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8 centros de gozo, los conoces?
¿Por qué decimos no al gozo?, por nuestros hábitos limitantes: mentales, emocionales, físicos y espirituales
El placer es visceral, es la experiencia de sentirse bien, es la manifestación de la felicidad.
Cuando sentimos algo aquí en el plexo, en el corazón no importa que la cabeza nos esté diciendo algo diferente, sabemos que nuestro cuerpo tiene la verdad.
NUESTRO CUERPO NUNCA MIENTE POR ESO Y NADA MAS QUE ESO HAY QUE APRENDER A ESCUCHARLO TAMBIEN.
Los placeres cotidianos están derivados del nivel de entusiasmo, energía y deseos.
La gente feliz:
• Se siente en control,
• Disfruta de otra gente.
• Ha aprendido a relajarse y acallar su mente.
• Maneja sus pensamientos y sentimientos negativos,
• Tienden a tener placer con lo que tienen, en vez de ver sus carencias
Existen ocho gozos:
1. Placer primario:
Sentirse bien se describe como “sólo ir con el fluir”.
2. El placer de aliviar el dolor:
Uno de los más naturales placeres físicos del ser humano es ser tocado.
3. Placer elemental:
Risa, jugar, movimiento y expresión oral
4. Placer mental:
Tiene que ver con intelecto y la imaginación, dialogo interno.
5. Placer emocional:
Se relaciona con los tipos de amor
6. Placer sensual:
Cuando nos rendimos a nuestros sentidos, es más fácil soltar y sólo Ser. 
7. Placer sexual:
Excitación sexual, erotismo, y el orgasmo.
8. Placer espiritual:
Se siente cuando la mente está quieta, sin dialogo, ni fantasías, sólo silencio.
El gozo es el alimento de nuestro cuerpo intuitivo, llenándolo de energía, restaurando su balance y alimentando sus conexiones.
Este gozo nace de tu alma y se activa a lo ancho para recibir estados internos.
La intuición crece en el gozo. Tener un buen humor, sentido del humor, y cualquier cosa que te llena el corazón, es especialmente guardado para nuestros momentos difíciles.
Tus mejores momentos te dicen lo que está funcionando en tu vida.
Te sientes inspirado, con fuerzas.
Tienes la sensación de apreciarte y un sentimiento grande de amor y empatía por otros.
Que tal que te das un tiempo y escribes una lista de tus gozos… Por ejemplo: tomarte un café por la mañana, ver la puesta del sol, meterse en las sabanas limpias, un masaje, el abrazo de alguien que te ama, escuchar la música que te gusta, cumplir con algo que te piden, comer en casa con la familia, etc.
Hoy decide hacerte consciente de todas los pequeños gozos cotidianos y te darás cuenta, lo agradecido que puedes estar por tanto bien en tu vida.
QUE TENGAN UN DIA………….. GOZADOR CLARO ESTA, Y REGALEN MUCHAS SONRISAS
Pedir un espíritu contentadizo
El Señor Vishnú estaba tan harto de las continuas peticiones de su devoto que un día se apareció a él y le dijo: «He decidido concederte las tres cosas que desees pedirme. Después no volveré a concederte nada más».
Lleno de gozo, el devoto hizo su primera petición sin pensárselo dos veces. Pidió que muriera su mujer para poder casarse con una mejor Y su petición fue inmediatamente atendida.
Pero cuando sus amigos y parientes se reunieron para el funeral y comenzaron a recordar las buenas cualidades de su difunta esposa, el devoto cayó en la cuenta de que había sido un tanto precipitado. Ahora reconocía que había sido absolutamente ciego a las virtudes de su mujer. ¿Acaso era fácil encontrar otra mujer tan buena como ella?
De manera que pidió al Señor que la volviera a la vida. Con lo cual sólo le quedaba una petición que hacer. Y estaba decidido a no cometer un nuevo error, porque esta vez no tendría posibilidad de enmendarlo. Y se puso
a pedir consejo a los demás. Algunos de sus amigos le aconsejaron que pidiese la inmortalidad. Pero ¿de qué servía la inmortalidad -le dijeron otros- s: no tenía salud? ¿Y de qué servía la salud si no tenía dinero? ¿Y de qué servía el dinero si no tenía amigos?
Pasaban los años y no podía determinar qué era lo que debía pedir: ¿vida, salud, riquezas, poder, amor…? Al fin suplicó al Señor: «Por favor, aconséjame, lo que debo pedir».
El Señor se rió al ver los apuros del pobre hombre y le dijo: «Pide ser capaz de contentarte con todo lo que la vida te ofrezca, sea lo que sea».