por que

¿Por qué? una pregunta bastante buena, desesperante en algunos casos pero abre demasiado la imaginación.

Espero les gusten los siguientes ¿por qué? que me enviaron por correo hace algun tiempo.

-¿Por qué nunca se ha visto en los titulares de un periódico: “Adivino gana la lotería”?
-¿Por qué el jugo de limón está hecho con sabor artificial y el lavavajillas está hecho con limones naturales?
-¿Por qué no hay comida para gatos con sabor a ratón?
-Cuando sale al mercado una nueva marca de comida perro y con mejor sabor, ¿quién la prueba?

-¿Por qué se esterilizan las agujas para las inyecciones letales?
– ¿Por qué los aviones no están hechos del mismo material que la caja negra?
-¿Por qué las ovejas no encogen cuando llueve y los jerseys de lana sí?
-¿Por qué los apartamentos se llaman así si están todos juntos?
-Si volar es tan seguro… ¿por qué se le llama al aeropuerto “Terminal”?
-¿Hasta dónde se lava la cara un calvo?
-Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?
-¿Por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia cuando tiene pocas pilas?
-¿Por qué se lavan las toallas? ¿No se supone que estamos limpios cuando las usamos?
-¿Por qué las mujeres con las curvas más aerodinámicas son las que más resistencia frecen?
-El mundo es redondo y lo llamamos planeta, ¿si fuera plano lo llamaríamos redondeta?
-¿Por qué cuando en el coche no vemos algo apagamos la radio?
-Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?
-¿Disfrutan tanto los infantes de la infancia como los adultos del adulterio?
-¿Qué tiempo verbal es “no haber pasado”? Preservativo imperfecto?
-Cuando una mujer está encinta… ¿está también en compact?
-¿Qué cuentan las ovejas para poder dormir?
¿Dónde está la otra mitad de Oriente Medio?
-¿Por qué cuando llueve levantamos los hombros? ¿Acaso nos mojamos menos?
-¿Por qué los bolillos se ponen duras y las galletas blandas?

Y
por último…
¿Por qué para apagar Windows hay que ir al botón de Inicio?.

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Sólo quiero aire

Un joven fue a ver a un sabio maestro y le preguntó: -Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?. El sabio no contestó. El joven después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día siguiente con la misma demanda. No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: -¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero? El sabio le dijo:


-Ven conmigo. Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo. Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando su aliento. Entonces preguntó el sabio: -Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas? Sin vacilar contestó el joven: -Aire, quería aire. -¿No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor? –No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire -fue su inmediata respuesta. -Entonces -contestó el sabio-, para conseguir lo que tú quieres debes quererlo con la misma intensidad que querías el aire, debes luchar por ello y excluir todo lo demás. Debe ser tu única aspiración día y noche. Si tienes ese fervor, conseguirás sin duda lo que quieres.

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