El anciano

Un anciano que pasaba los días sentado en un banco de la plaza que estaba a la entrada del pueblo, era muy querido por sus vecinos y siempre contestaba con mucha sabiduría a cualquier pregunta que le hicieran. Un día, un joven se le acercó y le preguntó: –Hola, señor, acabo de llegar a este pueblo, ¿Me puede decir, cómo es la gente de este lugar? –Hola hijo, ¿De dónde vienes? Preguntó el anciano. –De un pueblo muy lejano. –Dime, ¿Como es la gente allí? –Son egoístas, envidiosos, malvados, estafadores… por eso me fui de aquel lugar en busca de mejores vecinos. –Lamento decírtelo, querido amigo, pero los habitantes de aquí son iguales a los de tu ciudad. El joven, lo saludó y siguió viaje. Al siguiente día pasó otro joven, que acercándose al anciano, le hizo la misma pregunta: –Acabo de llegar a este lugar, ¿Me podría decir cómo son los habitantes de esta ciudad? –¿Cómo es la gente de la ciudad de dónde vienes? –Ellos son buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores… tenía tantos amigos, que me ha costado mucho separarme de ellos. –Los habitantes de esta localidad también son así. Respondió el anciano. –Gracias por su ayuda, me quedaré a vivir con ustedes. Un hombre que también pasaba muchas horas en la misma plaza, no pudo evitar escuchar las dos conversaciones y cuando el segundo joven se fue, se acercó al anciano y le preguntó: –¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes si los dos jóvenes te hicieron la misma pregunta? –En realidad todo está en nosotros mismos. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquellas personas que tenían amigos en su ciudad de origen, también los encontrarán aquí, porque las personas reciben aquello que ellas mismas están dispuestas a dar a los demás. «Todo lo bueno y lo bello de la vida que necesitas, lo llevas dentro de ti. Tú simplemente déjalo salir, compártelo con los demás y cuando menos te lo esperes regresará a tu vida» Visto en: reflexionesparaelalma.net

Aprendí y Decidí Triunfar – Walt Disney

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar… decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos, aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”. Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, “el amor es una filosofía de vida”. Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas… aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar… …ahora simplemente duermo para soñar. Visto en: elrincondeluz.com.ar

Las cucharas

Dice una antigua leyenda china, que un discípulo preguntó al Maestro: – ¿Cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno? El Maestro le respondió: es muy pequeña, sin embargo tiene grandes consecuencias. Ven, te mostraré el infierno. Entraron en una habitación donde un grupo de personas estaba sentado alrededor de un gran recipiente con arroz, todos estaban hambrientos y desesperados, cada uno tenía una cuchara tomada fijamente desde su extremo, que llegaba hasta la olla. Pero cada cuchara tenía un mango tan largo que no podían llevársela a la boca. La desesperación y el sufrimiento eran terribles. Ven, dijo el Maestro después de un rato, ahora te mostraré el cielo. Entraron en otra habitación, idéntica a la primera; con la olla de arroz, el grupo de gente, las mismas cucharas largas pero, allí, todos estaban felices y alimentados. – No comprendo dijo el discípulo, ¿Por qué están tan felices aquí, mientras son desgraciados en la otra habitación si todo es lo mismo? El Maestro sonrió. Ah… ¿no te has dado cuenta? Como las cucharas tienen los mangos largos, no permitiéndoles llevar la comida a su propia boca, aquí han aprendido a alimentarse unos a otros. Beneficio común, trabajo común… ¿Tan complicadas son las cosas que no vemos el beneficio común, que en definitiva es nuestro beneficio? Visto en: fraynelson.com

Tu rostro habla por ti

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se encontró con una puerta semiabierta, lentamente se adentró al cuarto. Para su sorpresa se dió cuenta que dentro de ese cuarto había mil perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para sí mismo: ¡Qué lugar tan agradable. Voy a venir más seguido a visitarlo! Tiempo después otro perrito callejero entró al mismo sitio y entró al mismo cuarto. Pero este perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto, se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir, obviamente vió como los mil perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: ¡Qué lugar tan horrible es este. Nunca más volveré a entrar aquí! En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: “La casa de los mil espejos.” Todos los rostros del mundo son espejos… Decide cuál rostro llevarás por dentro y ése será el que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es el que proyectas ante los demás. “Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, solo se sienten en el corazón.”

Una lección de vida

Hace ya un tiempo, un hombre castigó a su pequeña niña de 3 años, por desperdiciar un rollo de papel de envoltura dorado. El dinero era escaso en esos días, por lo que explotó en furia, cuando vio a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de navidad. Sin embargo, la niña le llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente y dijo: “Esto es para ti, papito”. El se sintió avergonzado de su reacción de furia. Pero éste volvió a explotar cuando vio que la caja estaba vacía. Le volvió a gritar diciendo: “¿Que no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo adentro?. La pequeñita lo miró hacia arriba con lagrimas en lo ojos y dijo: “Oh, papito, no está vacía, yo soplé besos dentro de la caja, todos para ti, papito…” El Padre se sintió morir; puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara. Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí. En un forma muy sensible, cada uno de nosotros hemos recibido un recipiente dorado, lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos, amigos, familia o de Dios. Nadie podría tener una propiedad o posesión más hermosa que ésta. ¿La estás aprovechando como debes?

Vendo mi voto

Antes del punto una pequeña anécdota: Hace poco acudí con mi madre y hermano al teatro para ver “La señora presidenta” y reírme un poco de la desgracia que actualmente representa la política con errores y metidas de pata de gobernantes que seguramente formarían parte del contenido de la obra. Pero no fue necesario esperar ya que en taquilla dos personas se metieron al frente de la fila diciendo: “no tenías algo para mi” mientras que uno le comentaba estaría bien que le dijeras que cuando empiece la obra presente a “LA CANDIDATA”, buscando como siempre un trato especial ya sabemos que algunos políticos creen y piden ser tratados de una manera especial. Poco después llegamos a nuestros asientos para darnos cuenta que bajaban sillas del escenario y las ponían al final de nuestra fila para sentarla junto con sus acompañantes para poco después anunciarla por el sonido mientras la gente la abucheaba y gritaba: “fuera”. Si bien ella buscaba un trato distinto lo encontró pero al parecer no era lo que esperaba al enviarle un par de mensajes sobre el tema ella simplemente bloqueó mi cuenta como todo buen político pendiente de los ciudadanos que prefiere ignorarlos antes de hacer algo. Alternativas de voto. Lo anterior me hizo pensar en la calidad y cantidad de políticos que tenemos, que sólo son corderos en campaña, ocultan sus intereses y pasado, por ganan, continuar haciendo cosas peores (ejemplos como los normalistas, Atenco, la guerra con el narco, y muchos más que según el orden se dieron en gobiernos del PRD, PRI y PAN). Que te pueden cachar agarrando sobornos con ligas pero al final eres líder moral del partido, o te pueden vincular con redes de prostitución pero puedes meter a tu familia y colaboradores cercanos de candidatos y plurinominales sólo por el “poder político”. Durante mucho tiempo se han pensado en alternativas para demostrar el enojo y la frustración contra nuestro políticos como son: Voto en blanco (acudir pero entregar la boleta sin tachar), Voto nulo (anular el voto tachando toda la boleta o llenándola con frases y demás), no votar (para que me canso mejor veo la peli, el fut o me quedo dormido), insultar en la boleta en la casilla del partido con frases como “pinches rateros” y otras bonitas más (uno de los peores ya que si no se salen de la casilla eso cuenta como un vota a favor del que se están quejando), votar por el partido pequeño al fin no va a ganar (esto genera mantener nuevos partidos y generar partidos parasito como los actualmente conocidos y meter uno que otro plurinominal para ellos). Nos chingamos Al final hagamos lo que hagamos nos chingamos a menos de que seamos de la familia o los cuates cercanos o tengamos una plurinominal a nuestro nombre, ya que muchos de nuestros gobernantes llegarán algunos cambiaran de estilo de vida, serán prepotentes, borrachos, se irán a golpear gente a Brasil, contrataran mujeres u hombres para que bailen con ellos o ellas (según sea el caso), se sentirán nazis, o simplemente brincaran entre partidos cargos políticos vivirán de ello y se quejarán de lo que hacen los demás pero no se acordarán o verán lo que hacen entre otras bellezas que ocurren en nuestro bonito país. Vendo mi voto. Muchas veces se han quejado de los que venden su voto a cambio de una despensa o 500 pesos o cantidades distintas en tarjetas de teléfono, soriana, monex, bultos de cemento y un gran etc.; pero ellos al menos han obtenido algo por su voto, si ya sé que a venta y compra de votos está regulada como lo dicen las siguientes imágenes:   ¡¡Pero carajo!!, al menos han obtenido más que muchos de nosotros, entre parquímetros, baches, políticos que nos ignoran cuando algo no les gusta, y como siempre un gran etc. No me refiero a que vendas tu voto por una despensa, ni algo de lo mencionado anteriormente, sino que te organices y junto con más personas “vendas tu voto” al candidato que consideres conviene más a tu comunidad, pero con esta venta me refiero a que lo vigiles y te asegures que cumpla sus promesas de campaña que al final sólo quedan en eso, promesas, ya que muchas veces ni siquiera terminan su periodo en busca de un nuevo hueso. Y cuidado con los candidatos que apoyas ya que muchos tienen historias de cómo llegaron ahí o por qué están ahí y es mejor que te deban a ti y a tu comunidad, que a narcos o empresarios que esperan su llegada para cobrar con lo que debería de beneficiarte a ti y tu comunidad. De los pluris no podemos hacer mucho al final llegan, no tienen obligaciones, y votes por quien votes llegará uno que otro indeseable. Así que organízate y “vende” tu voto y cóbrale asegurándote que cumpla sus promesas mientras gobierne.

Diógenes y las monedas

En algún momento han pensado ¿quién es más rico si él que más tiene o él que menos necesita?… Dicen que Diógenes paseaba por las calles de Atenas vestido en harapos y durmiendo en los zaguanes. Cuentan que una mañana, cuando Diógenes estaba amodorrado todavía en la tinaja donde había pasado la noche, pasó por el lugar un acaudalado terrateniente. -Buen día -dijo el caballero. -Buen día -contestó Diógenes. -He tenido una muy buena semana, así que he venido a darte esta bolsa de monedas. Diógenes lo miró en silencio, sin hacer un movimiento. -Tómalas, no hay trampas. Son mías y te las doy a ti, que sé que las necesitas más que yo – espetó el terrateniente. -¿Tú tienes más? -preguntó Diógenes. -Sí, claro -contestó el rico-, muchas más. -¿Y no te gustaría tener más de las que tienes? -Sí, por supuesto que me gustaría-, dijo el rico. -Entonces guárdate las monedas que me dabas, porque tú las necesitas más que yo-, aseveró Diógenes. Pero la historia no acaba ahí, cuentan algunos que el diálogo siguió así: -Pero, !!tú también tienes que comer y eso requiere dinero¡¡ – dijo el acaudalado. -Tengo ya una moneda -y la mostró-, y ésta me alcanzará para un tazón de trigo hoy por la mañana y quizá algunas naranjas. -Estoy de acuerdo, pero también tendrás que comer mañana y pasado y al día siguiente, ¿de dónde sacarás el dinero mañana? -Si tú me aseguras, sin temor a equivocarte, que yo viviré hasta mañana, entonces, quizá tome tus monedas…

No tengo crema

Del anecdotario de cada cada persona podemos aprender valiosas lecciones; cada día conversamos con quienes tiene una visión muy diferente de la vida de de cómo debería de ser ésta, pero a veces esa cosmogonía es increíblemente limitada. Me explico. Como un día cualquiera nos dispusimos a buscar algo de comer, las opciones son muchas, sin embargo, hay lugares consentidos, una quesadilla preparada en un puesto en el que el sabor y la limpieza son aceptable fue la opción. Al llegar pedimos un sope. Para quien no sea de México, un sope es una tortilla gruesa de masa, con frijoles, lechuga, cebolla y salsa en su versión básica, hay quienes le ponen un guisado adicional; en este puesto, le ponen crema. Al pedirlo, la respuesta fue, “no tengo sopes porque ya no tengo crema y no los puedo preparar” -Está bien, sin crema -Tampoco tengo papas….Mejor diga que no quiere vender, fue lo primero que muchos incluyéndonos podemos pensar. Buscamos otro lugar. Hicimos el pedido y mientras comíamos otro comensal pidió una quesadilla de pollo, uno de los encargados respondió que no había pollo, pero otro más respondió, “Claro que hay pollo, si no en quesadillas, tenemos flautas o le hacemos una quesadilla de tinga que tiene pollo, pero si usted quiere pollo, le damos pollo”. Una respuesta que nos hizo intercambiar una expresión de ¡qué diferencia de respuesta con respeto a la señora del otro puesto. Lo que podría quedar sólo para el anecdotario, me hizo pensar en las limitaciones que nosotros mismos ponemos en el día a día. Más allá de la poca vocación de servicio de la señora que atiende ahora ese puesto de quesadillas, las visiones sobre lo que debe de ser la satisfacción al cliente, las ganas de hacer bien las cosas, de encontrar opciones para resolver problemas cotidianos son evidentes. Las materias primas las tenemos a la mano, y si no hay algún elemento es cuestión de buscar alternativas. La oportunidad entre hacer crecer tu negocio, crear comensales fieles, se puede desvanecer con una sola frase: No tengo crema.

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