David Miranda

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La gallina que fúe al sur

Las golondrinas se posaban en fila a lo largo de los aguilones de la granja, parloteando unas con otras con inquietud, hablando de muchas cosas, pero con el pensamiento puesto sólo en el verano y en el sur, pues se acercaba el otoño y el viento del norte estaba a punto de llegar.

Y de repente, un día desparecieron todas. Todo el mundo habló entonces de las golondrinas y del sur.

-Creo que me iré al sur el próximo año –dijo una gallina.

El año se terminó y regresaron las golondrinas. El año se terminó y se posaron otra vez en los aguilones, y en todo el corral se hacían comentarios sobre el viaje de la gallina.

Y una mañana muy temprano, con el viento del norte, súbitamente las golondrinas se echaron a volar mientras sentían el viento en sus alas y una fuerza les llegaba junto con el misterioso, antiguo conocimiento y una fe más que humana. Se remontaron entonces hacia lo algo y abandonaron el humo de nuestras ciudades.

-Creo que el viento es el adecuado –dijo la gallina, así que extendió sus alas y salió corriendo del corral. Continuó luego aleteando en dirección a la carretera y siguió un trecho más abajo hasta que llegó a un jardín.

Al atardecer regresó jadeante. En el corral contó a los pollos y gallinas cómo había ido hacia el sur hasta llegar a la autovía y cómo había visto pasar el tráfico del mundo y llegado luego a campos donde crecen las patatas. Había visto además los rastrojos que dan de vivir a los humanos y, entonces, al final del camino, había encontrado un jardín sembrado de rosas, de bellas rosas, y al jardinero mismo allí presente.

-¡Qué cosa más interesante –dijeron las aves del corral-, y qué descripción tan hermosa, ¡de verdad!

Pasó el invierno y los meses amargos se alejaron dando paso a la primavera, y con ella a las golondrinas que llegaron otra vez.

Las aves de corral no aceptaron entonces que hubiese un mar en el sur.

-Tendrían que escuchar a nuestra gallina –alegaban.

La gallina se ha convertido ahora en la que sabe. Sabe qué hay en el sur, pero ni siquiera ha salido del pueblo, sólo ha recorrido una corta distancia camino abajo. El intelecto es una gallina. No puede ir muy lejos. Pero una vez la gallina sabe algo, te pone sobre aviso; se convierte en un obstáculo.

Abandona tu intelecto, y no perderás nada. Carga con tu intelecto, y lo perderás todo. Abandona tu intelecto, y sólo perderás tu prisión, tu falsedad. Abandona tu intelecto, y tu consciencia se remontará súbitamente hacia lo alto, desplegará sus alas… y podrás ir al mismo sur, a los mares abiertos a los que perteneces. El intelecto es un agobio para el hombre.

Parábola tomada de OSHO: El sendero del tao

Busco a alguien. (Humberto Gazmuri)

Busco a alguien, que me pueda amar,
y que se deje amar.
Busco a alguien imperfecto, con errores
porque equivocarse esta bien, te vuelve más humano
Sueño a alguien que me consuma con su mirada,
y con su ser.
Sueño a alguien con quien me divierta,
aun en los domingos.
Sueño a alguien que no crea que el sexo
lo es todo, pero que es importante.
Quiero a alguien que acepte mis errores,
y los comprenda, y a su vez que me deje
entender los suyos.
Quiero a alguien que este a mi lado,
que me de fuerzas, con sus fuerzas.
Amaría a alguien que me diga:
Un “te quiero” y muchos mas “te amo”.
Amaría a alguien que me tenga curiosidad,
curiosidad por descubrir mi alma…
que todavía no sabe esconderse bien.
Amaría a alguien, que me de un abrazo,
cuando alguna pena me parta el corazón.
Necesito a alguien que este conmigo
por la eternidad, y que con su amor inmortal,
trascienda el tiempo.
Necesito a alguien que pueda apreciar,
más que a mi propia vida.
Necesito a alguien que acompañe este corazón,
que no puede con la soledad, y que ya no quiere
vivir en ella; necesito un corazón en el cual latir
Busco y busco a ese amor,
pero no uno cualquiera sino mi amor;
El amor por el que yo despertaría cada mañana,
y cada noche, para ver si esta a mi lado.
Solo busco y busco a mi amor, el amor de mi vida,
pero es tan difícil encontrarlo.

Pelea de lobos

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida. El les dijo:

-”Una gran pelea está ocurriendo dentro de mi, es entre dos lobos….”
” Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, avaricia, dolor, rencor, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo, egolatría, competencia, superioridad”.
“El otro es Bondad, Alegría, Paz, Amor, Esperanza, Serenidad, Humildad, Dulzura, Generosidad, Benevolencia, Amistad, Empatía, Verdad, Compasión y Fe”.
“Esta pelea está ocurriendo, dentro de mi, dentro de vosotros y dentro de todos los seres de la Tierra”.

Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo:

-”¿Y cuál de los lobos crees que ganará?”.

El viejo cacique respondió simplemente:

-”El que alimentes”.

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La naturaleza humana de la calidad (español) video

A que le atribuimos la calidad, que es lo que importa en un producto, el cliente final o el desarrollo del mismo.

Gustavo Alejandro Castiñeiras. Poema de un Recuerdo

Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descanzar de mi tristeza.

Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.

Creatividad: Liberando las fuerzas internas OSHO

1. El creador no puede seguir un camino ya trillado. Tiene que ir solo; tiene que marginarse de la mente colectiva, de la psicología de las masas.

2. Una persona creativa es aquella que tiene percepción, puede ver cosas que no ha visto nadie antes, oye cosas que no ha escuchado nadie antes; oye cosas que no ha escuchado nadie antes; entonces hay creatividad.

3. Una vez que desaparece la patología todo el mundo se convierte en un creador. Trata de entender esto tan a fondo como puedas: sólo las personas enfermas son destructivas. Las personas sanas son creativas. La creatividad es una especie de fragancia de la auténtica salud. Cuando una persona está realmente sana y es total, la creatividad surge naturalmente en él, aparece la necesidad de crear.

4. La mente debe de seguir siendo viva y creativa, y a la vez debe de ser capaz de entrar en silencio siempre que quiera. Eso es maestría. Cuando quieres pensar, puedes pensar, cuando no quieres pensar, puedes entrar en no mente. Un verdadero maestro puede hacer ambas cosas.

5. La energía es buena, la energía es deleite, la energía es divina. Una vez que la energía es liberada, uno se puede volver creativo. Te da inteligencia, sensibilidad, te da todo lo que es bello.

6. La energía necesita trabajo, si no estará inquieta. La energía necesita expresión, la energía necesita ser creativa. Si no, la misma energía enroscada dentro se convertirá en una dolencia, en una enfermedad.

7. La naturaleza le da energía creativa a todo el mundo. Se vuelve destructiva sólo cuando es obstaculizada, cuando no se permite su flujo natural.

8. Si quieres ser creativo, ¿qué debes hacer? Deshaz todo lo que la sociedad te ha hecho. Deshaz todo lo que tus padres y tus profesores te han hecho. Deshaz todo lo que el policía, el político y el sacerdote te han hecho, y de nuevo volverás a ser creativo.

“¡Sólo toma un minuto cambiar tu vida!” Willie Jolley.

“Amigos, el tiempo no espera a nadie. Sigue adelante y sigue así. No se detiene para nada ni para nadie. No importa cuánto dinero tienes, cuánto poder tienes, o cuanto prestifio – el tiempo sigue su rumbo; por lo tanto, tienes que respetarlo y usarlo sabiamente, porque al tiempo no le importa quién eres. El tiempo es el gran ecualizador. Desde su punto de vista, todos somos iguales. Le da los mismos dividendos a los ricos y los pobres, a los poderosos y a los débiles, a los grandes y a los pequeños. Todo el mundo tiene la misma cantidad de tiempo, veinticuatro horas por día, ni un minuto más. La clave del éxito no es el tiempo que tienes. La clave es lo que haces con el tiempo con el tiempo que tienes. ¿Cómo utilizas tu tiempo? ¿Lo usas sabiamente, o desperdicias tus preciosos minutos? ¿Llenas tu vida con desperdicio de tiempo, o llenas tu tiempo construyendo tu vida? Tu éxito o tu fracaso dependen de cómo utilizas tu tiempo. Este se mueve…¿Y tú?

Cada minuto es precioso porque no se puede reemplazar. Una vez que se ha gastado el día, no podemos cambiar el tiempo que ha pasado. Cada día es una unidad de tiempo individual y no puede ser revivido. Una vez que se va, se acaba, entonces lo debemos usar sabiamente, porque no tenemos garantía de cuánto tiempo tenemos en esta tierra.

LA MARIPOSA (Jorge Bucay)

Mi mamá era hija de una pareja de campesinos de Entre Ríos. Nació y creció en el campo entre animales, pájaros y flores. Ella nos contó que una mañana, mientras paseaba por el bosque recogiendo ramas caídas para encender el fuego del horno vio un capullo de gusano colgando de un tallo quebrado. Pensó que sería más seguro para la pobre larva llevarla a la casa y adoptarla a su cuidado. Al llegar, la puso bajo una lámpara para que diera calor y la arrimó a una ventana para que el aire no le faltara.
Durante las siguientes horas mi madre permaneció al lado de su protegida esperando el gran momento. Después de una larga espera, que no terminó hasta la mañana siguiente, la jovencita vio cómo el capullo se rasgaba y una patita pequeña y velluda asomaba desde dentro. Todo era mágico y mi mamá nos contaba que tenía la sensación de estar presenciando un milagro. Pero, de repente, el milagro pareció volverse tragedia. La pequeña mariposa parecía no tener fuerza suficiente para romper el tejido de su cápsula. Por más que hacia fuerza no conseguía salir por la pequeña perforación de su casita efímera. Mi madre no podía quedarse sin hacer nada. Corrió hasta el cuarto de las herramientas y regresó con un par de pinzas delicadas y una tijera larga, fina y afilada que mi abuela usaba en el bordado. Con mucho cuidado de no tocar al insecto, fue cortando una ventana en el capullo para permitir que la mariposa saliera de su encierro. Después de unos minutos de angustia, la pobre mariposa consiguió dejar atrás su cárcel y caminó a los tumbos hacia la luz de la ventana.
Cuenta mi madre que, llena de emoción, abrió la ventana para despedir a la recién llegada, en su vuelo inaugural. Sin embargo, la mariposa no salió volando, ni siquiera cuando la punta de las pinzas la rozó suavemente. Pensó que estaba asustada por su presencia y la dejó junto a la ventana abierta, segura de que no la encontraría al regresar.
Después de jugar toda la tarde, mi madre volvió a su cuarto y encontró junto a la ventana a su mariposa inmóvil, las alitas pegadas al cuerpo, las patitas tiesas hacia el techo.
Mi mamá siempre nos contaba con qué angustia fue a llevar el insecto a su padre, a contarle todo lo sucedido y a preguntarle qué más debía haber hecho para ayudarla mejor.
Mi abuelo, que parece que era uno de esos sabios casi analfabetos que andan por el mundo, le acarició la cabeza y le dijo que no había nada más que debiera haber hecho, que en realidad la buena ayuda hubiera sido hacer menos y no más:
-”Las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo que les significa romper su prisión para poder vivir, porque durante esos instantes, explicó mi abuelo, el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera en su primitivo árbol circulatorio inyecta la sangre en las alas, que así se expanden y la capacitan para volar. La mariposa que fue ayudada a salir de su caparazón nunca pudo expandir sus alas, porque mi mamá no la había dejado luchar por su vida”.
Mi mamá siempre nos decía que muchas veces le hubiese gustado aliviarnos el camino, pero recordaba a su mariposa y prefería dejarnos inyectar nuestras alas con la fuerza de nuestro propio corazón.

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