EL INGENIERO EN EL INFIERNO

Murió un Ingeniero y se fue a las puertas del Cielo. Sabido es que los Ingenieros, por su honestidad y don de gentes, siempre van al cielo, pero san Pedro buscó en su archivo, que últimamente andaba un poco desorganizado, y no lo encontró en el montón de papeles, así que le dijo: -Lo lamento, no estás en la lista, no te puedo dejar entrar, vas a tener que ir al infierno. De modo que el Ingeniero se fue al infierno. Poco tiempo pasó y el Ingeniero se cansó de padecer las miserias del infierno, así que se puso a diseñar y construir mejoras. Con el paso del tiempo, ya tenían ISO, SAP, monitoreo de cenizas, aire acondicionado, calderas automáticas, inodoros automáticos, sala de máquinas, programas de seguridad y prevención de accidentes, escaleras eléctricas, redes de comunicaciones con fibra óptica, programas de mantenimiento predictivo, sistemas de control field bus y Hart, sistemas de control de acceso mediante huella digital, Wi-fi, I-PODs, etc. Un día Dios llamó al Diablo por teléfono y le preguntó: -¿Y qué… cómo andan las cosas por ahí? -¡Estamos de puta madre!! contestó el Diablo… Estamos certificando ISO 9000, 14000, 18000, 21000, tenemos sistema de monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros con drenaje por sensor infrarrojo, escaleras eléctricas con control automático de carga, equipos electrónicos para ahorro de energía, Internet inalámbrico, etc., y hasta tengo mi propia página de Internet. Dios preguntó entonces: ¿Queeeeé?… ¿acaso tienes un Ingeniero allí? El Diablo contestó… sí, ¿por qué? -¡NO PUEDE SER, qué hace un Ingeniero ahí!, los ingenieros siempre van al cielo. ¡Me lo mandas inmediatamente! -¡Ni lo sueñes, dijo el diablo…me voy a quedar con él eternamente! -Mándamelo o… ¡TE DEMANDARÉ! Al Diablo le dió un ataque de risa. -¿Ah, Siiiiiiiiiiiii?, dijo: -Y… ¿DE DÓNDE VAS A SACAR UN ABOGADO?

En la orilla del Tigris

Maaruf Kharki, el sufí, se paseaba por la orilla del Tigris, en Bagdad, acompañado de un gran número de discípulos. Un grupo de jóvenes se divertía de manera indecente en el río, gritaban, cantaban, bailaban, bebían y su exuberancia ofendía a los discípulos, quienes requirieron a Maaruf Kharki: -¡Maestro, si os place, rogad a Dios que ahogue estas condenadas almas en las profundidades del Tigris! El sufí, levantó las manos al cielo y pidió: -¡Oh, Señor, en este mundo les habéis dado alegría y felicidad, concededles felicidad y alegría en el otro también! Extraña oración a los ojos de los discípulos que se ofendieron aún más. Presionaron a Maaruf Kharki para que les diera una explicación por semejante súplica. -No comprendéis nada -dijo-, pero Él está de acuerdo

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