RELACIONES SIMBIOTICAS

sabias que las relaciones de cercania son sanas,son importantes para transitar distintas etapas de tu vida? Compartir momentos, pensamientos,emociones y sentimientos con tus padres, amigos novi@, compañeros de clase o de trabajo es una experiencia enriquesedora para tu desarrollo. Sin embargo no todas las relaciones que establecemos son sanas , tambien existen de otro tipo y son nocivas y limitan nuestro desarrollo personal y se conocen como relaciones simbióticas. pero que significa este término? como puedes identificar una relación de este tipo? por qué son nocivas? y lo mas importante: que se hace para salir de ellas? En estas relaciones uno de los miembros deja de tener vida propia para fundirse simbióticamente con el otro; es decir, vive a través de un familiar, una pareja o bien un amigo. Incluso no es necesario que la otra persona esté involucrada, la reacción puede ser unilateral, como el caso de algun fan que se relaciona simbióticamente con algún personaje famoso, al grado de imitar su vida o sus costumbres, sin prestar atención a sus necesidades personales, familiares y/o academicas. Estas relaciones son dañinas, las personas que entablan este tipo de vínculos generan un vacío en sus vidas, llenándolo con la presencia real o imaginaria de otra persona; “viviendo” por un lado una cómoda situación de no asumir responsabilidad en sus propios actos, evitando tomar rienda de su vida, pero por otro lado ser sombra de otras personas, pierden la oportunidad de construir con libertad su propia identidad y se sienten fracasados y vacíos. Puedes identificar una relación simbiótica en alguien con pocos argumentos para hablar de sí mismo y muchos detalles al hablar de otras personas (sueños, metas, aspiraciones) que prefiere actuar de acuerdo a lo que percibe como necesidades y deseos de otra persona. Para reconocer si estás o has estado involucrado en una relación simbiótica, reflexiona lo siguiente: te preocupa demasiado lo que le sucede a otra persona?, para ti es mas importante “su felicidad” que la tuya? no respetas sus espacios ni su intimidad, opinando y tomando partido en sus asuntos? Si consideras estar (o haber estado) entablando una relación asi, es momento de reflexionar algunas acciones que pueden apoyarte a recuperar tu identidad y despegarte emocionalmente de esta persona o grupo, y seguramente cambiarán tu manera de relacionarte con tu entorno, creando nuevos y sanos vínculos: 1.- Haz el autodescubrimiento, identificando lo que mas te guste hacer (intereses, aficiones), lo que mejor realizas(habilidades), tus propias metas. 2.- Evita el pasar todo el tiempo con esa persona, amplia tu nucleo de amistades, que quede claro esto no implica abandono o falta de amor. 3.- Explora actividades nuevas por tu cuenta. 4.- Establece limites claros, respeta sus decisiones y ejerce tu derecho a respetar las tuyas 5.- Respeta los espacios e intimidad de la otra persona (amigos, familiares) y ejerce tu derecho a l respeto de las tuyas y sobretodo 6.- Ejerce tu derecho y tu responsabilidad de decicir. QUE HOY SEA UNO DE TUS MEJORES DIAS…………… BRILLA SIEMPRE 🙂

Escribir

Necesito escribir, pero no encuentro las palabras. Necesito escuchar las voces de quienes pueden expresar sabiamente los sentimientos más profundos, con fluídos versos que llevan instantes de fotografías en el aire, mientras se mueven sobre el lienzo en blanco de mi mente. Necesito escribir, porque hay mucho que escribir. Las voces y la música que me rodean están tan llenos que pareciera que me llaman a acompañarlos. Sin embargo mi voz no tiene experiencia, y mis letras no son acordes, están desafinadas. Necesito escribir, y al mismo tiempo retratar mi interior de manera que el futuro pueda entenderme. Necesito dejar mi sangre en las líneas, y que el contraste del rojo y el blanco, y el negro, y el ocre, sea una manera de hablar. Necesito escribir porque debo vaciarme. Necesito escribir por cada pensamiento que llega a mí. Por cada instante de rabia, de locura, de impaciencia, de frustración, de desamor, de desilusión. Necesito darle nombre a cada uno y dejarlos en el aire, pendientes para ser olvidados… o recordados. Necesito escribir, porque hay historias que deben contarse, aunque sea internamente. Porque las historias del pasado deben existir aunque no se desee recordar el camino de espinas. Necesito, debo escribir, para que mi ceguera no sea permanente. Ceguera de alma, que no sabe caminar. Necesito escribir cada parte de ilusión en la desesperación, como luces improvisadas, o luces intermitentes esporádicas, porque no todo lo que me llena es oscuridad y confusión. Necesito decir que hay mucha luz si la sé buscar. Pero…

LA MARIPOSA (Jorge Bucay)

Mi mamá era hija de una pareja de campesinos de Entre Ríos. Nació y creció en el campo entre animales, pájaros y flores. Ella nos contó que una mañana, mientras paseaba por el bosque recogiendo ramas caídas para encender el fuego del horno vio un capullo de gusano colgando de un tallo quebrado. Pensó que sería más seguro para la pobre larva llevarla a la casa y adoptarla a su cuidado. Al llegar, la puso bajo una lámpara para que diera calor y la arrimó a una ventana para que el aire no le faltara. Durante las siguientes horas mi madre permaneció al lado de su protegida esperando el gran momento. Después de una larga espera, que no terminó hasta la mañana siguiente, la jovencita vio cómo el capullo se rasgaba y una patita pequeña y velluda asomaba desde dentro. Todo era mágico y mi mamá nos contaba que tenía la sensación de estar presenciando un milagro. Pero, de repente, el milagro pareció volverse tragedia. La pequeña mariposa parecía no tener fuerza suficiente para romper el tejido de su cápsula. Por más que hacia fuerza no conseguía salir por la pequeña perforación de su casita efímera. Mi madre no podía quedarse sin hacer nada. Corrió hasta el cuarto de las herramientas y regresó con un par de pinzas delicadas y una tijera larga, fina y afilada que mi abuela usaba en el bordado. Con mucho cuidado de no tocar al insecto, fue cortando una ventana en el capullo para permitir que la mariposa saliera de su encierro. Después de unos minutos de angustia, la pobre mariposa consiguió dejar atrás su cárcel y caminó a los tumbos hacia la luz de la ventana. Cuenta mi madre que, llena de emoción, abrió la ventana para despedir a la recién llegada, en su vuelo inaugural. Sin embargo, la mariposa no salió volando, ni siquiera cuando la punta de las pinzas la rozó suavemente. Pensó que estaba asustada por su presencia y la dejó junto a la ventana abierta, segura de que no la encontraría al regresar. Después de jugar toda la tarde, mi madre volvió a su cuarto y encontró junto a la ventana a su mariposa inmóvil, las alitas pegadas al cuerpo, las patitas tiesas hacia el techo. Mi mamá siempre nos contaba con qué angustia fue a llevar el insecto a su padre, a contarle todo lo sucedido y a preguntarle qué más debía haber hecho para ayudarla mejor. Mi abuelo, que parece que era uno de esos sabios casi analfabetos que andan por el mundo, le acarició la cabeza y le dijo que no había nada más que debiera haber hecho, que en realidad la buena ayuda hubiera sido hacer menos y no más: -“Las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo que les significa romper su prisión para poder vivir, porque durante esos instantes, explicó mi abuelo, el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera en su primitivo árbol circulatorio inyecta la sangre en las alas, que así se expanden y la capacitan para volar. La mariposa que fue ayudada a salir de su caparazón nunca pudo expandir sus alas, porque mi mamá no la había dejado luchar por su vida”. Mi mamá siempre nos decía que muchas veces le hubiese gustado aliviarnos el camino, pero recordaba a su mariposa y prefería dejarnos inyectar nuestras alas con la fuerza de nuestro propio corazón.

CÓMO TEMPLAR EL ACERO

CÓMO TEMPLAR EL ACERO Lynell Waterman cuenta la historia del herrero que, después de una juventud llena de excesos, decidió entregar su alma a Dios. Durante muchos años trabajó con ahínco, practicó la caridad, pero -a pesar de toda su dedicación, nada parecía andar bien en su vida. Muy por el contrario: sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día. Una hermosa tarde, un amigo que lo visitaba -y que sentía compasión por su situación difícil- le comentó: Realmente es muy extraño que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fé, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado. El herrero no respondió enseguida: él ya había pensado en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida. Sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar -y terminó por encontrar la explicación que buscaba. He aquí lo que dijo el herrero: En este taller yo recibo el acero aún sin trabajar, y debo transformarlo en espadas. ¿Sabes tú como se hace ésto? Primero, caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone roja. En seguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo más pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada. Luego la sumerjo en un balde de agua fría, y el taller entero se llena con el ruido del vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura. Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta: una sola vez no es suficiente.” El herrero hizo una larga pausa, encendió un cigarrillo y siguió: A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada. Y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería.” Hizo otra pausa más, y el herrero terminó: – Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío en insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la única cosa que pienso es: “Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que Tú esperas de mí. Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras -pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas.”

CÓMO LOGRAR LA INMORTALIDAD

CÓMO LOGRAR LA INMORTALIDAD Cuando era un joven, Beethoven decidió escribir algunas improvisaciones sobre la música de Pergolesi. Se dedicó durante meses al trabajo, y finalmente tuvo el valor de divulgarlo. Un crítico publicó una página entera en un diario alemán, atacando con ferocidad la música del compositor. Beethoven, sin embargo, no se alteró con los comentarios. Cuando sus amigos le insistieron para que le respondiese al crítico, él simplemente comentó: Lo que tengo que hacer es seguir trabajando. Si la música que compongo es todo lo buena que creo, va a sobrevivir al periodista. Si logra la profundidad que espero que tenga, va a sobrevivir al diario mismo. Entonces, si este ataque feroz de ahora es recordado en el futuro, sólo será para utilizarlo como ejemplo de la imbecilidad de los críticos. Beethoven tuvo toda la razón. Más de cien años después, la tal crítica fue recordada en un programa de radio de San Pablo.

LA PINTURA DE LOS DOS ÁNGELES

LA PINTURA DE LOS DOS ÁNGELES En el año 1476, dos hombres conversan en el interior de una iglesia medieval. Se detienen durante unos minutos delante de un cuadro que muestra dos ángeles, de la mano, descendiendo en dirección a una ciudad. – Estamos viviendo el terror de la peste bubónica -comenta uno de ellos. -Muchas personas están muriendo; no deseo ver imágenes de ángeles. – Esta pintura tiene que ver con la Peste -dice el otro. -Es una representación de la Leyenda Áurea. El ángel vestido de rojo es Lucifer, el Maligno. Mira como sostiene, junto al cinturón, una pequeña bolsa: allí dentro lleva la epidemia que está devastando nuestras vidas y las vidas de nuestras familias. El hombre mira la pintura con cuidado. Realmente, Lucifer cargaba un pequeño saquito; sin embargo, el ángel que lo conducía tenía una apariencia serena, pacífica, iluminada. – Si Lucifer trae la Peste, quién es esto otro que lo lleva de la mano? Este es el ángel del Señor, el mensajero del Bien. Sin su permiso, el Mal jamás podría manifestarse. Pero ¿qué esta haciendo, entonces? Muestra el lugar donde los hombres deben ser purificados a través de una tragedia.

LA LEY Y LAS FRUTAS

LA LEY Y LAS FRUTAS En el desierto, las frutas eran raras. Dios llamó a uno de sus profetas y le dijo: Cada persona puede comer una sola fruta por día. La costumbre fue obedecida por generaciones, y la ecología del lugar se preservó. Como las frutas que sobraban daban simiente, otros árboles nacieron. En corto tiempo, toda la región se transformó en un suelo fértil, envidiado por las otras ciudades. El pueblo, sin embargo, continuaba comiendo una fruta por día, fiel a la recomendación que a un antiguo profeta le habían transmitido sus ancestros. Más aún, no dejaban que los habitantes de otras aldeas aprovecharan las abundantes cosechas que se daban todos los años. El resultado era uno: la fruta quedaba podrida en el suelo. Dios llamó a un nuevo profeta y le dijo: Deja que coman toda la fruta que quieran. Y haz que compartan las cosechas con sus vecinos. El profeta volvió a la ciudad con el nuevo mensaje. Pero terminó siendo apedreado, puesto que la costumbre había arraigado en el corazón y la mente de cada uno de los habitantes. Con el tiempo, los jóvenes de la aldea comenzaron a cuestionar esa costumbre bárbara. Pero como la tradición de los más viejos era intocable, resolvieron apartarse de la religión. Así podían comer cuanta fruta quisieran y dar la que sobraba a los que necesitaban alimentos. En la iglesia del lugar sólo quedaron los que se consideraban santos. Aunque, la verdad, no eran más que personas incapaces de percibir que el mundo se transforma y que debemos transformarnos con él.

LA DERROTA EN EL EVEREST

Edmund Hillary fue el primer hombre en subir al Everest, la montaña más alta del mundo. Su acción coincidió con la coronación de la Reina Elizabeth, a quien dedicó la conquista y de quien recibió el título de “Sir”. Un año antes Hillary ya había intentado la escalada y había fracasado por completo. Así y todo, los ingleses reconocieron su esfuerzo y lo invitaron a hablar ante una numerosa concurrencia. Hillary comenzó a relatar sus dificultades, y a pesar de los aplausos, decía sentirse frustrado e incapaz. Sin embargo, en un momento dado, dejó el micrófono, cayó en la cuenta de la talla de su empresa y gritó: -¡Monte Everest, me has vencido esta primera vez. Pero te conquistaré el proximo año, por una razón muy simple: tú ya has llegado al máximo de tu estatura, mientras que yo todavía estoy creciendo!

LA CORNETA Y LOS TIGRES

Un hombre llegó a una aldea con una corneta misteriosa de la que pendían paños rojos y amarillos, cuentas de cristal y huesos de animales. * Esta es una corneta que ahuyenta a los tigres -dijo el hombre. -A partir de hoy, por una modesta suma diaria, yo la tocaré todas las mañanas, y ustedes nunca van a ser devorados por estas terribles fieras. Los habitantes de la aldea, atemorizados ante la amenaza de ser atacados por un animal salvaje, aceptaron pagar lo que el recién llegado pedía. Así pasaron muchos años, el dueño de la corneta se hizo rico y se construyó un hermoso castillo. Cierta mañana, un joven que pasaba por el lugar preguntó a quién le pertenecía aquel castillo. Al enterarse de la historia, resolvió ir hasta allí para conversar con el hombre. * Oí decir que el señor tiene una corneta que ahuyenta a los tigres – dijo el joven. – Sucede, sin embargo, que no existen tigres en nuestro país. Ahí mismo el hombre convocó a todos los habitantes de la aldea, y le pidió al muchacho que repitiera lo que acababa de decir. ¿Escucharon bien lo que dijo? – gritó el hombre, una vez que el joven hubo terminado. – ¡Ésta es la prueba irrefutable del poder de mi corneta!

La vulnerabilidad

La vulnerabilidad Recuerda confiar que con un Maestro cualquier situación, en cualquier momento puede usarse para despertarte. No te protejas. Sé inseguro, sé vulnerable, entrégate y deposita tu confianza en tu Maestro. El Maestro japonés Ekido era muy severo y sus discípulos le tenían miedo. Un día un discípulo se hallaba dando la hora en el gong del templo. Repentinamente erró el golpe, al mirar a una hermosa muchacha que cruzaba las puertas del templo. El discípulo estaba perdido. Ya no estaba más allí. Se convirtió en deseo; con su mente comenzó a seguir a la muchacha, entró en un sueño… En ese momento el Maestro, que se hallaba de pie detrás de él, le golpeó la cabeza muy fuerte con el bastón, tan fuerte que cayó y murió. En Japón, una de las tradiciones más antiguas era que cuando un discípulo se acercaba a un Maestro, le decía: `Mi vida y mi muerte, ambas son tuyas. Si quieres matarme, puedes hacerlo`, luego lo firmaba, dándoselo por escrito. A pesar de esta tradición, la gente comenzó a condenar a Ekido. Sin embargo la tradición de Ekido se convirtió en una de las más significativas del Japón. Diez de sus discípulos alcanzaron la iluminación, un número poco frecuente. Y después que murió este discípulo, Ekido siguió como si nada hubiera ocurrido. Siempre que alguien le preguntaba sobre el discípulo, él reía. Nunca dijo que algo hubiera andado mal, o que sólo fue un accidente, reía. Debido a lo que ocurría en su interior, este discípulo logró algo. Su cuerpo cayó, pero dentro él se volvió alerta. El deseo desapareció, el sueño desapareció, todo cayó con su cuerpo, hecho pedazos. En ese estado de alerta murió. Y si tú puedes unir el estado de alerta y la muerte, te has iluminado. Ekido utilizó el momento de la muerte tan hermosamente, y el discípulo llegó. Era un gran artista, un gran Maestro. Fíjate en este relato y quizás pienses que el Maestro mató a su discípulo. No es eso lo que sucedió. El discípulo iba a morir de todos modos y el Maestro lo sabía. Esto no se dice en el relato. No puede decirse, pero es así como ocurrió. De no ser así, no era necesario que el Maestro estuviera de pie detrás del discípulo mientras golpeaba el gong, que era una cosa de todos los días, un simple ritual cotidiano… ¿no tenía Ekido nada más importante que hacer? En ese momento no había nada más importante: la muerte del discípulo debía ser utilizada. Pero éste es un secreto íntimo y yo no podría defender a Ekido ante una corte de justicia. Un Maestro mira profundamente dentro de ti; conoce el momento exacto de tu muerte. Y, si te has entregado, la muerte puede ser usada. Siempre que leo esta historia me pregunto porqué sólo diez discípulos alcanzaron la iluminación más tarde; este hombre podría haber iluminado a muchos. Los demás deben haberse protegido. Tu protección es tu pérdida. Cerca de un Maestro sé inseguro, porque él es tu seguridad. Exponte al peligro. Los Maestros sólo están interesados en iluminarte totalmente… pero se necesita una gran disposición. Se necesita madurez y entrega. Raíces y Alas

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