Una duda

¿Qué duele más?
¿Nunca conocer el amor?
¿O conocerlo y haberlo perdido?
¿O tenerlo y verlo diluido entre tus brazos?
¿O verlo arrebatado?
¿O por la muerte consumado?
¿O amar sin ser amado?
¿O amar a quien no te ama sin ver a quien sí?
¿O matar a quien amas?
¿O saber que te amaba en el umbral de tu muerte?
¿O arrepentirte de haber amado?
¿U odiar al amor?
¿O amar el dolor?
¿O ignorar el amor siendo consciente?
¿O hacerlo inconsciente y saberlo después?
¿O mentir a quien amas?
¿O amar a quien te miente?
¿O salvar a quien odias, porque ama a quien amas, y le ama en lugar de a ti?
¿O amarlo?
¿U odiarte?
¿O amar tu rencor?
¿O amar a solas?
¿O amar en silencio?
¿O no poder amar?
¿O tener prohibido amar?
¿O no querer amar?
¿O amar y odiar al mismo tiempo?
¿O amar y después odiar?
¿O la desilusión antes de ese odio?
¿O volver a amar?
¿O amar a quien ya ama, y es amada?
¿O amar a quien no puede amar?
¿O amar a quien no quiere amar?
¿U olvidar a quien amas?
¿U olvidar que puedes amar?
¿O amar a distancia?
¿O por nadie ser amado?
¿O amar a quien no puedes amar?
¿O amar por obligación?
¿O morir de amor, de amor amargo, triste, seco, lento, frío, único, roto, loco, fugaz, lejano, vacío, débil, ajeno, sangriento, perdido, perfecto, mortal?
¿O simplemente amar?

como un aguila o una gallina…. tu eres lo que piensas

Un hombre se encontró un huevo en el camino, el huevo pertenecía a  un águila. El hombre  lo recogió del suelo y al  llegar a su granja  lo colocó en el nido de una de sus gallinas.

Pasaron unos días y el aguilucho salió del cascarón criándose con los todos los polluelos de la granja.

El águila paso su vida comportándose como una gallina. Rascaba la tierra buscando pequeñas semillas e insectos para alimentarse.Cacareaba y cloqueaba como las gallinas. Cuando quería  volar, solo batía levemente sus alas  de modo que apenas se elevaba un metro sobre el suelo. Nada de eso le parecía anormal ya que así era como comportaban las demás gallinas.

Un día vio que un ave majestuosa volaba por el cielo despejado.

-¡Qué hermosa ave! -le dijo a una de las gallinas que se hallaban a su lado. ¿Que tipo de ave es esa ?

-Es un águila, “la reina de las aves” – le contesto su compañera. Pero no te hagas ilusiones y ya no la mires más que tú nunca serás como ella.

El águila se dejó llevar por los consejos de las otras gallinas y simplemente dejó de prestarle atención a las águilas que volaban sobre la granja.  Al final el águila murió creyendo que era una gallina.

Moraleja : “Tu pensamiento es lo que tu eres”, si una persona cree que es una gallina simplemente morirá como gallina. Los seres humanos están llamados a volar alto , a conquistar las estrellas y a ser los líderes como  las águilas imperiales.

QUE ESTE SEA UNO DE TUS MEJORES DIAS!!!!!!!!

BRILLA SIEMPRE  🙂

El romántico

Manuel Gutiérrez Nájera un poeta mexicano es quien orgullosamente lleva el estandarte del movimiento romántico en México, desgraciadamente como varios de su generación falleció joven.

Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía
y el alma un ave que remonta el vuelo.

No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.

Morir cuando la luz retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira;
algo muy luminoso que se pierde.

Morir, y joven; antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona,
cuando la vida dice aún: «Soy tuya»,
aunque sepamos bien que nos traiciona.

Los artistas mueren jóvenes, muchos de ellos, pero no es una regla, los talentos deben desarrollarse con tiempo, no renunciar a ellos tempranamente.

Aunque gracias a sus obras podemos conocer más de ellos.

¡Enjoy!

visita guiada al museo de la infelicidad

HOLA: ME GUSTARIA ME ACOMPAÑARAS A VISITAR ESTE MUSEO

Ponte en una posición cómoda y haz contacto con tu respiración. Date cuenta de cómo respiras. No tienes que modificar nada, sólo darte cuenta de si lo haces lenta o agitadamente, profunda o ligeramente.
Ahora vas a imaginar que vas de visita a un museo… Imagina que estás afuera, frente a la entrada de un edificio grande e importante.
Fíjate bien en la fachada, pues ahí vas a encontrar un letrero que dice MUSEO DE LA INFELICIDAD…Y te das cuenta de que ahí adentro hay una exposición especialmente montada para ti.
Entra en el museo…
Es un sitio obscuro y frío.
Escuchas una voz que te da la bienvenida diciendo “Ya que la felicidad me es negada y nadie actúa de acuerdo a mi voluntad, yo no puedo ser feliz. Entonces voy a gozar al máximo de la infelicidad y haré muchos esfuerzos para provocarme la mayor cantidad posible”.
Y mientras escuchas, alcanzas a darte cuenta de que esa voz, aunque no la quieras reconocer, es tuya y pertenece a una parte de ti que goza con tu auto destrucción y con tus penas.
Y como muestra, están las piezas y obras expuestas en el museo:
Te llama la atención un cuadro que se llama “Como el mundo no satisface automáticamente todos mis caprichos, los voy a castigar y jamás seré feliz” El título te suena un poco ridículo, tal vez. O tal vez logres identificarte con él. Lo que sí, cuando ves el cuadro a detalle te das cuenta de que es un retrato tuyo.
Y ahí están, en un rincón del lienzo, hechos bola y aplastados, algunos de tus sueños más hermosos.
Comienzas a recordar cómo fue que te diste por vencid@ y decidiste no seguir estudiando… o no aceptar ese trabajo tan prometedor… o le dijiste no a esa relación especial… o te dejaste ganar por la adversidad sin siquiera luchar un poco…
Recuerdas, una a una, todas las cosas a las que renunciaste y cómo te fuiste alejando de la felicidad.
Tal vez estés pensando “Un momento. Yo he hecho muchas cosas para ser feliz. No es cierto que yo deseo la infelicidad” Y tienes razón. Ése es tu deseo consciente… y es posible que te cueste admitir que por allí, muy adentro de ti, hay una partecita pequeña pero poderosa que creyó que la felicidad sólo se podía obtener a través de la admiración ciega, el amor sin restricciones y la aprobación absoluta de los demás. Pero esa parte existe y, en su honor, se ha organizado esta exposición que ahora visitas.
Ahora te detienes a ver una escultura. Es grande, pesada y fea. Oscura. Su nombre es “Placer negativo”. Está fabricada con cada una de las veces que de manera deliberada has lastimado a otras personas a través de indirectas o juicios. Alcanzas a reconocer algunas mentiras que has dicho, quizás un par de chantajes sentimentales que aplicaste para salirte con la tuya. También puedes ver las veces que te callaste una bella palabra que pudo poner fin a un conflicto. Ves orgullo, voluntarismo y miedo en esta escultura y sabes que, si bien sus componentes han podido hacerte sentir gozo, éste no es otra cosa que placer negativo.
En este momento puedes, si lo deseas, hacer el compromiso interno de observarte internamente para alejar las actitudes negativas que te separan de ser feliz, de estar atent@ a tu deseo secreto de ser desdichad@ para que el mundo se dé cuenta de cuánto daño te hace y tenga lástima de ti. Te puedes comprometer contigo en este momento, sólo si te sientes list@ para hacerlo.
Miras rápidamente algunas otras obras expuestas en el museo. No las describiré, pues sólo tú sabes cómo son y de qué están hechas. Todas son tuyas y tiene que ver con infelicidad auto provocada.
Caminas hacia una última sala del museo. Es la Sala de la culpa y la vergüenza. Estos sentimientos fueron creados por ti cada vez que te provocaste infortunio y miseria. Así iniciaste tu colección de Infelicidad, ésta que acabas de ver en el museo.
¿Cómo te sientes con la exposición que acabas de visitar?… ¿Qué te gustaría hacer con las obras de arte que viste?… ¿Quieres seguir coleccionando desventura, dolor y fracasos?… ¿O prefieres demoler este edificio y comenzar a construir otro, cimentado en la auto aceptación, en la comprensión de que no puedes manipular la vida ni a los demás y en tu derecho irrestricto a ser tan feliz como quieras?
Inhala y exhala tres veces profundamente. Lentamente ve regresando aquí y ahora a este espacio y, si quieres, toma unos minutos para escribir un registro de lo que pudiste vivenciar con este ejercicio

UNA CITA CONTIGO MISM@

En vez de lamentarte porque no tienes una pareja a tu lado preocúpate por ser feliz contigo mismo. Los fines de semana que vienen haz planes para pasarlo bien con la persona más importante de tu vida y a quien más deberías amar; esa persona eres tú.

Si poco a poco te comienzas a dedicar tiempo te darás cuenta que la vida se puede disfrutar muchísimo, aun cuando no tienes pareja. Y lo mejor de todo es que mientras más cosas te atrevas hacer sol@, te sentirás más segur@ y tu autoestima aumentará más y más.

Actividades para pasarla bien contigo mism@:

1. Haz un recuento de las cosas que mas disfrutabas hacer y comienza a hacerlas otra vez; ya sea correr bicicleta, visitar museos, ir al teatro o a festivales.

2. Aprende a hacer algo nuevo.
3.- Ve de compras quizas hace mucho que no te comprabas algo , recuerda que cuando uno se ve en el espejo y se ve lind@ el estado de animo de siente mejor.
4.- cocina tu platillo favorito, renta una pelicula pero procura qu eno tenga historias de amor , para que no sufras
5.- Diariamente, medita en lo positivo que será tu día y tu futuro. No te lamentes y da gracias por todo. Ser feliz contigo mism@ es el primer paso poder ser feliz en una futura relación.

Creatividad: Liberando las fuerzas internas OSHO

1. El creador no puede seguir un camino ya trillado. Tiene que ir solo; tiene que marginarse de la mente colectiva, de la psicología de las masas.

2. Una persona creativa es aquella que tiene percepción, puede ver cosas que no ha visto nadie antes, oye cosas que no ha escuchado nadie antes; oye cosas que no ha escuchado nadie antes; entonces hay creatividad.

3. Una vez que desaparece la patología todo el mundo se convierte en un creador. Trata de entender esto tan a fondo como puedas: sólo las personas enfermas son destructivas. Las personas sanas son creativas. La creatividad es una especie de fragancia de la auténtica salud. Cuando una persona está realmente sana y es total, la creatividad surge naturalmente en él, aparece la necesidad de crear.

4. La mente debe de seguir siendo viva y creativa, y a la vez debe de ser capaz de entrar en silencio siempre que quiera. Eso es maestría. Cuando quieres pensar, puedes pensar, cuando no quieres pensar, puedes entrar en no mente. Un verdadero maestro puede hacer ambas cosas.

5. La energía es buena, la energía es deleite, la energía es divina. Una vez que la energía es liberada, uno se puede volver creativo. Te da inteligencia, sensibilidad, te da todo lo que es bello.

6. La energía necesita trabajo, si no estará inquieta. La energía necesita expresión, la energía necesita ser creativa. Si no, la misma energía enroscada dentro se convertirá en una dolencia, en una enfermedad.

7. La naturaleza le da energía creativa a todo el mundo. Se vuelve destructiva sólo cuando es obstaculizada, cuando no se permite su flujo natural.

8. Si quieres ser creativo, ¿qué debes hacer? Deshaz todo lo que la sociedad te ha hecho. Deshaz todo lo que tus padres y tus profesores te han hecho. Deshaz todo lo que el policía, el político y el sacerdote te han hecho, y de nuevo volverás a ser creativo.

El tonto duerme

El tonto duerme…

Todos estáis dormidos, así que todos sois tontos. No os sintáis ofendidos. Las cosas hay que decirlas tal como son. Funcionáis en sueños; por eso vais dando tumbos, seguís haciendo cosas que no queréis hacer. Seguís haciendo cosas que habéis decidido no hacer. Seguís haciendo cosas que sabéis que no están bien y no hacéis co­sas que sabéis que están bien.

¿Cómo es posible tal cosa? ¿Por qué no podéis andar derechos? ¿Por qué seguís atrapados en caminos que no conducen a ninguna parte? ¿Por qué seguís extraviándoos?

A un joven con bonita voz le proponen participar en una función teatral, pero él intenta librarse diciendo que siempre pasa vergüen­za en ese tipo de ocasiones. Le aseguran que será muy fácil, y que solo tiene que decir una frase: «Vengo a robar un beso y corro al combate. ¡Ah! Oigo un disparo de pistola…», y después abandonar el escenario.

Durante la función, el joven sale a escena, ya muy avergonzado por los cortos y ajustados pantalones coloniales que le han hecho ponerse en el último momento, y queda completamente trastorna­do al ver a la bella heroína que le espera tendida en una hamaca de jardín, con un vestido blanco. Carraspea y declara: «Vengo a sobar un berro… no, a robar un beso y combo al carrete, digo, corro al combate. ¡Ah! Oigo un pistolo de dispara… no, un esporo de pistilo, un pistado de perola… ¡Mierda, me cago en todos vosotros! ¡Ya os dije que no quería actuar en esta maldita función!»

Eso es lo que está pasando. Examina tu vida. Todo lo que sigues haciendo es tan confuso y confunde tanto… No tienes nada de clari­dad, no tienes nada: de percepción. No estás alerta. No ves, no oyes… Desde luego, tienes oídos para oír, pero dentro no hay nadie que lo entienda. Desde luego, tienes ojos para ver, pero dentro no hay na­die. Tus ojos siguen viendo y tus oídos siguen escuchando, pero no se comprende nada. Y a cada paso das un tropezón, a cada paso co­metes algún error. Y aún sigues creyendo que estás consciente.

Desecha por completo esa idea. Desecharla constituye un gran salto, un gran paso adelante, porque en cuanto abandonas la idea de «estoy consciente» empiezas a buscar y rebuscar maneras y medios para estar consciente. Así pues, lo primero que tienes que meterte en la cabeza es que estás dormido, completamente dormido.

La sicología moderna ha descubierto unas cuantas cosas im­portantes; aunque solo se han descubierto a nivel intelectual, es un buen comienzo. Si se han descubierto intelectualmente, tarde o temprano también se experimentarán existencialmente.

Freud fue un gran pionero; por supuesto, no era un buda, pero sí un hombre de gran trascendencia, porque fue el primero que consiguió que la mayor parte de la humanidad aceptara la idea de que el hombre tiene un gran subconsciente oculto en su interior. La mente consciente representa solo una décima parte, y la mente subconsciente es nueve veces más grande que la consciente.

Después, su discípulo Jung fue un poco más lejos, un poco más a fondo, y descubrió el subconsciente colectivo. Detrás del sub­consciente del individuo hay un subconsciente colectivo. Ahora es preciso que alguien descubra una cosa más que está ahí, y yo tengo la esperanza de que, tarde o temprano, las investigaciones psicoló­gicas en marcha lo descubran: el subconsciente cósmico. Los budas han hablado de él.

Así pues, podemos hablar de la mente consciente: una cosa muy frágil, una parte muy pequeña de nuestro ser. Detrás de la mente consciente está el subconsciente: poco claro, se pueden oír sus su­surros pero no los sabes interpretar. Siempre está ahí, detrás de la mente consciente, tirando de sus hilos. En tercer lugar está la men­te inconsciente, con la que solo entramos en contacto durante el sueño o cuando tomamos drogas. Y detrás, la mente subconsciente colectiva. Con esta solo entramos en contacto cuando emprende­mos una profunda investigación de nuestra mente subconsciente; entonces se encuentra uno con el subconsciente colectivo. Y si se­guimos profundizando aún más, se llega al subconsciente cósmico. El subconsciente cósmico es la naturaleza. El subconsciente colec­tivo es toda la humanidad que ha vivido hasta ahora; forma parte de uno. El inconsciente es un inconsciente individual que la sociedad ha reprimido, sin permitirle expresarse. Por eso llega de noche por la puerta trasera, en los sueños.

Y la mente consciente… La llamaré la mente supuestamente consciente, porque solo es eso. Es tan diminuta… solo un parpadeo, pero aunque solo sea un parpadeo es importante porque contiene la semilla; las semillas siempre son pequeñas. Tiene un gran poten­cial. Ahora se está abriendo una dimensión totalmente nueva. Así como Freud abrió la dimensión que está debajo de la conciencia, Sri Aurobindo abrió la dimensión que está por encima. Freud y Sri Aurobindo son las dos personas más importantes de esta época. Los dos son intelectuales, ninguno de ellos es una persona despierta, pero los dos han hecho un gran servicio a la humanidad. Nos han hecho intelectualmente conscientes de que no somos tan pequeños como parecemos desde la superficie, de que la superficie oculta grandes profundidades y alturas.

Freud descendió a las profundidades; Sri Aurobindo intentó pe­netrar en las alturas. Por encima de lo que llamamos nuestra mente consciente está la verdadera mente consciente; solo se alcanza me­diante la meditación. Cuando a nuestra mente consciente normal se le añade la meditación, cuando a la mente consciente normal se le suma la meditación se convierte en la verdadera mente consciente.

Más allá de la verdadera mente consciente está la mente superconsciente. Cuando uno medita no ves más que vislumbres momentáneos. La meditación es tantear en la oscuridad. Sí, se abren unas cuantas ventanas, pero se vuelve a caer una y otra vez. La mente superconsciente significa que se ha llegado al shamadi: se ha alcanzado una percepción cristalina, se ha alcanzado una conciencia integrada. Ahora ya no se puede caer abajo; es tuya. Hasta cuando duermes seguirá estando contigo.

Más allá de la mente superconsciente está el superconsciente co­lectivo. El superconsciente colectivo es lo que las religiones deno­minan «dios». Y más allá del superconsciente colectivo está el su­perconsciente cósmico, que sobrepasa incluso a los dioses. Buda lo llama nirvana, Mahavira lo llama kaivalya, los místicos hindúes lo han llamado moksha; tú puedes llamarlo la verdad.

Estos son los nueve estados de existencia. Y tú estás viviendo solo en un pequeño rincón de tu ser: la minúscu­la mente consciente. Es como si al-guien tuviera un palacio y se hubiera olvidado por completo del palacio y estuviera viviendo en el porche… y pensara que eso es todo lo que hay.

Freud y Sri Aurobindo son dos grandes gigantes intelectuales, pione­ros, filósofos, pero los dos están haciendo grandes conjeturas. En lugar de enseñar a los estudiantes la filosofía de Bertrand Russell, Alfred North Whi­tehead, Martin Heidegger o Jean-Paul Sartre, sería mucho mejor que se les enseñara más sobre Sri Aurobindo, porque es el más grande filósofo de esta era. Pero está totalmente relega­do, rechazado por el mundo académico. La razón es que, con solo leer a Sri Aurobindo, te das cuenta de que estás inconsciente. Y él no es un buda todavía, pero aun así es capaz de crear una situación muy embarazosa para ti. Si tiene razón, ¿qué estás haciendo? ¿Por qué no estás explorando las alturas de tu ser?

Freud fue aceptado con gran resistencia, pero al final fue acep­tado. Sri Aurobindo todavía no ha sido aceptado. De hecho, ni si­quiera encuentra oposición; simplemente, no se le hace ningún caso. Y la razón está clara. Freud habla de algo que está por debajo de nosotros, y eso no resulta tan embarazoso; uno se puede sentir bien sabiendo que está consciente y que debajo de la conciencia hay un subconsciente y un inconsciente y un subconsciente colectivo. Pero todos esos estados están por debajo de ti, tú estás en lo alto, te puedes sentir muy bien. En cambio, si estudias a Sri Aurobindo te sentirás avergonzado, ofendido, porque existen estados por enci­ma de ti, y el ego humano nunca quiere aceptar que exista algo por encima de él. El hombre quiere creer que es el pináculo más alto, la culminación, el Gourishankar, el Everest… que no existe nada por encima de él.

Y uno se siente muy a gusto. Negando tu propio reino, negando tus propias alturas, te sientes muy bien. Fíjate qué tontería.

Buda tiene razón cuando dice:

El tonto duerme como si ya estuviera muerto, pero el maestro

está despierto y vive eternamente.

La conciencia es eterna, no conoce la muerte. Solo la incons­ciencia muere. Así pues, si sigues inconsciente, dormido, tendrás que morir otra vez. Si quieres librarte de todo este sufrimiento de nacer y morir una y otra vez, si quieres librarte de la rueda del na­cimiento y la muerte, tienes que llegar a estar absolutamente aler­ta. Tienes que subir cada vez más a las alturas de la conciencia.

Y estas cosas no se pueden aceptar en el terreno intelectual; es­tas cosas tienen que experimentarse, estas cosas tienen que ser exis­tenciales. No te estoy diciendo que te convenzas filosóficamente, porque la convicción filosófica no aporta nada, ninguna cosecha. La verdadera cosecha solo se obtiene cuando haces un gran esfuerzo por despertarte.

Pero estos mapas intelectuales pueden generar en ti un deseo, un anhelo. Pueden hacerte consciente del potencial, de lo posible; pueden hacerte consciente de que no eres lo que pareces ser; De que eres mucho más. “‘.

El tonto duerme como si ya estuviera muerto, pero el maestro está despierto y vive eternamente. Está vigilante. Tiene claridad.

Simples y bellas afirmaciones. La verdad es siempre simple y siempre bella. Solo hay que ver lo simples que son estas dos afir­maciones… pero lo mucho que contienen. Mundos dentro de mun­dos, mundos infinitos. Está vigilante. Tiene claridad:

Lo único que hay que aprender es a estar vigilante. ¡Vigila! Vigi­la todas tus acciones. Vigila todos los pensamientos que pasan por tu mente. Vigila todos los deseos que se apoderan de ti. Vigila in­cluso los pequeños gestos: andar, hablar, comer, tomar un baño. Si­gue vigilándolo todo. Deja que todo se convierta en una oportunidad para vigilar.

No comas mecánicamente, no te limites a engullir. Mantente muy alerta. Mastica bien y no dejes de estar aler­ta… y te sorprenderá lo mucho que te has perdido hasta ahora, porque cada bocado te proporcionará una enorme satisfacción. Si comes vigilantemente, la comida será más sabrosa. Incluso la comida vulgar sabe bien si estás alerta; y si no lo estás, ya puedes comer la comida más sabrosa, que no tendrá sabor porque no hay nadie que lo ad­vierta. Simplemente, seguirás engu­llendo. Come despacio, con atención; cada bocado hay que masticarlo y saborearlo.

Huele, toca, siente la brisa y los rayos de sol. Mira la luna conviértete en un estanque callado y, vigilante, y la luna se reflejará en ti con enorme belleza.

Muévete por la vida manteniéndote en constante vigilancia. Se te olvidará una y otra vez. No te atormentes por ello; es natural. Du­rante millones de vidas, nunca has intentado estar alerta, así que es lógico y natural que te olvides una y otra vez. Pero en cuanto te acuerdes, vuelve a vigilar.

Recuerda una cosa: cuando recuerdes que te has olvidado de vi­gilar, no te pongas triste, no te arrepientas; si lo haces, estarás per­diendo el tiempo otra vez. No te sientas miserable: «Me he vuelto a perder.» No empieces a sentir «soy un pecador». No empieces a condenarte, porque eso es una pura pérdida de tiempo. ¡Nunca te arrepientas del pasado! Vive en el momento. Si te has olvidado, ¿qué más da? Era natural. Se ha convertido en un hábito y los hábitos son difíciles de extirpar. Y no se trata de hábitos adquiridos en una sola vida; son hábitos asimilados durante millones de vidas. Así pues, si eres capaz de mantenerte alerta aunque solo sea unos mi­nutos, puedes estar agradecido. Inclu­so esos pocos minutos son más de lo que cabía esperar.

Está vigilante. Tiene claridad.

Y cuando vigilas, surge la claridad.

¿Por qué surge claridad de la vigilan­cia? Porque cuanto más alerta estás, más disminuyen todas tus prisas. Te mueves con más gracia. Cuando estás alerta, tu mente parlanchina parlotea menos, porque la energía que se dedi­caba a parlotear se dedica a la vigilan­cia y se convierte en vigilancia. ¡Es la misma energía! A partir de ahí, cada vez es más la energía que se transfor­ma en vigilancia, y la mente no recibe su ración. Los pensamientos empiezan a adelgazar, empiezan a perder peso. Poco a poco empe­zarán a morir. Y cuando los pensamientos empiezan a morir, surge la claridad. Ahora tu mente se transforma en un espejo.

¡Qué feliz es! Y cuando uno tiene claridad, uno es bienaventura­do. La confusión es la causa de todo sufrimiento; la claridad es la base de la felicidad. ¡Qué feliz es! Porque ve que estar despierto es vivir.

Y ahora sabe que no existe la muerte, porque su estado despier­to no se puede destruir. Cuando llegue la muerte, también la vigi­larás. Morirás vigilando; la vigilancia no morirá. Tu cuerpo desaparecerá, el polvo al polvo, pero tu vigilancia quedará. Se convertirá en parte de la totalidad cósmica. Se convertirá en conciencia cósmica.

En estos momentos, los profetas de los Upanishads declaran <<Aham brahmasmi», «soy la conciencia cósmica». En estos espacios es donde al-Hillaj Mansoor proclamó <<Ana’l haq», «yo soy la ver­dad». Estas son las alturas, a las que tienes derecho por nacimiento. Si no llegas a ellas, el único responsable eres tú, y nadie más.

¡Qué feliz es! Porque ve que estar despierto es vivir.

Qué feliz es, siguiendo el camino de los despiertos.

Con gran perseverancia medita, buscando la libertad y la felicidad.

Escucha con mucha atención estas palabras: Con gran perseverancia… A menos que pongas todo tu esfuerzo en despertarte, no ocurrirá. Los esfuerzos parciales son inútiles. No se puede ser una cosa a medias, no se puede ser ti­bio eso no servirá de nada. El agua tibia no puede evaporarse, y los esfuer­zos tibios por estar alerta están conde­nados al fracaso.

La transformación solamente ocurre cuando pones toda tu energía en ello. Cuando hierves a cien grados, entonces te evaporas, entonces se produce el cambio alquímico. Entonces empiezas a as­cender. ¿No lo has observado? El agua fluye hacia abajo, pero el va­por asciende a lo alto. Aquí ocurre exactamente lo mismo: la in­consciencia va hacia abajo, la conciencia va hacia arriba.

Y una cosa más: hacia arriba es sinónimo de hacia dentro, y ha­cia abajo es sinónimo de hacia fuera. La conciencia va hacia dentro, la inconsciencia va hacia fuera. La inconsciencia hace que te inte­reses en lo otro: otras cosas, otras personas, pero siempre otros. La inconsciencia te mantiene en una completa oscuridad, tus ojos si­guen enfocando otras cosas. Crea una especie de exterioridad, te hace extravertido. La conciencia crea interioridad, te hace introver­tido, te lleva hacia dentro, cada vez a mayor profundidad.

Y más profundidad significa también más altura; las dos crecen a la vez, como crecen los árboles. Tu solo los ves creciendo hacia arriba, no ves las raíces que crecen hacia abajo. Pero primero las raíces tienen que crecer hacia abajo, solo entonces puede el árbol crecer hacia arriba. Si un árbol quiere llegar hasta el cielo, tendrá que enviar raíces hasta el fondo mismo, a la mayor profundidad po­sible. El árbol crece simultáneamente en las dos direcciones. Exac­tamente del mismo modo crece la conciencia. Hacia arriba… hacia abajo, hundiendo sus raíces en tu ser.

la jirafa el elefante y el refrigerador

La Jirafa, el Elefante y el Refrigerador (¿Como metes una jirafa a un refrigerador?)

A través de este simple test de 4 preguntas, te dirá si estás calificado para ser un profesional. Las preguntas NO son muy difíciles, así que piensa antes cual sería la respuesta correcta de cada una. Después de cada pregunta está su respuesta.

1 – ¿Cómo pones a una jirafa dentro de un refrigerador?

Respuesta Correcta: Abre el refrigerador. Pon la jirafa dentro. Cierra el refrigerador. Esta pregunta está diseñada para medir si tiendes a hacer las cosas simples de maneras más complicadas.

2 – ¿Cómo pones a un elefante dentro de un refrigerador?

Si tu respuesta inicial fue Abrir el refrigerador, poner al elefante dentro y cerrar el refrigerador, entonces tu respuesta es INCORRECTA.

Respuesta Correcta: Abre el refrigerador. Saca a la jirafa. Pon al elefante dentro. Cierra el refrigerador. Esta pregunta mide tu habilidad para pensar en las repercusiones de tus acciones previas.

3 – El Rey León ha organizado una conferencia animal, y todos los animales han atendido excepto uno. ¿Qué animal no ha ido a la conferencia?

Respuesta Correcta: El elefante, ya que está encerrado dentro del refrigerador. Es más, tú lo pusiste allí. Esta pregunta mide tu capacidad de memoria.

Okay, si no has contestado las preguntas anteriores, aun tienes una oportunidad más para demostrar tus habilidades.

4 – Estás frente a un río que debes cruzar, pero es usado por cocodrilos, y no tienes ningún bote o puente que te ayude. ¿Cómo harías para cruzar?

Respuesta Correcta: Saltas al río y nadas a la otra orilla. ¿Acaso no te enteraste? Los cocodrilos se han ido a la conferencia animal. Esta pregunta mide si aprendes rápidamente de tus errores.

Tomado de : http://www.universidadperu.com/la-jirafa-el-elefante-y-el-refrigerador-blog.php+la+jirafa+el+elefante+y+el+refrigerador 1 1

Actuar OSHO

Actuar
¡Deja de actuar! Pero cuando digo que dejes de actuar, no estoy diciendo que no hagas nada. Ésta es la segunda cosa que debes entender: cuando digo que dejes de actuar, no me interpretes mal, no estoy diciendo que no hagas nada.
“Deja de actuar” significa simplemente que dejes de empujar a la corriente; que te dejes llevar por el río. Él ya va camino del océano y te llevará a tu destino, sea éste cual sea: X, Y o Z; eso es imprevisible. Nadie conoce el punto exacto en que el río se encontrará con el océano, ni dónde ni cuándo, y es bueno que nadie lo sepa. Es bueno porque así la vida sigue siendo un misterio; una continua sorpresa. Uno se asombra a cada paso y le embarga una profunda admiración.

Yo no enseño perfección, enseño totalidad – OSHO

Yo no enseño perfección, enseño totalidad
” ¿Qué enseño yo aquí? Yo no enseño perfección, enseño totalidad. Es algo completamente distinto, sé total. No te preocupes por la perfección. Cuando digo sé total, quiero decir sé real, quédate aquí; hagas lo que hagas, hazlo con totalidad. Serás imperfecto, pero tu imperfección estará llena de belleza y llena de tu totalidad.

No intentes ser perfecto, de lo contrario, será una fuente de ansiedad. Ya hay bastantes problemas, no te crees más…

Estés donde estés y hagas lo que hagas, hazlo con totalidad. Implícate en lo que estás haciendo, permite que se convierta en tu meditación. No te preocupes de si es perfecto o no; nunca será perfecto. Es suficiente con que seas total. Si has sido total, habrás disfrutado haciéndolo, te habrás sentido satisfecho, te habrás implicado, te habrá absorbido y habrás salido como nuevo, fresco, joven y rejuvenecido.”

Osho, Compasión. El florecimiento supremo del amor

Tomado de

http://osho-maestro.blogspot.com/
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