El dragon

Espero les guste aunque se escucha mejor de lo que se ve aqui les dejo a el dragón de Rodrigo Solis:

Ahí tienen que una vez llego un dragón a alguna parte y apenas puso garras en el suelo, empezó a devorar a la gente que se escondió, luchó, se organizó, resistió pero no pudo hacer nada y el dragón se los comió .esto tenia sin cuidado al gordo monarca que vivía en su palacio rodeado de jardines y cortesanas bellas que bailaban levantando los labios, secretarios, sectarios, colgaditos de sus hilos, armados con informes que rebelan que el dragón selectivo , asesina una población económicamente inactiva, “no aparece en la cuenta no hay pedo rey”, pero cuando al dragón le dio por dormirse en una mina de uranio le apesto el apetito al rey gordo maldito, “no me toques el tesoro, no se juega con dinero . ¡Guerreros!”

Y allá fueron helicópteros, aviones, soldados blindados de brillante armadura ala guarida del dragón con la estrategia de la media luna ” ríndete dragón, te tenemos rodeado”,.- No hay nada peor que un Dragón ENOJADO. humo , polvo, fuego, !por la patria compañero ! franco tirador preparado , granada ¡ RETIRADAA!! Retirada repito este dragón es mas carbón que bonito. Y el dragón se los comió.!!Es una maldición !!, dijo el rey manoteando en la mesa y derramando el café, ” que vayan allá nuestros hombres de fe” y allá van…. monjas , obispos, sacerdotes, comisión de contactos, dos diputados, fanáticos , varios.. Pero antes de que pudieran iniciar las negociaciones, antes de que dieran inicio las oraciones, el dragón saltó de su agujero “huyy que FEO !! – No hay nada peor que un dragón : ATEO.” “va de retro, va de retro padre nuestro”, y el dragón se los comió. “es tiempo que usemos la fuerza de la razón” dijo el rey chupándose los labios, ” ¡a mi todos los sabios!” y allá van… sistema nacional de investigadores, médicos, brujos , profesores , poetas a desquitar las becas !quedo de lado la lucha contra el sida, ” hoy la patria necesita un aerosol Dragonicida.Los viejitos amables , fabricaron la poción , resulto ser inflamable, crujientes , doraditos, el dragón se los comió. ¡ Que vamos a hacer!, pensaba el rey en su jardín de geranios , nimodo que renuncie a la mina de uranio, ” uno debe pensar en su vejez” en nombre de la patria y sus deberes, el rey convoca a las mujeres! ” compañeras en nombre de la unión nacional de cada pueblo y aldea, saldrán las mas pobres , las mas feas…a saciar el apetito del dragón ! “”Ah chinga.. Chinga.. Y tu helado de limón? “las señoras se rascaron la cabeza,” a ver a ver, eres dueño de la historia, del reloj, del calendario, la mina es tuya, son tuyos los tratados, las proclamas, los soldados, las fronteras por lo tanto declaramos, también es tuyo el problema… “”!traicioneras¡” grito el rey, pero ya no había soldados, ni hombres de fe ni sabios que lo protegieran , así que fue fácil para las señoras echar al rey a una carreta, y llevarlo hasta la guarida del dragón quien sudó, pujó, bufó como si sospechara que se le acercaba a la panza un bocado “fino”, y aquí va una ultima pista.. – No hay nada peor que un dragón feminista.. Ante la mirada regocijada de las mujeres el dragón se lo comióy entonces. Fue tanto el veneno que se murió.

Rodrigo Solís. El dragón.

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EL REY CICLOTÍMICO

Había una vez un rey muy poderoso que reinaba un país muy lejano. Era un buen rey. Pero el monarca tenía un problema: era un rey con dos personalidades.

Había días en que se levantaba exultante, eufórico, feliz. Ya desde la mañana, esos días aparecían como maravillosos. Los jardines de su palacio le parecían más bellos.

Sus sirvientes, por algún extraño fenómeno, eran amables y eficientes esas mañanas.

En el desayuno confirmaba que se fabricaban en su reino las mejores harinas y se cosechaban los mejores frutos.

Esos eran días en que el rey rebajaba los impuestos, repartía riquezas, concedía favores y legislaba por la paz y por el bienestar de los ancianos. Durante esos días, el rey accedía a todos los pedidos de sus súbditos y amigos.

Sin embargo, había también otros días..Eran días negros. Desde la mañana se daba cuenta de que hubiera preferido dormir un rato más. Pero cuando lo notaba ya era tarde y el sueño lo había abandonado.

Por mucho esfuerzo que hacía, no podía comprender por qué sus sirvientes estaban de tan mal humor y ni siquiera lo atendían bien. El sol le molestaba aun más que las lluvias. La comida estaba tibia y el café demasiado frío. La idea de recibir gente en su despacho le aumentaba su dolor de cabeza.

Durante esos días, el rey pensaba en los compromisos contraídos en otros tiempos y se asustaba pensando en cómo cumplirlos. Esos eran los días en que el rey aumentaba los impuestos, incautaba tierras, apresaba opositores…

Temeroso del futuro y del presente, perseguido por los errores del pasado, en esos días legislaba contra su pueblo y su palabra más usada era NO.

Consciente de los problemas que estos cambios de humor le ocasionaban, el rey llamó a todos los sabios, magos y asesores de su reino a una reunión.

—Señores –les dijo— todos ustedes saben acerca de mis variaciones de ánimo. Todos se han beneficiado de mis euforias y han padecido mis enojos. Pero el que más padece soy yo mismo, que cada día estoy deshaciendo lo que hice en otro tiempo, cuando veía las cosas de otra manera.

Necesito de ustedes, señores, que trabajéis juntos para conseguir el remedio, sea brebaje o conjuro que me impida ser tan absurdamente optimista como para no ver los hechos y tan ridículamente pesimista como para oprimir y dañar a los que quiero.

Los sabios aceptaron el reto y durante semanas trabajaron en el problema del rey.

Sin embargo todas las alquimias, todos los hechizos y todas las hierbas no consiguieron encontrar la respuesta al asunto planteado.

Entonces se presentaron ante el rey y le contaron su fracaso.

Esa noche el rey lloró.

A la mañana siguiente, un extraño visitante le pidió audiencia..Era un misterioso hombre de tez oscura y raída túnica que alguna vez había sido blanca.

—Majestad –dijo el hombre con una reverencia—, del lugar de donde vengo se habla de tus males y de tu dolor. He venido a traerte el remedio.

Y bajando la cabeza, acercó al rey una cajita de cuero.

El rey, entre sorprendido y esperanzado, la abrió y buscó dentro de la caja. Lo único que había era un anillo plateado.

—Gracias –dijo el rey entusiasmado— ¿es un anillo mágico?

—Por cierto lo es –respondió el viajero—, pero su magia no actúa sólo por llevarlo en tu dedo…

Todas las mañanas, apenas te levantes, deberás leer la inscripción que tiene el anillo. Y recordar esas palabras cada vez que veas el anillo en tu dedo.

El rey tomó el anillo y leyó en voz alta:

Debes saber que ESTO también pasará.

Cuento tomado de:

Recuentos para    Demián
Jorge Bucay

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El amor y la pasión

Había una princesa que estaba locamente enamorada de un capitán de su guardia y, aunque sólo tenía 17 años, no tenía ningún otro deseo que casarse con él, aún a costa de lo que pudiera perder. Su padre que tenía fama de sabio no cesaba de decirle: -No estás preparada para recorrer el camino del amor. El amor es renuncia y así como regala, crucifica. Todavía eres muy joven y a veces caprichosa, si buscas en el amor sólo la paz y el placer, no es este el momento de casarte.

-Pero, padre, ¡sería tan feliz junto a él!, que no me separaría ni un solo instante de su lado. Compartiríamos hasta el más profundo de nuestros sueños. Entonces el rey reflexionó y se dijo: -Las prohibiciones hacen crecer el deseo y si le prohíbo que se encuentre con su amado, su deseo por él crecerá desesperado. Además los sabios dicen: “Cuando el amor os llegue, seguidlo, aunque sus senderos son arduos y penosos”. De modo que al fin le dijo a su hija: -Hija mía, voy a someter a prueba tu amor por ese joven. Vas a ser encerrada con él cuarenta días y cuarenta noches. Si al final siguen queriéndose casar es que estás preparada y entonces tendrás mi consentimiento. La princesa, loca de alegría, aceptó la prueba y abrazó a su padre. Todo marchó perfectamente los primeros días, pero tras la excitación y la euforia no tardó en presentarse la rutina y el aburrimiento. Lo que al principio era música celestial para la princesa se fue tornando ruido y así comenzó a vivir un extraño vaivén entre el dolor y el placer, la alegría y la tristeza. Así, antes de que pasaran dos semanas ya estaba suspirando por otro tipo de compañía, llegando a repudiar todo lo dijera o hiciese su amante. A las tres semanas estaba tan harta de aquel hombre que chillaba y aporreaba la puerta de su recinto. Cuando al fin pudo salir de allí, se echó en brazos de su padre agradecida de haberle librado de aquel a quién había llegado a aborrecer. Al tiempo, cuando la princesa recobró la serenidad perdida, le dijo a su padre: -Padre, háblame del matrimonio. Y su padre, el rey, le dijo: -Escucha lo que dicen los poetas de nuestro reino: “Dejad que en vuestra unión crezcan los espacios. Amaos el uno al otro, más no hagáis del amor una prisión. Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis de la misma. Compartid vuestro pan, más no comáis del mismo trozo. Y permaneced juntos, más no demasiados juntos, pues ni el roble ni el ciprés, crecen uno a la sombra del otro”.

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