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Sucedió que el mulá Nasruddin entró en la oficina de un ce
menterio y se quejó al encargado:
-Sé que mi esposa está enterrada en este cementerio, pero no
encuentro su tumba.
El encargado consultó su registro y preguntó:
-¿Cómo se llama?
-Señora del mulá Nasruddin -dijo el mulá.
El encargado volvió a mirar y dijo:
-No hay ninguna señora del mulá Nasruddin, pero sí que hay
un mulá Nasruddin. Lo siento, parece que ha habido un error en el registro.
-No hay ningún error-dijo Nasruddin-. ¿Dónde está la tum
ba del mulá Nasruddin? Porque todo está a mi nombre.
¡Incluso la tumba de su mujer!
Posesión… todos se empeñan en poseer al ser amado, al amante. Ya no hay amor. De hecho, cuando posees a una persona, odias, destruyes, matas; eres un asesino. El amor debería dar libertad; el amor es libertad. El amor hace al ser amado cada vez más libre, el amor da alas, el amor abre la inmensidad del cielo. No puede convertirse en una prisión, en un encierro. Pero ese amor tú no lo conoces, porque solo se da cuando estás despierto; esa calidad de amor solo aparece cuando hay conciencia. El amor que tú conoces es un pecado, porque se genera en el sueño.
Los hombres son tan olvidadizos y descuidados
de lo que ocurre a su alrededor
en sus momentos de vigilia
como cuando están dormidos.
Tontos, aunque oyen
son como los sordos.
A ellos se les aplica el adagio
de que cuando están presentes
están ausentes.
Uno no debería actuar ni hablar
como si estuviera dormido.
Los despiertos tienen un mundo en común,’
los durmientes tienen un mundo privado cada uno. Lo que vemos cuando estamos despiertos es la muerte; cuando estamos dormidos, vemos sueños.
Wayne Dyer – Tu Ultima Llamada Para La Inspiracion – 10-14 (video
Un monje Zen había sido sentenciado a muerte. El rey del país le llamó y le dijo: «Sólo tienes veinticuatro horas; ¿cómo vas a vivirlas?».
El monje se rió y contestó: «¡Momento a momento; tal como siempre he vivido! Para mi nunca ha habido más que este momento, así que ¿qué más da si me quedan veinticuatro horas o veinticuatro años? Eso es irrelevante.
Yo siempre he vivido momento a momento así que un momento es más que suficiente para mí. Veinticuatro horas es demasiado; un momento es suficiente».
El rey no podía comprenderlo. El monje le dijo: «Señor déjeme preguntarle algo: ¿puede usted vivir dos momentos simultáneamente?».
