Diógenes y las monedas

En algún momento han pensado ¿quién es más rico si él que más tiene o él que menos necesita?…

Dicen que Diógenes paseaba por las calles de Atenas vestido en harapos y durmiendo en los zaguanes.

Cuentan que una mañana, cuando Diógenes estaba amodorrado todavía en la tinaja donde había pasado la noche, pasó por el lugar un acaudalado terrateniente.

-Buen día -dijo el caballero.

-Buen día -contestó Diógenes.

-He tenido una muy buena semana, así que he venido a darte esta bolsa de monedas.

Diógenes lo miró en silencio, sin hacer un movimiento.

-Tómalas, no hay trampas. Son mías y te las doy a ti, que sé que las necesitas más que yo – espetó el terrateniente.

-¿Tú tienes más? -preguntó Diógenes.

-Sí, claro -contestó el rico-, muchas más.

-¿Y no te gustaría tener más de las que tienes?

-Sí, por supuesto que me gustaría-, dijo el rico.

-Entonces guárdate las monedas que me dabas, porque tú las necesitas más que yo-, aseveró Diógenes.

Pero la historia no acaba ahí, cuentan algunos que el diálogo siguió así:

-Pero, !!tú también tienes que comer y eso requiere dinero¡¡ – dijo el acaudalado.

-Tengo ya una moneda -y la mostró-, y ésta me alcanzará para un tazón de trigo hoy por la mañana y quizá algunas naranjas.

-Estoy de acuerdo, pero también tendrás que comer mañana y pasado y al día siguiente, ¿de dónde sacarás el dinero mañana?

-Si tú me aseguras, sin temor a equivocarte, que yo viviré hasta mañana, entonces, quizá tome tus monedas…

 

No tengo crema

Del anecdotario de cada cada persona podemos aprender valiosas lecciones; cada día conversamos con quienes tiene una visión muy diferente de la vida de de cómo debería de ser ésta, pero a veces esa cosmogonía es increíblemente limitada. Me explico.

Como un día cualquiera nos dispusimos a buscar algo de comer, las opciones son muchas, sin embargo, hay lugares consentidos, una quesadilla preparada en un puesto en el que el sabor y la limpieza son aceptable fue la opción. Al llegar pedimos un sope. Para quien no sea de México, un sope es una tortilla gruesa de masa, con frijoles, lechuga, cebolla y salsa en su versión básica, hay quienes le ponen un guisado adicional; en este puesto, le ponen crema. Al pedirlo, la respuesta fue, “no tengo sopes porque ya no tengo crema y no los puedo preparar” -Está bien, sin crema -Tampoco tengo papas….Mejor diga que no quiere vender, fue lo primero que muchos incluyéndonos podemos pensar.

Buscamos otro lugar. Hicimos el pedido y mientras comíamos otro comensal pidió una quesadilla de pollo, uno de los encargados respondió que no había pollo, pero otro más respondió, “Claro que hay pollo, si no en quesadillas, tenemos flautas o le hacemos una quesadilla de tinga que tiene pollo, pero si usted quiere pollo, le damos pollo”. Una respuesta que nos hizo intercambiar una expresión de ¡qué diferencia de respuesta con respeto a la señora del otro puesto.

Lo que podría quedar sólo para el anecdotario, me hizo pensar en las limitaciones que nosotros mismos ponemos en el día a día. Más allá de la poca vocación de servicio de la señora que atiende ahora ese puesto de quesadillas, las visiones sobre lo que debe de ser la satisfacción al cliente, las ganas de hacer bien las cosas, de encontrar opciones para resolver problemas cotidianos son evidentes. Las materias primas las tenemos a la mano, y si no hay algún elemento es cuestión de buscar alternativas.

La oportunidad entre hacer crecer tu negocio, crear comensales fieles, se puede desvanecer con una sola frase: No tengo crema.

 

Aprobación (Validation) Corto completo en español

Una fábula sobre un empleado del estacionamiento que da a sus clientes la validación, aparcamiento gratuito y elogios gratuitos.

Validation un corto que esperamos pueda sacarte una sonrisa.

Director:
Kurt Kuenne
Escritor:
Kurt Kuenne
Actuan:
T.J. Thyne, Vicki Davis, Dave Kuhr

 

El Dragon – rodrigo solis

dragon El Dragon   rodrigo solis

Ahí tienen que una vez llegó un dragón a alguna parte y, apenas puso garras en el suelo, empezó a devorar a la gente que se escondió, se organizó, luchó, resistió pero no pudo hacer nada. Y el dragón se los comió.

Esto tenía sin cuidado al gordo monarca que vivía en su palacio rodeado de jardines y cortesanas bellas que bailaban levantando los labios, secretarios sectarios colgaditos de sus hilos armados con informes que revelan que el dragón, selectivo, asesina a una población económicamente inactiva. No aparece en la cuenta, no hay pedo, rey. Pero cuando al dragón le dio por dormirse en una mina de uranio le apestó el apetito al rey gordo. ¡Maldito! No me toques el tesoro. No se juega con dinero. ¡Guerreros!. Y allá fueron. Helicópteros, aviones, soldados blindados de brillante armadura a la guarida del dragón con la estrategia de la media luna. Ríndete dragón, te tenemos rodeado. Hmm. No hay nada peor que un dragón enojado. Humo, polvo, fuego. ¡Por la patria compañero! Francotirador preparado, granada. Retirada. Retirada repito, este dragón es más cabrón que bonito. Y el dragón se los comió.

Es una maldición, dijo el rey manoteando en la mesa y derramando el café, que vayan allá nuestros hombres de fe. Y allá van. Monjas, obispos, sacerdotes, comisión de contacto, fanáticos varios pero, antes de que pudieran iniciar las negociaciones, antes de que dieran inicio las oraciones el dragón saltó de su agujero. Uuy, qué feo, no hay nada peor que un dragón ateo. Vade retro Vade retro. Padre nuestro. Y el dragón se los comió.

Es tiempo de que usemos la fuerza de la razón, dijo el rey chupándose los labios. A mí todos los sabios. Y allá van. Sistema nacional de investigadores, médicos, brujos, profesores, poetas. A desquitar las becas. Quedó de lado la lucha anti sida, hoy la patria necesita un aerosol dragonicida. Los viejitos amables fabricaron la poción pero resultó ser inflamable. Crujientes, doraditos, el dragón se los comió.

¿Qué vamos a hacer? Pensaba el rey en su jardín de geranios. Ni modo que renuncie a la mina de uranio, uno debe pensar en su vejez. En nombre de la patria y sus deberes el rey convoca a sus mujeres: Compañeras, en nombre de la unión nacional, de cada pueblo y aldea saldrán las más pobres, las más feas, a saciar el apetito del dragón. Ah chingá, chingá. ¿Y tu helado de limón? Las señoras se rascaron la cabeza: a ver, a ver. Eres dueño de la historia, del reloj, del calendario, la mina es tuya, son tuyos los tratados, las proclamas, los soldados, las fronteras, por lo tanto declaramos: También es tuyo el problema.

¡Traicioneras! Gritó el rey pero ya no había soldados, ni hombres de fe, ni sabios que lo protegieran así que fue fácil para las señoras echar al rey a una carreta y llevarlo hasta la guarida del dragón quien pujó, bufó, sudó como si sospechara que se le acercaba a la panza un bocado fino. Y aquí va una última pista: No hay nada peor que un dragón feminista. Ante la mirada regocijada de las mujeres el dragón se lo comió. Y entonces, fue tanto el veneno que se murió.

 

El trabajo más difícil del mundo y sin pago, ¿lo harías?

Este es un trabajo que requiere de conocimiento amplio en diversos campos, de sacrificar vida y deseos personales, atención las 24 horas del día, 7 días de la semana y los 365 días del año, no hay horarios fijos ni vacaciones, hora de comer o descansos.

Este video muestra las reacciones de los entrevistados. ¿Aceptarías el puesto?

 

El héroe de Unsung

Alguna vez se preguntó?
En nuestra vida que queremos exactamente.
¿Por qué algunas personas tienen un montón de dinero … todavía no hay alegría.

Este clip no es la respuesta
Pero puede ser un punto de partida para que hagas algo …
Para encontrar la respuesta por ti mismo.

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