Archivo de mayo 2009
LA IMPORTANCIA DEL GATO EN LA MEDITACIÓN
LA IMPORTANCIA DEL GATO EN LA MEDITACIÓN
¿Por qué usamos corbata? ¿Por qué el reloj gira en el “sentido horario”? Si vivimos con el sistema decimal, ¿por qué el día tiene veinticuatro horas de sesenta minutos cada una?
El hecho es que muchas de las reglas que obedecemos hoy en día no tienen fundamento. Por otro lado, si decidimos actuar de otra forma, se nos considera “locos” o “inmaduros”.
En ese sentido, la sociedad va creando algunos sistemas que con el transcurso del tiempo, pierden su razón de ser, pero continúan imponiendo sus reglas. Hay una interesante historia para ilustrar este tema:
Un gran maestro del budismo zen, responsable del monasterio de Mayu Kagi, tenía un gato que era la verdadera pasión de su vida. Así, durante las clases de meditación, mantenía el gato a su lado -para disfrutar todo lo posible de su compañía.
Cierta mañana, el maestro -que ya era muy anciano- apareció muerto. El discípulo más aventajado ocupó su lugar.
* ¿Y qué vamos a hacer con el gato? -preguntaron los otros monjes.
En homenaje al recuerdo de su antiguo instructor, el nuevo maestro decidió permitir que el gato continuara asistiendo a las clases de budismo zen.
Algunos discípulos de monasterios vecinos, que viajaban mucho por la región, descubrieron que en uno de los más afamados templos del lugar, un gato participaba de las meditaciones. La historia comenzó a circular.
Pasaron muchos años. El gato murió, pero los alumnos del monasterio estaban tan acostumbrados a su presencia, que consiguieron otro gato. Mientras tanto, los otros templos comenzaron a introducir gatos en sus meditaciones; creían que el gato era el verdadero responsable de la fama y la calidad de la enseñanza de Mayu Kagi, y olvidaron que el antiguo maestro era un excelente instructor.
Pasó una generación, y comenzaron a aparecer tratados técnicos sobre la importancia del gato en la meditación zen. Un profesor universitario desarrolló una tesis -que fue aceptada por la comunidad científica- según la cual el felino tenía la capacidad de aumentar la concentración humana, y de eliminar las energías negativas.
Y así, durante un siglo, el gato fue considerado esencial para el estudio del budismo zen en aquella región.
Hasta que apareció un maestro que tenía alergia al pelo de los animales domésticos, y resolvió alejar el gato de sus prácticas diarias con los alumnos.
Hubo una gran reacción negativa, pero el maestro insistió. Como era un instructor excelente, los alumnos continuaron con el mismo rendimiento escolar, a pesar de la ausencia del gato.
Poco a poco, los monasterios -siempre en busca de ideas nuevas, y ya cansados de tener que alimentar a tantos gatos-, fueron eliminando los animales de las aulas. En veinte años, comenzaron a aparecer nuevas tesis revolucionarias -con títulos convincentes como “La importancia de la meditación sin gatos”, o “Equilibrando el universo zen sólo con el poder de la mente, sin ayuda de los animales”.
Otro siglo pasó, y el gato quedó por completo fuera del ritual de la meditación zen en aquella región. Pero se necesitaron doscientos años para que todo volviera a la normalidad -porque nadie se preguntó, durante todo ese tiempo, porqué el gato estaba allí.
Y cuántos de nosotros, en nuestras vidas, nos atrevemos a preguntar: ¿por qué tengo que actuar de esta manera? ¿Hasta qué punto, en aquello que hacemos, usamos “gatos” inútiles que no tenemos el coraje de eliminar, porque nos dijeron que los “gatos” eran importantes para que todo funcionase bien?
¿Por qué no buscamos una manera diferente de actuar?
GANDHI FRENTE A LA IGLESIA
GANDHI FRENTE A LA IGLESIA
En su autobiografía, Mohandas Gandhi cuenta que, durante su período de estudiante en Sudáfrica, se interesó por los Evangelios, y llegó a considerar seriamente la posibilidad de convertirse al catolicismo.
Para obtener mayores conocimientos, decidió ir hasta la iglesia del barrio donde vivía. Cuando llegó, un hombre le preguntó:
- ¿Qué desea?
- Asistir a una misa -respondió Gandhi. -Y pedirle alguna ayuda a Dios.
Gentilmente, el hombre le dijo:
Por favor, vaya a la iglesia que se encuentra a dos cuadras de aquí. Ésta es sólo para blancos.
Nunca más Gandhi fue a ninguna iglesia
Discurso William Wallace – Braveheart
LA GUERRERA Y EL NIÑO
Cuenta la leyenda que yendo en dirección a Poitiers con su ejército, Juana de Arco encontró -en el medio del camino- un niño que jugaba con tierra y ramas secas.
-¿Qué es lo que haces? -preguntó Juana de Arco.
-¿No ves? -respondió el niño. – Esto es una ciudad.
Muy bien -dijo ella. -Ahora, por favor, sal del medio del camino, que necesito pasar con mis hombres.
El niño se levantó, irritado, y se puso delante de ella.
- Una ciudad no se mueve. Un ejército puede destruirla, pero no se moverá de su lugar.
Sonriendo ante la determinación del muchacho, Juana de Arco le ordenó a su ejército que saliese del camino y que pasase por el costado de la “construcción”.
LA HISTORIA DE LOS DOS VIDENTES
Presintiendo que su país en no mucho tiempo terminaría sumergido en una guerra civil, el sultán llamó a una de sus mejores videntes y le preguntó cuánto tiempo le quedaba de vida.
* Mi adorado maestro, el señor vivirá lo bastante para ver muertos a todos sus hijos.
En un acceso de furia, el sultán inmediatamente mandó ahorcar al hombre que había pronunciado tan aterradoras palabras. Pero entretanto, ¡la guerra civil seguía siendo una amenaza! Desesperado, llamó a un segundo vidente.
-¿Cuánto tiempo viviré? -preguntó, procurando saber si todavía sería capaz de controlar una situación potencialmente explosiva.
* Señor, Dios le ha concedido una vida tan larga que durará más que la de sus hijos y llegará hasta la generación de sus nietos.
Agradecido, el sultán mandó que se lo recompensara con oro y plata. Al salir del palacio, un consejero comentó con el vidente:
* Tú le has dicho lo mismo que el adivino anterior. Pero el primero fue ejecutado y tú has recibido recompensas. ¿Por qué? * Porque el secreto no está en lo que se dice sino en cómo se lo dice. Siempre que debas disparar la flecha de la verdad, no olvides mojar la punta en el tarro de miel.
Sonrie, smile – Charlie Chaplin
Sonrie tema musical para la pelicula muda Modern Times en 1936 compuesta por Chaplin. John Turner y Geoffrey Parsons agregaron letra a la composicion en 1954. Nat King Cole grabo la cancion.
sonrie a pesar de la roptura
cuando hay nubes en el cielo,
sonrie a traves de tus miedos y el dolor
sonrie y talves mañana
veras el sol venir brillando para ti
iluminando tu cara con alegria
ocultando todo rastro de tristeza
aunque el miedo
nunca estuvo tan cerca como ahora
debes de seguir intentando
sonrie, ¿Para que lloras?
encontraras que la vida
todavia vale la pena
si solo sonries
que es el momento de seguir intentando
sonrie, ¿para que lloras?
encontraras que la vida
todavia vale la pena
si tu
solo sonries…
MOCUS VERDIS
El rey estaba condenado a muerte por un maleficio y la única que tenía el remedio para romper ese hechizo era una bruja espantosa a la que llamaban Mocus Verdis. Entonces un príncipe, muy querido del rey, fue a buscar a la Mocus Verdis al bosque encantado.
Cuando la halló, vio que era asquerosamente fea, como un moco verde, toda chorreada, babosa, con tres cabezas, y le dijo:
—Oye mujer, quiero salvar al rey, ¿cómo puedo hacerlo?
La Mocus Verdis, todavía limpiándose la nariz, le contestó:
—Te voy a decir el secreto: que un príncipe como tú se case conmigo.
Queriendo tanto a su rey, el príncipe no dudó.
—Muy bien —aceptó.
Mocus Verdis agregó:
—Y además, quiero que la celebración sea majestuosa, que estén los pares del rey, los condes, vizcondes y duques, y que sea una fiesta al mediodía.
El príncipe amaba tanto al rey que aceptó todas las condiciones que puso. La boda estuvo espectacular, la Mocus Verdis, luciendo su fealdad, se casó con el príncipe. Y ya en la noche de bodas, después del baile de gala, el príncipe entró a la alcoba y sorprendido vio que la Mocus Verdis se había convertido en una bellísima mujer, una princesa hermosísima.
—¿Qué sucedió? —le preguntó.
—Yo también estoy hechizada, el problema es que tú tienes que decidir, ya que durante 12 horas al día estoy hecha moco y las otras 12 horas soy una princesa, tú decide cómo me quieres tener, de día o de noche.
El príncipe se le quedó viendo y le respondió:
—Te respeto tanto que quiero que mejor tú decidas.
Y en ese momento el hechizo se rompió para siempre, se quedó al lado del príncipe la bella princesa
¿Qué es lo que más aprecia una mujer? La palabra es respeto: mujer toma tú tus propias decisiones, yo te voy a apoyar en tus sueños, yo quiero respetar lo que tú quieras en la vida, qué quieres hacer, yo te apoyo, quiero soñar contigo, apoyarte en lo que hagas, respeto tu ser.
El principito capiítulo 21 – El principito y el zorro(vinculacion video)
El principito capitulo 21, el principito y el zorro, un poco sobre la vinculacion entre seres
El principito capiítulo 21 – El principito y el zorro
Fue entonces que apareció el zorro:
- Buen día – dijo el zorro.
- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.
- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano…
- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito…
- Soy un zorro – dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste…
- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.
- Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
- Qué significa “domesticar” ?
- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?
- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa “domesticar” ?
- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?
- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa “domesticar” ?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa “crear lazos…”
- Crear lazos ?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo…
- Comienzo a entender – dijo el principito. – Hay una flor… creo que me ha domesticado…
- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas…
- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.
El zorro pareció muy intrigado:
- En otro planeta ?
- Sí.
- Hay cazadores en aquel planeta ?
- No.
- Eso es interesante ! Y gallinas ?
- No.
- Nada es perfecto – suspiró el zorro.
Pero el zorro volvió a su idea:
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo…
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor… domestícame ! – dijo.
- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !
- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…
Al día siguiente el principito regresó.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Es bueno que haya ritos.
- Qué es un rito ? – dijo el principito.
- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:
- Ah! – dijo el zorro… – Voy a llorar.
- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.
- Claro – dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.
- Claro – dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.
Luego agregó:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incómodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo…
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa… – dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…
- Soy responsable de mi rosa… – repitió el principito a fin de recordarlo.