Archivo del 1 enero, 2008

La vida es una obra de teatro

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos…

Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida…

…antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

¡Hey, hey, sonríe! más no te escondas detrás de esa sonrisa…

Muestra aquello que eres, sin miedo…

Existen personas que sueñan con tu sonrisa,  así como yo.

¡Vive! ¡Intenta!

La vida no pasa de una tentativa.

¡Ama!

Ama por encima de todo, ama a todo y a todos…

No cierres los ojos a la suciedad del mundo, no ignores el hambre

Olvida la bomba, pero antes haz algo para combatirla, aunque no te sientas capaz.

¡Busca! Busca lo que hay de bueno en todo y todos.

No hagas de los defectos una distancia, y si, una aproximación.

¡Acepta! La vida, las personas, haz de ellas tu razón de vivir.

Entiende! Entiende a las personas que piensan diferente a ti, no las repruebes…

Eh! Mira…

Mira a tu espalda, cuantos amigos…

¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

¡Eh! No corras…¿Para que tanta prisa?
Corre apenas dentro tuyo.

¡Sueña!

Pero no perjudiques a nadie y no transformes tu sueño en fuga.

¡Cree! ¡Espera! Siempre habrá una salida, siempre brillará una estrella.

Llora! ¡Lucha! Haz aquello que te gusta…

siente lo que hay dentro de ti.

Oye…Escucha lo que las otras personas tienen que decir, es importante.

Sube…

Haz de los obstáculos escalones…

para aquello que quieres alcanzar.

Mas no te olvides de aquellos que no consiguieron subir en la escalera de la vida.

Descubre! descubre aquello que es bueno dentro tuyo…

Procura por encima de todo ser gente, yo también voy a intentar.

¡Hey! Tú…ahora ve en paz.

Yo preciso decirte que… TE ADORO, simplemente porque existes…

Charles Spencer Chaplin Jr., KBE (Londres, 16 de abril de 1889 – Corsier-sur-Vevey, 25 de diciembre de 1977)

El pescador satisfecho

El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
¿Por qué no has salido a pescar?», le preguntó el industrial.
«Porque ya he pescado bastante por hoy», respondió el pescador.
«¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?», insistió el industrial. «¿Y qué iba a hacer con ello?», preguntó a su vez el pescador.

«Ganarías más dinero», fue la respuesta. «De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas… y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo».
«¿Y qué haría entonces?», preguntó ‘    de nuevo el pescador.
«Podrías sentarte y disfrutar de la vida», respondió el industrial.
«¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?», respondió el satisfecho pescador.

Es bueno tener metas altas y luchar por ellas pero no pierdas el camino de vista y disfruta del paisaje.

Los siete tarros de oro

Al pasar un barbero bajo un árbol embrujado, oyó una voz que le decía: «¿Te gustaría tener los siete tarros de oro?». El barbero miró en torno suyo y no vio a nadie. Pero su codicia se había despertado y respondió anhelante: «Sí, me gustaría mucho». «Entonces ve a tu casa en seguida», dijo la voz, «y allí los encontrarás».
El barbero fue corriendo a su casa. Y en efecto: allí estaban los siete tarros, todos ellos llenos de oro, excepto uno que sólo estaba medio lleno. Entonces el barbero no pudo soportar la idea de que un tarro no estuviera lleno del todo. Sintió un violento deseo de llenarlo; de lo contrario, no sería feliz.

Fundió todas las joyas de la familia en monedas de oro y las echó en el tarro. Pero éste seguía igual que antes: medio lleno. ¡Aquello le exasperó! Se puso a ahorrar y a economizar como un loco, hasta el punto de hacer pasar hambre a su familia. Todo inútil. Por mucho oro que introdujera en el tarro, éste seguía estando medio lleno.
De modo que un día pidió al Rey que le aumentara su sueldo. El sueldo le fue doblado y reanudó su lucha por llenar el tarro. Incluso llegó a mendigar. Y el tarro engullía cada moneda de oro que en él se introducía, pero seguía estando obstinadamente a medio llenar.
El Rey cayó en la cuenta del miserable y famélico aspecto del barbero. Y le preguntó: «¿Qué es lo que te ocurre? Cuando tu sueldo era menor, parecías tan feliz y satisfecho.
Y ahora que te ha sido doblado el sueldo, estás destrozado y abatido. ¿No será que tienes en tu poder los siete tarros de oro?». El barbero quedó estupefacto: «¿Quién os lo ha contado, Majestad?», preguntó.
El Rey se rió. «Es que es obvio que tienes los síntomas de la persona a quien el fantasma ha ofrecido los siete tarros.
Una vez me los ofreció a mí y yo le pregunté si el oro podía ser gastado o era únicamente para ser, atesorado; y él se esfumó sin decir una palabra. Aquel oro no podía ser gastado. Lo único que ocasiona es el vehemente impulso de amontonar cada vez más. Anda, ve y devuélveselo al fantasma ahora mismo y volverás a ser feliz».

En ocasiones la avaricia, las metas o simplemente la forma en la cual nos educan nos enruta a realizar actos que muchas veces no queremos; cuantas veces por “un mejor futuro” dejas de disfrutar tu presente, con esto no quiero decir que te conformes simplemente acepta lo que tienes, disfrútalo y no te sientas mal por lo que no tienes.

Feliz año 2008 con esto empieza generadordeideas.com gracias por seguir aquí