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TU ERES LO QUE PIENSAS
Saben amigos el sufrimiento es algo que UNO MISMO se causa con nuestros pensamientos, el filosofo griego Epicuro decia: no son las cosas en si lo que nos hacen daño sino lo que pensamos de ellas, asi que date cuenta que el sufrimiento es algo que Tu te causas a ti mism@, con “tus pensamientos”… que son los que activan todo el dolor emocional.. que te hace sentir mal y además por la ley de atracción atraerá hacia ti mas situaciones y circunstancias que incrementaran el sufrimiento emocional y atraerán también, en mayor grado, circunstancias difíciles en tu experiencia de vida.
El sufrimiento que Tu mism@ te causas.. con tu pensar.. te aleja de tu “YO” más elevado, sabio y poderoso.. que es donde está la fuente de tu poder y bienestar.
Una cosa es el dolor físico, por cualquier causa que sea,.. por ejemplo, un golpe en el dedo gordo del pie… auchs!! duele mucho,… ¿pero porque además de sentir ese dolor físico, tu le sumarias el dolor emocional de sufrir por ello?… Simplemente atenderías el problema físico, como deba ser, y buscarías pensamientos y/o actividades que te hagan sentir bien.
¡¡ DESPIERTA LA VIDA ES CORTA Y HAY QUE VIVIR EL AQUÍ Y EL AHORA ¡!..
oJo:
Surge mucho sufrimiento, mucha infelicidad, ..cuando crees que es asi..
que es verdad cada pensamiento que se te pasa por la cabeza.
Las situaciones no te hacen infeliz.
Pueden causarte dolor físico,.. pero no te hacen infeliz.
Tus pensamientos te hacen infeliz.
Tus interpretaciones, las historias que te cuentas, te hacen infeliz.
Cuando te das cuenta de que:
“Los pensamientos que estoy teniendo ahora mismo me hacen infeliz”.
Cuando te das cuenta de este hecho,..
rompes tu identificación con dichos pensamientos
QUE HOY SEA UNO DE TUS MEJORES DIAS ![]()
BRILLA SIEMPRE
Ser madre es una gran responsabilidad – OSHO
Ser madre es una gran responsabilidad
“Cuando el niño está en tu seno, todo lo que haces llega a él como una vibración. Si estás enojada, tu vientre está tenso de ira. El niño inmediatamente lo siente. Cuando estás triste, tu vientre se tiñe de una atmósfera de tristeza. En seguida el niño se siente flojo, deprimido. El niño depende totalmente de ti. Cualquiera que sea tu estado de ánimo, es el mismo estado de ánimo del niño. El niño todavía no tiene independencia. Tu clima es su clima. Así que deja de pelear; no más ira. Por eso digo que ser madre es una gran responsabilidad. Tú tendrás que sacrificar mucho…
Si desde el principio los conflictos, la furia, el odio, entran en la mente del niño, le estás provocando un infierno, sufrirá. Entonces es mejor no traer un niño al mundo. ¿Para qué traerle al sufrimiento? El mundo es un tremendo sufrimiento.
En primer lugar, traer un niño a este mundo es un asunto muy arriesgado. Pero incluso si es esto lo que quieres, por lo menos trae a un niño que sea totalmente diferente en este mundo; que no sea desgraciado, que por lo menos ayude a que el mundo sea más para celebrar. Tendría que traer algo más de festividad al mundo… un poco más de risas, amor y vida”.
Osho
El carro de la vida
Existió un viajero que tuvo que hacer una larga travesía, ató su animal a un carro e inició la marcha hacia un largo destino, con un límite fijo de tiempo. Al animal lo llamo Necesidad, al carro Deseo, a una rueda la llamó Placer y a la otra Sufrimiento. Así pues el viajero llevaba su carro a derecha e izquierda, pero siempre hacia su destino. Cuanto más velozmente iba el carro, más rápidamente se movían las ruedas del Placer y el Sufrimiento, conectadas como estaban por el mismo eje y transportando como estaban el carro del Deseo.
Como el viaje era muy largo y nuestro viajero se aburría, decidió entonces decorarlo, ornamentarlo con muchas bellezas. Pero cuanto más embelleció el carro del Deseo más pesado se hizo para la Necesidad, de tal manera que en las curvas y en las cuestas, el pobre animal desfallecía no pudiendo arrastrar el carro del Deseo. En los caminos arenosos las ruedas del Placer y el Sufrimiento se incrustaban en el piso.
El viajero desesperado, porque el camino era muy largo y estaba muy lejos su destino, decidió meditar sobre el problema y, al hacerlo, escuchó el relincho de su viejo amigo. Comprendiendo el mensaje, a la mañana siguiente desbarató los adornos del carro, lo alivió de sus pesos y muy temprano llevó al trote a su animal avanzando hacia su destino. No obstante , había perdido un tiempo que ya era irrecuperable. A la noche siguiente volvió a meditar y comprendió, por un nuevo aviso de su amigo, que tenía ahora que acometer una tarea doblemente difícil, porque significaba su desprendimiento.
Muy de madrugada sacrificó el carro del Deseo. Es cierto que al hacerlo perdió la rueda del Placer, pero con ella perdió también la rueda del Sufrimiento. Montó al animal de la Necesidad, y sobre sus lomos, galopó por las verdes praderas hasta llegar a su destino.