Como se dice te amo en varios idiomas

Africano (Afrikaans)        Ek is lief vir jou
Albano                          Te dua
Alemán                         Ich liebe dich
Arabe                           Ana behibak (de mujer para hombre)
Ana Behibek (de hombre para mujer)
Armenio                       Yes kez guh seerem (dialecto del Oeste)
Yes kez si’rumem (dialecto del Este)
Bengalí                        Aami tomaake bhaalo baashi
Bosnio                         Volim te
Brasileño (Portugués)    Eu te amo (pronunciado “eiu chee amu”)
Búlgaro                        Obicham te
Burmeo                        Chit pa te
Cambodiano                 Kh_nhaum soro_lahn nhee_ah
Canadiense (Francés)     Sh’teme (pronunciación)
Je t’aime (Te amo)
Je t’adore (Te adoro)
Checo                           Miluji te
Chino                           Ngo oi ney (Cantonés)
Wo oi ney (Cantonés)
Wo ai ni (Mandarín)
Wo ie ni (Mandarín)
Wuo ai nee (Mandarín)
Wo ay ni (Mandarín)
Coreano                       Dangsinul saranghee yo
Danés                          Jeg elsker dig
Eslovaco                       Lubim ta

Seguir leyendo

El amor apesta en varios idiomas

aleman: die Liebe stinkt heraus

frances: l’amour sent mauvais

griego: η αγάπη βρωμά έξω

holandes: de liefde stinkt uit

ingles: the love stinks
italiano: l’amore puzza fuori
japones: 愛は悪臭を放つ
portugues: o amor tresanda para fora
ruso: влюбленность воняет вне

Seguir leyendo

El científico

Érase una vez un científico que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción.

Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de sí mismo.

El Ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz.

Pero no por mucho tiempo, porque como era un experto en la naturaleza humana se le ocurrió una ingeniosa estratagema. Regresó de nuevo y dijo:

-Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo, sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto.

El científico pegó un salto y gritó:

-¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?

-Justamente aquí -respondió el ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo.

Todo lo que hace falta para descubrir al ‘ego’ es una palabra de adulación o de crítica.

Seguir leyendo

El samurai y el ratón

Un samurai tenía problemas a causa de un ratón que había decidido compartir su habitación. Alguien le dijo:
-Necesitas un gato.
Buscó uno en el vecindario y lo encontró. Era un gato impresionante, hermoso y fuerte. Pero el ratón era más listo que el gato y se burlaba de su fuerza.

El samurai adoptó un segundo gato, muy astuto. Desconfiado, el ratón sólo aparecía cuando aquel se dormía. Entonces le trajeron al samurai el gato de un templo zen. Tenía aspecto distraído, era mediocre y parecía siempre soñoliento.
El samurai pensó:
-No será éste el que me librará del ratón.
Sin embargo, el gato, siempre soñoliento e indiferente, pronto dejó de inspirar precauciones al ratón, que pasaba junto a él sin apenas hacerle caso. Un día, súbitamente, de un zarpazo, lo atrapó.

Seguir leyendo

Espiritualidad y pan

Tres viajeros cruzaban juntos las montañas del Himalaya discutiendo la importancia de colocar en la práctica todo aquello que aprendieron en el plano espiritual. Estaban tan entretenidos en la conversación que solamente ya bien entrada la noche se dieron cuenta de que solo llevaban consigo un pedazo de pan.
Decidieron no discutir sobre quien merecía comerlo; como eran hombres piadosos, dejarían la decisión en manos de los dioses. Rezaron para que, durante la noche, un espíritu superior les indicase quien recibiría el alimento.
A la mañana siguiente, los tres se levantaron al salir el sol.

-He aquí mi sueño -dijo el primer viajero-. Yo fui cargado hacia lugares donde nunca había estado antes, y experimenté la paz y armonía que he buscado en vano en esta vida terrenal. En medio de tal paraíso, un sabio de largas barbas me decía: Tú eres mi preferido, pues jamás buscaste el placer y siempre renunciaste a todo. Sin embargo, para probar mi alianza contigo, me gustaría que comieras un pedazo de pan.
-Es bien extraño -dijo el segundo viajero-, porque en mi sueño, yo vi mi pasado de santidad y mi futuro de maestro. Mientras miraba el porvenir, encontré un hombre de gran sabiduría diciendo: Tú necesitas comer más que tus dos amigos porque tendrás que liderar a mucha gente, y para ello necesitarás fuerza y energía.
Dijo entonces el tercer viajero:
-En mi sueño yo no vi nada, no visité ningún lugar ni encontré a ningún sabio. Sin embargo, a determinada hora de la noche me desperté de repente. Y me comí el pan.
Los otros dos se enfurecieron:
-¿Y por qué no nos llamaste, antes de tomar una decisión tan personal?
-¿Cómo iba a hacerlo? ¡Estabais tan lejos, encontrando maestros y teniendo visiones sagradas!
Ayer discutimos la importancia de poner en práctica aquello que aprendemos en el plano espiritual. En mi caso, Dios actuó rápido y me hizo despertar muriendo de hambre.

Seguir leyendo

En la orilla del Tigris

Maaruf Kharki, el sufí, se paseaba por la orilla del Tigris, en Bagdad, acompañado de un gran número de discípulos. Un grupo de jóvenes se divertía de manera indecente en el río, gritaban, cantaban, bailaban, bebían y su exuberancia ofendía a los discípulos, quienes requirieron a Maaruf Kharki:

-¡Maestro, si os place, rogad a Dios que ahogue estas condenadas almas en las profundidades del Tigris!
El sufí, levantó las manos al cielo y pidió:
-¡Oh, Señor, en este mundo les habéis dado alegría y felicidad, concededles felicidad y alegría en el otro también!
Extraña oración a los ojos de los discípulos que se ofendieron aún más. Presionaron a Maaruf Kharki para que les diera una explicación por semejante súplica.
-No comprendéis nada -dijo-, pero Él está de acuerdo

Seguir leyendo

Nasrudín y los dulces

La fiesta reunió a todos los discípulos de Nasrudín. Durante muchas horas comieron y bebieron, y conversaron sobre el origen de las estrellas. Cuando era ya casi de madrugada, todos se prepararon para volver a sus casas.

Quedaba un apetecible plato de dulces sobre la mesa. Nasrudín obligó a sus discípulos a comérselos. Uno de ellos, no obstante, se negó.

-El maestro nos está poniendo a prueba -dijo-, quiere ver si conseguimos controlar nuestros deseos.

-Estás equivocado -respondió Nasrudin-, la mejor manera de dominar un deseo es verlo satisfecho. Prefiero que os quedéis con el dulceen el estómago, que es su verdadero lugar, que en el pensamiento, que debe ser usado para cosas más nobles.

Seguir leyendo

Dientes de león

Un hombre que se sentía orgullosísimo del césped de su jardín se encontró un buen día con que en dicho césped crecía una gran cantidad de «dientes de león». Y aunque trató por todos los medios de librarse de ellos, no pudo impedir que se convirtieran en una auténtica plaga.

Al fin escribió al ministerio de Agricultura, refiriendo todos los intentos que había hecho, y concluía la carta preguntando: «¿Qué puedo hacer?». Al poco tiempo llegó la respuesta: «Le sugerimos que aprenda a amarlos».

Seguir leyendo