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LA TRASFORMACION

¿ Que es lo que en la vida hace que uno aspire a la trasformación?
¿ que es lo que en realidad hay detras del cambio?
¿Se trata meramente de cambiarse la forma de vestirse, el estilo del peinado,
o unirse a algún grupo que esta esperando que su voz se eleve y que su teoria cambie al mundo?
¿O lo que realmente resulta para poder transformarse y que es estremecedor es , penetrar los velos del autoengaño y de la ilusión y romper la cáscara del huevo de la ignorancia, para encontrarse de frente a uno mismo?
A través de una auto-análisis sincero y de una introspección meditativa
sin barreras, llevada a cabo durante un periodo de tiempo sostenido, uno
puede derribar la mansión que el ego ha construido, ingresando de ese modo en
la morada autentica del ser. Esto puede parecer desafiante, pero en realidad es más fácil de lo que piensa.
Kabir, un poeta hindú del siglo XV, cantaba en cierta ocasión:
“No deseo teñir mis prendas de azafrán, el color de una orden santa;
deseo teñir mi corazón con el amor divino”. No se necesita viajar a tierras distantes, buscar experiencias místicas exóticas, ir con brujas o hechiceras, ni cultivar estados de mente extraordinarios, a fin de experimentar un cambio radical de corazón
y de transformación interior. Hablando espiritualmente, todo lo que uno desea,
aspira y necesita se encuentra siempre presente, accesible aqui y ahora,
para aquellos que tengan ojos para ver. Se trata una vez más del viejo adagio:
No se necesita ver cosas diferentes, sino mas bien de ver cosas diferentemente, todos podemos
elegir dia a dia vivir bien o estar mal con uno y con los demas .

CÓMO TEMPLAR EL ACERO

CÓMO TEMPLAR EL ACERO
Lynell Waterman cuenta la historia del herrero que, después de una juventud llena de excesos, decidió entregar su alma a Dios. Durante muchos años trabajó con ahínco, practicó la caridad, pero -a pesar de toda su dedicación, nada parecía andar bien en su vida.
Muy por el contrario: sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.
Una hermosa tarde, un amigo que lo visitaba -y que sentía compasión por su situación difícil- le comentó:

Realmente es muy extraño que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fé, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado.
El herrero no respondió enseguida: él ya había pensado en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida. Sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar -y terminó por encontrar la explicación que buscaba. He aquí lo que dijo el herrero:
En este taller yo recibo el acero aún sin trabajar, y debo transformarlo en espadas. ¿Sabes tú como se hace ésto? Primero, caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone roja. En seguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo más pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada. Luego la sumerjo en un balde de agua fría, y el taller entero se llena con el ruido del vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura. Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta: una sola vez no es suficiente.”
El herrero hizo una larga pausa, encendió un cigarrillo y siguió:
A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada.
Y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería.”

Hizo otra pausa más, y el herrero terminó:
- Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío en insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la única cosa que pienso es: “Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que Tú esperas de mí. Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras -pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas.”