RELACIONES SIMBIOTICAS

sabias que las relaciones de cercania son sanas,son importantes para transitar distintas etapas de tu vida?

Compartir momentos, pensamientos,emociones y sentimientos con tus padres, amigos novi@, compañeros de clase o de trabajo es una experiencia enriquesedora para tu desarrollo.

Sin embargo no todas las relaciones que establecemos son sanas , tambien existen de otro tipo y son nocivas y limitan nuestro desarrollo personal y se conocen como relaciones simbióticas.

pero que significa este término? como puedes identificar una relación de este tipo? por qué son nocivas? y lo mas importante: que se hace para salir de ellas?

En estas relaciones uno de los miembros deja de tener vida propia para fundirse simbióticamente con el otro; es decir, vive a través de un familiar, una pareja o bien un amigo. Incluso no es necesario que la otra persona esté involucrada, la reacción puede ser unilateral, como el caso de algun fan que se relaciona simbióticamente con algún personaje famoso, al grado de imitar su vida o sus costumbres, sin prestar atención a sus necesidades personales, familiares y/o academicas.

Estas relaciones son dañinas, las personas que entablan este tipo de vínculos generan un vacío en sus vidas, llenándolo con la presencia real o imaginaria de otra persona; “viviendo” por un lado una cómoda situación de no asumir responsabilidad en sus propios actos, evitando tomar rienda de su vida, pero por otro lado ser sombra de otras personas, pierden la oportunidad de construir con libertad su propia identidad y se sienten fracasados y vacíos.

Puedes identificar una relación simbiótica en alguien con pocos argumentos para hablar de sí mismo y muchos detalles al hablar de otras personas (sueños, metas, aspiraciones) que prefiere actuar de acuerdo a lo que percibe como necesidades y deseos de otra persona.

Para reconocer si estás o has estado involucrado en una relación simbiótica, reflexiona lo siguiente:

te preocupa demasiado lo que le sucede a otra persona?, para ti es mas importante “su felicidad” que la tuya? no respetas sus espacios ni su intimidad, opinando y tomando partido en sus asuntos?

Si consideras estar (o haber estado) entablando una relación asi, es momento de reflexionar algunas acciones que pueden apoyarte a recuperar tu identidad y despegarte emocionalmente de esta persona o grupo, y seguramente cambiarán tu manera de relacionarte con tu entorno, creando nuevos y sanos vínculos:

1.- Haz el autodescubrimiento, identificando lo que mas te guste hacer (intereses, aficiones), lo que mejor realizas(habilidades), tus propias metas.

2.- Evita el pasar todo el tiempo con esa persona, amplia tu nucleo de amistades, que quede claro esto no implica abandono o falta de amor.

3.- Explora actividades nuevas por tu cuenta.

4.- Establece limites claros, respeta sus decisiones y ejerce tu derecho a respetar las tuyas

5.- Respeta los espacios e intimidad de la otra persona (amigos, familiares) y ejerce tu derecho a l respeto de las tuyas y sobretodo

6.- Ejerce tu derecho y tu responsabilidad de decicir.

QUE HOY SEA UNO DE TUS MEJORES DIAS…………… BRILLA SIEMPRE 🙂

¿Hay vida después del sexo? – OSHO

¿Hay vida después del sexo?

A una determinada edad, el sexo se vuelve importante; no es que tú le des importancia, no es algo que tú provoques, es algo que ocurre. Hacia los catorce años, más o menos, de repente la energía está desbordada de sexo. Es como si se hubieran abierto las compuertas dentro de ti. Se han abierto fuentes sutiles de energía, que todavía no estaban abiertas, y toda tu energía se vuelve sexual, impregnada de sexo. Todo acto está impregnado. Es algo que ocurre; tú no has hecho nada. Es algo natural.
La trascendencia es también algo natural. Si se vive el sexo plenamente, sin ninguna idea de pecado, sin ninguna idea de librarse de él, entonces a los cuarenta y dos años —al igual que a los catorce años se abre el sexo y toda la energía se vuelve sexual, a los cuarenta y dos años más o menos— esas compuertas se vuelven a cerrar. Esto es algo tan natural como el despertar sexual; empieza a desaparecer.
El sexo es trascendido sin ningún esfuerzo de tu parte. Si haces algún esfuerzo será represivo porque no tiene que ver contigo. Es algo inherente a tu cuerpo, a tu biología. Tú has nacido como ser sexual; no hay nada de malo en ello. Es la única forma posible. Ser humano significa ser sexual. Cuando tú fuiste concebido, tu padre y tu madre no estaban rezando, no estaban escuchando el sermón de un sacerdote. No estaban en la iglesia, estaban haciendo el amor; sus energías sexuales se estaban encontrando y fusionando en el otro. Fuiste concebido en ese momento; fuiste concebido en un profundo acto sexual. La primera célula fue una célula sexual y después de esa célula surgieron muchas otras células. Pero cada célula sigue siendo básicamente sexual. Todo tu cuerpo es sexual, está compuesto de células sexuales. Ahora hay millones.
Ten esto muy presente: tú existes como ser sexual. Una vez que lo has aceptado, el conflicto que se ha creado a lo largo de los siglos desaparece. Una vez que aceptas esto profundamente, sin ninguna objeción, cuando consideras el sexo como algo natural, entonces lo vives. Tú no me preguntas cómo trascender el comer, tú no me preguntas cómo trascender el respirar, porque no hay ninguna religión que te enseñe a trascender la respiración, ésa es la causa. De lo contrario, me preguntarías, «¿Cómo puedo trascender la respiración? ¡Respira! Eres un animal que respira; también eres un animal sexual. Pero existe una diferencia. Los catorce primeros años de tu vida, son prácticamente no-sexuales, o como mucho, existe sólo un rudimentario juego sexual que no es realmente sexual, es sólo una preparación, un ensayo, eso es todo. A los catorce años, de repente, la energía está madura.
Mira…ha nacido un niño; inmediatamente, en tres segundos el niño tiene que respirar, de lo contrario, morirá. A partir de entonces, la respiración permanecerá toda su vida porque es algo que ha llegado en la primera etapa de la vida. No se puede trascender. Quizás antes de que te mueras, sólo tres segundos antes, se parará, pero no antes. Recuerda siempre: los dos extremos de la vida, el principio y el final, son exactamente iguales, simétricos. El niño nace, empieza a respirar a los tres segundos. Cuando el niño es mayor y se está muriendo, en el momento que deja de expirar, a los tres segundos se morirá.
El sexo entra en acción en una etapa más tardía: durante catorce años el niño ha vivido sin sexo. Y si la sociedad no está muy reprimida y, por lo tanto, obsesionada con el sexo, un niño puede vivir completamente ajeno al hecho de que el sexo, o cualquier cosa parecida al sexo, existe. El niño puede permanecer totalmente inocente. La inocencia tampoco es posible porque le gente también está reprimida. Cuando aparece la represión, entonces, junto con ella, surge la obsesión.
Así que los sacerdotes continúan reprimiendo; también hay anti-sacerdotes, Hugh Hefners y otros parecidos que siguen creando cada vez más pornografía. Así que, por un lado están los sacerdotes que se dedican a reprimir, y por el otro lado hay otras personas, los anti-sacerdotes, que se dedican a hacer de la sexualidad algo cada vez más fascinante. Ambos tipos coexisten, son las dos caras de la misma moneda. Sólo cuando desaparezcan las iglesias desaparecerán las revistas pornográficas, nunca antes. Son compañeras de trabajo. Parecen enemigas pero no te dejes engañar. Se critican entre sí pero ésa es de forma de que funcionen.
Oí la historia de dos hombres que estaban sin trabajo, les habían despedido, así que decidieron crear un nuevo negocio muy sencillo. Empezaron a viajar, yendo de una ciudad a otra. Primero iría uno y por la noche, echaría alquitrán en las ventanas y en las puertas de las casas. Después de dos o tres días aparecería el otro para limpiar. Avisaría que limpiaba también el alquitrán y que limpiaba las ventanas. Mientras tanto, el otro se dedicaría a hacer su parte del negocio en la siguiente ciudad. De esta manera, empezaron a ganar mucho dinero.
Esto es lo que ocurre entre la Iglesia y Hugh Hefners y otras personas que crean pornografía. Va todo unido; son socios de una misma trama. Cuando estás muy reprimido, empiezas a encontrar un interés perverso. El interés perverso es el problema, no el sexo.
Así que no albergues ninguna idea contra el sexo en tu mente, de lo contrario nunca serás capaz de trascenderlo. La gente que trasciende el sexo es la gente que lo acepta de manera natural. Es algo difícil, ya lo sé, porque has nacido en una sociedad que es neurótica sobre el sexo. Ya sea de una manera o de otra pero la neurosis es la misma. Es muy difícil escapar de esa neurosis pero si estás un poco alerta, puedes escapar de ella. Por lo tanto, la verdadera cuestión no es cómo trascender el sexo sino cómo trascender esta ideología perversa de la sociedad: este miedo al sexo, esta represión del sexo, esta obsesión por el sexo.
El sexo es maravilloso. El sexo es en sí mismo un fenómeno natural, rítmico. Tiene lugar cuando el niño está preparado para ser concebido, y es bueno que ocurra, de lo contrario no existiría la vida. La vida existe a través del sexo; el sexo es el medio. Si entiendes la vida, si amas la vida, sabrás que el sexo es algo sagrado, santo. Entonces lo vives, entonces disfrutas de él, y desparecerá de forma tan natural como apareció. Más o menos a los cuarenta y dos años el sexo empieza a desaparecer de una forma tan natural como surgió. Pero no ocurre de esa manera.
Te sorprenderá cuando digo hacia los cuarenta y dos años. Conoces personas que tienen setenta, ochenta y no lo han trascendido. Conoces «viejos verdes». Son víctimas de la sociedad. Dado que no pudieron ser naturales, es una resaca, porque los reprimieron en el momento en que debían haberse divertido y disfrutado. En aquellos momentos de disfrute no estaban totalmente inmersos. No fueron orgásmicos, fueron indiferentes.
Siempre que eres indiferente ante algo, esto se demora mucho más. Si estás sentado en la mesa comiendo y comes con indiferencia, te quedarás con hambre, entonces continuarás pensando en comida durante todo el día. Intenta ayunar y te darás cuenta: no harás otra cosa que pensar en comida. Sin embargo, si has comido bien, y cuando digo comer bien no me refiero únicamente a llenar el estómago. Esto no significa necesariamente que hayas comido bien; puede que te hayas llenado. Pero comer bien es un arte, no consiste simplemente en empacharse. El hecho de saborear la comida, de oler la comida, de tocar la comida, de masticar la comida, de digerir la comida y digerirla como algo divino, es todo un arte. Es algo divino; es un don de Dios.
Los hindúes dicen, Anam Brahma, la comida es Dios. Así que, comes con profundo respeto y, cuando comes, te olvidas de todo, porque es una oración. Es una oración existencial. Estás comiendo a Dios, y Dios te va a dar alimento. Es un don que hay que aceptar con profundo amor y gratitud. Tú no atiborras tu cuerpo, porque atiborrar el cuerpo supone ir contra el cuerpo. Es todo lo contrario. Hay personas que están obsesionadas con hacer régimen y hay otras personas que están obsesionadas con atiborrarse de comida. Ambas se equivocan porque de las dos maneras el cuerpo pierde su equilibrio.
La persona que realmente ama su cuerpo sólo come hasta el punto en el que el cuerpo se siente totalmente relajado, equilibrado, tranquilo; donde el cuerpo no se siente inclinado hacia la izquierda ni hacia la derecha sino sencillamente en el medio. Comprender el lenguaje del cuerpo constituye todo un arte, comprender el lenguaje de tu estómago, comprender lo que necesita, darle sólo lo que necesita y dárselo de una forma artística, de una forma estética.
El animal come, el hombre come. Entonces, ¿qué diferencia hay? El hombre convierte el acto de comer en una verdadera experiencia estética. ¿Qué sentido tiene decorar la mesa en la que vas a cenar? ¿Qué sentido tiene encender unas velas en la mesa? ¿Qué sentido tiene poner varillas de incienso? ¿Qué sentido tiene llamar a los amigos e invitarles a que vengan? Hacer de ello un arte, no simplemente atracarse de comida. Sin embargo, estos sólo son los signos exteriores de este arte; los signos interiores consisten en entender el lenguaje del cuerpo, escucharlo, ser sensible a sus necesidades. Entonces comes, y durante el resto del día no te vuelves a acordar de la comida. Sólo cuando tu cuerpo vuelva a sentir hambre volverá el recuerdo. Es algo natural.
Ocurre lo mismo con el sexo. Si no tienes ninguna actitud contraria hacia él, lo tomas como un don divino, natural, lleno de gratitud. Lo disfrutas; con la oración lo disfrutas. El tantrismo dice que antes de hacer el amor con un hombre o con una mujer debes rezar porque va a ser un encuentro divino de energías. Dios te va a rodear; donde hay dos amantes, allí está Dios. Cada vez que las energías de dos amantes se están encontrando y fusionando, hay vida, vida plena; Dios te rodea. Las iglesias están vacías; las habitaciones de los amantes están llenas de Dios. Si has saboreado el amor de la forma en que el tantrismo dice que hay que saborearlo, si has conocido el amor de la forma en que el tao dice que hay que conocerlo, entonces cuando tengas cuarenta y dos años, el sexo empezará a desaparecer por sí mismo. Y te despedirás de él con profunda gratitud porque estás saciado. Ha sido maravilloso, ha sido una bendición; le dices adiós.
Y los cuarenta y dos años son la edad de la meditación, la edad adecuada. Desaparece el sexo; ya no existe toda esa energía rebosante. Uno se vuelve más tranquilo. La pasión ha desaparecido, surge la compasión. Ya no hay más fiebre; uno no está interesado por el otro. Con la desaparición del sexo, el otro deja de ser el objetivo. Uno comienza a volverse hacia su propia fuente; comienza el viaje de regreso.
El sexo se trasciende no como fruto de tu esfuerzo. Es algo que ocurre si has vivido plenamente. Así que yo te sugiero que abandones todas las «anti» actitudes, actitudes anti-vida y acepta los hechos: el sexo existe, así que, ¿quién eres tú para desecharlo? Es sólo tu ego. Recuerda: el sexo crea los más grandes problemas al ego.
Así que hay dos tipos de personas: personas muy egoístas que siempre están en contra del sexo; personas humildes que nunca están en contra del sexo. Pero, ¿quién escucha a las personas humildes? De hecho, las personas humildes no se dedican a predicar, sólo las egoístas.
¿Por qué hay un conflicto entre el sexo y el ego? Porque el sexo es un asunto en tu vida en el que no puedes ser egoísta, en el cual la otra persona se vuelve más importante que tú. Tu mujer, tu hombre, se vuelve más importante que tú. En todos los demás asuntos tú sigues siendo el más importante. En una relación amorosa la otra persona se vuelve muy, muy importante, importantísimo. Tú te conviertes en un satélite y la otra persona se convierte en el núcleo y lo mismo le ocurre a la otra persona: tú te conviertes en el núcleo y él se convierte en un satélite. Es una rendición recíproca. Ambos se rinden ante el dios del amor y ambos se vuelven humildes.
El sexo es la única energía que te da indicios de que hay algo que no puedes controlar. Puedes controlar el dinero, puedes controlar la política, puedes controlar el mercado, puedes controlar el conocimiento, puedes controlar la ciencia, puedes controlar la moralidad. El sexo trae consigo un mundo totalmente diferente que no puedes controlar. Y el ego es el gran controlador. Si puede controlar es feliz; si no puede controlar, es infeliz. De forma que ahí comienza un conflicto entre el ego y el sexo. Recuerda, es una batalla perdida. El ego no puede ganar porque el ego es superficial. El sexo está profundamente arraigado. El sexo es tu vida; el ego es sólo tu mente, tu cabeza. El sexo tiene raíces por todas partes dentro de ti; el ego sólo tiene raíces en tus ideas; es muy superficial, sólo está en tu cabeza.
Así que, ¿quién va a intentar trascender el sexo? La cabeza intentará trascender el sexo. Si eres muy racional intentarás trascender el sexo porque el sexo te conduce a lo más hondo. No te deja que permanezcas en la cabeza. Todo lo demás lo puedes dirigir desde ahí; el sexo no lo puedes dirigir desde ahí. No puedes hacer el amor con la cabeza. Tienes que bajar, tienes que descender de las alturas, tienes que acercarte más a la tierra.
El sexo humilla al ego, por eso las personas egoístas están siempre en contra del sexo. Siguen encontrando maneras de trascenderlo; no lo pueden trascender nunca. Como mucho, pueden convertirse en uno pervertidos. Todo su esfuerzo está condenado al fracaso desde el principio. Puedes fingir que has ganado la batalla frente al sexo, pero hay una corriente subterránea. Puedes racionalizar, puedes encontrar razones, puedes fingir, puedes crear una dura coraza alrededor de ti pero en lo más profundo la verdadera razón, la realidad, seguirá intacta. Y la causa real explotará; no puedes ocultarla, es imposible.
Puedes intentar controlar el sexo pero seguirá circulando una corriente subterránea de sexualidad que se manifestará de distintas maneras. Surgirá una y otra vez de todas tus racionalizaciones.
No te voy a aconsejar que hagas ningún esfuerzo por trascenderla. Lo que te sugiero es todo lo contrario: olvídate de trascenderla. Sumérgete en ella todo lo que puedas. Mientras haya energía, profundiza todo lo que puedas, ama todo lo que puedas y haz de todo ello un arte. No es algo que simplemente haya que hacer; he aquí todo el significado de convertir el hecho de hacer el amor en un arte. Hay aspectos sutiles que sólo la gente que se adentre con un gran sentido estético será capaz de conocer. De lo contrario, puedes hacer el amor durante toda tu vida y seguir insatisfecho porque desconoces que la satisfacción es algo estético. Es como una música sutil que surge en tu alma.
Si a través del sexo entras en armonía, si a través del amor pierdes la tensión y te relajas, si el amor no consiste simplemente en un derroche de energía porque no sabes qué hacer con ella, si no es sólo un alivio sino una relajación, si te relajas con tu mujer y tu mujer se relaja contigo, si, por unos segundos o unas horas, te olvidas de quién eres y estás completamente perdido en el olvido, renacerás más puro, más inocente, más virgen. Y tendrás una clase diferente de ser, a gusto, centrado, arraigado.
Si ocurre esto, un día te darás cuenta de que la corriente ha desaparecido y te ha enriquecido, eres riquísimo. No sentirás que haya desaparecido. Lo agradecerás porque ahora se te abren mundos más ricos. Cuando el sexo te abandona se abren las puertas de la meditación. Cuando el sexo te abandona ya no intentas perderte en el otro. Te vuelves capaz de perderte en ti mismo. Surge otro tipo de orgasmo, el profundo orgasmo de ser con uno mismo. Sin embargo, esto surge sólo a través de ser con el otro.
Uno crece, madura a través del otro; entonces llega un momento en el que puedes estar solo, inmensamente feliz. Ya no necesitas a la otra persona, ha desaparecido la necesidad pero has aprendido mucho de ella. El otro se convierte en un espejo. Tú no has roto el espejo; has aprendido mucho sobre ti mismo, ya no te hace falta mirar al espejo. Puedes cerrar los ojos y ver tu rostro. Pero no serías capaz de ver ese rostro si no hubiera existido un espejo al principio.
Deja que tu mujer sea tu espejo, deja que tu hombre sea tu espejo. Contempla sus ojos y observa tu rostro, dirígete hacia ella para conocerte a ti mismo. Llegará un día en que no necesites el espejo. Sin embargo, no estarás en contra del espejo, le estarás muy agradecido. ¿Cómo vas a estar en contra de él? Estarás tan agradecido que ¿cómo vas a estar en contra de él? Entonces tendrá lugar la trascendencia.
Trascendencia no significa represión. La trascendencia es un crecimiento natural; creces hacia arriba, vas más allá, al igual que una semilla rompe y un brote empieza a salir a la tierra. Cuando desaparece el sexo, la semilla desaparece. Con el sexo eras capaz de dar la vida a otra persona, a un niño. Cuando desaparece el sexo, toda la energía te empieza a dar a luz a ti mismo. Esto es lo que los hindúes han llamado dwija, el que ha nacido dos veces. Un nacimiento es el que te dieron tus padres, el otro nacimiento todavía está por venir. Te lo tienes que dar tú mismo. Tienes que ser tu padre y tu madre.
En ese momento, toda tu energía girará; se convertirá en un círculo interior. Ahora mismo será difícil para ti hacer un círculo interior. Será más fácil conectarla con otro polo —una mujer o un hombre— y de esa manera completar el círculo. Así puedes disfrutar las bendiciones del círculo. Pero poco a poco serás capaz de hacer el círculo interior tú sólo, porque también dentro de ti, tú eres hombre y mujer, mujer y hombre.
No hay nadie que sea sólo un hombre, ni nadie que sea sólo una mujer, porque procedes de la comunión entre un hombre y una mujer. Los dos participaron; tu madre te dio algo, tu padre te dio algo. Ellos han contribuido en ti al cincuenta por ciento; ambos están ahí. Existe una posibilidad de que ambos se puedan encontrar dentro de ti; de nuevo tu padre y tu madre pueden amar; dentro de ti. Entonces nacerá tu realidad. Una vez se encontraron, cuando nació tu cuerpo; ahora, si se pueden encontrar dentro de ti, nacerá tu alma. Eso es lo que significa la trascendencia del sexo: un sexo más elevado.
Permíteme que te diga una cosa: cuando trasciendes el sexo, alcanzas un sexo más elevado. El sexo común es vulgar, el sexo elevado no es vulgar en absoluto. El sexo común se dirige hacia el exterior, el sexo elevado se dirige hacia el interior. En el sexo común se encuentran dos cuerpos y el encuentro tiene lugar en el exterior. En el sexo elevado, tus propias energías internas se encuentran. No es algo físico, es algo espiritual; es la trascendencia.

Actividad OSHO

Actividad
Recuerda dos palabras: una es “acción”; la otra, “actividad”. La acción no es actividad; la actividad no es acción. Sus naturalezas son diametralmente opuestas. Acción es cuando la situación lo requiere: actúas; respondes.
Actividad es cuando la situación no importa, no se trata de una respuesta; eres tan inquieto interiormente que la situación no es más que un pretexto para mantenerte activo. La acción nace de una mente silenciosa –es la cosa más hermosa del mundo–. La actividad surge de una mente inquieta –es la más deplorable–. Acción es cuando el acto tiene relevancia; la actividad es irrelevante. La acción responde al momento: es espontánea; la actividad está cargada de pasado. No es una respuesta al momento presente, sino más bien el exutorio de la inquietud que has venido arrastrando desde el pasado hasta el presente. La acción es creativa; la actividad es enormemente destructiva: te destruye a ti y destruye a los demás. Trata de entender esa sutil diferencia. Por ejemplo: estás hambriento y comes; eso es acción. Pero si no estás hambriento, no tienes el menor apetito y a pesar de todo comes, eso es actividad. Lo que haces es destruir la comida, machacarla con tus mandíbulas hasta destruirla, lo cual te permite un cierto alivio de tu inquietud interior.

“Algunas de las cosas que aprendí en la vida:

“Algunas de las cosas que aprendí en la vida:
* Que sin importar lo buena que sea una persona, ella te va a herir de vez en cuando, y tú habrás de perdonarla.
* Que lleva años ganar la confianza de alguien, y unos pocos segundos destruirla.
* Que no tendremos que cambiar de amigos si comprendemos que los amigos cambian.
* Que las circunstancias y el ambiente tienen influencia sobre nosotros, pero que nosotros somos responsables de nosotros mismos.

* Que o tú controlas tus actos, o ellos te controlan a tí.
* Aprendí que héroes son aquellas personas que hacen lo que tienen que hacer, y saben enfrentar las consecuencias.
* Que la paciencia requiere de mucha práctica.
* Que existen personas que nos aman, pero que sencillamente no saben cómo demostrarlo.
* Que algunas veces la persona que crees te va a dar el golpe de gracia cuando estés caído, será una de las pocas que te ayuden a ponerte de pie.
* Que sólo porque una persona no te ama como tú quieres, no significa que no te ama lo mejor que puede.
* Que nunca se debe decir a un niño que los sueños son tonterías: sería una tragedia que creyeran tal cosa.
* Que no siempre basta con que otros nos perdonen. La mayoría de las veces tenemos que perdonarnos a nosotros mismos.
* Que no importa en cuántos pedazos se nos haya roto el corazón; el mundo no se detiene a esperar que lo compongamos.”

Sólo sé responsable ante ti mismo

“Yo te enseño a que no seas responsable frente a nadie; padre, madre, patria, religión, partido; no seas responsable frente a nadie. No lo eres. Sólo sé responsable ante ti mismo. Haz lo que sientas. Si está mal, le seguirá inmediatamente el castigo. Si está bien, le seguirá inmediatamente la recompensa, instantáneamente. No hay otra manera… Entonces eres responsable. Si deseas y disfrutas un determina­do acto, a pesar de que te traiga sufrimiento, hazlo. Es bueno por­que lo disfrutas. El sufrimiento no es suficientemente grande como para impedir el disfrute que tu acción te reporta. Pero de­pende de ti total y únicamente el decidir. Si el sufrimiento es de­masiado y el acto no te aporta nada, no te aporta alegría y necesa­riamente le sigue una larga angustia; entonces depende de ti el ser un absoluto idiota, y ¿qué pueden hacer los demás al respecto?

Eso es lo que quiero decir con ser responsable de ti mismo. No hay nadie sobre quien puedas descargar tu responsabilidad; sin em­bargo, siempre estás buscando a alguien para descargarla, incluso en un pobre hombre como yo que te está diciendo continuamente que no soy responsable de nada ni de nadie. A pesar de todo, de al­guna forma, en el fondo sigues manteniendo la ilusión de que debo de estar bromeando.

No estoy bromeando. Él es nuestro maestro, estarás pensando, ¿cómo puede decir que él no es responsable? Pero tú no entiendes. Descargando tu responsabilidad en mí, permanecerás retrasado, infantil. Nunca crecerás. La única manera de crecer es aceptar todo lo bueno, lo malo, lo alegre, lo triste. Tú eres responsable de todo lo que te sucede. Eso te da una gran libertad.

Disfruta de esa libertad. Regocíjate con esta gran comprensión: eres responsable de todo en tu vida. Eso te hará lo que yo llamo un individuo”.

Osho, El libro del niño

Los siete tarros de oro

Al pasar un barbero bajo un árbol embrujado, oyó una voz que le decía: «¿Te gustaría tener los siete tarros de oro?». El barbero miró en torno suyo y no vio a nadie. Pero su codicia se había despertado y respondió anhelante: «Sí, me gustaría mucho». «Entonces ve a tu casa en seguida», dijo la voz, «y allí los encontrarás».
El barbero fue corriendo a su casa. Y en efecto: allí estaban los siete tarros, todos ellos llenos de oro, excepto uno que sólo estaba medio lleno. Entonces el barbero no pudo soportar la idea de que un tarro no estuviera lleno del todo. Sintió un violento deseo de llenarlo; de lo contrario, no sería feliz.

Fundió todas las joyas de la familia en monedas de oro y las echó en el tarro. Pero éste seguía igual que antes: medio lleno. ¡Aquello le exasperó! Se puso a ahorrar y a economizar como un loco, hasta el punto de hacer pasar hambre a su familia. Todo inútil. Por mucho oro que introdujera en el tarro, éste seguía estando medio lleno.
De modo que un día pidió al Rey que le aumentara su sueldo. El sueldo le fue doblado y reanudó su lucha por llenar el tarro. Incluso llegó a mendigar. Y el tarro engullía cada moneda de oro que en él se introducía, pero seguía estando obstinadamente a medio llenar.
El Rey cayó en la cuenta del miserable y famélico aspecto del barbero. Y le preguntó: «¿Qué es lo que te ocurre? Cuando tu sueldo era menor, parecías tan feliz y satisfecho.
Y ahora que te ha sido doblado el sueldo, estás destrozado y abatido. ¿No será que tienes en tu poder los siete tarros de oro?». El barbero quedó estupefacto: «¿Quién os lo ha contado, Majestad?», preguntó.
El Rey se rió. «Es que es obvio que tienes los síntomas de la persona a quien el fantasma ha ofrecido los siete tarros.
Una vez me los ofreció a mí y yo le pregunté si el oro podía ser gastado o era únicamente para ser, atesorado; y él se esfumó sin decir una palabra. Aquel oro no podía ser gastado. Lo único que ocasiona es el vehemente impulso de amontonar cada vez más. Anda, ve y devuélveselo al fantasma ahora mismo y volverás a ser feliz».

En ocasiones la avaricia, las metas o simplemente la forma en la cual nos educan nos enruta a realizar actos que muchas veces no queremos; cuantas veces por “un mejor futuro” dejas de disfrutar tu presente, con esto no quiero decir que te conformes simplemente acepta lo que tienes, disfrútalo y no te sientas mal por lo que no tienes.

Feliz año 2008 con esto empieza generadordeideas.com gracias por seguir aquí

Dos jóvenes en la india

Cuentan que hace muchos años había en la India dos jóvenes que eran grandes amigos. Trabajaban en una pequeña aldea y decidieron ir a pasar unos días a la ciudad. Cuando llegaron a ella, comenzaron a caminar por las calles populosas, llenas de actividad y gentes bulliciosas. Y así fue que llegaron a una gran calle donde se encontraba un conocido burdel que estaba frente a la casa de un hombre santo muy famoso. Uno de los amigos decidió pasar unas horas en el burdel, bebiendo y disfrutando de las bellas prostitutas, en tanto que el otro optó por pasar ese tiempo en el santuario, escuchando al maestro que hablaba sobre la conquista interior. Cuando había pasado un buen rato:
El joven que estaba en el burdel comenzó a lamentar no estar escuchando al maestro en el santuario, en tanto que el otro amigo, por el contrario, en lugar de estar atento a las enseñanzas que estaba oyendo, estaba fantaseando con los placeres del burdel y reprochándose a sí mismo lo necio que había sido por no elegir la diversión. De este modo, el hombre que estaba en el burdel obtuvo los mismos méritos que si hubiera estado en el santuario, y el que estaba en el santuario acumuló tantos deméritos como si hubiera estado en el burdel. Mientras tanto el maestro seguía hablando del valor de vivir el momento presente con todo el ser y el corazón y decía: -No basta con estar físicamente presente, ni con hacer los gestos o decir las palabras de forma mecánica. Precediendo a los actos, está la actitud interior, la conciencia del acto y sus consecuencias. En la actitud interior, en la conciencia del acto se encierra su auténtico valor. Pero el discípulo, perdido en sus fantasías, no lo escuchaba.

A %d blogueros les gusta esto: