De la vida

¡Ay del que llega sediento

a ver el agua correr

y dice: La sed que siento

no me la calma el beber!

¡Ay de quien bebe, y, saciada

la sed, desprecia la vida:

moneda de tahúr prestada,

que sea al azar rendida!

Del iluso que suspira

bajo el orden soberano,

y del que sueña la lira

pitagórica en su mano.

¡Ay del noble peregrino

que se para a meditar,

después de largo camino,

en el horror de llegar!

¡Ay de la melancolía

de un corazón de zarzuela!

¡Ay de nuestro ruiseñor,

si en una noche serena

se cura del mal de amor

que llora y canta su pena!

¡De los jardines secretos,

de los pensiles soñados

y de los sueños poblados

de propósitos discretos!

¡Ay del galán de fortuna

que ronda a la luna bella,

de cuantos caen de la luna,

de cuantos se manchan de ella!

¡De quien el fruto prendido

en la mano no alcanzó,

de quien el fruto ha mordido

y el gusto amargo probó!

¡Y de nuestro amor primero

y de su fe mal pagada,

y, también, del verdadero

amante de nuestra amada!

(Antonio Machado)

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Abandonar la cólera

Un día, alguien preguntó a Jesús:

«¡Oh, profeta! ¿Cuál es la cosa más terrible en este mundo?»

Jesús respondió:

«¡La cólera de Dios, pues incluso el infierno teme esta cólera!»

El que había hecho la pregunta dijo entonces: «¿Existe algún medio para evitar la cólera de Dios?»

Jesús respondió: «¡Sí! ¡Hay que abandonar la propia cólera! Pues los hombres malvados son como pozos de cólera. Así es como se convierten en dragones salvajes.»

Es imposible que este mundo ignore los atributos contrarios. Lo importante es protegerse de las desviaciones. En este mundo, la orina existe. Y la orina no podrá convertirse en agua pura sin cambiar de atributos.

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60 Razones para meterse en arquitectura

  1. Porque dormir más es vivir menos
  2. Porque el látigo y la cera caliente en el pecho ya me aburrían
  3. Porque he escuchado todos mis cd´s en una noxe
  4. Porque he escuchado el mismo cd 80 veces en una noxe
  5. Porque sé modular, seccionar y explosionar lo q tenga por delante
  6. Porque puedo ver espacio donde tú sólo ves vacio
  7. Porque la vida son 4 días y a mi me sobran 3
  8. Por no tirar el compas semi-profesional de la comunión
  9. Porque me dí un golpe en la cabeza y ví tantas estrellas, que pensé que tenía visión espacial.
  10. Porque no sabía qué hacer con mi tiempo libre
  11. Porque el que vale, vale, y el que no pa ADE
  12. Porque era la primera carrera en el librito informativo
  13. ¿Pero esto no va por la letra del DNI?
  14. porque cuando me fui a matricular ponía: Licenciado, Diplomado o Arquitecto
  15. Porque yo decidiré dónde vivirás
  16. Porque la arquitectura es un gran hermano q siempre te rodea
  17. Porque… porque… ¿¿¿¡¡¡PORQUÉ!!!??? PORQUÉEEEE??? Eso me pregunto yo a todas horas…
  18. Porque una vez leí que palmas a las 72 horas sin dormir… necesitaba comprobarlo…
  19. Porque no quería desperdiciar 8h de cada día de mi vida durmiendo
  20. Me encanta estar en el bar, las fiestas de la uni… y sólo en esta carrera puedo estar haciendo esto hasta los 40
  21. Porque aquí sí que hay mujeres/hombres guapas/os
  22. Porque tenemos 3 semanas de vacaciones cuando todos están de exámenes
  23. Porque me mola eso de tener 5 ó 6 horas de examen y que aún te falte tiempo
  24. porque me encanta cenar cuando veo amanecer
  25. Porque el red bull es adictivo
  26. porque mi madre me quiere en casa
  27. porque era joven e inexperto y no sabia donde me metía
  28. Porque quería aprender a utilizar el rotring! Antes de atreverme con el ordenador!
  29. Porque me cansé de aprobar
  30. porque me molan los ataques de nervios y vivir al borde del suicidio.
  31. Por amor al arte
  32. Porque me encanta usar las enormes carpetas como armas «aparta-gente» en los autobuses
  33. Porque las pobres papelerías no podrían sobrevivir sin nosotros
  34. Porque soy masoquista
  35. Porque de algo hay que morir, y como no fumo…
  36. Porque un croquis vale mas q mil palabras
  37. Porque no deberian de dejar firmar preinscripciones cuando vas borracho y tus amigos te dicen «¡¡Te faltan huevos a meterte a Arquitectura!!»
  38. porque me van las preguntas de 5 puntos y 3 folios.
  39. Porque yo crearé tu mundo
  40. porque fue una revelación y me sabía mal no hacerle caso
  41. porque me encanta pasar horas y horas rayando a 45º y luego ver el mismo 4 de siempre estampado en mi lamina
  42. ¡¡¿ARQUITECTURA?!!, ¿xo esto no es turismo?…ya decia yo q trabajaba demasiado
  43. Siempre he estado enamorado de Rodrigo Almonacid Canseco,Arquitecto,…. de ahi mi insistencia en no abandonar su curso
  44. Porque llevar gafas es d modernos y rayar durante 3 horas contribuye a ello
  45. porque dudaba entre esto o la legión y me dan miedo las cabras
  46. Porque quería inventar una paranoia que ni los psicólogos pudiesen encontrar solución
  47. Porque sé calcular el centro de gravedad y el eje de giro de cualquier cosa que se caiga a mi alrededor
  48. Yo escuche que se hacian muchas rayas, y a mi la coca me pierde
  49. Para tener batallitas que contarles a mis nietos
  50. Porque quería saber si mis dientes son un empotramiento sin armaduras
  51. porque es una carrera estupenda e incomparable, ¿esto lo leen los profesores?
  52. Porque[sapigueu que sóc capullo]mmmm…..¿por qué?….oops, creo q tengo un problema, no tiene ningún porqué lógico, mierda!
  53. Porque el memo de mi cuñado es Arquitecto Técnico
  54. Quería ser como Ricardito Bofill
  55. Porque no tenia vida social antes de entrar, así que me he ahorrado perderla ahora
  56. Porque siempre he sido aficionada al material de papelería y así obligo a mis padres a pagármelo
  57. porque me sentia raro raro raro y me busque una carrera para paranoicos
  58. Porque se lo dices a la gente y con cara de pena te dicen «Uuffffffffff, esa carrera es dura, no?»
  59. porque IMPOSSIBLE IS NOTHING
  60. porque…no se…algo bueno tiene, pero… es difícil de explicar.
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El predicador

Había un predicador que, cada vez que se ponía a rezar no dejaba de elogiar a los bandidos y desearles toda la felicidad posible. Elevaba las manos al cielo diciendo: «¡Oh, Señor: ofrece tu misericordia a los calumniadores, a los rebeldes, a los corazones endurecidos, a los que se burlan de la gente de bien y a los idólatras!»

Así terminaba su arenga, sin desear el menor bien a los hombres justos y puros. Un día, sus oyentes le dijeron:

«No es costumbre rezar así! Todos estos buenos deseos dirigidos a los malvados no serán escuchados.»

Pero él replicó:

«Yo debo mucho a esa gente de la que habláis y por esa razón ruego por ellos. Me han torturado tanto y me han causado tanto daño que me han guiado hacia el bien. Cada vez que me he sentido atraído por las cosas de este mundo, me han maltratado. Y todos esos malos tratos son la causa por la que me he vuelto hacia la fe.»

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La hermosa sirvienta

Erase una vez un sultán, dueño de la fe y del mundo. Habiendo salido de caza, se alejó de su palacio y, en su camino, se cruzó con una joven esclava. En un instante él mismo se convirtió en esclávo. Compró a aquella sirvienta y la condujo a su palacio para decorar su dormitorio con aquella belleza. Pero, enseguida, la sirvienta cayó enferma.

¡Siempre pasa lo mismo! Se encuentra la cántara, pero no hay agua. Y cuando se encuentra agua, ¡la cántara está rota! Cuando se encuentra un asno, es imposible encontrar una silla. Cuando por fin se encuentra la silla, el asno ha sido devorado por el lobo.

El sultán reunió a todos sus médicos y les dijo:

«Estoy triste, sólo ella podrá poner remedio a mi pena. Aquel de vosotros que logre curar al alma de mi alma, podrá participar de mis tesoros.»

Los médicos le respondieron:

«Te prometemos hacer lo necesario. Cada uno de nosotros es como el mesías de este mundo. Conocemos el bálsamo que conviene a las heridas del corazón.»

Al decir esto, los médicos habían menospreciado la voluntad divina. Pues olvidar decir «¡Insh Allah!» hace al hombre impotente. Los médicos ensayaron numerosas terapias, pero ninguna fue eficaz. La hermosa sirvienta se desmejoraba cada día un poco más y las lágrimas del sultán se transformaban en arroyo.

Todos los remedios ensayados daban el resultado inverso del efecto previsto. El sultán, al comprobar la impotencia de sus médicos, se trasladó a la mezquita. Se prosternó ante el Mihrab e inundó el suelo con sus lágrimas. Dio gracias a Dios y le dijo:

«Tú has atendido siempre a mis necesidades y yo he cometido el error de dirigirme a alguien distinto a ti. ¡Perdóname!»

Esta sincera plegaria hizo desbordarse el océano de los favores divinos, y el sultán, con los ojos llenos de lágrimas, cayó en un profundo sueño. En su sueño, vio a un anciano que le decía:

«¡Oh, sultán! ¡Tus ruegos han sido escuchados! Mañana recibirás la visita de un extranjero. Es un hombre justo y digno de confíanza. Es también un buen médico. Hay sabiduría en sus remedios y su sabiduría procede del poder de Dios.»

Al despertar, el sultán se sintió colmado de alegría y se instaló en su ventana para esperar el momento en el que se realizaría su sueño. Pronto vio llegar a un hombre deslumbrante como el sol en la sombra.

Era, desde luego, el rostro con el que había soñado. Acogió al extranjero como a un visir y dos océanos de amor se reunieron. El anfitrión y su huésped se hicieron amigos y el sultán dijo:

«Mi verdadera amada eras tú y no esta sirvienta. En este bajo mundo, hay que acometer una empresa para que se realice otra. ¡Soy tu servidor!»

Se abrazaron y el sultán añadió:

«¡La belleza de tu rostro es una respuesta a cualquier pregunta!»

Mientras le contaba su historia, acompañó al sabio anciano junto a la sirvienta enferma. El anciano observó su tez, le tomó el pulso y descubrió todos los síntomas de la enfermedad. Después, dijo:

«Los médicos que te han cuidado no han hecho sino agravar tu estado, pues no han estudiado tu corazón.»

No tardó en descubrir la causa de la enfermedad, pero no dijo una palabra de ella. Los males del corazón son tan evidentes como los de la vesícula. Cuando la leña arde, se percibe. Y nuestro médico comprendió rápidamente que no era el cuerpo de la sirvienta el afectado, sino su corazón.

Pero, cualquiera que sea el medio por el cual se intenta describir el estado de un enamorado, se encuentra uno tan desprovisto de palabras como si fuera mudo. ¡Sí! Nuestra lengua es muy hábil en hacer comentarios, pero el amor sin comentarios es aún más hermoso. En su ambición por describir el amor la razón se encuentra como un asno tendido cuan largo es sobre el lodo. Pues el testigo del sol es el mismo sol.

El sabio anciano pidió al sultán que hiciera salir a todos los ocupantes del palacio, extraños o amigos.

«Quiero, dijo, que nadie pueda escuchar a las puertas, pues tengo unas preguntas que hacer a la enferma.»

La sirvienta y el anciano se quedaron, pues, solos en el palacio del sultán. El anciano empezó entonces a interrogarla con mucha dulzura:

«¿De dónde vienes? Tú no debes ignorar que cada región tiene métodos curativos propios. ¿Te quedan parientes en tu país? ¿Vecinos? ¿Gente a la que amas?»

Y, mientras le hacía preguntas sobre su pasado, seguía tomándole el pulso.

Si alguien se ha clavado una espina en el pie lo apoya en su rodilla e intenta sacársela por todos los medios. Si una espina en el pie causa tanto sufrimiento, ¡qué decir de una espina en el corazón! Si llega a clavarse una espina bajo la cola de un asno, éste se pone a rebuznar creyendo que sus voces van a quitarle la espina, cuando lo que hace falta es un hombre inteligente que lo alivie.

Así nuestro competente médico prestaba gran atención al pulso de la enferma en cada una de las preguntas que le hacía. Le preguntó cuáles eran las ciudades en las que había estado al dejar su país, cuáles eran las personas con quienes vivía y comía. El pulso permaneció invariable hasta el momento en que mencionó la ciudad de Samarkanda. Comprobó una repentina aceleración. Las mejillas de la enferma, que hasta entonces eran muy pálidas, empezaron a ruborizarse. La sirvienta le reveló entonces que la causa de sus tormentos era un joyero de Samarkanda que vivía en su barrio cuando ella había estado en aquella ciudad.

El médico le dijo entonces:

«No te inquietes más, he comprendido la razón de tu enfermedad y tengo lo que necesitas para curarte. ¡Que tu corazón enfermo recobre la alegría! Pero no reveles a nadie tu secreto, ni siquiera al sultán.»

Después fue a reunirse con el sultán, le expuso la situación y le dijo:

«Es preciso que hagamos venir a esa persona, que la invites personalmente. No hay duda de que estará encantado con tal invitación, sobre todo si le envías como regalo unos vestidos adornados con oro y plata.»

El sultán se apresuró a enviar a algunos de sus servidores como mensajeros ante el joyero de Samarkanda. Cuando llegaron a su destino, fueron a ver al joyero y le dijeron:

«¡Oh, hombre de talento! ¡Tu nombre es célebre en todas partes! Y nuestro sultán desea confiarte el puesto de joyero de su palacio. Te envía unos vestidos, oro y plata. Si vienes, serás su protegido.»

A la vista de los presentes que se le hacían, el joyero, sin sombra de duda, tomó el camino del palacio con el corazón henchido de gozo. Dejó su país, abandonando a sus hijos, y a su familia, soñando con riquezas. Pero el ángel de la muerte le decía al oído:

«¡Vaya! ¿Crees acaso poder llevarte al más allá aquello con lo que sueñas?»

A su llegada, el joyero fue presentado al sultán. Este lo honró mucho y le confió la custodia de todos sus tesoros. El anciano médico pidió entonces al sultán que uniera al joyero con la hermosa sirvienta para que el fuego de su nostalgia se apagase por el agua de la unión.

Durante seis meses, el joyero y la hermosa sirvienta vivieron en el placer y en el gozo. La enferma sanaba y se volvía cada vez más hermosa.

Un día, el médico preparó una cocción para que el joyero enfermase. Y, bajo el efecto de su enfermedad, este último perdió toda su belleza. Sus mejillas palidecieron y el corazón de la hermosa sirvienta se enfrió en su relación con él. Su amor por él disminuyó así hasta desaparecer completamente.

Cuando el amor depende de los colores o de los perfumes, no es amor es una vergüenza. Sus más hermosas plumas, para el pavo real, son enemigas. El zorro que va desprevenido pierde la vida a causa de su cola. El elefante pierde la suya por un poco de marfil.

El joyero decía:

«Un cazador ha hecho correr mi sangre, como si yo fuese una gacela y él quisiera apoderarse de mi almizcle. Que el que ha hecho eso no crea que no me vengaré.»

Rindió el alma y la sirvienta quedó libre de los tormentos del amor. Pero el amor a lo efímero no es amor.

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ANÉCDOTAS SOBRE ALBERT EINSTEIN

Albert Einstein (1879-1955), Premio Nóbel de Física en 1921, gozó de una rapidez mental propia de un genial humorista.

Un periodista le preguntó a Einstein:

—»¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad?

Y Einstein le contestó:

—¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?

El periodista lo miró extrañado y le contesta:
—Pues, sí, sí que puedo.

A lo cual Einstein replicó:

—Bueno, pues hágalo, pero imaginando que yo no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego.

Durante el nazismo Einstein, a causa de ser judío, debió de soportar una guerra en su contra urdida con el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de estos intentos se dio cuando se compilaron las opiniones de 100 científicos que contradecían las de Einstein, editadas en un libro llamado «Cien autores en contra de Einstein».

A esto Einstein respondió:

—¿Por qué cien? Si estuviese errado haría falta sólo uno.

En una conferencia que Einstein dio en el Colegio de Francia, el escritor francés Paúl Valery le preguntó:

—Profesor Einstein, cuando tiene una idea original, ¿qué hace? ¿La anota en un cuaderno o en una hoja suelta?

A lo que Einstein respondió:

—Cuando tengo una idea original no se me olvida.

Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y estadouni­dense. Al final de su vida, un periodista le preguntó qué posibles repercusiones habían tenido sobre su fama estos cambios. Ein­stein respondió:

—Si mis teorías hubieran resultado falsas, los esta­dounidenses dirían que yo era un físico suizo; los suizos, que era un científico alemán; y los alemanes que era un astrónomo judío.

En 1919, Einstein fue invitado por el inglés lord Haldane a compartir una velada con diferentes personalidades. Entre éstas había un aristócrata muy interesado en los trabajos del físico. Tras una larga conversación, el inglés explicó a Einstein que había perdido recientemente a su mayordomo y que aún no había encon­trado un sustituto. «La raya del pantalón la he tenido que hacer yo mismo, y el planchado me ha costado casi dos horas». A lo que Einstein comentó:

—Me lo va a decir a mí. ¿Ve usted estas arrugas de mi pantalón? Pues he tardado casi cinco años en conseguirlas.

En una reunión social Marilyn Monroe se cruzó con Albert Einstein, ella le sugirió lo siguiente:

—Que dice, profesor, ¿debería­mos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?

Einstein muy seriamente le respondió:

—Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia.

Se cuenta que en una reunión social Einstein coincidió con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, Ein­stein le dijo a Chaplin:

—Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira.

A lo que Chaplin respondió:

—Lo suyo es mucho más digno de res­peto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende.

Uno de los chistes favoritos que Einstein relataba en reuniones con políticos y científicos.

Se cuenta que en los años 20 cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su Teoría de la Relatividad, era con frecuencia so­licitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómo­do para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer.

Después de varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.

—Si quiere —le dijo el chofer— lo puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.

Einstein estuvo de acuerdo y antes de llegar al siguiente lugar, in­tercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante.

Llegaron a la sala donde se iba a celebrar la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió la farsa.

El chofer expuso la conferencia que había oído repetir tantas veces a Einstein.

Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de cuál podía ser la respuesta, sin embargo tuvo una chispa de inspiración y le contestó:

—La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que mi chofer, que se encuentra al final de la sala, se la responda.

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POEMA ESCRITO POR ÉL Y RESPUESTA DE ELLA.

POEMA ESCRITO POR ÉL.

Qué feliz soy amor mío!
pronto estaremos casados,
el desayuno en la cama,
un buen jugo y pan tostado.

Con huevos bien revueltitos,
todo listo bien temprano,
saldré yo hacia la oficina
y tú rápido al mercado.

Pues en sólo media hora
debes llegar al trabajo,
y seguro dejarás
todo ya bien arreglado.

Tu bien sabes que en la noche
me gusta cenar temprano,
eso sí, nunca te olvides
que yo vuelvo muy cansado.

Por la noche, teleseries,
cinemateca barato,
no iremos nunca de shopping,
ni de restaurantes caros,
ni de gastar los dineros,
ni despilfarrar los cuartos.

Tu guisarás para mi,
sólo comida casera.
Yo no soy como a la gente
que le gusta comer fuera…

¿No te parece, querida
que serán días gloriosos?
y no olvides que muy pronto,
yo seré tu amante esposo.

RESPUESTA ESCRITA POR ELLA.

¡Que sincero eres mi amor,
que oportunas tus palabras!
Tu esperas tanto de mí
que me siento intimidada.

No se hacer huevos revueltos
como tu mamá adorada,
se me quema el pan tostado….
de cocina no se nada.

A mi me gusta dormir
casi toda la mañana,
ir de shopping, hacer compras
con la mastercard dorada,

Tomar té o el cafecito
en alguna linda plaza,
comprar todo de diseño
y la ropita muy cara.

Conciertos de Luis Miguel,
cenas en La Guacamaya,
mis viajes a Punta Cana
a pasar la temporada.

Piénsalo bien, aún hay tiempo,
la iglesia no está pagada,
Yo devuelvo mi vestido,
y tú, tu traje de gala.

Y el domingo bien temprano
para empezar la semana
pon un aviso en el diario,
con letra bien destacada:

“¡HOMBRE JOVEN Y BUEN MOZO
BUSCA UNA ESCLAVA MUY LERDA
PORQUE SU EX FUTURA ESPOSA,
AYER LO MANDÓ A LA MIERDA!”

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EL INGENIERO EN EL INFIERNO

Murió un Ingeniero y se fue a las puertas del Cielo.

Sabido es que los Ingenieros, por su honestidad y don de gentes, siempre van al cielo, pero san Pedro buscó en su archivo, que últimamente andaba un poco desorganizado, y no lo encontró en el montón de papeles, así que le dijo:

-Lo lamento, no estás en la lista, no te puedo dejar entrar, vas a tener que ir al infierno.

De modo que el Ingeniero se fue al infierno. Poco tiempo pasó y el Ingeniero se cansó de padecer las miserias del infierno, así que se puso a diseñar y construir mejoras.

Con el paso del tiempo, ya tenían ISO, SAP, monitoreo de cenizas, aire acondicionado, calderas automáticas, inodoros automáticos, sala de máquinas, programas de seguridad y prevención de accidentes, escaleras eléctricas, redes de comunicaciones con fibra óptica, programas de mantenimiento predictivo, sistemas de control field bus y Hart, sistemas de control de acceso mediante huella digital, Wi-fi, I-PODs, etc.

Un día Dios llamó al Diablo por teléfono y le preguntó:

-¿Y qué… cómo andan las cosas por ahí?

-¡Estamos de puta madre!! contestó el Diablo… Estamos certificando ISO 9000, 14000, 18000, 21000, tenemos sistema de monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros con drenaje por sensor infrarrojo, escaleras eléctricas con control automático de carga, equipos electrónicos para ahorro de energía, Internet inalámbrico, etc., y hasta tengo mi propia página de Internet.

Dios preguntó entonces: ¿Queeeeé?… ¿acaso tienes un Ingeniero allí?

El Diablo contestó… sí, ¿por qué?

-¡NO PUEDE SER, qué hace un Ingeniero ahí!, los ingenieros siempre van al cielo.
¡Me lo mandas inmediatamente!

-¡Ni lo sueñes, dijo el diablo…me voy a quedar con él eternamente!

-Mándamelo o… ¡TE DEMANDARÉ!

Al Diablo le dió un ataque de risa.

-¿Ah, Siiiiiiiiiiiii?, dijo:

-Y… ¿DE DÓNDE VAS A SACAR UN ABOGADO?

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COMPRENDA A LOS INGENIEROS

LECCIÓN 1ª

Dos estudiantes de ingeniería iban andando por el campus cuando uno de ellos pregunta al otro:

–¿De dónde has sacado esa “peazo” moto?

–Bueno –contesta el otro–, iba yo caminando ayer, pensando en mis cosas, cuando una tía buenísima apareció montada en esta moto. Entonces, la dejó caer al suelo, se desnudó y me dijo:

–“Toma lo que quieras”.

El primer estudiante asintió con la cabeza: – Buena elección; probablemente la ropa no habría sido de tu talla.

LECCIÓN 2ª

Para el optimista, el vaso está medio lleno. Para el pesimista, el vaso está medio vacío. Para el ingeniero, el vaso es el doble de grande de lo necesario.

LECCIÓN 3ª

Un cura, un médico y un ingeniero estaban una mañana jugando al golf. Quiso la suerte que delante de ellos estuviera jugando otro grupo de golfistas bastante lento, por lo que todo el rato tenían que estar esperando.

–¿Qué pasa con estos tíos? -se queja el ingeniero – ¡Debemos llevar esperando 15 minutos!

–¡No sé, pero nunca he visto tanta ineptitud! -interviene el médico.

–Hey, aquí llega el jardinero -informa el cura-. Vamos a preguntarle.

–Hola, George. Oye, ¿qué pasa con ese grupo que va delante de nosotros? ¿Son un poquillo lentos, no?

–Oh, sí, es que es un grupo de bomberos ciegos –contesta el jardinero–. Perdieron la vista por salvar de las llamas la sede de nuestro club el año pasado, y en compensación les dejamos jugar siempre gratis.

El grupo se quedó callado un momento.

–Qué triste -dijo el cura-. Rezaré una plegaria especial por ellos esta noche.

–Buena idea –añade el médico–. Pues yo voy a contactar con un colega mío que es oftalmólogo para ver si se puede hacer algo por ellos.

–¿Y por qué no juegan de noche? –dice el ingeniero.

LECCIÓN 4ª

La gente normal opina que “si no está roto, no lo toques”.

Los ingenieros opinan que “si no está roto, es que aún no tiene suficientes funcionalidades”.

LECCIÓN 5ª

Un arquitecto, un artista y un ingeniero estaban discutiendo si era mejor pasar el tiempo con la esposa o con la amante.

El arquitecto decía que disfrutaba estando con su esposa, construyendo una base sólida para una relación duradera.

El artista decía que prefería estar con su amante, por la pasión y misterio que encontraba en ello.

Finalmente, habló el ingeniero:

–Yo me quedo con las dos.

–¿Con las dos? –preguntaron el arquitecto y el artista.

— Sí –replicó el ingeniero–. Teniendo esposa y amante, cada una supondrá que estás con la otra y así se puede uno ir tranquilamente a trabajar.

LECCIÓN 6ª

Un día, un ingeniero estaba cruzando una carretera cuando una rana le llamó y le dijo:

– Si me besas, me convertiré en una hermosa princesa.

Se agachó, recogió la rana y se la puso en el bolsillo. La rana habló de nuevo y dijo:

–Si me besas y me conviertes en una hermosa princesa, me quedaré contigo durante una semana.

El ingeniero sacó la rana de su bolsillo, sonrió y la devolvió a su lugar. Entonces, la rana gritó:

–¡Si me besas y me conviertes en princesa, me quedaré contigo y haré lo que quieras!

Nuevamente, el ingeniero sacó la rana, sonrió y la volvió a meter en el bolsillo. Finalmente, la rana preguntó:

–Pero bueno, ¿qué pasa? Te he dicho que soy una hermosa princesa, que me quedaré contigo una semana y que haré lo que quieras. Entonces, ¿por qué no me das un beso?

–Mira, yo soy ingeniero. No tengo tiempo para una novia, ¡pero una rana que habla mola que te cagas!

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PROFESOR VERSUS ALUMNO

Un profesor está almorzando en el comedor de la Universidad.

Un alumno viene con su bandeja y se sienta al lado del profesor.

El profe dice:

–“ Un puerco y un pájaro, no se sientan a comer juntos”.

A lo que contesta el alumno:

–“Pues me voy volando” –y se cambia de mesa.

El profesor verde de rabia, decide aplazarlo en el próximo examen, pero el alumno responde con brillantez a todas las preguntas.

Entonces le hace la siguiente pregunta:

–Ud. Esta caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿cuál de los dos Ud se lleva?

El alumno responde sin titubear:

–¡¡¡El dinero!!!

El profesor le dice:

–Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?

–Cada uno toma lo que no tiene, responde el alumno:

El profesor, histérico ya, escribe en la hoja del examen: Idiota!!! Y se la devuelve.

El alumno toma la hoja y se sienta.

Al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice:

–Señor, me ha firmado la hoja pero no me puso la nota.

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