Dos pájaros estaban posados sobre una rama durante una nevada, y se pusieron a coversar:

– Dime, ¿cuánto pesa un copo de nieve? -le preguntó el pájaro carbonero a la paloma salvaje.

– Casi nada -fue la respuesta.

– En tal caso, antes de irme déjame contarte una maravillosa historia -replicó el carbonero-. Al empezar este invierno me posé sobre la rama de un abeto. No era un duro invierno, y no como no tenía otra cosa que hacer, me puse a contar los copos de nieve que si iban asentando en las ramitas y en las hojas de mi tallo. Su número exacto fue 3.741.952. Cuando el último copo de nieve se depositó sobre la rama, sin que nada pasara, esta se partió -dijo el pájaro, y se alejó volando. La paloma estuvo un rato reflexionando sobre esa historia y al fin se dijo:

– Quizá sólo haga falta la voz de una persona más para que la paz llegue al mundo.

Esta narración de Joseph Jarowski nos sirve para reflexionar sobre el hecho de que el dirigente se compone de una suma de valores y conductas que se acumulan e integran en un todo denominado liderazgo hacia el servicio.

El relato es también conveniente para señalar que todos podemos, de una manera u otra, construir poco a poco y simultáneamente un liderazgo hacia la paz. Todos los copos suman: los proyectos sociales, los foros sobre la convivencia, el “ya no más”, las diversas acciones tendientes a promover la tolerancia y el desarme de los espíritus, los talleres de solidaridad, las acciones cívicas, las ONGs en lucha por los derechos humanos…

Bajo esta nueva perspectiva, sincronizar los anhelos con los medios y las acciones para la paz es crear una sinergia de innegable impacto en la vida del país

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