dio por dormirse en una mina de uranio le apesto el apetito al rey gordo maldito, “no me toques el tesoro, no se juega con dinero . ¡Guerreros!” Y allá fueron helicópteros, aviones, soldados blindados de brillante armadura ala guarida del dragón con la estrategia de la media luna ” ríndete dragón, te tenemos rodeado”,.- No hay nada peor que un Dragón ENOJADO. humo , polvo, fuego, !por la patria compañero ! franco tirador preparado , granada ¡ RETIRADAA!! Retirada repito este dragón es mas carbón que bonito. Y el dragón se los comió.!!Es una maldición !!, dijo el rey manoteando en la mesa y derramando el café, ” que vayan allá nuestros hombres de fe” y allá van…. monjas , obispos, sacerdotes, comisión de contactos, dos diputados, fanáticos , varios.. Pero antes de que pudieran iniciar las negociaciones, antes de que dieran inicio las oraciones, el dragón saltó de su agujero “huyy que FEO !! – No hay nada peor que un dragón : ATEO.” “va de retro, va de retro padre nuestro”, y el dragón se los comió. “es tiempo que usemos la fuerza de la razón” dijo el rey chupándose los labios, ” ¡a mi todos los sabios!” y allá van… sistema nacional de investigadores, médicos, brujos , profesores , poetas a desquitar las becas !quedo de lado la lucha contra el sida, ” hoy la patria necesita un aerosol Dragonicida.Los viejitos amables , fabricaron la poción , resulto ser inflamable, crujientes , doraditos, el dragón se los comió. ¡ Que vamos a hacer!, pensaba el rey en su jardín de geranios , nimodo que renuncie a la mina de uranio, ” uno debe pensar en su vejez” en nombre de la patria y sus deberes, el rey convoca a las mujeres! ” compañeras en nombre de la unión nacional de cada pueblo y aldea, saldrán las mas pobres , las mas feas…a saciar el apetito del dragón ! “”Ah chinga.. Chinga.. Y tu helado de limón? “las señoras se rascaron la cabeza,” a ver a ver, eres dueño de la historia, del reloj, del calendario, la mina es tuya, son tuyos los tratados, las proclamas, los soldados, las fronteras por lo tanto declaramos, también es tuyo el problema… “”!traicioneras¡” grito el rey, pero ya no había soldados, ni hombres de fe ni sabios que lo protegieran , así que fue fácil para las señoras echar al rey a una carreta, y llevarlo hasta la guarida del dragón quien sudó, pujó, bufó como si sospechara que se le acercaba a la panza un bocado “fino”, y aquí va una ultima pista.. – No hay nada peor que un dragón feminista.. Ante la mirada regocijada de las mujeres el dragón se lo comióy entonces. Fue tanto el veneno que se murió. Rodrigo Solís. El dragón.

El valor

El valor No intentes probar tu valor y reducirte a una mercadería. Recuerda, la mayor experiencia de la vida se obtiene no por lo que haces, sino a través del amor, a través de la meditación. Lao Tsé se hallaba viajando con sus discípulos, cuando llegaron a un bosque…  donde cientos de leñadores estaban cortando árboles. El bosque entero había sido casi totalmente cortado, salvo por un gran árbol, con miles de ramas. Era tan grande que diez mil personas podían sentarse bajo su sombra. Lao Tsé pidió a sus discípulos que fueran y preguntaran porqué este árbol no había sido cortado. Fueron y preguntaron a los leñadores y ellos dijeron: `Este árbol no sirve para nada. No se puede sacar nada de él porque cada una de las ramas está llena de nudos, nada es recto. No se puede usar para combustible porque el humo es peligroso para la vista. Este árbol no sirve para nada, por eso no lo hemos cortado`. Los discípulos volvieron y le contaron a Lao Tsé. El rió y dijo: `Sean como este árbol. Si son útiles, serán cortados y se convertirán en muebles para la casa de alguien. Si son hermosos, serán vendidos en el mercado, se convertirán en una mercancía. Sean como este árbol, no sirvan para nada… y entonces crecerán y llegarán a ser grandes y vastos, y miles de personas hallarán sombra debajo de ustedes`. Lao Tsé posee una lógica totalmente diferente a la tuya. Dice: Sé el último. Muévete en el mundo como si no estuvieras. No seas competitivo, no intentes probar tu valor, no hay necesidad. Permanece inútil y goza. Tao: Los Tres Tesoros Vol. 1, pp. 69-71

El accidente supremo

Sé auténtico en tu búsqueda; haz todo lo que puedas por ella. Es la sed por conocer lo original detrás del reflejo, lo que te hace digno del `accidente supremo`. Chiyono iba de un monasterio a otro tomando sannyas,  para hacerse monja. Pero aún los grandes maestros la rechazaban, porque era tan hermosa… los monjes se habrían olvidado de Dios y de todo. Entonces, no hallando ningún camino, ella quemó su rostro, llenó de cicatrices toda su cara. Y entonces se acercó a un maestro. El no podía siquiera reconocer si era un hombre o una mujer. Fue entonces aceptada como monja. Ella estaba tan preparada. Su búsqueda era auténtica. Era digna del accidente, se lo había ganado. Estudió, meditó durante treinta, cuarenta años continuamente. De pronto, una noche … Estaba mirando la luna reflejada en el balde de agua que llevaba. Hasta los reflejos son hermosos, porque reflejan la belleza absoluta. Un auténtico buscador puede ver que el reflejo es tan bello, hay tal música en él, que de él surge el deseo de conocer la fuente. Mientras caminaba iba mirando la luna llena que se reflejaba en el balde de agua. De pronto, las tiras de bambú que sostenían el balde se rompieron y el balde se deshizo. El agua se derramó, el reflejo de la luna desapareció y Chiyono se iluminó. Luego escribió este poema: Por este camino y por este otro intenté mantener unido al balde, esperando que el frágil bambú nunca se rompiera. Súbitamente el fondo se desprendió. Ya no más agua, ya no más la luna en el agua, Sólo el vacío en mi mano. La iluminación es como un accidente. Pero no me malentiendas, no estoy diciéndote que no hagas nada para llegar a ella. Si no haces nada, ni siquiera el accidente sucederá. Sólo le sucede a aquellos que han trabajado mucho para ella, pero nunca ocurre por lo que ellos hacen, y nunca ocurre sin lo que ellos hacen. Todas tus meditaciones simplemente crearán una propensión al accidente, una invitación, nada más que eso. Prepárate para el accidente, para lo desconocido, dispuesto, aguardando, receptivo. Sin la invitación el invitado nunca vendrá. Sin Agua, Sin Luna pp. 1-19

Si yo, tu. (Txus di Fellatio)

Si yo, tu. Si caes, yo contigo, y nos levantaremos juntos en esto unidos. Si me pierdo, encuéntrame. Si te pierdes, yo contigo, y juntos leeremos en las estrellas cual es nuestro camino. Y si no existe, lo inventaremos. Si la distancia es el olvido, haré puentes con tus brazos, pues lo que tu y yo hemos vivido no son cadenas… ni siquiera lazos: es el sueño de cualquier amigo, es pintar un >te quiero< a trazos, y secarlo en nuestro regazo. Si yo, tu. Si dudo, me empujas. Si dudas, te entiendo. Si callo, escucha mi mirada. Si callas, leeré tus gestos. Si me necesitas, silba y construiré una escalera hecha de tus últimos besos, para robar a la luna una estrella y ponerla en tu mesilla para que te de luz. Si yo, tu. Si tu, yo también. Si lloro, ríeme. Si ríes, llorare pues somos el equilibrio, dos mitades que forman un sueño Si yo, tu. Si tu, conmigo. Y si te arrodillas haré que el mundo sea mas bajo, a tu medida, pues a veces para seguir creciendo hay que agacharse. Si me dejas, mantendré viva la llama hasta que regreses, y sin preguntas, seguiremos caminando. Y sin condiciones te seguiré perdonando. Si te duermes, seguiremos soñando, que el tiempo no ha pasado que el reloj se ha parado. Y si alguna vez la risa se te vuelve dura, se te secan las lagrimas y la ternura, estaré a tu lado, pues siempre te he querido, pues siempre te he cuidado. Pero jamás te cures de quererme, pues el amor es como Don Quijote: solo recobra la cordura para morir. Quiéreme en mi locura, pues mi camisa de fuerza eres tu, y eso me calma, y eso me cura… Si yo, tu. Si tu, yo. Sin ti, nada. Sin mi, si quieres, prueba.

Espiritualidad y pan

Tres viajeros cruzaban juntos las montañas del Himalaya discutiendo la importancia de colocar en la práctica todo aquello que aprendieron en el plano espiritual. Estaban tan entretenidos en la conversación que solamente ya bien entrada la noche se dieron cuenta de que solo llevaban consigo un pedazo de pan. Decidieron no discutir sobre quien merecía comerlo; como eran hombres piadosos, dejarían la decisión en manos de los dioses. Rezaron para que, durante la noche, un espíritu superior les indicase quien recibiría el alimento. A la mañana siguiente, los tres se levantaron al salir el sol. -He aquí mi sueño -dijo el primer viajero-. Yo fui cargado hacia lugares donde nunca había estado antes, y experimenté la paz y armonía que he buscado en vano en esta vida terrenal. En medio de tal paraíso, un sabio de largas barbas me decía: Tú eres mi preferido, pues jamás buscaste el placer y siempre renunciaste a todo. Sin embargo, para probar mi alianza contigo, me gustaría que comieras un pedazo de pan. -Es bien extraño -dijo el segundo viajero-, porque en mi sueño, yo vi mi pasado de santidad y mi futuro de maestro. Mientras miraba el porvenir, encontré un hombre de gran sabiduría diciendo: Tú necesitas comer más que tus dos amigos porque tendrás que liderar a mucha gente, y para ello necesitarás fuerza y energía. Dijo entonces el tercer viajero: -En mi sueño yo no vi nada, no visité ningún lugar ni encontré a ningún sabio. Sin embargo, a determinada hora de la noche me desperté de repente. Y me comí el pan. Los otros dos se enfurecieron: -¿Y por qué no nos llamaste, antes de tomar una decisión tan personal? -¿Cómo iba a hacerlo? ¡Estabais tan lejos, encontrando maestros y teniendo visiones sagradas! Ayer discutimos la importancia de poner en práctica aquello que aprendemos en el plano espiritual. En mi caso, Dios actuó rápido y me hizo despertar muriendo de hambre.

El zorro mutilado

Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro. Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: «Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito». Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y. el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía: «¡Oh, tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado».

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