El clavo y el perro

“Un hombre va de visita a casa de un amigo y cuando entra al comedor se encuentra con el perro de su amigo. El perro es grande, fuerte, pero está quejándose y llorando. El visitante pregunta a su amigo, “¿oye, que le pasa a tu perro, parece enfermo?”, no te preocupes, le dice el amigo, este perro es muy perezoso.

Los dos amigos se sientan a relatar sus viejas historias, mientras que el animal continua quejándose ante lo cual el visitante inquiere de nuevo a su amigo y le dice, “me sabe mal por tu perro, ¿por qué no lo llevas al veterinario?”, el hombre le contesta nuevamente, “no te preocupes , es que este perro es perezoso”.

El visitante inquieto por la misma respuesta, le pregunta “oye ¿por qué dices todo el rato que este perro es perezoso?, yo lo que veo es que esté enfermo y que esté sufriendo”, entonces el amigo le dice:
“Mira lo que le pasa es que lleva sentado encima de un clavo toda la mañana, sé que le duele y por eso se queja y se queja, pero no ha querido mover el culo de su sitio, porque con todo y a pesar del clavo, se siente cómodo y ya se ha acostumbrado a su sufrimiento”.

¿En qué clavos estas sentado tu? ¿ y tu equipo?

¿Qué hace que no tomes acción para cambiar esa situación?

¿Cúanto más tiene que dolerte para que empieces a tomar decisiones?

¿Qué es lo mejor que puede sucederte si decides tomar la iniciativa del cambio?

Seguir leyendo

MOCUS VERDIS

El rey estaba condenado a muerte por un maleficio y la única que tenía el remedio para romper ese hechizo era una bruja espantosa a la que llamaban Mocus Verdis. Entonces un príncipe, muy querido del rey, fue a buscar a la Mocus Verdis al bosque encantado.

Cuando la halló, vio que era asquerosamente fea, como un moco verde, toda chorreada, babosa, con tres cabezas, y le dijo:

—Oye mujer, quiero salvar al rey, ¿cómo puedo hacerlo?
La Mocus Verdis, todavía limpiándose la nariz, le contestó:

—Te voy a decir el secreto: que un príncipe como tú se case conmigo.
Queriendo tanto a su rey, el príncipe no dudó.

—Muy bien —aceptó.
Mocus Verdis agregó:

—Y además, quiero que la celebración sea majestuosa, que estén los pares del rey, los condes, vizcondes y duques, y que sea una fiesta al mediodía.

El príncipe amaba tanto al rey que aceptó todas las condiciones que puso. La boda estuvo espectacular, la Mocus Verdis, luciendo su fealdad, se casó con el príncipe. Y ya en la noche de bodas, después del baile de gala, el príncipe entró a la alcoba y sorprendido vio que la Mocus Verdis se había convertido en una bellísima mujer, una princesa hermosísima.

—¿Qué sucedió? —le preguntó.

—Yo también estoy hechizada, el problema es que tú tienes que decidir, ya que durante 12 horas al día estoy hecha moco y las otras 12 horas soy una princesa, tú decide cómo me quieres tener, de día o de noche.

El príncipe se le quedó viendo y le respondió:

—Te respeto tanto que quiero que mejor tú decidas.
Y en ese momento el hechizo se rompió para siempre, se quedó al lado del príncipe la bella princesa

¿Qué es lo que más aprecia una mujer? La palabra es respeto: mujer toma tú tus propias decisiones, yo te voy a apoyar en tus sueños, yo quiero respetar lo que tú quieras en la vida, qué quieres hacer, yo te apoyo, quiero soñar contigo, apoyarte en lo que hagas, respeto tu ser.

Seguir leyendo