visita guiada al museo de la infelicidad

HOLA: ME GUSTARIA ME ACOMPAÑARAS A VISITAR ESTE MUSEO

Ponte en una posición cómoda y haz contacto con tu respiración. Date cuenta de cómo respiras. No tienes que modificar nada, sólo darte cuenta de si lo haces lenta o agitadamente, profunda o ligeramente.
Ahora vas a imaginar que vas de visita a un museo… Imagina que estás afuera, frente a la entrada de un edificio grande e importante.
Fíjate bien en la fachada, pues ahí vas a encontrar un letrero que dice MUSEO DE LA INFELICIDAD…Y te das cuenta de que ahí adentro hay una exposición especialmente montada para ti.
Entra en el museo…
Es un sitio obscuro y frío.
Escuchas una voz que te da la bienvenida diciendo “Ya que la felicidad me es negada y nadie actúa de acuerdo a mi voluntad, yo no puedo ser feliz. Entonces voy a gozar al máximo de la infelicidad y haré muchos esfuerzos para provocarme la mayor cantidad posible”.
Y mientras escuchas, alcanzas a darte cuenta de que esa voz, aunque no la quieras reconocer, es tuya y pertenece a una parte de ti que goza con tu auto destrucción y con tus penas.
Y como muestra, están las piezas y obras expuestas en el museo:
Te llama la atención un cuadro que se llama “Como el mundo no satisface automáticamente todos mis caprichos, los voy a castigar y jamás seré feliz” El título te suena un poco ridículo, tal vez. O tal vez logres identificarte con él. Lo que sí, cuando ves el cuadro a detalle te das cuenta de que es un retrato tuyo.
Y ahí están, en un rincón del lienzo, hechos bola y aplastados, algunos de tus sueños más hermosos.
Comienzas a recordar cómo fue que te diste por vencid@ y decidiste no seguir estudiando… o no aceptar ese trabajo tan prometedor… o le dijiste no a esa relación especial… o te dejaste ganar por la adversidad sin siquiera luchar un poco…
Recuerdas, una a una, todas las cosas a las que renunciaste y cómo te fuiste alejando de la felicidad.
Tal vez estés pensando “Un momento. Yo he hecho muchas cosas para ser feliz. No es cierto que yo deseo la infelicidad” Y tienes razón. Ése es tu deseo consciente… y es posible que te cueste admitir que por allí, muy adentro de ti, hay una partecita pequeña pero poderosa que creyó que la felicidad sólo se podía obtener a través de la admiración ciega, el amor sin restricciones y la aprobación absoluta de los demás. Pero esa parte existe y, en su honor, se ha organizado esta exposición que ahora visitas.
Ahora te detienes a ver una escultura. Es grande, pesada y fea. Oscura. Su nombre es “Placer negativo”. Está fabricada con cada una de las veces que de manera deliberada has lastimado a otras personas a través de indirectas o juicios. Alcanzas a reconocer algunas mentiras que has dicho, quizás un par de chantajes sentimentales que aplicaste para salirte con la tuya. También puedes ver las veces que te callaste una bella palabra que pudo poner fin a un conflicto. Ves orgullo, voluntarismo y miedo en esta escultura y sabes que, si bien sus componentes han podido hacerte sentir gozo, éste no es otra cosa que placer negativo.
En este momento puedes, si lo deseas, hacer el compromiso interno de observarte internamente para alejar las actitudes negativas que te separan de ser feliz, de estar atent@ a tu deseo secreto de ser desdichad@ para que el mundo se dé cuenta de cuánto daño te hace y tenga lástima de ti. Te puedes comprometer contigo en este momento, sólo si te sientes list@ para hacerlo.
Miras rápidamente algunas otras obras expuestas en el museo. No las describiré, pues sólo tú sabes cómo son y de qué están hechas. Todas son tuyas y tiene que ver con infelicidad auto provocada.
Caminas hacia una última sala del museo. Es la Sala de la culpa y la vergüenza. Estos sentimientos fueron creados por ti cada vez que te provocaste infortunio y miseria. Así iniciaste tu colección de Infelicidad, ésta que acabas de ver en el museo.
¿Cómo te sientes con la exposición que acabas de visitar?… ¿Qué te gustaría hacer con las obras de arte que viste?… ¿Quieres seguir coleccionando desventura, dolor y fracasos?… ¿O prefieres demoler este edificio y comenzar a construir otro, cimentado en la auto aceptación, en la comprensión de que no puedes manipular la vida ni a los demás y en tu derecho irrestricto a ser tan feliz como quieras?
Inhala y exhala tres veces profundamente. Lentamente ve regresando aquí y ahora a este espacio y, si quieres, toma unos minutos para escribir un registro de lo que pudiste vivenciar con este ejercicio

¿Hay vida después del sexo? – OSHO

¿Hay vida después del sexo?

A una determinada edad, el sexo se vuelve importante; no es que tú le des importancia, no es algo que tú provoques, es algo que ocurre. Hacia los catorce años, más o menos, de repente la energía está desbordada de sexo. Es como si se hubieran abierto las compuertas dentro de ti. Se han abierto fuentes sutiles de energía, que todavía no estaban abiertas, y toda tu energía se vuelve sexual, impregnada de sexo. Todo acto está impregnado. Es algo que ocurre; tú no has hecho nada. Es algo natural.
La trascendencia es también algo natural. Si se vive el sexo plenamente, sin ninguna idea de pecado, sin ninguna idea de librarse de él, entonces a los cuarenta y dos años —al igual que a los catorce años se abre el sexo y toda la energía se vuelve sexual, a los cuarenta y dos años más o menos— esas compuertas se vuelven a cerrar. Esto es algo tan natural como el despertar sexual; empieza a desaparecer.
El sexo es trascendido sin ningún esfuerzo de tu parte. Si haces algún esfuerzo será represivo porque no tiene que ver contigo. Es algo inherente a tu cuerpo, a tu biología. Tú has nacido como ser sexual; no hay nada de malo en ello. Es la única forma posible. Ser humano significa ser sexual. Cuando tú fuiste concebido, tu padre y tu madre no estaban rezando, no estaban escuchando el sermón de un sacerdote. No estaban en la iglesia, estaban haciendo el amor; sus energías sexuales se estaban encontrando y fusionando en el otro. Fuiste concebido en ese momento; fuiste concebido en un profundo acto sexual. La primera célula fue una célula sexual y después de esa célula surgieron muchas otras células. Pero cada célula sigue siendo básicamente sexual. Todo tu cuerpo es sexual, está compuesto de células sexuales. Ahora hay millones.
Ten esto muy presente: tú existes como ser sexual. Una vez que lo has aceptado, el conflicto que se ha creado a lo largo de los siglos desaparece. Una vez que aceptas esto profundamente, sin ninguna objeción, cuando consideras el sexo como algo natural, entonces lo vives. Tú no me preguntas cómo trascender el comer, tú no me preguntas cómo trascender el respirar, porque no hay ninguna religión que te enseñe a trascender la respiración, ésa es la causa. De lo contrario, me preguntarías, «¿Cómo puedo trascender la respiración? ¡Respira! Eres un animal que respira; también eres un animal sexual. Pero existe una diferencia. Los catorce primeros años de tu vida, son prácticamente no-sexuales, o como mucho, existe sólo un rudimentario juego sexual que no es realmente sexual, es sólo una preparación, un ensayo, eso es todo. A los catorce años, de repente, la energía está madura.
Mira…ha nacido un niño; inmediatamente, en tres segundos el niño tiene que respirar, de lo contrario, morirá. A partir de entonces, la respiración permanecerá toda su vida porque es algo que ha llegado en la primera etapa de la vida. No se puede trascender. Quizás antes de que te mueras, sólo tres segundos antes, se parará, pero no antes. Recuerda siempre: los dos extremos de la vida, el principio y el final, son exactamente iguales, simétricos. El niño nace, empieza a respirar a los tres segundos. Cuando el niño es mayor y se está muriendo, en el momento que deja de expirar, a los tres segundos se morirá.
El sexo entra en acción en una etapa más tardía: durante catorce años el niño ha vivido sin sexo. Y si la sociedad no está muy reprimida y, por lo tanto, obsesionada con el sexo, un niño puede vivir completamente ajeno al hecho de que el sexo, o cualquier cosa parecida al sexo, existe. El niño puede permanecer totalmente inocente. La inocencia tampoco es posible porque le gente también está reprimida. Cuando aparece la represión, entonces, junto con ella, surge la obsesión.
Así que los sacerdotes continúan reprimiendo; también hay anti-sacerdotes, Hugh Hefners y otros parecidos que siguen creando cada vez más pornografía. Así que, por un lado están los sacerdotes que se dedican a reprimir, y por el otro lado hay otras personas, los anti-sacerdotes, que se dedican a hacer de la sexualidad algo cada vez más fascinante. Ambos tipos coexisten, son las dos caras de la misma moneda. Sólo cuando desaparezcan las iglesias desaparecerán las revistas pornográficas, nunca antes. Son compañeras de trabajo. Parecen enemigas pero no te dejes engañar. Se critican entre sí pero ésa es de forma de que funcionen.
Oí la historia de dos hombres que estaban sin trabajo, les habían despedido, así que decidieron crear un nuevo negocio muy sencillo. Empezaron a viajar, yendo de una ciudad a otra. Primero iría uno y por la noche, echaría alquitrán en las ventanas y en las puertas de las casas. Después de dos o tres días aparecería el otro para limpiar. Avisaría que limpiaba también el alquitrán y que limpiaba las ventanas. Mientras tanto, el otro se dedicaría a hacer su parte del negocio en la siguiente ciudad. De esta manera, empezaron a ganar mucho dinero.
Esto es lo que ocurre entre la Iglesia y Hugh Hefners y otras personas que crean pornografía. Va todo unido; son socios de una misma trama. Cuando estás muy reprimido, empiezas a encontrar un interés perverso. El interés perverso es el problema, no el sexo.
Así que no albergues ninguna idea contra el sexo en tu mente, de lo contrario nunca serás capaz de trascenderlo. La gente que trasciende el sexo es la gente que lo acepta de manera natural. Es algo difícil, ya lo sé, porque has nacido en una sociedad que es neurótica sobre el sexo. Ya sea de una manera o de otra pero la neurosis es la misma. Es muy difícil escapar de esa neurosis pero si estás un poco alerta, puedes escapar de ella. Por lo tanto, la verdadera cuestión no es cómo trascender el sexo sino cómo trascender esta ideología perversa de la sociedad: este miedo al sexo, esta represión del sexo, esta obsesión por el sexo.
El sexo es maravilloso. El sexo es en sí mismo un fenómeno natural, rítmico. Tiene lugar cuando el niño está preparado para ser concebido, y es bueno que ocurra, de lo contrario no existiría la vida. La vida existe a través del sexo; el sexo es el medio. Si entiendes la vida, si amas la vida, sabrás que el sexo es algo sagrado, santo. Entonces lo vives, entonces disfrutas de él, y desparecerá de forma tan natural como apareció. Más o menos a los cuarenta y dos años el sexo empieza a desaparecer de una forma tan natural como surgió. Pero no ocurre de esa manera.
Te sorprenderá cuando digo hacia los cuarenta y dos años. Conoces personas que tienen setenta, ochenta y no lo han trascendido. Conoces «viejos verdes». Son víctimas de la sociedad. Dado que no pudieron ser naturales, es una resaca, porque los reprimieron en el momento en que debían haberse divertido y disfrutado. En aquellos momentos de disfrute no estaban totalmente inmersos. No fueron orgásmicos, fueron indiferentes.
Siempre que eres indiferente ante algo, esto se demora mucho más. Si estás sentado en la mesa comiendo y comes con indiferencia, te quedarás con hambre, entonces continuarás pensando en comida durante todo el día. Intenta ayunar y te darás cuenta: no harás otra cosa que pensar en comida. Sin embargo, si has comido bien, y cuando digo comer bien no me refiero únicamente a llenar el estómago. Esto no significa necesariamente que hayas comido bien; puede que te hayas llenado. Pero comer bien es un arte, no consiste simplemente en empacharse. El hecho de saborear la comida, de oler la comida, de tocar la comida, de masticar la comida, de digerir la comida y digerirla como algo divino, es todo un arte. Es algo divino; es un don de Dios.
Los hindúes dicen, Anam Brahma, la comida es Dios. Así que, comes con profundo respeto y, cuando comes, te olvidas de todo, porque es una oración. Es una oración existencial. Estás comiendo a Dios, y Dios te va a dar alimento. Es un don que hay que aceptar con profundo amor y gratitud. Tú no atiborras tu cuerpo, porque atiborrar el cuerpo supone ir contra el cuerpo. Es todo lo contrario. Hay personas que están obsesionadas con hacer régimen y hay otras personas que están obsesionadas con atiborrarse de comida. Ambas se equivocan porque de las dos maneras el cuerpo pierde su equilibrio.
La persona que realmente ama su cuerpo sólo come hasta el punto en el que el cuerpo se siente totalmente relajado, equilibrado, tranquilo; donde el cuerpo no se siente inclinado hacia la izquierda ni hacia la derecha sino sencillamente en el medio. Comprender el lenguaje del cuerpo constituye todo un arte, comprender el lenguaje de tu estómago, comprender lo que necesita, darle sólo lo que necesita y dárselo de una forma artística, de una forma estética.
El animal come, el hombre come. Entonces, ¿qué diferencia hay? El hombre convierte el acto de comer en una verdadera experiencia estética. ¿Qué sentido tiene decorar la mesa en la que vas a cenar? ¿Qué sentido tiene encender unas velas en la mesa? ¿Qué sentido tiene poner varillas de incienso? ¿Qué sentido tiene llamar a los amigos e invitarles a que vengan? Hacer de ello un arte, no simplemente atracarse de comida. Sin embargo, estos sólo son los signos exteriores de este arte; los signos interiores consisten en entender el lenguaje del cuerpo, escucharlo, ser sensible a sus necesidades. Entonces comes, y durante el resto del día no te vuelves a acordar de la comida. Sólo cuando tu cuerpo vuelva a sentir hambre volverá el recuerdo. Es algo natural.
Ocurre lo mismo con el sexo. Si no tienes ninguna actitud contraria hacia él, lo tomas como un don divino, natural, lleno de gratitud. Lo disfrutas; con la oración lo disfrutas. El tantrismo dice que antes de hacer el amor con un hombre o con una mujer debes rezar porque va a ser un encuentro divino de energías. Dios te va a rodear; donde hay dos amantes, allí está Dios. Cada vez que las energías de dos amantes se están encontrando y fusionando, hay vida, vida plena; Dios te rodea. Las iglesias están vacías; las habitaciones de los amantes están llenas de Dios. Si has saboreado el amor de la forma en que el tantrismo dice que hay que saborearlo, si has conocido el amor de la forma en que el tao dice que hay que conocerlo, entonces cuando tengas cuarenta y dos años, el sexo empezará a desaparecer por sí mismo. Y te despedirás de él con profunda gratitud porque estás saciado. Ha sido maravilloso, ha sido una bendición; le dices adiós.
Y los cuarenta y dos años son la edad de la meditación, la edad adecuada. Desaparece el sexo; ya no existe toda esa energía rebosante. Uno se vuelve más tranquilo. La pasión ha desaparecido, surge la compasión. Ya no hay más fiebre; uno no está interesado por el otro. Con la desaparición del sexo, el otro deja de ser el objetivo. Uno comienza a volverse hacia su propia fuente; comienza el viaje de regreso.
El sexo se trasciende no como fruto de tu esfuerzo. Es algo que ocurre si has vivido plenamente. Así que yo te sugiero que abandones todas las «anti» actitudes, actitudes anti-vida y acepta los hechos: el sexo existe, así que, ¿quién eres tú para desecharlo? Es sólo tu ego. Recuerda: el sexo crea los más grandes problemas al ego.
Así que hay dos tipos de personas: personas muy egoístas que siempre están en contra del sexo; personas humildes que nunca están en contra del sexo. Pero, ¿quién escucha a las personas humildes? De hecho, las personas humildes no se dedican a predicar, sólo las egoístas.
¿Por qué hay un conflicto entre el sexo y el ego? Porque el sexo es un asunto en tu vida en el que no puedes ser egoísta, en el cual la otra persona se vuelve más importante que tú. Tu mujer, tu hombre, se vuelve más importante que tú. En todos los demás asuntos tú sigues siendo el más importante. En una relación amorosa la otra persona se vuelve muy, muy importante, importantísimo. Tú te conviertes en un satélite y la otra persona se convierte en el núcleo y lo mismo le ocurre a la otra persona: tú te conviertes en el núcleo y él se convierte en un satélite. Es una rendición recíproca. Ambos se rinden ante el dios del amor y ambos se vuelven humildes.
El sexo es la única energía que te da indicios de que hay algo que no puedes controlar. Puedes controlar el dinero, puedes controlar la política, puedes controlar el mercado, puedes controlar el conocimiento, puedes controlar la ciencia, puedes controlar la moralidad. El sexo trae consigo un mundo totalmente diferente que no puedes controlar. Y el ego es el gran controlador. Si puede controlar es feliz; si no puede controlar, es infeliz. De forma que ahí comienza un conflicto entre el ego y el sexo. Recuerda, es una batalla perdida. El ego no puede ganar porque el ego es superficial. El sexo está profundamente arraigado. El sexo es tu vida; el ego es sólo tu mente, tu cabeza. El sexo tiene raíces por todas partes dentro de ti; el ego sólo tiene raíces en tus ideas; es muy superficial, sólo está en tu cabeza.
Así que, ¿quién va a intentar trascender el sexo? La cabeza intentará trascender el sexo. Si eres muy racional intentarás trascender el sexo porque el sexo te conduce a lo más hondo. No te deja que permanezcas en la cabeza. Todo lo demás lo puedes dirigir desde ahí; el sexo no lo puedes dirigir desde ahí. No puedes hacer el amor con la cabeza. Tienes que bajar, tienes que descender de las alturas, tienes que acercarte más a la tierra.
El sexo humilla al ego, por eso las personas egoístas están siempre en contra del sexo. Siguen encontrando maneras de trascenderlo; no lo pueden trascender nunca. Como mucho, pueden convertirse en uno pervertidos. Todo su esfuerzo está condenado al fracaso desde el principio. Puedes fingir que has ganado la batalla frente al sexo, pero hay una corriente subterránea. Puedes racionalizar, puedes encontrar razones, puedes fingir, puedes crear una dura coraza alrededor de ti pero en lo más profundo la verdadera razón, la realidad, seguirá intacta. Y la causa real explotará; no puedes ocultarla, es imposible.
Puedes intentar controlar el sexo pero seguirá circulando una corriente subterránea de sexualidad que se manifestará de distintas maneras. Surgirá una y otra vez de todas tus racionalizaciones.
No te voy a aconsejar que hagas ningún esfuerzo por trascenderla. Lo que te sugiero es todo lo contrario: olvídate de trascenderla. Sumérgete en ella todo lo que puedas. Mientras haya energía, profundiza todo lo que puedas, ama todo lo que puedas y haz de todo ello un arte. No es algo que simplemente haya que hacer; he aquí todo el significado de convertir el hecho de hacer el amor en un arte. Hay aspectos sutiles que sólo la gente que se adentre con un gran sentido estético será capaz de conocer. De lo contrario, puedes hacer el amor durante toda tu vida y seguir insatisfecho porque desconoces que la satisfacción es algo estético. Es como una música sutil que surge en tu alma.
Si a través del sexo entras en armonía, si a través del amor pierdes la tensión y te relajas, si el amor no consiste simplemente en un derroche de energía porque no sabes qué hacer con ella, si no es sólo un alivio sino una relajación, si te relajas con tu mujer y tu mujer se relaja contigo, si, por unos segundos o unas horas, te olvidas de quién eres y estás completamente perdido en el olvido, renacerás más puro, más inocente, más virgen. Y tendrás una clase diferente de ser, a gusto, centrado, arraigado.
Si ocurre esto, un día te darás cuenta de que la corriente ha desaparecido y te ha enriquecido, eres riquísimo. No sentirás que haya desaparecido. Lo agradecerás porque ahora se te abren mundos más ricos. Cuando el sexo te abandona se abren las puertas de la meditación. Cuando el sexo te abandona ya no intentas perderte en el otro. Te vuelves capaz de perderte en ti mismo. Surge otro tipo de orgasmo, el profundo orgasmo de ser con uno mismo. Sin embargo, esto surge sólo a través de ser con el otro.
Uno crece, madura a través del otro; entonces llega un momento en el que puedes estar solo, inmensamente feliz. Ya no necesitas a la otra persona, ha desaparecido la necesidad pero has aprendido mucho de ella. El otro se convierte en un espejo. Tú no has roto el espejo; has aprendido mucho sobre ti mismo, ya no te hace falta mirar al espejo. Puedes cerrar los ojos y ver tu rostro. Pero no serías capaz de ver ese rostro si no hubiera existido un espejo al principio.
Deja que tu mujer sea tu espejo, deja que tu hombre sea tu espejo. Contempla sus ojos y observa tu rostro, dirígete hacia ella para conocerte a ti mismo. Llegará un día en que no necesites el espejo. Sin embargo, no estarás en contra del espejo, le estarás muy agradecido. ¿Cómo vas a estar en contra de él? Estarás tan agradecido que ¿cómo vas a estar en contra de él? Entonces tendrá lugar la trascendencia.
Trascendencia no significa represión. La trascendencia es un crecimiento natural; creces hacia arriba, vas más allá, al igual que una semilla rompe y un brote empieza a salir a la tierra. Cuando desaparece el sexo, la semilla desaparece. Con el sexo eras capaz de dar la vida a otra persona, a un niño. Cuando desaparece el sexo, toda la energía te empieza a dar a luz a ti mismo. Esto es lo que los hindúes han llamado dwija, el que ha nacido dos veces. Un nacimiento es el que te dieron tus padres, el otro nacimiento todavía está por venir. Te lo tienes que dar tú mismo. Tienes que ser tu padre y tu madre.
En ese momento, toda tu energía girará; se convertirá en un círculo interior. Ahora mismo será difícil para ti hacer un círculo interior. Será más fácil conectarla con otro polo —una mujer o un hombre— y de esa manera completar el círculo. Así puedes disfrutar las bendiciones del círculo. Pero poco a poco serás capaz de hacer el círculo interior tú sólo, porque también dentro de ti, tú eres hombre y mujer, mujer y hombre.
No hay nadie que sea sólo un hombre, ni nadie que sea sólo una mujer, porque procedes de la comunión entre un hombre y una mujer. Los dos participaron; tu madre te dio algo, tu padre te dio algo. Ellos han contribuido en ti al cincuenta por ciento; ambos están ahí. Existe una posibilidad de que ambos se puedan encontrar dentro de ti; de nuevo tu padre y tu madre pueden amar; dentro de ti. Entonces nacerá tu realidad. Una vez se encontraron, cuando nació tu cuerpo; ahora, si se pueden encontrar dentro de ti, nacerá tu alma. Eso es lo que significa la trascendencia del sexo: un sexo más elevado.
Permíteme que te diga una cosa: cuando trasciendes el sexo, alcanzas un sexo más elevado. El sexo común es vulgar, el sexo elevado no es vulgar en absoluto. El sexo común se dirige hacia el exterior, el sexo elevado se dirige hacia el interior. En el sexo común se encuentran dos cuerpos y el encuentro tiene lugar en el exterior. En el sexo elevado, tus propias energías internas se encuentran. No es algo físico, es algo espiritual; es la trascendencia.

¿Acaso tú no eres un hipócrita? – OSHO

¿Acaso tú no eres un hipócrita?
“Precisamente el otro día, alguien me preguntó: “¿Acaso tú no eres un hipócrita? Vives rodeado de comodidades, en una bonita casa, con un gran coche, vives como un rey”. Esta persona no entiende lo que quiere decir la palabra “hipocresía”. La esencia de mi enseñanza es vivir lo mejor posible. No soy un hipócrita, porque vivo de la manera que enseño a vivir.
Sería hipócrita si estuviese enseñando a vivir en la pobreza y yo viviese en un palacio. Pero yo no enseño a vivir en la pobreza, no es mi objetivo. Yo vivo naturalmente, y vivir con comodidades es natural. Si la comodidad está al alcance, sería una estupidez no aprovecharla. Si no está al alcance, es otra historia. Pero aprovecha todo lo que esté a tu alcance para vivir cómodamente.

He vivido en muchas situaciones distintas, pero siempre con comodidad. Cuando era estudiante solía ir andando a la universidad, caminaba seis kilómetros a diario, ¡pero me encantaba!. Hacía esos seis kilómetros con mucho placer, lo disfrutaba. Cuando era profesor, solía ir a la universidad en bicicleta, y también lo disfrutaba. Fuera cual fuese la situación la disfrutaba, tanto si iba en una bicicleta o en un Mercedes, eso era lo de menos. He vivido con comodidad. La comodidad es una actitud mental, un enfoque vital. He vivido en casas muy sencillas. Cuando empecé a ejercer de profesor en la universidad, me fui a vivir en una habitación sin ventanas ni ventilación. El alquiler solo costaba veinte rupias al mes, pero me encantaba, lo disfrutaba, no me importaba en absoluto. Aprovecho al máximo todo lo que me da cada momento. He vivido el momento en su totalidad, y nunca me he arrepentido ni he deseado otra cosa; cuando las cosas cambiaban, disfrutaba igual de la nueva situación. Nunca se podrá decir de mí que soy un hipócrita. Me resulta imposible ser un hipócrita porque no tengo ideales, ni “tendría que ser” ni “debería ser”. Lo que “es” es lo único que existe, y vivo en ello”.

Osho, Bienestar emocional

Actitud positiva

Mi primera decisión del día de hoy es mi ACTITUD.

Alternativas:

Amargado

Mal Humor

Pesimista

Triste

Miedo

Alegre

Divertido

Optimista

Positivo

Seguro

Entusiasta A         activo, por encima de las circunstancias.

C         conocimiento de mi mismo, autocontrol, ¼ de segundo mágico antes de reaccionar, atención conciente de mis emociones.

T          tenacidad, insistir, insistir, insistir hasta lograrlo.

I          interés genuino por los demás, atención concentrada.

T          trascendente, mi actitud afecta a todos los que me rodean.

U         única y singular es mi actitud, me hace diferente y trato a cada persona como única, singular e irrepetible.

D         demuestro con acciones mis valores, me divierto en cada tarea que realizo.

Hoy es el mejor día de mi vida.

Hoy triunfo en todo lo que realizo.

Hoy mi actitud me hace diferente.

Hoy hago de este día una aventura fascinante.

Hoy soy una estrella sirviendo a los demás.

Hoy mis sueños los convierto en realidad.

Miguel Ángel Cornejo

Concentrándose

Permanece centrado. No permitas que te manipulen las opiniones de los demás ni sus intentos de empujarte aquí o allá. No caigas en los niveles de los demás. Sucedió una vez, en los días de Buda, que una de las prostitutas más famosas y hermosas se enamoró de un monje budista, un mendigo… Le pidió que fuera a su casa y se quedara cuatro meses, durante la estación de las lluvias, cuando los monjes budistas detienen su travesía. El monje dijo: `Tendré que preguntarle al Maestro. Si lo permite, vendré`.
Los otros monjes estaban celosos. Cuando el joven monje fue a Buda y le hizo el pedido, muchos lo escucharon. Se pusieron todos de pie y dijeron: `Esto está mal. Aún el haber permitido que esa mujer tocara tus pies estuvo mal, porque Buda ha dicho: `No toques a ninguna mujer, no permitas que ninguna mujer te toque`. Has violado la regla… ¡y ahora pides quedarte con la mujer cuatro meses!`. Pero Buda dijo: `Les he dicho que no tocaran a ninguna mujer, ni que ninguna mujer los tocara, porque no están todavía centrados. Para este hombre esa regla no es más aplicable. Lo he estado observando, no pertenece más a la multitud`. Y le dijo al monje: `Sí, puedes hacerlo`. Bueno, esto era demasiado. Nunca antes se había hecho. Todos los discípulos estaban muy enojados, y durante meses circularon miles de chismes exagerando lo que ocurría en la casa de Amrapelli, que el monje ya no era más monje, que había su*****bido. Después de cuatro meses, cuando el monje regresó seguido por Amrapelli, Buda los miró y dijo: `Mujer, ¿tienes algo que decirme?`. Dijo ella: `He venido para ser iniciada por ti. Intenté distraer a tu discípulo, fracasé. Esta es mi primera derrota. Siempre tuve éxito con los hombres, pero a él no pude distraerlo, ni un poquito. Un gran deseo ha surgido en mí también. ¿Cómo puedo alcanzar este centro? `Vivió conmigo, bailé delante de él, canté para él, intenté atraerlo de mil maneras, pero siempre permaneció él mismo. Ni por un solo momento pude ver confusión en su mente o deseo en sus ojos. Intenté convertirlo, pero él me ha convertido a mí y sin decir una sola palabra. El no me trajo aquí, yo vine sola. Conocí por primera vez qué es la dignidad. Quisiera aprender el arte`. Y ella se convirtió en discípula de Buda. Siempre camina solo… no hay forma de poder empujarlo en éste o aquél sentido. Permanece absolutamente él mismo, totalmente centrado, totalmente arraigado en su propio ser. Cuando uno ha conocido el turiya, el cuarto estado, entonces no hay más distracciones, uno puede vivir en cualquier parte. No intentes cambiar las circunstancias de tu vida, intenta cambiar tus actitudes. Utiliza la situación exterior para cambiar el estado interior. Cambiar la situación no es un gran cambio, te estás engañando a ti mismo y al mundo. La verdadera religión consiste en cambiar el estado de conciencia. Busca lo más elevado. Cuando hayas conocido los alcances más elevados de tu energía, los más bajos comienzan a marchitarse espontáneamente. Esa es la verdadera religión. El Sol Sale por la Tarde
pp. 213-216

La carreta vacía

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

-Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: -Estoy escuchando el ruido de una carreta. -Eso es -dijo mi padre-, es una carreta vacía. Pregunté a mi padre: -¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos? Entonces mi padre respondió: -Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por el ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto, y ahora, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo que cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Nadie está más vacío que aquel que está lleno de sí mismo.

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