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¿Acaso tú no eres un hipócrita? – OSHO

¿Acaso tú no eres un hipócrita?
“Precisamente el otro día, alguien me preguntó: “¿Acaso tú no eres un hipócrita? Vives rodeado de comodidades, en una bonita casa, con un gran coche, vives como un rey”. Esta persona no entiende lo que quiere decir la palabra “hipocresía”. La esencia de mi enseñanza es vivir lo mejor posible. No soy un hipócrita, porque vivo de la manera que enseño a vivir.
Sería hipócrita si estuviese enseñando a vivir en la pobreza y yo viviese en un palacio. Pero yo no enseño a vivir en la pobreza, no es mi objetivo. Yo vivo naturalmente, y vivir con comodidades es natural. Si la comodidad está al alcance, sería una estupidez no aprovecharla. Si no está al alcance, es otra historia. Pero aprovecha todo lo que esté a tu alcance para vivir cómodamente.

He vivido en muchas situaciones distintas, pero siempre con comodidad. Cuando era estudiante solía ir andando a la universidad, caminaba seis kilómetros a diario, ¡pero me encantaba!. Hacía esos seis kilómetros con mucho placer, lo disfrutaba. Cuando era profesor, solía ir a la universidad en bicicleta, y también lo disfrutaba. Fuera cual fuese la situación la disfrutaba, tanto si iba en una bicicleta o en un Mercedes, eso era lo de menos. He vivido con comodidad. La comodidad es una actitud mental, un enfoque vital. He vivido en casas muy sencillas. Cuando empecé a ejercer de profesor en la universidad, me fui a vivir en una habitación sin ventanas ni ventilación. El alquiler solo costaba veinte rupias al mes, pero me encantaba, lo disfrutaba, no me importaba en absoluto. Aprovecho al máximo todo lo que me da cada momento. He vivido el momento en su totalidad, y nunca me he arrepentido ni he deseado otra cosa; cuando las cosas cambiaban, disfrutaba igual de la nueva situación. Nunca se podrá decir de mí que soy un hipócrita. Me resulta imposible ser un hipócrita porque no tengo ideales, ni “tendría que ser” ni “debería ser”. Lo que “es” es lo único que existe, y vivo en ello”.

Osho, Bienestar emocional

Demasiado bueno

En México se vive evidentemente, como todos ustedes pueden saber una educación machista, afortunadamente todavía quedamos muchos que reivindicamos esta “causa machista”, pero que les ha sido muy complicado vivirla porque imagínense en un lugar donde todavía te educan con películas de Pedro Infante, imagínate con una madre que si cree en el machismo pero con ideas feministas, dentro de estas confusiones yo crecí creyendo, porque mi madre me dice a las mujeres se les tienes que querer mucho se les tiene que cuidar que a ellas les gusta que las traten bien, que les abras la puerta del coche, que les regales flores, que le mandes chocolates,

porque si eres una buena persona las vas a tener muy contentas, cuando me voy dando cuenta que eso es un error, que eso es una mentira total, que siempre el mas gandul es el que trae a la mejor mujer, he pero bueno yo no lo sabía hasta mis primeros acercamientos porque yo me comportaba como una persona buena, como a mí me habían platicado, porque yo pedía las cosas por favor, también parte de mi educación era mira mi hijo si tu pides las cosas por favor, si tu amigo le pides las cosas por favor te la va a prestar, y cual que yo llegaba y le decía por favor me prestas tu pelota y total no me la prestaba, bueno yo crecí, y así me pasaba con las muchachas, disculpe señorita fíjese que me gusta su … ¿me lo podría prestar? y no me lo prestaban tampoco, entonces el pedir las cosas por favor no funcionaba del todo, el colmo fue, cuando una mujer, cuando yo era muy inexperto, me dejo por ser buena persona, así un día sin más ni más hizo alarde de la inteligencia extrema que tienen las mujeres por periodos reducidos, pero cuando son más inteligentes y que es cuando no saben cómo te van a poner una patada en el trasero para cambiarte por otro, como te lo van a decir en ese momento las mujeres se vuelven más inteligentes se les revoluciona la cabeza, te hablan por teléfono y en vez de “oye mi amor nos vemos en mi casa” como normalmente, te dice “Francisco nos vemos en la bodega a las 5: 15 tenemos que hablar”, entonces llegas 5 minutos más tarde, no media hora como acostumbras hacerlo pero esos 5 minutos bastaron, porque ella llego media hora antes para empezar a encabronarse, en ese momento su voz cambia se aterciopela su mirada se profundiza sus movimientos se vuelven cadenciosos y te ven como lo que eres un “ser inferior” y empiezan diciéndote: te voy a explicar (ya cuando una mujer tiene algo que explicarte está bien cabrón), después de que te dicen “mira no eres tu soy yo (por supuesto si fuera yo, yo te estaría citando en la bodega pero creen que no lo entendemos), mira es que yo creo que como amigos, nosotros podemos quedar mejor. mira hay un sentimiento que me une a ti que va mas allá de el toqueteo personal en el que estamos tu y yo, o sea ya no quiero meterme a la cama contigo encontré a otro mejor”, el problema fue cuando a mi me dijeron que yo era muy bueno, me dejaron por ser buena persona, un día alguien me dijo te dejo porque eres muy bueno, toda mi educación medio machista medio feminista combinada revuelta agítese antes de usar se fue al carajo, y decidí que me iba a reeducar con las películas de Pedro Infante por lo menos de la manera más funcional o cómo funcionan las cosas aquí.

Si a alguien lo han dejado por eso va a saber qué mal se siente, el que te digan que eres demasiado bueno es como causarle ternura a una mujer eso no es un sentimiento benéfico imagínense que van saliendo con una toalla minúscula ella esta acostada viendo la televisión y de repente haces como que se te cae la toalla y ella en vez de espantare sorprenderse le da ternura ese no es un sentimiento que un hombre quiere provocar en una mujer.

(Tomado de una introducción utilizada por Edgar Oceransky para su canción Demasiado bueno)

Las cosas no son lo que parecen

Un hombre viajaba tranquilamente en su coche. Sucedió que al entrar en una curva peligrosa, otro coche salía de ésta dando volantazos y viniendo hacia él de manera muy peligrosa. Al pasar a su lado casi rozando, gritó su conductor:

-¡Cerdo¡
El primer hombre indignado le respondió con otro insulto y continuó como pudo entrando en la curva y una vez pasándola se encontró de inmediato con un enorme cerdo, que no pudo esquivar y al que golpeó saliéndose de la carretera y quedando tirado en la cuneta.