La comprensión

Comprende que lo que ves en otros es aquello que tú mismo llevas. Tus juicios son, en realidad, reflexiones sobre lo que es reprimido o rechazado dentro de ti. Dos monjes Zen estaban cruzando un río. Se encontraron con una joven y hermosa mujer que también deseaba cruzar, pero que tenía miedo. Entonces uno de los dos monjes la tomó sobre sus hombros y la llevó a la otra orilla. El otro monje estaba furioso. No dijo nada, pero hervía en su interior. ¡Esto estaba prohibido! Un monje budista no debe tocar a una mujer, y este monje no sólo la había tocado, la había llevado sobre sus hombros. Pasaron muchas millas. Cuando llegaron al monasterio, y estaban entrando, el furibundo monje se volvió al primero y dijo: `Mira, tendré que hablar con el Maestro sobre esto, tendré que informarlo. Está prohibido`. El primer monje dijo: `¿De qué hablas? ¿Qué está prohibido?` `¿Te has olvidado?`, preguntó el segundo. `Llevaste a esa joven y hermosa mujer sobre tus hombros`. El primer monje rió y dijo: `Sí, la llevé, pero la dejé en el río, millas atrás. ¿Tú la llevas todavía?`. Tu interior reprimido, rechazado, arrojado al sótano también sigue reflejándose en tus acciones. Incluso, a menudo cuando evitas algo, entonces también, en este evitar se muestra tu comprensión. La Disciplina de la Trascendencia
Vol. 4, p. 220

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Concentrándose

Permanece centrado. No permitas que te manipulen las opiniones de los demás ni sus intentos de empujarte aquí o allá. No caigas en los niveles de los demás. Sucedió una vez, en los días de Buda, que una de las prostitutas más famosas y hermosas se enamoró de un monje budista, un mendigo… Le pidió que fuera a su casa y se quedara cuatro meses, durante la estación de las lluvias, cuando los monjes budistas detienen su travesía. El monje dijo: `Tendré que preguntarle al Maestro. Si lo permite, vendré`.
Los otros monjes estaban celosos. Cuando el joven monje fue a Buda y le hizo el pedido, muchos lo escucharon. Se pusieron todos de pie y dijeron: `Esto está mal. Aún el haber permitido que esa mujer tocara tus pies estuvo mal, porque Buda ha dicho: `No toques a ninguna mujer, no permitas que ninguna mujer te toque`. Has violado la regla… ¡y ahora pides quedarte con la mujer cuatro meses!`. Pero Buda dijo: `Les he dicho que no tocaran a ninguna mujer, ni que ninguna mujer los tocara, porque no están todavía centrados. Para este hombre esa regla no es más aplicable. Lo he estado observando, no pertenece más a la multitud`. Y le dijo al monje: `Sí, puedes hacerlo`. Bueno, esto era demasiado. Nunca antes se había hecho. Todos los discípulos estaban muy enojados, y durante meses circularon miles de chismes exagerando lo que ocurría en la casa de Amrapelli, que el monje ya no era más monje, que había su*****bido. Después de cuatro meses, cuando el monje regresó seguido por Amrapelli, Buda los miró y dijo: `Mujer, ¿tienes algo que decirme?`. Dijo ella: `He venido para ser iniciada por ti. Intenté distraer a tu discípulo, fracasé. Esta es mi primera derrota. Siempre tuve éxito con los hombres, pero a él no pude distraerlo, ni un poquito. Un gran deseo ha surgido en mí también. ¿Cómo puedo alcanzar este centro? `Vivió conmigo, bailé delante de él, canté para él, intenté atraerlo de mil maneras, pero siempre permaneció él mismo. Ni por un solo momento pude ver confusión en su mente o deseo en sus ojos. Intenté convertirlo, pero él me ha convertido a mí y sin decir una sola palabra. El no me trajo aquí, yo vine sola. Conocí por primera vez qué es la dignidad. Quisiera aprender el arte`. Y ella se convirtió en discípula de Buda. Siempre camina solo… no hay forma de poder empujarlo en éste o aquél sentido. Permanece absolutamente él mismo, totalmente centrado, totalmente arraigado en su propio ser. Cuando uno ha conocido el turiya, el cuarto estado, entonces no hay más distracciones, uno puede vivir en cualquier parte. No intentes cambiar las circunstancias de tu vida, intenta cambiar tus actitudes. Utiliza la situación exterior para cambiar el estado interior. Cambiar la situación no es un gran cambio, te estás engañando a ti mismo y al mundo. La verdadera religión consiste en cambiar el estado de conciencia. Busca lo más elevado. Cuando hayas conocido los alcances más elevados de tu energía, los más bajos comienzan a marchitarse espontáneamente. Esa es la verdadera religión. El Sol Sale por la Tarde
pp. 213-216

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El oso Jorge Bucay

Breve et irreparabile tempus omnibus est vitae.” Virgilio
Traducción: “El tiempo de vivir es para todos breve e irreparable.”

EL OSO

Esta historia habla de un sastre, un zar y su oso.
Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído.
El zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar a su sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.
Nadie contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí su muerte.
Cuando, cayo el sol un guardiacárcel le llevó al sastre la última cena, el sastre revolvió el plato de comida con la cuchara¬ y mirando al guardiacárcel dijo – Pobre del zar.
– El guardiacárcel no puedo evitar reírse – ¿Pobre del zar?, dijo pobre de ti tu cabeza quedará separada de tu cuerpo unos cuantos metros mañana a la mañana.
– Si, lo sé pero mañana en la mañana el zar perderá mucho más que un sastre, el zar perderá la posibilidad de que su oso la cosa que más quiere en el mundo su propio oso aprenda a hablar.
– ¿Tú sabes enseñarle a hablar a los osos?, preguntó el guardiacárcel sorprendido.
– Un viejo secreto familiar… – dijo el sastre.
Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento:
¡¡El sastre sabía enseñarle a hablar a los osos!!
El zar se sintió encantado. Mandó rápidamente a buscar al sastre y le ordenó:
-¡¡Enséñale a mi oso a hablar nuestro gustaría complaceros pero la verdad, es que enseñar a hablar a un oso es una ardua tarea y lleva tiempo… y lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo…
-El zar hizo un silencio, y preguntó ¿cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?
– Bueno, depende de la inteligencia del oso… Dijo el sastre.
– ¡¡El oso es muy inteligente!! – interrumpió el zar
– De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.
-Bueno, musitó el sastre… si el oso es inteligente… y siente deseos de aprender… yo creo… que el aprendizaje duraría… duraría… no menos de…… DOS AÑOS.
El zar pensó un momento y luego ordenó:
– Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenarás al oso. ¡Mañana empezarás!
– Alteza – dijo el sastre – Si tu mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estarán muerto, y mi familia, se las ingeniará para poder sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, yo tendré que dedicarle el tiempo a trabajar, no podré dedicarme a tu oso… debo mantener a mi familia.
– Eso no es problema – dijo el zar – A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos, alimentados y educados con el dinero de la corte y nada que necesiten o deseen, les será negado… Pero, eso sí… Si dentro de dos años el oso no habla… te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta… Rogarás haber sido muerto por el verdugo… ¿Entiendes, verdad?.
– Sí, alteza.
– Bien… ¡¡Guardias!! – gritó el zar –Que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. Ya… ¡¡Fuera!!.
El sastre en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.
– No olvides – le dijo el zar apuntándolo con el dedo a la frente – Si en dos años el oso no habla… – Alteza… –
…Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la pérdida del padre de familia, el hombre pequeño apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos.
La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al cadalso volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante…
Cuando estuvo a solas el hombre le contó los hechos.
– Estás LOCO – chilló la mujer – enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca, ¡Estás, loco!
Enseñar a hablar al oso… Loco, estás loco…
– Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora… ahora tengo dos años… En dos años pueden pasar tantas cosas en dos años.
En dos años… – siguió el sastre – se puede morir el zar… me puedo morir yo… y lo más importante… por ahí el ¡¡oso habla!!

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Que paso en las ultimas 2 semanas

Ya han pasado dos semanas desde mi anterior entrada, como pasa el tiempo caray el día de hoy regreso pensando un poco en ello el tiempo y como pasa; como lo aprovechamos o desaprovechamos, disfrutamos u odiamos…

Simplemente es tiempo, simplemente lo que cambia es en que lo usamos o lo valoramos; anteriormente he puesto lo importante contra lo urgente de Covey lo cual nos ayuda a dividir nuestro tiempo y aprovecharlo de mayor manera, evitando culpas por perderlo en cosas que en realidad no valen la pena, hemos visto también nuestras necesidades hasta el punto de saber que lo que realmente necesitamos es respirar lo demás se consigue por añadidura.

Se han puesto a pensar que han hecho en el último año, en el último mes, para no ir tan lejos en que hicieron ayer…

Como aprovecharon o tiraron el tiempo, si dejaron algo para después por simple flojera aun teniendo el tiempo para hacerlo.

Hoy regresamos a generadordeideas.com a seguir pensando iniciando a media semana.

Algún día sabre lo que hice.

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La búsqueda del sabio

LA BÚSQUEDA DEL SABIO

El abad Abraham supo que cerca del monasterio de Sceta había un sabio. Fue a buscarlo y le preguntó:
– Si hoy encontrara usted una bella mujer en su cama, ¿conseguiría pensar que no es una mujer?
– No-, le respondió el eremita-, pero sabría controlarme.

El abad continuó: – ¿Y si descubriera monedas de oro en el desierto, podría contemplar este oro como si fueran piedras? – No. Pero sabría controlarme para dejarlo en su lugar.

Insistió Abraham:
– Y si a usted lo buscaran dos hermanos, uno que lo odia y otro que lo ama, ¿lograría pensar que los dos son iguales?

Dijo el ermitaño: – Aunque sufriera, trataría al que me ama de la misma manera que al que me odia.

Aquella noche, al regresar a su monasterio de Sceta, Abraham le comentó a sus novicios:

– Les voy a explicar lo que es un sabio. Es aquel que en lugar de matar sus pasiones, consigue controlarlas.

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La meditación

La meditación Presta atención a todo. No existe nada `grande` ni nada `pequeño`. Todo es divino. Puedes hallar a Dios en todas partes. Un discípulo que había estado practicando durante algún tiempo fue a ver a Ikkyu. Llovía, y al entrar, dejó sus zapatos y su paraguas afuera. Después de presentarle sus respetos, Ikkyu le preguntó en qué lado de sus zapatos había dejado su paraguas. Pero, ¿qué tipo de pregunta…? Uno espera que los Maestros pregunten sobre Dios, sobre la elevación kundalini, sobre la apertura de chakras, sobre luces que aparecen en nuestra cabeza. Pero Ikkyu hizo una pregunta muy sencilla. ¿Qué tienen que ver los zapatos y los paraguas con la espiritualidad? Pero hay algo enormemente valioso en ello; la pregunta tiene significado. El discípulo no podía recordar. ¿Quién recuerda dónde puso sus zapatos y sobre el lado en que puso su paraguas? Esto bastó; el discípulo fue rechazado. Ikkyu dijo: `Entonces ve y medita durante siete años más`. `¡Siete años!`, dijo el discípulo. `¿Sólo por esta pequeña falla?`. `Las fallas no son ni grandes ni pequeñas`, dijo Ikkyu. `Aún no vives de modo meditativo, eso es todo`. No hagas ninguna diferencia entre las cosas, que esto es trivial y que esto es muy espiritual. Presta atención, sé cuidadoso, y todo se vuelve espiritual. Si no prestas atención, si no eres cuidadoso, todo se volverá no-espiritual. La espiritualidad es impartida por ti, es tu obsequio al mundo. Cuando un Maestro como Ikkyu toca su paraguas, el paraguas es tan divino como cualquier otra cosa puede serlo. La energía meditativa es alquímica; va transformando lo más bajo en lo más elevado. Pela una naranja como si dirigieras una sinfonía, y estarás más y más cerca. Cuanto más meditativo te hagas, más podrás ver a Dios en todas partes. En la cima suprema, todo es divino. Tómalo con Calma
Vol. 2, pp. 488-491

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