MOCUS VERDIS

El rey estaba condenado a muerte por un maleficio y la única que tenía el remedio para romper ese hechizo era una bruja espantosa a la que llamaban Mocus Verdis. Entonces un príncipe, muy querido del rey, fue a buscar a la Mocus Verdis al bosque encantado.

Cuando la halló, vio que era asquerosamente fea, como un moco verde, toda chorreada, babosa, con tres cabezas, y le dijo:

—Oye mujer, quiero salvar al rey, ¿cómo puedo hacerlo?
La Mocus Verdis, todavía limpiándose la nariz, le contestó:

—Te voy a decir el secreto: que un príncipe como tú se case conmigo.
Queriendo tanto a su rey, el príncipe no dudó.

—Muy bien —aceptó.
Mocus Verdis agregó:

—Y además, quiero que la celebración sea majestuosa, que estén los pares del rey, los condes, vizcondes y duques, y que sea una fiesta al mediodía.

El príncipe amaba tanto al rey que aceptó todas las condiciones que puso. La boda estuvo espectacular, la Mocus Verdis, luciendo su fealdad, se casó con el príncipe. Y ya en la noche de bodas, después del baile de gala, el príncipe entró a la alcoba y sorprendido vio que la Mocus Verdis se había convertido en una bellísima mujer, una princesa hermosísima.

—¿Qué sucedió? —le preguntó.

—Yo también estoy hechizada, el problema es que tú tienes que decidir, ya que durante 12 horas al día estoy hecha moco y las otras 12 horas soy una princesa, tú decide cómo me quieres tener, de día o de noche.

El príncipe se le quedó viendo y le respondió:

—Te respeto tanto que quiero que mejor tú decidas.
Y en ese momento el hechizo se rompió para siempre, se quedó al lado del príncipe la bella princesa

¿Qué es lo que más aprecia una mujer? La palabra es respeto: mujer toma tú tus propias decisiones, yo te voy a apoyar en tus sueños, yo quiero respetar lo que tú quieras en la vida, qué quieres hacer, yo te apoyo, quiero soñar contigo, apoyarte en lo que hagas, respeto tu ser.

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Mas alla de la codicia

Más allá de la codicia Lleva tu `darte cuenta` en una dirección positiva hacia la confianza de que todo lo que nos es dado es totalmente bueno, y con esta confianza permítete a ti mismo danzar en gratitud. Narada, el gran místico indio, se dirigía a ver a Dios.  Tocando su veena, atravesó un bosque y se encontró con un muy anciano sabio, sentado bajo un árbol. El anciano sabio dijo: `Por favor, hazle a Dios una pregunta de mi parte. He estado realizando todo tipo de esfuerzos durante tres vidas, ¿cuánto más es ahora necesario? ¿Cuándo tengrá lugar mi liberación?` Narada rió y dijo: `Está bien`. Prosiguiendo su camino halló debajo de otro árbol a un joven bailando y cantando con su ektara. Bromeando Nadara le preguntó: `¿Querrías tú también hacerle alguna pregunta a Dios?` El joven no respondió. Continuó bailando como si no hubiera escuchado nada. Después de unos pocos días Narada regresó. Le dijo al anciano: `Le pregunté a Dios. Dijo que tres vidas más`. El anciano estaba furioso. Arrojó su collar y sus escrituras. Dijo, `Esto es totalmente injusto! Tres vidas más!`. Narada caminó hacia el joven, que se hallaba nuevamente bailando y le dijo: `Aunque no lo preguntaste, yo le pregunté a Dios acerca de ti. Pero ahora temo decírtelo o no. Habiendo visto la ira del anciano comienzo a dudar`.

El joven no dijo nada; continuó bailando. Narada le dijo: `Cuando le pregunté, Dios dijo: `Dile al joven que deberá nacer tantas veces como existen hojas en el árbol debajo del cual él baila`. Y el joven comenzó a bailar aún más extáticamente. Dijo: `¿Tan Rápido?` Hay tantos árboles en el mundo y tantas hojas… ¿sólo ésto? Cuando veas a Dios la próxima vez, agradécele`. Y se cuenta que el joven fue liberado en ese preciso momento. Si la confianza es tan total, el tiempo no es necesario. Si no existe la confianza, entonces ni siquiera tres vidas serán suficientes. Y mi sensación es que el anciano debe aún hallarse por ahí todavía hoy. Semejante mente no puede liberarse. Semejante mente es el infierno. El Perfecto Maestro
Vol. 2, pp. 287-289

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La codicia

La codicia Date cuenta de tu mente y de su codicia y falta de confianza. Con el darse cuenta surge la oportunidad para que la codicia se transforme. Narada, el gran místico indio, se dirigía a ver a Dios. Tocando su veena, atravesó un bosque y se encontró con un muy anciano sabio, sentado bajo un árbol. El anciano sabio dijo: `Por favor, hazle a Dios una pregunta de mi parte. He estado realizando todo tipo de esfuerzos durante tres vidas, ¿cuánto más es ahora necesario? ¿Cuándo tengrá lugar mi liberación?` Narada rió y dijo: `Está bien`. Prosiguiendo su camino halló debajo de otro árbol a un joven bailando y cantando con su ektara. Bromeando Nadara le preguntó: `¿Querrías tú también hacerle alguna pregunta a Dios?` El joven no respondió. Continuó bailando como si no hubiera escuchado nada. Después de unos pocos días Narada regresó. Le dijo al anciano: `Le pregunté a Dios. Dijo que tres vidas más`. El anciano estaba furioso. Arrojó su collar y sus escrituras. Dijo, `Esto es totalmente injusto! Tres vidas más!`. Narada caminó hacia el joven, que se hallaba nuevamente bailando y le dijo:  `Aunque no lo preguntaste, yo le pregunté a Dios acerca de ti. Pero ahora temo decírtelo o no. Habiendo visto la ira del anciano comienzo a dudar`. El joven no dijo nada; continuó bailando. Narada le dijo: `Cuando le pregunté, Dios dijo: `Dile al joven que deberá nacer tantas veces como existen hojas en el árbol debajo del cual él baila`.

Y el joven comenzó a bailar aún más extáticamente. Dijo: `¿Tan Rápido?` Hay tantos árboles en el mundo y tantas hojas… ¿sólo ésto? Cuando veas a Dios la próxima vez, agradécele`. Y se cuenta que el joven fue liberado en ese preciso momento. Si la confianza es tan total, el tiempo no es necesario. Si no existe la confianza, entonces ni siquiera tres vidas serán suficientes. Y mi sensación es que el anciano debe aún hallarse por ahí todavía hoy. Semejante mente no puede liberarse. Semejante mente es el infierno. El Perfecto Maestro
Vol. 2, pp. 287-289

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