¿Sera que te quieren por lo que eres?

Cuenta una antigua historia que en el siglo XV vivió el monje más famoso de todo Japón, Ikkyu, que era hijo ilegítimo del emperador. Cuando el príncipe de la provincia en la que vivía decidió dar una gran fiesta invitó a Ikkyu, reservándole un honroso lugar a a su lado. El día de la fiesta el monje apareció humildemente vestido, casi parecía un mendigo, con lo cual el príncipe montó en cólera y lo expulsó. Luego Ikkyu regresó ataviado con buenas vestimenta y, una vez en  el palacio, se las fue quitando lentamente y las dejó en una silla. -¿Qué estás haciendo?, preguntó el príncipe- Te había entendido mal, pensaba que me habías invitado a mi, pero invitaste a mi vestimenta, así que aquí la dejo- respondió Ikkyu. Algunas personas creen que  la vida social se puede entender como “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer”. Creo que tenemos múltiples ejemplos de ello en los medios a diario. Pero ahora tenemos una nueva forma de relacionarnos en sociedad, en la llamada web social que nos da la oportunidad de relacionarnos de un modo horizontal, siendo nosotros mismos, auténticos. El problema, es que muchas personas están trasladando los mismo modelos que hacen funcionar la sociedad Offline al mundo Online. Y de nuevo eso provoca que se valore más la apariencia que el fondo y que aunque muchos sepan que “el emperador va desnudo” pocas personas se atrevan a decirlo en voz alta. Está mal visto. O tal vez pensamos que al final, se sabrá. Y TU QUE PIENSAS?   LINDO INICIO DE SEMANA

El viejo de la verruga

Este es un relato japonés que hace muchos años leí en una recopilación, me gusta mucho y su enseñanza es buena además de que es algo chistoso, espero les agrade. EL VIEJO DE LA VERRUGA. Hace mucho tiempo existio una pareja de ancianos que vivian en un bosque. El anciano tenia una verruga en la mejilla izquierda, esta no le gustaba bido a que era grande y seguia creciendo, visito muchos medicos para poder quitarla pero no podia. Esto lo ponia triste a loque su mujer siempre le decia: -no te preocupes, tu eres un hombre bueno y habra algun dia alguien que te ayude-. Un dia el anciano salio por leña al bosque, se fue caminando muy lentamente, duró toda la tarde hasta que el sol empezó a querer ponerse en el horizonte. Cuando se disponía a regresar con la carga de leña en su cansada espalda, empezó a llover. Volteó de un lado a otro buscando refugio, y vio que habia un pino grande con un hueco en medio, por lo que ese fue el lugar en donde se dipuso  a esperar que pasara la lluvia que se llenó de relampagos también. Cuando paró de llover, se pusó su carga de nuevo en la espalda para así volver y no preocupar a su esposa. Pero de repente escuchó muchas voces, el creyó que eran personas que estaban en el bosque a las que también había sorprendido la lluvia al igual que a él,  pero sintió que palideció cuando vió que eran muchos espiritus y fantasmas que venían de las copas de los árboles. Se volvió a esconder de nuevo en el hueco del pino ya que le dio miedo que le fueran a hacer algo esos espiritus, pero ellos no se percataron de su presencia y solo estaban hablando entre si y empezaron a hacer un tipo de danza con cantos. El anciano maravillado hasta empezo a aplaudir pero del ruido que estaban hacidno ellos mismos, los espiritus, no lo escucharon. Siguieron con su fiesta un rato , hasta que uno de ellos gritó – ¿que cantos y bailes tan feos son esos?, ojalá alguien nos pudiera mostrar otros diferentes!!’ Entonces el anciano salió feliz de su guarida y gritó: ‘Yo sé cómo, to les puedo enseñar!!-. Todos maravillados, fantasmas y espiritus, lo observaron con que gracia se movía aquel anciano y empezaron a aplaudirle. -Mañana tienes que volver de nuevo a enseñarnos mas pasos de baile !-le dijeron los fanatasmas. El anciano dijo que si. Pero uno de los espiritus preguntó: – ¿y como sabremos que de verdad volverás y no nos quedaras mal?- . -Tomemos algo en prenda, -gritó otro. -Si, quitemosle algo por lo que tenga que regresar mañana- -Quitemosle la gorra- empezó a decir uno. -no, no, no, – la chaqueta, dijo otro. – Quitémosle su verruga, he oido decir que dan buena suerte y los humanos las guardan como tesoros-. -Ésta pues será tu prenda- dijo el jefe de los espiritus, y con sus dedos mágicos le quitó la verruga al viejo de su mejilla derecha. Entonces todos desaparecieron. El viejo sorprendido se frotó la mejilla y vió que ya no estaba su verruga, y así son una gran sonrisa se amrchó a casa. Su mujer muy preocupada salió a su encuentro cuando vió que se acercaba a su casa. Y vio con atención a su marido. -Pero….donde esta tu verruga??.- El viejo muy feliz le contó la historia de los espíritus y juntos se pusieron a celebrar. A la mañana siguiente tocó a su puerta un vecino de la pareja, que siempre les pedía comida, ya que era muy glotón. Aquel hombre también tenia una verruga pero en la mejilla izquierda de la cara, por lo que cuando vio a l viejo sin la suya le preguntó abriendo mas los ojos:- ¿qué ha pasado, dónde está la verruga de tu cara?, Yo tambien quiero quitarme la mia, que hiciste?, dime que hiciste para deshacerte de ella!- El viejo contó con detalles lo que pasó la noche anterior. Por lo que el vecino se dispuso a hacer lo mismo que el anciando para quitarse su verruga. Entonces en el atardecer fue al bosque, buscó el árbol donde el anciano estuvo el día anterior y esperó hasta que anocheció. Cuando la sol empezó a ocultarse, lso espiritus empezaron a bajar , cantar y bailar. El jefe de los espiritus miró a su alrededor y dijo: – me pregunto si el viejo que bailó ayer con nosotros tardará en venir.- Al oir esto el vecino glotón salió y dijo -si aqui estoy!-. Y sacó un abanico comenzando así a bailar, pero el no sabía el arte de la danza por lo que sus pasos eran feos y descoordinados. -Oh!! eso es horroroso!!, no sabemos que hacer contigo. Toma aqui está tu verruga-. Y con un ruido de sus dedos, el jefe puso la verruga en la mejilla derecha del vecino. Oh!! gritaba llorando el vecino. -nunca me haré pasar por otro-. Ahora no sólo tenia una gran verruga en su mejilla izquierda sino tambien en la derecha. Y así, el vecino glotón regresó con dos verrugas en su cara.

LA TRISTE HISTORIA DE UNA BRUJA…

Beatriz Bezares García es la autora de esta interesantísima historia, nos presenta elementos que nos lleva a la reflexión de manera amena. En el plano profesional, el uso de metaforas y cuentos, es uno de mis recursos predilectos, sobretodo al enfocarme en situaciones de violencia. He visto los rostros de las niñas y adolescentes al escuchar esta historia, y su mirada sorprendida al repetirse así misma la solución de la protagonista, al igual que las mujeres adultas!! Es una historia que abre la puerta al empoderamiento de la mujer, espero la disfruten. LA TRISTE HISTORIA DE UNA BRUJA Dentro de una cueva subterránea vive el destinetero, su trabajo consiste en observar las auras de los niños y de acuerdo a la forma de sus ojos, predice el destino de los futuros hombres. Sus decisiones son muy sabias y pocos son los que se atreven a contradecirlo. Fue así como un día la señora Murrieta llevó a su hija Fausta a que le predijera el futuro. Era una costumbre que las madres hacían para no errar y saber desde un principio qué educación brindarles a sus hijos. Iba también con ellas la vecina y su hija Melina, una niña rubia de ojos verdes. A Fausta no le importaba ser amiga de una niña tan bonita, pues tenía la creencia de que llegaría muy lejos con la medicina, que importa que no fuera muy agraciada, pues pensaba ser la mejor doctora que se ha conocido. Su madre hizo la pregunta: — Gran guía, ¿qué será de mi preciosa hija? —Como Fausta sé que se llama sin que tú me lo digas—contestó sin titubear—, sé también que una bruja malvada en el futuro será. ¿Bruja? ¿Malvada? ¡No, no, se ha de haber equivocado!, pensó Fausta, tal vez confundió médico con bruja. Y ya iba a reclamar cuando la vecina también preguntó: — Gran guía, ¿qué será de mi preciosa hija? —Como Melina sé que se llama sin que tú me lo digas—contestó de nuevo el destinetero—, sé también que una hermosa hada en el futuro será. Las dos madres salieron muy satisfechas con sus hijas, pues habían dado a luz a dos protagonistas de cuento de hadas. No es para menos, cualquiera cría médicos, arquitectos, profesores, dentistas, ¡qué va!… ¿Pero díganme cuántas hadas y brujas hay en el mundo? Era un suceso digno de celebrarse. Cuando Fausta regresó de su escuela al otro día, vio sobre su cama una enorme caja de regalo con una nota que decía: “Para que nuestra inteligente hija cumpla su destino”. Abrió la caja y encontró para su decepción: dos calderitos, una mini escoba, una bola de cristal, una rana dentro de un frasco y un sombrerito coqueto que terminaba en pico. Ella no entendía porque le regalaban esas cosas. No lo encontraba divertido, ¿se estarían burlando sus papás? Cómo no tenía intención de usar ninguno de estos objetos raros, terminó por abandonarlos debajo de su cama. Salió al jardín para animarse un poco y vio frente a su casa que Melina jugaba feliz con una varita mágica que tenía en la punta una estrella dorada. Iba con intención de acercarse y preguntar si podía jugar con ella, cuando una abeja se puso a gimotear una cancioncilla molesta en su oído. — ¿Te gusta mi abeja? —chilló con su vocecilla Melina— Tengo muchas, mira en el panal —levantó su varita y señaló la rama de un frondoso árbol donde colgaba un panal que ejecutaba toda una orquesta—. Las alimento con todas esas flores que ves allá. ¡Ah, y además tengo un pony! —terminó diciendo con una sonrisa abierta e irritante. Melina llevaba puesto un vestidito corto azul cielo con volantes rosas pastel en las mangas, sin duda alguna lucía esplendorosa, lo suficiente como para molestar a una niña con una simple y estúpida túnica negra. A partir de ese momento la amistad entre ellas cambió. La pequeña hada no dejaba de presumirle a Fausta sus artefactos mágicos y sus lindos vestidos, por lo que la brujita se volvió verde de envidia. Ella también quería lindos juguetes, bonitas mascotas y lindos vestidos. — Hija, debes aceptar tu oficio con dignidad —le repetía su padre una y otra vez— el destino te puso en el camino de la brujería y así es como debe ser. En la escuela Fausta sufría mucho por conseguir amigos, pues la rechazaban por tener la piel verde y una vestimenta anticuada; mientras que Melina tenía más amigos de lo que podía contar con los dedos de su mano, la seguían a todos lados y le pedían muchos consejos. Y aunque siempre estaba sola, Fausta disfrutaba mucho la escuela, aprender le daba nuevas esperanzas; sospechaba que el conocimiento sería su única herramienta para enfrentar al destino. El único problema era que ni en clases sus compañeros la dejaban tranquila, siempre que ella quería participar, se burlaban de ella y la insultaban diciéndole que era muy fea. El único refugio que tenía era el baño de la escuela, ahí todas las tardes le lloraba a su retrete favorito. A Melina en cambio se le hacían muy aburridas las clases, profesores parloteando a cada rato detalles que a nadie le importaba; pero por ser hermosa siempre la pasaban con diez. Un día antes de la fiesta de graduación a la hadita le salieron unas hermosas alas violáceas que cautivaron a todos los que la miraban. A Fausta, sólo le salió una horripilante verruga en la nariz. Desolada se refugió en las entrañas del bosque donde compró una cabaña muy sencilla alejada de la civilización. Ahí creó una basta biblioteca donde aprendió física y química. Como ninguna Universidad la aceptaban por miedo a supuestas maldiciones, y al no ver cumplido su sueño de ser doctora, se conformó con aprender por correo farmacéutica. Bajo un laboratorio improvisado creó muchos medicamentos a los que ella llamó “Pócimas”. Las vendía a buen precio y se volvió famosa, a cada rato iban a verla para comprar una Pócima milagrosa, que si para el…

como un aguila o una gallina…. tu eres lo que piensas

Un hombre se encontró un huevo en el camino, el huevo pertenecía a  un águila. El hombre  lo recogió del suelo y al  llegar a su granja  lo colocó en el nido de una de sus gallinas. Pasaron unos días y el aguilucho salió del cascarón criándose con los todos los polluelos de la granja. El águila paso su vida comportándose como una gallina. Rascaba la tierra buscando pequeñas semillas e insectos para alimentarse.Cacareaba y cloqueaba como las gallinas. Cuando quería  volar, solo batía levemente sus alas  de modo que apenas se elevaba un metro sobre el suelo. Nada de eso le parecía anormal ya que así era como comportaban las demás gallinas. Un día vio que un ave majestuosa volaba por el cielo despejado. -¡Qué hermosa ave! -le dijo a una de las gallinas que se hallaban a su lado. ¿Que tipo de ave es esa ? -Es un águila, “la reina de las aves” – le contesto su compañera. Pero no te hagas ilusiones y ya no la mires más que tú nunca serás como ella. El águila se dejó llevar por los consejos de las otras gallinas y simplemente dejó de prestarle atención a las águilas que volaban sobre la granja.  Al final el águila murió creyendo que era una gallina. Moraleja : “Tu pensamiento es lo que tu eres”, si una persona cree que es una gallina simplemente morirá como gallina. Los seres humanos están llamados a volar alto , a conquistar las estrellas y a ser los líderes como  las águilas imperiales. QUE ESTE SEA UNO DE TUS MEJORES DIAS!!!!!!!! BRILLA SIEMPRE  🙂

La gallina que fúe al sur

Las golondrinas se posaban en fila a lo largo de los aguilones de la granja, parloteando unas con otras con inquietud, hablando de muchas cosas, pero con el pensamiento puesto sólo en el verano y en el sur, pues se acercaba el otoño y el viento del norte estaba a punto de llegar. Y de repente, un día desparecieron todas. Todo el mundo habló entonces de las golondrinas y del sur. -Creo que me iré al sur el próximo año –dijo una gallina. El año se terminó y regresaron las golondrinas. El año se terminó y se posaron otra vez en los aguilones, y en todo el corral se hacían comentarios sobre el viaje de la gallina. Y una mañana muy temprano, con el viento del norte, súbitamente las golondrinas se echaron a volar mientras sentían el viento en sus alas y una fuerza les llegaba junto con el misterioso, antiguo conocimiento y una fe más que humana. Se remontaron entonces hacia lo algo y abandonaron el humo de nuestras ciudades. -Creo que el viento es el adecuado –dijo la gallina, así que extendió sus alas y salió corriendo del corral. Continuó luego aleteando en dirección a la carretera y siguió un trecho más abajo hasta que llegó a un jardín. Al atardecer regresó jadeante. En el corral contó a los pollos y gallinas cómo había ido hacia el sur hasta llegar a la autovía y cómo había visto pasar el tráfico del mundo y llegado luego a campos donde crecen las patatas. Había visto además los rastrojos que dan de vivir a los humanos y, entonces, al final del camino, había encontrado un jardín sembrado de rosas, de bellas rosas, y al jardinero mismo allí presente. -¡Qué cosa más interesante –dijeron las aves del corral-, y qué descripción tan hermosa, ¡de verdad! Pasó el invierno y los meses amargos se alejaron dando paso a la primavera, y con ella a las golondrinas que llegaron otra vez. Las aves de corral no aceptaron entonces que hubiese un mar en el sur. -Tendrían que escuchar a nuestra gallina –alegaban. La gallina se ha convertido ahora en la que sabe. Sabe qué hay en el sur, pero ni siquiera ha salido del pueblo, sólo ha recorrido una corta distancia camino abajo. El intelecto es una gallina. No puede ir muy lejos. Pero una vez la gallina sabe algo, te pone sobre aviso; se convierte en un obstáculo. Abandona tu intelecto, y no perderás nada. Carga con tu intelecto, y lo perderás todo. Abandona tu intelecto, y sólo perderás tu prisión, tu falsedad. Abandona tu intelecto, y tu consciencia se remontará súbitamente hacia lo alto, desplegará sus alas… y podrás ir al mismo sur, a los mares abiertos a los que perteneces. El intelecto es un agobio para el hombre. Parábola tomada de OSHO: El sendero del tao

Pelea de lobos

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida. El les dijo: -“Una gran pelea está ocurriendo dentro de mi, es entre dos lobos….” ” Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, avaricia, dolor, rencor, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo, egolatría, competencia, superioridad”. “El otro es Bondad, Alegría, Paz, Amor, Esperanza, Serenidad, Humildad, Dulzura, Generosidad, Benevolencia, Amistad, Empatía, Verdad, Compasión y Fe”. “Esta pelea está ocurriendo, dentro de mi, dentro de vosotros y dentro de todos los seres de la Tierra”. Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo: -“¿Y cuál de los lobos crees que ganará?”. El viejo cacique respondió simplemente: -“El que alimentes”.

LA MARIPOSA (Jorge Bucay)

Mi mamá era hija de una pareja de campesinos de Entre Ríos. Nació y creció en el campo entre animales, pájaros y flores. Ella nos contó que una mañana, mientras paseaba por el bosque recogiendo ramas caídas para encender el fuego del horno vio un capullo de gusano colgando de un tallo quebrado. Pensó que sería más seguro para la pobre larva llevarla a la casa y adoptarla a su cuidado. Al llegar, la puso bajo una lámpara para que diera calor y la arrimó a una ventana para que el aire no le faltara. Durante las siguientes horas mi madre permaneció al lado de su protegida esperando el gran momento. Después de una larga espera, que no terminó hasta la mañana siguiente, la jovencita vio cómo el capullo se rasgaba y una patita pequeña y velluda asomaba desde dentro. Todo era mágico y mi mamá nos contaba que tenía la sensación de estar presenciando un milagro. Pero, de repente, el milagro pareció volverse tragedia. La pequeña mariposa parecía no tener fuerza suficiente para romper el tejido de su cápsula. Por más que hacia fuerza no conseguía salir por la pequeña perforación de su casita efímera. Mi madre no podía quedarse sin hacer nada. Corrió hasta el cuarto de las herramientas y regresó con un par de pinzas delicadas y una tijera larga, fina y afilada que mi abuela usaba en el bordado. Con mucho cuidado de no tocar al insecto, fue cortando una ventana en el capullo para permitir que la mariposa saliera de su encierro. Después de unos minutos de angustia, la pobre mariposa consiguió dejar atrás su cárcel y caminó a los tumbos hacia la luz de la ventana. Cuenta mi madre que, llena de emoción, abrió la ventana para despedir a la recién llegada, en su vuelo inaugural. Sin embargo, la mariposa no salió volando, ni siquiera cuando la punta de las pinzas la rozó suavemente. Pensó que estaba asustada por su presencia y la dejó junto a la ventana abierta, segura de que no la encontraría al regresar. Después de jugar toda la tarde, mi madre volvió a su cuarto y encontró junto a la ventana a su mariposa inmóvil, las alitas pegadas al cuerpo, las patitas tiesas hacia el techo. Mi mamá siempre nos contaba con qué angustia fue a llevar el insecto a su padre, a contarle todo lo sucedido y a preguntarle qué más debía haber hecho para ayudarla mejor. Mi abuelo, que parece que era uno de esos sabios casi analfabetos que andan por el mundo, le acarició la cabeza y le dijo que no había nada más que debiera haber hecho, que en realidad la buena ayuda hubiera sido hacer menos y no más: -“Las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo que les significa romper su prisión para poder vivir, porque durante esos instantes, explicó mi abuelo, el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera en su primitivo árbol circulatorio inyecta la sangre en las alas, que así se expanden y la capacitan para volar. La mariposa que fue ayudada a salir de su caparazón nunca pudo expandir sus alas, porque mi mamá no la había dejado luchar por su vida”. Mi mamá siempre nos decía que muchas veces le hubiese gustado aliviarnos el camino, pero recordaba a su mariposa y prefería dejarnos inyectar nuestras alas con la fuerza de nuestro propio corazón.

Nasrudin y la tumba

Sucedió que el mulá Nasruddin entró en la oficina de un ce­ menterio y se quejó al encargado: -Sé que mi esposa está enterrada en este cementerio, pero no encuentro su tumba. El encargado consultó su registro y preguntó: -¿Cómo se llama? -Señora del mulá Nasruddin -dijo el mulá. El encargado volvió a mirar y dijo: -No hay ninguna señora del mulá Nasruddin, pero sí que hay un mulá Nasruddin. Lo siento, parece que ha habido un error en el registro. -No hay ningún error-dijo Nasruddin-. ¿Dónde está la tum­ ba del mulá Nasruddin? Porque todo está a mi nombre. ¡Incluso la tumba de su mujer! Posesión… todos se empeñan en poseer al ser amado, al aman­te. Ya no hay amor. De hecho, cuando posees a una persona, odias, destruyes, matas; eres un asesino. El amor debería dar libertad; el amor es libertad. El amor hace al ser amado cada vez más libre, el amor da alas, el amor abre la inmensidad del cielo. No puede con­vertirse en una prisión, en un encierro. Pero ese amor tú no lo co­noces, porque solo se da cuando estás despierto; esa calidad de amor solo aparece cuando hay conciencia. El amor que tú conoces es un pecado, porque se genera en el sueño.

El gran desafío OSHO

Un monje Zen había sido sentenciado a muerte. El rey del país le llamó y le dijo: «Sólo tienes veinticuatro horas; ¿cómo vas a vivirlas?». El monje se rió y contestó: «¡Momento a momento; tal como siempre he vivido! Para mi nunca ha habido más que este momento, así que ¿qué más da si me quedan veinticuatro horas o veinticuatro años? Eso es irrelevante. Yo siempre he vivido momento a momento así que un momento es más que suficiente para mí. Veinticuatro horas es demasiado; un momento es suficiente». El rey no podía comprenderlo. El monje le dijo: «Señor déjeme preguntarle algo: ¿puede usted vivir dos momentos simultáneamente?».

Las cualidades del niño OSHO

La experiencia del niño obsesiona durante toda su vida a la gente inteligente. La quieren repetir: la misma inocencia, el mismo asombro, la misma belleza. Ahora es un eco lejano; parece como si la hubieses visto en un sueño. Pero toda la religión nace de la cautivadora experiencia de la infancia, del asombro, de la verdad, de la belleza y de la hermosa danza de la vida en todas las cosas. Los cantos de los pájaros, los colores del arco iris, la fragancia de las flores, le recuerdan al niño, en lo más profundo de su ser, que ha perdido el paraíso. Yo siempre he vivido momento a momento así que un momento es más que suficiente para mí. Veinticuatro horas es demasiado; un momento es suficiente». El rey no podía comprenderlo. El monje le dijo: «Señor déjeme preguntarle algo: ¿puede usted vivir dos momentos simultáneamente?».

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