Un mensaje

Un mensaje.

Siempre ten presente que…

La piel se arruga,

el pelo se vuelve blanco,

los dias se convierten en años,

pero lo importante no cambia,

tú fuerza y tú convicción no tienen edad,

tú esíritu es plumero de cualquier tela de araña,

detrás de cada linea de llegada,

hay una de partida,

detrás de cada logro,

hay otro desafío,

mientras estes vivo, sientete vivo,

si extrañas lo que hacias vuelve a hacerlo,

no vivas de fotos amarillas,

sigue aunque todos esperen que abandones,

no dejes que se oxide el hierro que hay en tí

haz que en vez de lastima te tengan respeto,

cuando por los años no puedas correrm trota,

cuando no puedas trotar, camina,

cuando no puedas caminar, usa el bastón.

Pero ¡¡¡ Nunca te rindas!!!

Madre Teresa de Calcuta

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la entrega

Si quieres obtener el máximo beneficio de cualquier situación, tienes que estar totalmente comprometido. Esto te dará la llave: Bodhidharma se iluminó en la India y buscó un discípulo, pero no pudo hallar ninguno. Entonces tuvo que ir a China… El tenía la llave. Estaba envejeciendo y no podía encontrar un sucesor adecuado… Durante nueve años esperó en una cueva, solamente esperó… mirando la pared. Estaba creando una gran fuerza magnética. Estaba intentando llamar a aquél que sería capaz de seguir adelante con su tradición. Y había dicho: `Cuando llegue la persona adecuada, sólo entonces la enfrentaré. De no ser así, continuaré mirando mi pared`. Entonces, un día llegó la persona adecuada. Se paró detrás de él… Este hombre, que había llegado, no dijo nada. Sólo esperó, esperó pacientemente… y se encontraron dos silencios. Y luego, al día siguiente, temprano por la mañana, el recién llegado cortó de raíz una de sus manos, se la presentó a Bodhidharma y dijo:  `Vuélvete hacia mí o lo próximo que cortaré será mi cabeza!` Bodhidharma se volvió inmediatamente. Tenía que volverse. Durante nueve años no había mirado a nadie. Dijo: `Entonces, has venido… porque un discípulo es sólo aquel que está dispuesto a entregar su cabeza.

Estos son relatos simbólicos. La mano significa: `Te doy mi acción a ti, úsame`. La mano significa: `Estoy listo para convertirme en tu mensajero. Llevaré cualquier cosa que desees llevar. Me darás cualquier cosa que hayas venido a darme`. La mano sencillamente significa: `Mi acción, a partir de este momento, es tuya. No seré un hacedor por mi propia cuenta. Ahora solamente haré lo que tú me digas. Esta es mi mano`. No se trata de que haya realmente cortado su mano de raíz. Eso habría sido estúpido. Y luego dijo: `Vuélvete hacia mí o cortaré mi cabeza!… ésto es entrega. Bodhidharma se volvió, miró al interior de los ojos de este hombre, y la clave fue transferida. No se habló una sola palabra, no era necesario. Se convirtió en el sucesor. El Zen ha permanecido como una tradición viva. La Sabiduría de las Arenas
Vol. 2, pp. 148-150

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Espiritualidad y pan

Tres viajeros cruzaban juntos las montañas del Himalaya discutiendo la importancia de colocar en la práctica todo aquello que aprendieron en el plano espiritual. Estaban tan entretenidos en la conversación que solamente ya bien entrada la noche se dieron cuenta de que solo llevaban consigo un pedazo de pan.
Decidieron no discutir sobre quien merecía comerlo; como eran hombres piadosos, dejarían la decisión en manos de los dioses. Rezaron para que, durante la noche, un espíritu superior les indicase quien recibiría el alimento.
A la mañana siguiente, los tres se levantaron al salir el sol.

-He aquí mi sueño -dijo el primer viajero-. Yo fui cargado hacia lugares donde nunca había estado antes, y experimenté la paz y armonía que he buscado en vano en esta vida terrenal. En medio de tal paraíso, un sabio de largas barbas me decía: Tú eres mi preferido, pues jamás buscaste el placer y siempre renunciaste a todo. Sin embargo, para probar mi alianza contigo, me gustaría que comieras un pedazo de pan.
-Es bien extraño -dijo el segundo viajero-, porque en mi sueño, yo vi mi pasado de santidad y mi futuro de maestro. Mientras miraba el porvenir, encontré un hombre de gran sabiduría diciendo: Tú necesitas comer más que tus dos amigos porque tendrás que liderar a mucha gente, y para ello necesitarás fuerza y energía.
Dijo entonces el tercer viajero:
-En mi sueño yo no vi nada, no visité ningún lugar ni encontré a ningún sabio. Sin embargo, a determinada hora de la noche me desperté de repente. Y me comí el pan.
Los otros dos se enfurecieron:
-¿Y por qué no nos llamaste, antes de tomar una decisión tan personal?
-¿Cómo iba a hacerlo? ¡Estabais tan lejos, encontrando maestros y teniendo visiones sagradas!
Ayer discutimos la importancia de poner en práctica aquello que aprendemos en el plano espiritual. En mi caso, Dios actuó rápido y me hizo despertar muriendo de hambre.

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