EL LENGUAJE DEL ASNO

EL LENGUAJE DEL ASNO
El sabio Saadi de Xiras caminaba por una calle con su discípulo, cuando vió a un hombre tratando de hacer que su asno se moviera.
Como el animal se rehusaba a moverse de ese lugar, el hombre comenzó a insultarlo con las peores palabras que conocía.

* No seas tonto -le dijo Xiras. -El burro jamás entenderá tu lenguaje. Lo mejor será que te calmes y aprendas el lenguaje de él.
Y apartándose, le comentó a su discípulo:
* Para pelearse con un burro, hay que ser tan burro como él.

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Nasrudín y el miedo

Nasrudín estaba caminando por un camino solitario una noche a la luz de la luna cuando escuchó un ronquido, en algún lugar, que parecía estar abajo suyo. De repente, le dio miedo y estaba a punto de salir corriendo cuando tropezó con un derviche acostado en una celda que se había excavado para él, en parte subterránea.

-¿Quién eres? -preguntó el sabio.

Soy un derviche, y este es mi lugar de contemplación.

-Vas a tener que dejarme compartirlo. Tu ronquido me asustó demasiado y no puedo seguir adelante esta noche.
Toma la otra punta de esta manta -dijo el derviche sin entusiasmo- y acuéstate aquí. Por favor, permanece en silencio, porque estoy manteniendo una vigilia. Es una parte de una complicada serie de ejercicios. Mañana tengo que cambiar la rutina y no puedo soportar la interrupción.

Nasrudín se durmió por un tiempo. Luego se despertó, muy sediento.

-Tengo sed -le dijo al derviche.

-Entonces, vuelve por el camino, donde hay un arroyo.

-No, todavía tengo miedo.

-Entonces, tengo que ir yo en tu lugar -dijo el derviche- después de todo, proveer agua es una obligación sagrada.

-No, no vayas, voy a tener miedo si me quedo solo.

-Toma este cuchillo para defenderte -dijo el derviche.

Cuando Nasrudín se quedó solo se asustó todavía más, metiéndose en una ansiedad que trató de contrarrestar imaginándose cómo atacaría cualquier demonio que lo amenazara.

En ese momento volvió el derviche.

-Mantén tu distancia o te mato -dijo Nasrudin.

-Pero soy el derviche -dijo el hombre.

-No me importa quién eres, puedes ser un demonio disfrazado.

-Pero vine a traerte agua! No te acuerdas, tenías sed.

-¡No trates de congraciarte conmigo, demonio!

-Pero esa es mi celda, la que estás ocupando.

-Mala suerte para ti, ¿no es así? Vas a tener que encontrarte otra.

-Supongo que sí -dijo el derviche-, pero estoy seguro de que no sé que pensar de todo esto.

-Te puedo decir una cosa -dijo Nasrudín-, el miedo es multidireccional.

-Ciertamente parece ser más fuerte que la sed, o la salud, o la propiedad ajena -dijo el derviche.

-Y no tienes que tenerlo tú mismo para sufrir por su causa -dijo Nasrudin.

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La paz perfecta

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera en una pintura dibujar la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron y presentaron sus obras en el palacio del rey. Ell gran día había llegado.

El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solo hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.


Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenia montañas pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacifico.

Pero cuando el rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido …

Paz perfecta … el pueblo entero se preguntaba que cuadro elegiría el rey?

El sabio rey escogió la segunda, y explicó a la gente el por que…

"Porque," explicaba el rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz."

Y tú… ya has encontrado la verdadera paz del corazón?…

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